Los personajes no me pertenecen. Son del genial Tite Kubo.

A todo lector nuevo le reitero: si quieren comprender mejor la historia deben leer mi anterior fic "Sonriendo por fuera, llorando por dentro"

Si no quieren hacerlo, pienso explicar todo más adelante, supongo que hacia el final, todavía no lo tengo totalmente arreglado.

Espero les guste el cap :)


Kagayaite mieru.

Tercer capítulo: Extraña conexión

-¡Hoshiro! ¡Pon atención! – gritó un hombre robusto y de mal temperamento.

La aludida dio un respigo y se volteó a ver a su sensei. Además del hombre, varios otros alumnos la miraban furiosos.

Se encontraban en una de sus prácticas de Kidoh pero Rukia, ajena al resto, estaba completamente inmersa en sus pensamientos. En su segunda clase en la academia, había descubierto que poseía un talento innato para el Kidoh, por lo que con muy poca atención podía aprobar sin ninguna dificultad aquella clase.

Su sensei la llamó de nuevo e hizo señas para que se colocara al frente. Con una sonrisa maliciosa le indicó lo que debía hacer, totalmente seguro de que la alumna menos aplicada de aquel grupo de vagos que le habían tocado como alumnos iba a fallar. Rukia suspiró aburrida, en sus tardes libres ya había practicado aquello. Con un rápido movimiento unido a las palabras indicadas, logró que una bola de fuego proveniente de sus manos blancas impactara en el centro del objetivo a varios metros de ella.

Sorprendido y humillado hasta lo imposible, el hombre le indicó que regresara a su lugar. El resto de los presentes aplaudieron admirados, pero Rukia no se percató de ello. Nuevamente se había sumido en sus cavilaciones, las cuales rondaban casi exclusivamente alrededor de cierto teniente de brillante cabellera.

Recordó por un instante cuando le planteó sus pensamientos a su compañera de habitación. La muchacha, luego de saltar por todas partes al descubrir que había conocido al mismísimo Kurosaki Ichigo ("el soltero más codiciado de todo el Gotei 13" había dicho ella), creyó intuir que su amiga estaba enamorada de él.

Rukia lo negó rotundamente, y aún seguía manteniendo su postura luego de varias semanas. No era atracción física lo que ese shinigami le inspiraba, era algo más, el sentimiento de reencontrarse con alguien que conociera de toda su vida.

Esperaba fervientemente poder encontrarse nuevamente con él e invocó por enésima vez el recuerdo de su primer encuentro, deseando con toda su alma que él no la hubiese olvidado.

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Estrujó con furia un nuevo papel que segundos antes había estado escribiendo y lo arrojó por la ventana. No podía concentrarse. Su mente estaba lejos, pero fija en un punto preciso: la Academia de Shinigamis.

Inspiró y exhaló un par de veces para sacar la imagen de esa novata de su mente, sin éxito. Luego de su encuentro hacía escasamente un mes, no había momento del día que la morena no se apoderara de su mente y deseara salir corriendo a su encuentro. Esa chica era el vivo recuerdo de su Rukia, de su espera hecha frutos y no podía ni acercarse a ella libremente.

Con un rápido movimiento se puso en pie. Iría a verla. Siendo teniente iba a ser todo más fácil, nadie de menor rango se le opondría. Circuló con paso lento, casual por los pasillos del sexto escuadrón sin toparse con su único obstáculo en el camino: Kuchiki Byakuya. Seguramente su capitán le prohibiría dirigirse a la Academia y una pelea le consumiría mucho de su preciado tiempo para verla.

Salió a la desierta calle. No había notado que aún era muy temprano para el inicio de las actividades diarias. Caminó despacio, intentando percibir cualquier sonido a su alrededor que pudiera significar un retraso. Su temperamento impaciente le exigía acelerar el paso, pero el tiempo le había enseñado a dominarlo.

Llegó a las puertas de la Academia sin toparse con nadie. Definitivamente el destino jugaba a su favor. Permaneció allí unos minutos, incapaz de pensar con claridad una excusa que le permitiera ver a la novata.

Lentamente un sonido lo despertó de su aletargamiento: la gran puerta principal estaba siendo abierta con sumo cuidado, como si quien intentaba salir no quisiera ser descubierto. Ichigo se escondió entre las sombras por acto reflejo, a la espera de reconocer al fugitivo.

Una pequeña figura se deslizó con cautela, dejando que la amplia puerta se cerrara suavemente a detrás de ella. El corazón de Ichigo latió con fuerza descomunal al descubrir quién era. Dio un paso adelante, pero la figura no se volteó.

