Holaaaa... aquí está el nuevo capitulo. Esperando que sea de su agrado y eentiendan un poquito más de la personalidad de cada uno y sobretodo la de Rose. Mil besitos para ustedes y gracias por los Reviews, es bonito y motivante leerlos y gracias tambien a las chicas que la ponen en alerta y favorita. Se les agradece mucho. Saludos desde mi Chile que está por entrar en guerra civil, pero mejor para que paren de lucrar con nosotros.
A Piñera le gusta el Dick y a todos los políticos igual. Patagonia sin represas, educacion sin empresas y libertad a los que le gusta la misma presa xD. Besos
Pilar
Disclaimer: Idea mía, personajes de JOTAKA !
III
Enfermedades Muggles
La mañana corría tranquila, pero una furia roja se estaba acumulando dentro de las habitaciones Gryffindorianas de chicas.
Como no le había contando, pensaba la pelirroja, con grandes ojeras debajo de sus ojos, formando casi bolsas, por el hecho de haber pasado una larga noche de desvelo.
-Rose, tienes pésima cara – le dijo su mejor amiga.
-Tú no eres muy linda al despertarte, que digamos – hablo la pelirroja enojada.
-Uy, parece que alguien se levanto con humor de perros. Cuando se te pase, búscame – y la dejo sola, con ganas de tirar toda la ropa al suelo.
Maldita sea, ¿acaso no podía tener una mala mañana?, penso la pelirroja.
-Juro Albus, que está no te las llevas peladas – siseo para si misma.
Se vistió rápidamente con la falda casi tocando la mitad de su rodilla y las calcetas debajo de estas. Sin faltar su chaleco, que le cubría su torso, pero la hacia ver prominente, aunque no le molestaba ya que era nerd, así nadie se fijaría en ella.
Camino hacia el comedor, para poder tomar ese reparador brebaje de los elfos y así arreglar un poco el día, pero lo veía escasamente probable. Todavía tenía ese deje de decepción en la garganta y una conversación pendiente con el Potter del medio.
Iba tan metida en sus cavilaciones, que no se fijo en que delante de ella venían los galanes de Slytherin, jugando con una Snitch, tirándola de un lugar a otro, mientras que los de más atrás hacían unos lindas y perfectas bolas de papel, para lanzándoselas a las chicas que se quedaban pegadas mirando al rubio príncipe y a su moreno amigo.
-Wow Weasley, que gusto verte – la chica fijo sus enormes ojos azules, en los grises fríos y calculadores.
-Lamentablemente no es reciproco – iba a seguir su camino, cuando escucho su voz.
-Oye Weasley, cada día estás más crecidita – la chica se giro y lo miro dudosa, para ver que el hacia un gesto con sus manos delante del pecho – ya sabes, así como te veo, debes ser copa C.
Rose quedo estática, mientras las serpientes fijaron sus ojos en su "humanidad. Instintivamente se cubrió con sus brazos y su cara se puso de una tonalidad escarlata.
-Creo que la copa de mi sostén, no tiene porque ser tema de conversación para ti. Aunque no dudaría, dado a tu bajo intelecto, que de lo único que sabes hablar es de senos y traseros estratosféricos.
Scorpius, dio esa sonrisa de medio lado y se acerco levemente a ella, pero sin invadir completamente su espacio.
-Puede ser que mis conversaciones sean sobre el tamaño de cada chica en este internado, pero desde hoy te incluyo en esa lista, para poder analizarte con más calma – le toco la punta de la nariz con su dedo índice y camino con elegancia hacia el comedor.
Uno a cero, ganando Malfoy.
Rose bajo lentamente su mirada hacia su pecho y de verdad, con ese chaleco, que era más pequeño que el otro se veía, diciéndolo literalmente, pechugona.
-Ahora que me ira a pasar – rezongo para si.
-Estas loca prima, mira que andar hablando sola – levanto el dedo del medio hacia James – Súper señorita como siempre.
-Ha sido una mala mañana, es todo – comenzando a caminar.
-Te vi con Malfoy ¿Dijo algo? – La interrogo – dime, no tengo ningún problema en pelear un rato con él.
-Desde que tienes doce años se las vienes prometiendo al rubiecito ese y todavía no se van a las manos. Eso que él es conocido por andar a puñetazos con todos.
-No se ha dado la ocasión – dijo vehementemente su primo.
-¿Cómo dormiste? – le pregunto la chica, con sus brazos todavía cruzados.
-Con los ojos cerrados – Rose lo miro.
