Capítulo 3
-Sí…pensaba que ya te habrías ido- Contesta a mi pregunta anterior. Parecía aliviado.
Yo, por el contrario, me encontraba paralizada…sin saber qué decir o cómo actuar.
-¿Me-me buscabas a-a mí?- Digo señalándome incrédula aún ante la naturalidad de sus palabras.
Su pequeña risa traviesa me desconcierta y me avergüenza un poco ante él por mi actitud tímida. ¡Se suponía que ya había dejado atrás la época en la que tartamudeaba cada vez que hablaba con él! ¿Por qué me tiene que pasar esto ahora? ¿Por qué cuando me he propuesto pasar página al capítulo de mi vida titulado Adrien Agreste?
-Claro ¿A quién más?- Me pregunta ciertamente alegre y con una sonrisa de revista y de infarto- Eres la única de la clase que se queda siempre aquí hasta tarde.- Dice resuelto pero transmitiendo cierta calma para aminorar quizás mi repentino nerviosismo anterior. Lo que no sabe es que ante lo último dicho solo ha provocado que éstos aumenten.
-¿Co-cómo sabes que me quedo hasta tarde en la escuela?- Suelto sin pensar y temerosa.
¿Me ha descubierto? ¿Sabe que me quedo hasta tarde a espiarle? ¿Esto es real? ¡Dime que mi pero pesadilla no se está haciendo realidad! Mi pánico se incrementa ante su mirada, la cual parece tan atónita como la mía. Siento mis mejillas arder y antes de girar el rostro en otra dirección que no sea él, me percato de otra cosa que me pone más nerviosa. No soy la única azorada. Él también se ha sonrojado. Se rasca la nuca y sé que está igualmente nerviosos o incómodo. Es actitud se la había visto muchas veces cuando Nino lo comprometía en alguna situación incómoda para él a modo de broma. ¿Qué hago?
-Bu-bueno…yo…suelo venir a prácticas de esgrima por las tardes y…y en alguna ocasión… te he visto desde el patio sacudiendo los borradores o saliendo más tarde durante mis prácticas…
¿He captado su atención? ¿Acaso no sospecha que me quedo siempre en las tardes por él? Dirijo mi mirada hacia él y me emociono al pensar en ello mientras nos miramos tímidamente. ¿Qué está sucediendo? Todo esto es tan repentino que no logro enlazar pensamientos coherentes…mucho menos frases para entablar una conversación normal con él sin desmayarme ya.
-Eh..bueno…¡SÍ! Digo…yo…bueno…jeje- ¡Estoy desvariando! ¡Marinette habla de una vez!- Co-como algunas veces llego tarde a clases en la ma-mañana, hago siempre la mayoría de las labores de limpieza como delegada en las tardes.
-Ya veo- Dice el rubio- ¿Se te hace muy dificultosa la tarea? – Dice entablando más conversación para mi alivio. Empiezo a recuperar poco a poco la calma mientras estamos el uno frente al otro.
-¡No! Todo lo contrario- Digo intentando sonreír relajada- No me resulta pesada para nada. Es por eso que la hago yo como delegada en lugar de turnarnos todos los de la clase cada semana para hacerlo, aunque sería lo más común.
-Me parece injusto que la hagas solo tú- Dice él un poco apenado con las manos en los bolsillos. Ahora es que me percato de que lleva puesto su traje de prácticas de esgrima.
- Para nada- Digo negando con mi cabeza y agitando mis manos frente a Adrien- No tienes por qué preocuparte por mí. Está bien así. Además, si te pones a pensarlo bien y nos tuviéramos que turnar todos, algunos no podrían coincidir o al final pondrían excusas como "Chloe"- Digo para romper el hielo y reprimiendo una risita al imaginarme la escena de la rubia "hija de papi" limpiando los chicles de su pupitre.
El que no puede evitar también unas risitas es el chico frente a mí y al final me resulta contagiosa.
-Jajajaj, dios tienes razón. No me imaginaría ni en un millón de años a Chloe haciendo algo que supusiere romperse una uña y lo digo con conocimiento de causa por desgracia. Son demasiados años con ella.- Dice aún riendo de manera entrecortada mientras se limpia una lágrima de risa rebelde de su ojo y se sostiene la barriga tras las carcajadas anteriores.
-¡Sí!- Exclamo finalmente yo también entre risas limpiando una lágrima también traviesa del ojo.
De repente la situación ya no me paree tan tensa como antes, pero aún así no puedo reprimir los nervios ante su repentina visita inesperada. ¿Acaso al final tiene práctica y no le castigaron y ni le pusieron ninguna falta por lo del viernes? Eso me alegra muy en el fondo.
-¿Tienes ahora práctica?- Pregunto señalándole; específicamente haciendo referencia a su traje de esgrima.
