Aclaración: La letra en cursiva son recuerdos de Draco. La común, o como le digan, es lo que dice Pansy.

14 razones

"14 razones por las cuales nos enamoramos de un hombre"

Por Pansy Parkinson.

Numero dos: Cuando dejan de lado sus amistades por nosotras. Tampoco queremos que dejen de salir con ellos, ni nada de eso. Solo que cuando prefieren tener una salida o solo pasar el tiempo con nosotras a solas y sin sus amigos, nos damos cuenta que es lo más tierno que hay, y además que no nos tiene como un juguete en caso de aburrimiento. Saber eso, enamora.

Draco caminaba molesto hacia la entrada de Howarts. Por primera vez maldecía internamente el Quidditch, a Snape, a Pociones, y las salidas a Hosmeade. Sin ninguno de ellos definitivamente no tendría ese humor y esa aura oscura encima de él. No estaría refunfuñando por lo injusto que es la vida, o el complot que el universo tenía en su contra junto con alguna otra deidad.

Lo que lo molestaba tanto, tan profundamente que provocaba que quien lo mirase a la cara saliera espantado en otra dirección, era que exactamente hacia una semana, dos días y seis horas con veintiocho minutos no veía a ese egoísta morocho de ojos verdes. Y ni siquiera sabía por qué le molestaba tanto.

Es decir, lo único que hacía con el chico era prácticamente ultrajarle esa cavidad que llamaba boca, pasar noches enteras en la torre de astronomía acurrucados bajo una manta, vuelos interminables – que solían terminar en competencias- cuando nadie veía, escapadas a un aula vacía entre clases para hacer… cosas, y demás. ¡Nada del otro mundo!

Quizás el enojo se debía más bien al sentimiento de soledad oculto en el ante esa semana sin Harry. Primero había sido las practicas de Quidditch adelantadas ya que el campo estaría cerrado por los próximos días, luego Snape en su afán de hacerle la vida imposible al niño-que-vivió (y a él, dicho sea de paso) había dado un trabajo en grupo extra largo y complicado. Por ello no habían podido verse nunca, sin delatarse. No que fueran novios, pero…

Además aun así nunca dejo de verlo tonteando con sus amigos por ahí, como si el tiempo para ellos sobrase, pero para el no. La sensación de nunca llegar a ser tan importante como ellos eran para él, lo abrumaba. Después de tantos años de rivalidad, sabía que ni siquiera tenía derecho a pedir algo así. Era imposible.

Lo peor era que ese fin de semana había salida a Hosmeade, y el iría solo. Era un hecho que Potter no pasaba una de esas salidas sin la comadreja y la sangre sucia, así que ni pensó en acercársele. Blaise había desaparecido sin rastro alguno, Theo igual solo que este le dejo una idea de donde iba; con su nueva pareja obviamente. Y ni porque le pagaran el doble del precio en que era valorada la mansión Malfoy, iría con Milicent y Pansy en sus "compras de chicas".

Por eso ahora caminaba en un callejo de Hosmeade buscando con que entretenerse hasta volver al castillo. Y de un momento a otro un par de fuertes manos se aferraron a su cintura y un par de labios se poso sobre los suyos apasionadamente encerrándolo contra la pared. No necesitaba abrir los ojos para saber quién era.

-Harry…- Suspiro. El morocho sonrió en el beso y ambos se miraron a los ojos- ¿Qué haces aquí?- Pregunto sonrojado intentando mantener la compostura.

-Llevo horas buscándote- Le sonrió- Desde Howarts, de hecho- Draco afirmaba devotamente que esa era la sonrisa más pura y hermosa que había visto.

-¿Y tus amigos?- Le pregunto alzando una ceja. Harry levanto ambas.

-Con ellos paso casi cada minuto del día. Prefiero estar contigo en momentos como este, por más extraño que suene, y así puedo compensarte el no vernos hace tanto- Le agarro tiernamente una de sus manos.

-No será tan fácil…- Le dijo sin mirarlo. Harry sonrió de lado.

-No importa, mientras pueda estar contigo…- Fue todo lo que dijo.

El corazón de Draco dio un vuelvo inentendible en su pecho.