-¿Escapándote de la Academia? – dijo el pelinaranja teniente con una sonrisa de suficiencia en el rostro – Debería advertirle a tus superiores…

Lentamente el interpelado se volteó a verlo con una expresión entre irritación y sorpresa en sus facciones.

-Nos volvemos a ver – saludó Ichigo aún con una expresión de mofa en sus labios.

Rukia suspiró aliviada. Sabía con certeza que aquel hombre no la delataría, podía sentirlo.

-No lo hará, ¿verdad? – preguntó igualmente.

-¿A qué te refieres? – repreguntó el pelinaranja confundido.

-Delatarme…

-Déjame pensarlo – fingió Ichigo conciente de que no lo haría – Creo que esta vez lo dejaré pasar, sólo porque estoy de un excelente humor.

Rukia sonrió y el shinigami no pudo dejar de imitarla.

-Ahora dime, ¿Por qué te escapas de la Academia?

Todo el cuerpo de la morena se tensó como respuesta. El teniente había dado en el blanco con su pregunta. No podía decirle que él era la razón de su huída, que encontrarlo era su único propósito.

-Necesito ver a mi hermana – mintió – Últimamente no ha estado bien de salud.

Al menos lo último era verdad.

Ichigo la miró intrigado, conciente de que ella no esta siendo totalmente sincera, pero su interés en la respuesta lo liberó de toda duda. Si su corazonada era cierta, la hermana de la novata necesitaba ayuda inmediatamente.

-¿Podrías llevarme donde tu hermana? Una amiga de confianza es del Cuarto Escuadrón de curaciones y algo me ha enseñado.

La intriga se apoderó de Rukia. Presentarle a su hermana no era algo que estuviera dentro de sus planes, pero tampoco podía perder la oportunidad de ayudar a su querida nee-sama. La palabra "amiga" hizo que sintiera un pequeño pinchazo en el corazón, pero rápidamente eliminó ese nuevo sentimiento.

-¿Y? ¿Piensas llevarme? - inquirió Ichigo con impaciencia.

-De acuerdo - concedió Rukia automáticamente sin pensar. Aquel shinigami le impedía pensar con claridad. Tenía tantas preguntas sobre él e incluso sobre si misma que no se animaba a formular.

Sin decirse una sola palabra más se pusieron en camino. Rukia iba delante, con paso apresurado e intentando evitar la mirada del teniente. Sentía sus ojos clavados en su nuca, como si intentaran traspasarla, inspeccionarla, leerle la mente. Eso la ponía nerviosa, su cabeza daba vueltas y no podía concentrarse sin necesidad de un enorme esfuerzo.

Un paso detrás de ella, Ichigo la observaba entre maravillado y confuso. Se debatía entre la necesidad imperiosa de molestarla con algún comentario, como tantas veces había hecho con su Rukia, e intentar disfrutar solo el momento, viendo el viento mover su delicado kimono y revolver su cabello negro como la noche.

Salieron del Sereitei sin ninguna dificultad y se internaron en el primer barrio del Rukongai. Vieron miseria y pobreza, pero aún así la gente vivía feliz y los saludaban con gestos amables. Pero a medida que se internaban más en aquellos parajes la pobreza iba en aumento y la gente comenzaba a esconderse a su paso, temiendo al pelinaranja shinigami.

Ichigo nunca había llegado más allá del tercer barrio, donde su familia habitaba en una modesta casa, y frunció el ceño al poco rato. Pensar que el shinigami de menor rango vivía como un rey al lado de toda aquella gente le provocó una gran repulsión.

En una fugaz mirada, Rukia se percató de su curiosa expresión: el pelinaranja parecía irritado por algo. Esa pequeña arruga entre sus cejas le resultaba tan familiar. Hubiera dado todo por saber de dónde conocía a aquel extraño personaje.

-Aquí estamos - dijo la morena con un tono que intentaba no reflejar sus pensamientos luego de casi una hora de silenciosa caminata. Se encontraban frente a una casa de apariencia triste y cuyas paredes amenazaban con venirse abajo - Bienvenido a hogar de las hermanas Hoshiro.


Siento haber tardado tanto en actualizar este fanfiction.

He estado 3 semanas en la costa sin ninguna computadora cerca y recién ahora he podido volver a escribir.

Espero les haya gustado el cap. Lo tenía escrito en papel hace bastante.. tengo que seguir la historia o me voy a quedar sin ideas x)

Un saludo!

Lulaa-chan