- ¿Eh? Ah… ¡Sí! Si tengo ahora. Tengo práctica claro…porque… ¡Llevo el uniforme! ¡Sí, eso! Y… bueno… todos están practicando fuera y…
-¿Y por qué estás aquí?- Pregunto curiosa sin contenerme. Segundos después me golpeo mentalmente por la estupidez que acabo de soltar. Él debía estar practicando con los demás en esos instantes si estaba en las prácticas eso era lógico. ¿Pero qué derecho tenía yo a preguntarle? ¿Se lo habrá tomado como si le estuviera reclamando? ¡Por favor que no sea eso! Antes de que intente corregirme y con un repentino rubor por mi parte de nuevo, el me interrumpe.
-Eh…bueno…yo- La repentina timidez del chico me extraña. Mi inquietud y preocupación aumentan al ver que agacha la cabeza y se rasca la cabeza y se agita el cabello- Rayos, ¿cómo te digo que…
Pero no llego a escuchar su pregunta entero porque me he envalentonado y me he acercado a él y he actuado inconscientemente preocupada por él. Noto cierto color en su rostro. Pienso que puede ser debido al calor o por el ejercicio realizado pero no veo rastros de sudor. Me encuentro a un palmo de él y coloco con suavidad mi mano en su frente mientras él me mira desconcertado.
-¿Te encuentras mal? ¿Es por eso que has dejado la práctica?- Digo poniéndome de puntillas para analizarlo bien detenidamente y colocar mi otra mano en su sien o en su mejilla para comprobar la temperatura- Esta calor es insufrible. No sé cómo aguantáis las prácticas ahí afuera- Suelto preocupada alternando una de mis manos de su frente a la mía para contrastar temperatura- ¿No tendrás fiebre no? Pareces ahora un poco pálido y…
Antes de seguir divagando o preguntándole, me veo interrumpida al ver la seriedad que portan sus ojos ahora y su agarre firme en mis muñecas frenando mis acciones previas. Las ha bajado lentamente y ahora aprieta con delicadeza y firmeza éstas entre las suyas. Un escalofrío me recorre de pies a cabeza y siento mi corazón retumbar en mi cabeza al darme cuenta de la situación en la que me encuentro. La distancia es "demasiado" corta entre ambos. Puedo sentir su respiración acompasada contra mi rostro y cuello estremeciéndome de anticipación. Sus ojos están clavados en los míos. Tengo la sensación que me atraviesan hasta el alma y me lee a su antojo mientras que yo ya he caído rendida ante él. Todos mis propósitos de minutos antes se vienen abajo con un simple susurro.
-Marinette…
Quiero susurrar también su nombre; quiero acariciar su rostro y comprobar si su cabello rebelde y dorado es tan sedoso como me lo he imaginado en mis fantasías; quiero tanto y a la vez tan poco…lo quiero a él…¿De verdad estoy dispuesta pasar página en mi vida? El tan si quiera planteármelo me resulta algo demasiado doloroso e imposible de cumplir. No sé si llorar o reír; si sonreír o gritar… Me dan miedo mis propios sentimientos revueltos y discordantes… pero más miedo me da saber qué impresión le doy a él. En el momento que pretendo hablar o pronunciar algo él también lo hace. Pero solo queda en un intento y callamos en un silencio abrumador. Una de sus manos libera una de mis manos y asciende lentamente por mi brazo hasta posarse en mi hombro. Yo observo atentamente su recorrido y, al ver el rubio que vuelve a captar mi atención cara a cara, descubro algo importante en él desde que entró al aula: determinación.
-Yo…yo quería decirte…
-¡Adrien Agreste! ¡Preséntese en la pista de inmediato!- Exclama un monitor.
Tras esa llamada de atención desde fuera el rubio se voltea dándome levemente las espaldas mirando hacia el patio. Por un instante me parece escuchar una queja de su parte pero apenas lo distingo después de soltar un largo suspiro por mi parte, intentando recuperar la calma. ¿Qué ha sido todo eso?
-Creo que mi rato de descanso ha terminado- Dice volviéndose levemente hacia mí y liberándome del agarre de sus manos en mi mano y en mi hombro. Siento como la calidez que había adquirido antes era sustituido por un ligero frío a pesar de las altas temperaturas del día.- Debo irme, ¡nos vemos Mari! – Dice alzando un brazo y despidiéndose de mí mientras comienza a correr por el pasillo en dirección a las escaleras para ir hacia el patio. ¿Acaso…acaso me había llamado "Mari"? Una sonrisa boba se forma en mi rostro mientras aprieto contra mi pecho mis manos intentando recuperar la sensación de calidez que me transmitió segundos antes. Pero de golpe es que recuerdo algo. Estoy en el marco de la puerta del aula entonces.
-¡Adrien espera!- Digo casi gritando mientras cierro bien la puerta y me asomo por la zona de barandillas más cercana a la escalera para que me vea. Parece que he llamado su atención porque ha frenado en seco a mitad de la escalera y ahora me observa atento a lo que quería decirle. -¿Para qué era que me estabas buscando?- Pregunto tras haber recordado antes el motivo de la interrupción del chico en el aula cuando iba a marcharme a casa. El por un momento parece meditar algo y después agita su cabeza de un lado a otro negando.
-No era nada importante. Te lo diré en otra ocasión.
-¡Adrien! ¡Deja de ligar y vuelve! ¡Que te estamos esperando!- Se escucha el grito de uno de los chicos del grupo de esgrima desde el patio junto con algunos chiflidos.