-A ti pasa algo.
James se levanto de hombros y camino en silencio durante unos segundos, para luego parar y apoyar la espalda en la pared.
-Tú amiga, ¿sigue enojada? – Rose lo miro con complicidad.
-Te gusta ¿verdad?
-Estas demente, no me gusta. Es linda, aunque tiene un genio de los mil demonios.
-Tú la molestas demasiado, James, obvio que se va a enojar – dijo apoyándose en la pared igual que él.
-Si lo sé – dijo exasperado – pero es porque necesito mantenerme así con ella. Necesito odiarla, para no ponerme a analizar todo lo que pasa por mi cabeza.
-Y por tu corazón – concluyo Rose – todo lo que me dices, me confirma un poco más, que tú la quieres – James iba a protestar – No seas idiota, la quieres más de lo que eres capaz de aceptar y por eso te duele que este enojada, pero eres tan cobarde.
-Nunca he sido cobarde – se enojo – y no la quiero.
-Entonces no te molesta que salga con Richard Hooper.
James abrió sus ojos desmesuradamente, para volver la vista hacia delante, sin emoción.
-¿Sale con Hooper? – pregunto lentamente.
-Algo así – mentira piadosa, ni confirmaba ni negaba nada.
Su primo levanto la mano para posarla en la frente y sobarsela.
-No puede ser – y camino rápido, dejando atrás a una risueña Rose, con su pecho cubierto todavía.
Albus
-¿Qué hiciste que? – El ojiverde caminaba de un lugar a otro, con la mirada de su novia siguiéndolo – Morin, ¿Cómo se te ocurre?
-Lo hice porque quiero estar bien contigo. Quererte no es un crimen para mí y estoy haciendo cosas para que todos lo sepan. No deseo que llegue el momento de contarle a Scorpius sin ningún aliado.
-¿Tú crees que entre más sepan, más me defenderán? Por favor Morin, piensa un poco. Tú primo me va a querer matar igual, aunque tenga que asesinar a todos los Weasley y Potter de este lugar para llegar a mí.
-¿Eso es lo que te asusta? ¿Qué Scorp te rompa tú hermosa cara? Por la mierda Albus, lo hice por nosotros, para no sentir que esto no vale nada, pero me acabo de dar cuenta que para ti no significa lo mismo que para mí.
Nott se estaba yendo del lugar con sus ojos abnegados en lagrimas, que luchaban por salir, pero antes de llegar a la puerta de esa aula abandonada, unas manos tomaron sus muñecas.
-Bebe, no es eso, perdóname. Yo quiero que todos sepan, pero contarle a Rose no fue tu mejor idea. Podríamos haber partido por Lily, James incluso Dom.
-Y que tiene Rose, es tu mejor amiga, casi tu hermana. Necesitamos un aliado fuerte.
Le recalco, mirando todavía la puerta, sin querer girarse, pero Albus tenía planes distintos.
La soltó y rápidamente se puso delante de ella para poder mirarla.
-No llores, bebe – la abrazo y escucho los sollozos de su novia – Hablaremos con mis familiares y después le diremos a Scorpius. Algún día tendré que enfrentarle. No creo que duela tanto – la sintió reírse y el peso de su corazón dejo de estar.
-Estaremos Rose y yo para defenderte.
-Oye, ni que fuera cobarde – le reprocho medio en broma medio en serio.
-No, pero estás cagado de miedo.
Le levanto la cara con un dedo, para mirar esos ojos tan hermosos.
-Te amo, tontita loca – la chica se paro de puntillas y le dio un suave beso a Albus.
-Y yo, lerdo miedoso.
Caminaron hasta llegar al comedor, para luego separarse y tomar desayuno.
Rose y Albus
Conversaciones pendientes.
-¿Dónde estabas? – le pregunto, sin siquiera dejarlo sentar.
-¿Qué quieres saber? – la chica se giro para poder mirarlo completamente.
-¿Ahora tengo chipe libre para preguntar? Mira tú, ayer te rogué y hoy tengo la libertad para hacer lo que me venga en gana. Es bueno saberlo.
-¿Por qué no vas directo al grano?
Rose busco los ojos de su primo y al verlos se dio cuenta de que estaba complicado, ella no era nadie para hacerlo sufrir. Después de todo eran lo mejores amigos del mundo y entre ellos no podían hacerse daño ni mucho menos pasarla mal.
-Después de Runas, tenemos una hora libre. Ahí vamos a hablar – le tomo el mentón para que la viera – no te voy a reprochar nada. Tranquilo.
