Mientras, en un lugar del océano, 10 días antes de la Boda
- ¡Luffy! ¡Buenas noticias! Creo que nos libraremos de Smoker una temporada
- ¿Por que dices eso Nami?
- En el periódico de hoy hay una noticia donde pone que se casa con su Capitana Tashigi dentro de 10 días.
La tripulación al completo fue a buscar a Nami para que les ampliara la información
- ¿Como puede una damisela tan bella casarse con Smoker? Se preguntaba Sanji deprimido
- Siento lástima por Smoker. Aguantar a Tashigi es muy duro – respondió Zoro
- Deberíamos hacerles un regalo para que se acuerden de nosotros, dijo Luffy sin pensar.
- ¿Que quieres, que nos persigan durante su luna de miel? Exclamó Ussop.
- En fin, no creo que las cosas al final cambien mucho, así que no nos preocupemos, sentenció Nami, finalizando la discusión.
Todos los miembros se fueron separando. Cuando Zoro volvió a su sala de entrenamiento, un pensamiento no paraba de dar vueltas en su cabeza
- Hay que pagar un precio para seguir el camino de la Espada y es no perder el tiempo con relaciones. Por más que me guste ella no voy a renunciar a mi sueño
Se sentía triste y decepcionado. Nunca lo había reconocido, pero le alegraba enfrentarse a ella y ver como iba mejorando solo para ganarle y quitarle a Wado. Veía su potencial y que ahora lo desperdiciaría.
Además estaba celoso. Cuando supo la noticia notó como le subía la sangre a la cabeza solo de pensar en Smoker durmiendo con ella.
La próxima vez que se encontraran se reiría de ella y de su necedad por casarse.
Tres días más tarde Zoro supo que ella era su compañera de espada.
Cuando volvió al barco, la opresión en el pecho era espantosa. Pero no iba a hacer ninguna escena. Él era el fuerte de la tripulación y no podía permitirse que le vieran afectado. Solo deseó que Nami tuviera suficiente juicio para que el funesto día estuvieran suficientemente lejos para no hacer una locura.
Durante esa semana aumentó sus entrenos hasta un nivel insano para cualquiera, incluido él. Se había cerrado y solo aparecía lo mínimo e indispensable para comer o para cualquier emergencia. Acabadas esas cosas volvía a encerrarse en su gimnasio.
En las pausas que hacía en sus entrenos cogía a Wado y notaba la aflicción y las dudas de Tashigi y el miedo por Smoker.
El día de la boda estaban a muchas millas de distancia. Nami había sido previsora ya que no se fiaba de que Luffy hiciera una de las suyas para felicitarles. Zoro había bajado y estaba descansando debajo de los árboles, con Wado en sus manos, cuando se despertó sobresaltado agarrándose el pecho. Un dolor brutal le atravesó completamente como si le hubieran clavado una espada.
No gritó allí delante de todos sino que subió al gimnasio y cerró con pestillo. Entonces allí fue cuando dio rienda suelta a sus lagrimas. Sabía que algo malo le había pasado a Tashigi. Y todo por culpa de Smoker. El grito de rabia chillando el nombre de Tashigi se escuchó por toda la nave. Y se desplomó en el suelo.