Ahora es que me doy cuenta de que hemos llamado la atención de la mayoría y que sus compañeros están esperando a Adrien para empezar la práctica tras una pausa. Yo le estaba retrasando. Me muero de la vergüenza y empiezo a sentir de nuevo cierto ardor en mi rostro muy común en lo que llevo de tarde.
-Nos-nos vemos mañana- Dice el rubio finalmente con una tímida sonrisa rascándose la nuca y despidiéndose con la mano para proseguir su marcha escaleras abajo.
-Sí…hasta naña-mana-ñama- En este momento me encuentro ya solo pero no puedo evitar golpearme de nuevo mentalmente y en la realidad por lo boba que parecía mientras lo veía marcharse junto con sus compañeros.
Me hace gracia ver sus pullas con sus demás compañeros entre risas desde la distancia. Bajo con lentitud las escaleras y después me dirijo tranquila a la salida no sin antes echar un último vistazo al interior del patio escolar y empezar a ver de nuevo a todos los chicos ya preparados en sus posiciones para empezar a derribarse unos a otros en una nueva dinámica. Me fijo específicamente en lugar que ocupa Adrien. El chico con el que parecía batirse ahora deduje por sus exclamaciones que era el chico que le había lanzado la pulla en la escalera anteriormente. Me sorprendo al ver que al rubio solo le han bastado tres escasos segundos para derribarlo. Me pongo por un instante en el lugar de ese chico y siento el dolor del duro golpe que ha tenido contra el suelo tras eso; pero al mismo tiempo contengo con una mano en mi boca una nueva risa. Adrien me observa desde su lugar y me sorprende. Alza despreocupadamente la máscara de rejilla que oculta su rostro con una mano mientras sujeta al mismo tiempo su bastón. Mientras con la otra mano me ha alzado el pulgar y me ha guiñado un ojo.
Le correspondo al gesto con una sonrisa, encantada, y alzando también un pulgar. Después me volteo rápidamente y avanzo sin pausa bajando por las escaleras de la entrada de la escuela. Debo regresar a casa lo más rápido posible, disimular ante mis padres y sobre todo ante mi madre, y encerrarme en mi cuarto desesperadamente. Debo controlar el grito de loca enamorada que pretendo expulsar de mi garganta sin reparo por la alegría del gesto que me dedico mi modelo rubio favorito. Por una vez en días me doy la satisfacción de no pensar en todo lo ocurrido y dicho el viernes y sí me permito fantasear a mí misma.
No puedo evitar pensar por el camino en qué hubiera pasado si no nos hubieran interrumpido o que es eso tan importante que quiere decirme el rubio. Sé que no debo de hacerme ilusiones pues luego puedo llevarme una decepción; pero llevo demasiados días deprimida y preocupada como para no dejarme disfrutar de este pequeño encuentro a solas con él.
Definitivamente no puedo esperar más a que llegue el día de mañana para volver a hablar con él…y si puede ser posible,…también que me responda a aquello que hoy no ha podido preguntarme o decirme y que parecía preocuparle tanto.
¡Nunca en mi vida he amado más ser delegada de clase y las dichosas clases de esgrima!
Holaaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatitos negros !
Veo que os está gustando mucho ese fanfic! No sabéis lo que me motivan vuestros comentarios. Me sienta un poco mal que no todos aparezcan registrados en los reviews pero os puedo asegurar que me llegan al correo y también al corazón.
Este fanfic iba a ser un principio un one-shot. Pero se me quedo bastante largo, así que decidí dividirlo en partes y debido a que últimamente tengo mucho jaleo con los exámenes os iré subiendo las partes de este long-shot cada día estos días en compensación XD
Algunos me habéis preguntado por mi historia de hechos el uno para el otro... y creedme que no me he olvidado. Estoy en ello y quiero dejarlo muy bien preparado porque creo que dentro de uno o dos capítulos comienza la trama final de esta historia que fue la primera que subí a fanfiction. Mi fanfic de Error mensaje enviado le queda solo un capítulo y también lo subiré pronto y en cuanto las otras dos en suspense que son Tales of Queen Bee y la de El regreso de Ladybug, colocé los prólogos con el próposito de llamar la atención de otros lectores y más adelante emepzaré a ir subiendo capítulos de esas historias. Como múchichichísimo, para más tardar para principios de verano estaréis disfrutando de esas nuevas historias si no antes.
Ladyaqua, me estaréis preguntando, ¿Cómo va a ser este fic? Ese fic es un AU en el que no existen los miraculous (pregunta resuelta para laurenlmprincess y Candela, las cuáles me preguntaron por ello en los reviews). Espero enamoraros con esta historia y ya os aviso que en el próximo capítulo narrrará Adrien.
¿Qué sucederá entre la azabache y el rubio? ¿Os imagináis también a Chloe limpiando? ¿Que sucedió al final entre Adrien y Claude?
Nos vemos en el próximo capítulo. Hasta entonces, cuidadito con los akumas y...
Tikki, puntos fuera !
Plagg, garras fuera !