El desayuno paso rápido, pero las clases no tanto.
Partieron con Transformaciones, que ya no era impartida por McGonagal, dado que está estaba de directora. Ahora la clase la tenía la profesora Agripina Vercelli, que a pesar de ser muy buena, era bastante latera y se iba demasiado por las ramas.
Al final uno no sabia si estaba haciendo Transformaciones o Astronomía nivel experto.
Luego de eso siguieron con Encantamientos y se entretuvieron mucho viendo un duelo entre Boris Finnigan y Helen Bones, que termino con él chico petrificado unos minutos.
Para el final llegar Runas, con Bathsheba Babbling, en donde intentaron descifrar unos escritos en un gran florero, tipo oriental.
Ya las ansias los comían a los dos. A pesar de haber estado casi todo el día juntos, la conversación no se había llevado a cabo, dado que Rose no se podía desconcentrar de ninguna clase o si no, se ofuscaba enormemente.
Se encontraban sentados en el suelo, en el pasillo del cuarto piso. Un silencio los embargo algunos segundos, hasta que Albus lo rompió.
-Tú dirás, pelirroja – Rose lo miro inquisidoramente.
-Nott, anoche hablo conmigo. Creo que lo sabes ¿verdad? – no quería meter las patas en la relación de su primo, a pesar de que no era del todo su agrado.
-Hoy en la mañana me dijo. ¿Me sacaras en cara algo? Porque dudo mucho que contigo esto sea tan fácil. Eres la reina del drama.
-Oye, estoy siendo lo más paciente del mundo y eso que tendría que ser yo la enojada – giro su cabeza hacia el otro lado.
El pasillo se veía desierto y sin ninguna alma.
-Yo la amo Rose – la chica de inmediato giro su rostro – Así me deshereden por ella, no me importa. Morin es todo lo que quiero.
-Vaya, si que estás mal – le paso un brazo por los hombros y lo tironeo hacia ella – Nunca te podría juzgar Albus, ya bastante grande eres y te apoyo completamente. Admiro a Morin, porque tuvo los cojones de acercarse a mí y decirme la verdad, sin acobardarse.
-La rete cuando supe que te había dicho. Esperaba ser yo el de la noticia y no sabia como te tomarías esto.
-No fue fácil darme cuenta que mi primo favorito, me había escondido durante seis meses a su novia. Si a mi me esconden así, te juro que se la corto.
Albus se recogió en el asiento y la abrazo fuertemente.
-Gracias, sabia que no me dejarías solo. Y esto no es tan grave. Seria más grave que una de ustedes se metiera con Malfoy, no quiero imaginar a sus padres.
Rose soltó una risotada que sin querer, sonó como histérica.
-Como si eso fuera a suceder – dijo la chica – siempre estaré para ti, maldito imbecil.
Escucharon un carraspeo, pero no se soltaron, hasta que sonó otro más fuerte.
-Estás interrumpiendo un momento familiar, quien quiera que seas – dijo Rose.
-Soy la novia de este tarugo – Rose y Albus dirigieron sus miradas hacia arriba y vieron a Morin Nott, sonriendo de oreja a oreja.
-Bastante tarugo – le dijo Rose poniéndose de pie – Si yo fuera tú, lo hubiese mandado a la mugre que tiempo, por haberme escondido.
-No metas cizaña, pelirroja, fue de mutuo acuerdo, ¿Verdad, bebe?
-Y hasta tenemos sobrenombres. Quien te viera y quien te vio, Albus, estas demasiado enamorado.
Morin los miraba con una sonrisa genuina y llena de felicidad en su cara, no había pensado que las cosas iban a salir tan bien.
-¿Cómo era antes? – pregunto inocente Morin.
-Nos burlábamos de las parejas empalagosas de este lugar, diciendo que parecían dos babosas en vez de personas normales. Ya el par de bebitos, los dejo. Y en mi tienen a una aliada, aunque tendrás que ir a contarle a los demás Albus.
-Y yo le tendré que contar a Scorp.
Rose la miro y verdaderamente se veía compungida.
-Tranquila, si tú eres feliz, él no tendría porque interponerse, a menos que quiera salir muerto de este lugar. Nos vemos chicos. Se me cuidan y no lo mandes tan tarde para la torre Nott.
Antes de que se fuera, Morin se acerco rápidamente a ella y la rodeo con sus brazos.
-Gracias de verdad y dime Morin, Nott suena muy formal, ahora que somos familia.
Rose estaba sorprendida, nunca espero que la prima de Malfoy fuera tan efusiva y cercana. La veía más formalita.
Trato de darle una sonrisa, pero salio una mueca medio extraña, claro que no fue percibida por los novios, ya que estaban de lo más entretenidos besándose sin parar.
-Dale, Morin – dijo más para ella, que para los otros dos.
Se largo pensando que caras veíamos, pero corazones no sabíamos, llevándose así una grata sensación de estar haciendo las cosas bien y dejando atrás los prejuicios, aunque para ella era inexistentes, todavía quedaban unos pocos.
Scorpius
-¿Dónde mierda está Morin? – le pregunto al moreno.
-Que sé yo. Morin es re buena para perderse en la faz de este castillo. A lo mejor esta en su cuarto durmiendo.
-Imposible, acabo de estar ahí – y la maldita sonrisa de galán apareció – Ya sabes.
-¿Quién fue ahora?
-Romina Prince, aunque fue algo… frustrante.
-¿Por qué? – el guapo rubio, apoyo su codo en el brazo del sofá, para sostener su cabeza.
-Apenas la toque, termino y fulminantemente.
-Ah, ósea, quedamos algo acumulados – Scorpius enarco sus cejas.
-¿Algo? Estoy al cien por ciento lleno, pero de está noche no pasa.
-Búscate alguna chica nueva, las de Slytherin ya han sido todas supervisadas por ti.
-Ya lo sé, pero es que las demás son puras mosquitas muertas. A mi me gustan más vivitas, ya sabes para que no se hagan ilusiones.
-Estás enfermo. Es verdad lo que dice Morin, eres un maniaco de las faldas femeninas.
-Puede ser. ¿Viste a Weasley?
-¿Cuál de todas? Dominique esta bien buena.
-Ella siempre ha estado buenísima, pero te hablo de la hija de Granger.
-¿Rose? Verdad que la vimos hoy día.
-Esta buena – Zabinni solo movió la cabeza – Ya voy a buscar a mi querida prima, no me gusta que ande sola por este lugar lleno de buitres.
-Aunque tiene la suerte de que el más buitre es su primo y el que lo sigue es uno de sus mejores amigos.
-Si, porque si yo sé que tu deseas algo con mi prima, te juro que te mato – dio una sonrisa algo diabólica y partió a recorrer el lugar.
Camino por el lugar, llegando a un pasillo abarrotado de gente, conversando a gritos unos con otros.
Paso por el lado de unas chicas de cuarto año, que comenzaron a murmullar risueñamente. Él solo para hacerse el interesante, les cerró el ojo y siguió su travesía.
Las manos en los bolsillos y la camisa medio adentro, le daban un aire desenfadado que mataba, sin contar que su perfume llenaba el lugar de un olor tan masculino, haciendo que las mujeres más suspiraran.
-Scorp –siguió la voz y se encontró frente a la guapa chica de pelo oscuro y hasta la barbilla, con unos ojos avellana espectaculares, compañera de Slytherin y amiga desde la infancia.
Penélope Warrington. Hija de Pansy Parkinson.
La chica camino, contoneando sus caderas, como el ritmo imaginario de una canción tranquila, pero enloquecedora.
Era la única mujer con la cual no se podía acostar, dado a la eterna amistad de sus familias, aparte si lo hacia, le hacían firmar inmediatamente el acta de matrimonio, pero eso no quitaba que la encontrara guapísima.
A veces se cuestionaba a si mismo, poniéndose en la situación de aceptar un matrimonio concertado con ella, ya que una esposa bella y que ademas mirara para al lado mientras la engañaba, no se encontraba en cualquiera lado.
-¿Dónde vas? – la voz ronca de la chica, lo hizo imaginársela debajo de él.
-Estoy dando una vuelta, ya sabes, para relajar un poco los músculos – siseo, con su voz tan varonil.
Warrington le llegaba casi a su frente, haciéndolos ver como una pareja simétrica, siendo por eso llamado los supuestos "reyes de Slytherin".
-Yo conozco una forma más placentera para relajarte – susurro la chica.
Esa voz ronca lo estaba volviendo loco, le miro los labios y los tenia bastante cerca, a menos del un palmo. La podría tomar de las mejillas y besarla sin parar, ardía en deseo.
Sus pensamientos viajaban a una velocidad vertiginosa y el olor lo tenía embriagado. Su libido subía sin parar y solo pensaba en saborear cada parte de aquella mujer.
La tomo del cuello y la estaba acercando hacia su cara, pero cuando sus labios iban a hacer contacto…
-¿Quién mierda tiene que justo chocar conmigo? – bajo la mirada para encontrarse a una pequeña Rose con su nariz metida en un gran libro, unas raras cosas colgándole de las orejas y ese maldito gorro con orejas, que siempre tenía sobre la cabeza, supuestamente, para el frío y eso que estaban a principios de septiembre.
-Disculpa – y siguió caminando sin levantar la mirada.
Scorpius la miro con odio y soltó a su guapa acompañante par encarar a la desesperante Weasley.
La tomo del brazo, haciendo que la chica girara rápido, soltando el gran libro.
-¿Qué te pasa, imbecil? – le grito Rose, fuera de si, acomodándose sus lentes.
-¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?
-No sé que estás hablando, espera un momento – se saco las pequeñas cosas de sus oídos – ahora si, dime.
-¿Qué mierda es eso?
La chica miro lo que tenia en sus manos y solo vio los audífonos de su Ipod.
-¿Esto? – Y los levanto para que los viera – se llaman audífonos, son para escuchar música.
-Bueno, eso no me importa – la tomo del codo – me acabas de chocar, interrumpiendo una grata charla.
-Si quieres ligar mejor hazlo en un lugar menos concurrido. Que iba a saber yo que te traerías a tu chica para acá.
-Eso no es de tu incumbencia. Maldita sea Weasley, para la próxima vez fíjate por donde andas, a lo mejor no me pillas de buena.
-¿Perdón? – dijo Rose con sus ojos enllamados, dejándose ver, a través de los cristales – tú tienes que fijarte en no cruzarte en el camino de la gente. ¿Quién fue el que se paro indiscretamente en el pasillo?
-Ah y te sabes las leyes del transito, mira tú – se puso pensativo – eres un gran dolor de cabeza, pequeñita.
-Pequeñita tu abuela, estupido Malfoy, no me saques de quicio. Me veré tranquila, pero cuando me molestan me encuentran.
-Lo dudo mucho.
Scorpius volvió su vista, hacia la chica con la cual estaba a punto de besarse, pero Penélope se había ido del lugar, dejando una estela de perfume caro.
Tenía ganas de ahorcar a Weasley, pero se sabía controlar. Todavía.
-Huele como a pachulí – dijo Rose, hariscando la nariz.
-¿Pachuque? Se llama perfume parisino y caro, cosa que veo imposible que alguien como tú, pudiese tener – dijo pedantemente.
-Verdad, se me olvida que mis ingresos son miserables al lado de los tuyos, pero por lo menos, fueron conseguidos con el sudor de la frente de mis padres.
Scorpius la miro dudoso y con el ceño levemente fruncido, no esperaba que la pequeña Weasley tuviera una lengua tan desdeñosa.
-Ya sabes, no tuvimos una herencia esperándonos para cuando cumpliéramos los dieciocho años – explico Rose.
-Eso se llama saber hacer negocios.
Rose lo miraba desde abajo y a cada momento la repulsión que sentía se acrecentaba dentro de su garganta. Nunca había sido una chica peleadora ni mucho menos clasista, pero Malfoy le sacaba las peores características a la vista, haciendo que dijera cosas sin siquiera sentirlas.
-Me importan un soberano bledo sus "negocios". Si me disculpas, estoy demasiado interesado en mi pequeño y ligero libro, que por tu culpa, esta botado en el suelo – se agacho bajo la atenta mirada de él.
-Tan sumisa como siempre. Vas a terminar con joroba si sigues leyendo libros agachada y esos lentes que parecen de anciano. Estas lista para presentarte entre las más feas del internado y payasas, ese gorro es lo más mata pasiones que he visto en mi vida.
La chica lo observo unos momentos a los ojos.
-¿Crees que a mí me importaría deslumbrar a alguien como tú? – Bufo – Prefiero ser horrible con joroba, lentes, gorros de lanas y bigotes tipo Dalí, antes que abrir las piernas cada vez que pases.
-Podrías hacerlo y aún así no te vería. Perdón, se me olvidaba, si te vería, pero miraría solo tus bubis, aunque para eso, tendría que poner un hermoso cambucho en tu cara.
-Já. Estas desquiciado Malfoy. Mejor anda a buscarte a una mujer para desquitarte, ya sabes, Warrington ni te vio. Pobrecito – y le hablo como si estuviera frente a un bebe, para luego largarse del lugar muerta de la risa.
Uno a uno.
James
Tres días más tarde.
-¡Matilde! – la bonita castaña se giro sigilosa y sobretodo, temerosa.
James llego casi sin aire a su lado.
-Déjame respirar un momento – apoyo sus manos sobre las rodillas y tomo una gran bocanada de oxigeno.
-¿De cuando aquí soy Matilde? – pregunto presurosa, buscando la mirada azul del Potter mayor.
-Deja recuperarme, llevo mucho rato buscándote.
La chica puso sus manos en las caderas y comenzó a golpetear con su pie izquierdo el piso de piedra.
-¿Ahora?
-¿Vas a seguir enojada conmigo?
Adams levanto una ceja e hizo una mueca de desagrado con su boca.
-¿Acaso nos conocemos para yo poder enojarme contigo?
-¿Tanto me odias?
-Para odiar, tiene que haber sentimientos de por medio y yo por ti no siento absolutamente nada.
-Eres tan complicada.
-¿Algo más? – no tenia ganas de guerras verbales ese día, así que se largaría luego del lugar.
-Ahora solo tienes tiempo para el imbecil de Hooper ¿Verdad?
Matilde lo miro dudosa y lanzo una carcajada que descoloco completamente a James.
-Para quien yo tenga tiempo, no es de tú incumbencia.
James la miraba entre furioso y desconcertado, no le salían las palabras de la boca. ¿Por qué tenia que ser tan difícil, mostrar los sentimientos?
-Si es de mi incumbencia, eres la mejor amiga de mi prima y no me gustaría que Rose sufriera si a ti te pasa algo.
Matilde abrió y cerró la boca como un pez fuera del agua. Ella era demasiado aguda y perceptiva, haciendo que en ese momento, se diera cuenta, que tras las palabras del fastidioso Potter había una declaración.
-James ¿Qué quieres?
El chico se acerco, pero paro inmediatamente, estaba dando un paso tan complicado, que no sabia que hacer. Era más fácil planear las cosas en su cabeza en vez de llevarlas a cabo.
-Yo quiero muchas cosas. Sobretodo a mi familia y también siento cierto cariño hacia ti.
Adams sonrío, iluminando sus ojos, provocando nuevas sensaciones en James.
-Muchas gracias James, yo también siento cierto cariño hacia ti.
Se sonrojo violentamente y al levantar la mirada se encontró con los ojos de James un poco más cerca de lo común.
-Deja a Hooper – exclamo decidido James.
¿Qué tenia que ver Richard con ella? Con suerte habían hablado y él la había invitado a salir, pero no acepto.
-¿Tienes una propuesta mejor? – pregunto con sus ojos fijos en los de él.
-Soy más guapo – dijo seguro.
La magia del momento se perdió y Matilde se alejo tres pasos. Volvió la mirada de basilisco que ponía cada vez que se cruzaba en su camino y su boca hizo un mohín perfecto, demostrando así que todo había vuelto a la normalidad.
-Prefiero a un hombre feo, pero de buenos sentimientos, que no quiera solamente acostarse conmigo.
-¿Solamente? ¿Acaso ya se acostaron? – uso un tono de voz alterado, descolocando a Matilde.
-¿Qué te importa a ti eso? Déjame en paz mejor será y entretente con otra.
-Sal aunque sea una vez conmigo y veras que no te arrepentirás.
La chica se encontraba sorprendida, nunca había esperado que James la invitara a una cuasi cita y lo dijera lo más convencido del mundo, mostrándose como lo mejor para ella.
-No es cosa de arrepentirse. Sigamos nuestros caminos como siempre odiándonos. Me es más fácil así. Cada uno tranquilo por su lado.
-Maldita sea ¿tanto lo quieres? – grito girándose en sus talones, para darle la espalda a la chica.
-Me estas hartando y me voy a largar. ¿Nada más que decirme? – James se volvió nuevamente, para quedar frente a ella, lo más cerca posible, tomándole la cara con sus grandes manos.
-Sale conmigo. Una vez, nada más – Matilde lo miraba demasiado sorprendida.
-Para que después nos acostemos y adiós contigo. Si te he visto, no me acuerdo.
Suavemente se quito las manos heladas de sus mejillas.
-¿Quién sabe? A lo mejor duramos más de una vez.
La furia comenzó a crecer con una fuerza impresionante en el pecho de ella, pero lo que hacia que está furia fuese tan fuerte, era la pena con la que se mezclaba.
-Eres un imbecil, agradezco no ser tan ilusa como todas las chicas de este lugar, que caen a tus pies. Seria indigno para mí.
-Se me olvidaba – empezó a aletear en el aire, dándole así más énfasis a sus palabras – tú eres la reina de la dignidad, por eso cuando ibas en cuarto me mandabas cartas siempre a mi casa, para saber como me iba.
En vez de ponerse roja de vergüenza, se puso pálida de asombro.
James sabia que se había pasado y era consiente que cada una de esas cartas estaban guardadas en un cajón, que cuando se sentía intranquilo, las leía y estas le calmaban el alma.
-Era niña y si, lo asumo, estaba enamorada de ti, pero abrí los ojos, vi que eres un imbecil de primera, que no sabe tratar a las mujeres y que lo único que le importa es meterla en cada orificio que encuentres.
-Puede ser, pero no me hago la mojigata como tú. Asumo que me gustan las mujeres y soy feliz haciéndolo con ellas.
-Eres bipolar, primero me pides salir y después sales que eres todo un semental. ¿Sabes que provocas en mí? Asco, puro y llano asco. No quiero seguir con está conversación de mierda.
Y se largo, dejándolo pasmado e intranquilo, cuando comenzó a caminar, para llegar a su sala común, lanzo un hechizo contra un vidrio, provocando que este reventara en mil pedazos.
Unas paredes más allá, se encontraba Matilde, con sus manos aferradas a su bolso, llorando desesperada y escuchando las maldiciones de James. Estás provocaron una suerte de cura para ella, al darse cuenta de que él también lo estaba pasando mal.
¿Cómo podían decirse esas cosas?
No se habían medido y ahí estaban los dos, uno gritando y la otra llorando, por un amor tan terriblemente doloroso.
Hugo
La mañana corría tranquila y los miles de alumnos del Castillo Hogwarts de Magia y Hechicería se dirigían a paso raudo hacia las inmediaciones del comedor.
El hambre hacia resonar todas las tripas del estomago, provocando carcajadas en los que las oían y disimulo en los que las sentían.
Scorpius caminaba tranquilo, a su lado Zabinni conversaba con una chica de Hufflepuff, bastante guapa, pero algo hostigante y más atrás de él venían algunos amigos más riéndose por un chiste que estaba haciendo Omar Flint.
-Scorp, ¿Sabes quien tiene un pezón más arriba que el otro? – Le preguntaba Pritchard, sin poder contener la risa – Johanna Carmichael.
Su risotada provoco un gran estruendo en el lugar, pero Scorpius no tenía ganas de reírse, el hambre lo corroía y la noche anterior había sido algo movidita para él, entonces el sueño también estaba haciendo mella.
-Habrá que verlo entonces – sonó cortes, pero mostrando que la talla no había causado más que cierto recelo en él.
A pesar de tener una y mil mujeres para su gozo, después de que se acostaba con ellas, no podía hablar mal. Encontraba que era de poco hombre y su padre, Draco Malfoy, le había enseñado de pequeño que a las mujeres se les trataba con respeto a pesar de que ellas no lo hicieran.
Por eso no hablaba mal, aparte tenia el recuerdo constante de su madre diciéndole que ella era mujer y que haría él si estuviesen blasfemando sobre ella. Él claramente le respondió que le partiría la cara al que osara decir algo malo sobre Astoria y a pesar de que está sintió que no había entendió el concepto, igual un orgullo tremendo invadió su corazón, al ver que su retoño era capaz de todo por la familia y por defender a su madre, claro.
-¿No vas a decir nada? Si mal no recuerdo, esa chica si estuvo contigo – le pregunto Zabinni, más bajo, para no hacer participe a todos de la conversación.
-Yo no hablo de cómo son las mujeres después acostarme con ellas y en general no hablo mal de ninguna mujer. Me da repulsión la gente que lo hace.
-Pero si vives criticando a Weasley.
-Hay es distinto, ella también me insulta. No puedo estar tranquilo si no la saco de las casillas un momento, aparte la mitad de las cosas que le digo es sobre su intelecto no de su físico. Hablar de una chica porque es gorda o flaca, baja o alta, es ilógico y banal.
-Eres demasiado guapo Scorpius, por eso las chicas se derriten por ti – le dijo la "amiga" de Chris.
-Apurémonos mejor, me mata el hambre y siento que este trayecto ha sido más largo que el común y silvestre.
La caminata siguió unos segundos en silencio, pero se vio interrumpida, por la irrupción que tuvieron en el pasillo el clan Weasley.
Todas las chicas eran realmente hermosas, pero había una más pequeña que sus primos, eso que no era la menor, que estaba llamando su atención.
Weasley Granger caminaba tranquila y pensante por el lugar, para luego esbozar una linda sonrisa a su primo Albus, que se ofrecía a llevarla en sus espaldas, está ni tonta ni perezosa corría y se encaramaba, cruzando sus piernas en la cintura del chico. Andaba con pantalones, así que no había problema.
Esperen, se le veía algo, era su dichosa tanga, de múltiples colores, que se asomaba levemente por detrás, sin hacer consiente a la chica.
-¿Estas viendo lo mismo que yo? – Scorp miro a su mejor amigo, que ya no hacia caso a los ruegos de la chica a su lado, provocando que esta se fuera ofuscada.
-No me gusta – y bajo la cabeza, haciendo caso omiso a los golpes que le propinaba Chris, para que la levantara nuevamente.
-Hermano, te la estar perdiendo – hablaba con la boca llena de gozo - ¡Mierda! Me vio.
Scorpius levanto la cabeza, para ver como Rose miraba asesinamente a Zabinni, este a pesar de ser moreno, tiño sus pómulos de un leve rubor.
El rubio, para tratar de salvar a su amigo de tal vergüenza, levanto la mano y saludo a Rose con una energía, que demostraba la ironía.
Ya para más remate, cuando la pelirroja no podía estar más ofuscada, Scorpius fue y le lanzo un beso al aire, dejándola desconcertada, para luego girarse rápidamente y caminar a paso firma hacia el comedor.
-Le volviste a lanzar un beso – le dijo Zabinni, golpeándolo con su codo en las costillas.
-Era para salvarte a ti, idiota. Así no se da cuenta que estabas hipnotizado mirándole su tanga.
-Nunca pensé que fueras tan buen amigo – le dijo cínicamente - ¿Por qué no asumes que querías lanzarle ese beso?
-Fue solo para molestarla – le respondió tranquilamente.
-Molestar – puso una sonrisa picarona en su cara.
-Oye es verdad. Es freak y nerd. Tranquila y a la vez más loca que una cabra. Completamente bipolar y sobre todas esas cosas malas tiene lo peor.
-¿Y qué podría será lo peor? Ya la tiraste a partir – le respondió risueño Zabinni.
-Ya sabes, es Weasley y no le gusta el Quiddicht – concluyo resuelto.
-¿Cómo sabes tú, que no le gusta el Quiddicht?
-Digamos que la he mirado cuando está su hermano en el aire y se ve desesperada porque termine luego el juego. Da respingos a cada segundo por cualquier desestabilización de algunos de su manada.
-¿Ósea podríamos concluir que la miras? – paro en seco, dejando así pasar a todos sus compañeros por la gran puerta de madera que los hacia ingresar al comedor.
Zabinni paro con él, esperando una respuesta satisfactoria. Su sonrisa picara no se iba y cada segundo que pasaba se ensanchaba más.
-No la miro – dijo Scorpius con el ceño fruncido.
-Acabas de decir que si.
-Me desesperas, Chris. Esto concluye que la encuentro lunática y que me gusta Penélope – Zabinni lo miro dudoso.
-¿Cuándo entro Warrington al baile?
-¿Te han dicho que pareces mujer con lo chismoso que eres?
-Si, me los has dicho muchas veces desde que vamos en primero y te moleste durante dos meses para que me contaras porque repudiabas ser Malfoy. Cosa que ahora reniegas, ya que ese ha sido tu plus para conquistar tantas chicas. Con ese zarcillo en la oreja, el corte de pelo y esa pose de malo, caen solitas a tus pies.
-Mira Zabinni, estamos en la entrada del comedor y parecemos viejas copuchentas por todos los susurros que damos. Estamos siendo comidillas para todos estos imbeciles que nos miran con odio y temor, además…
Vio que tras su amigo, sin ser de alcance a la vista de los comensales, había un chico pelirrojo, caminando tambaleante hacia ellos.
Sus pisadas era cada vez más inseguras y a medida que avanzaba el ceño de Scorpius se hacia cada vez más fruncido, de un momento a otro, él chico se mando al suelo, temblando sobre este.
El rubio quedo con sus palabras en la boca y corrió hacia el lugar para ver que pasaba, a lo mejor había sido hechizado y necesitaba ayuda.
Cuando logro distinguir bien quien era se dio cuenta que era el hermano menor de la loca bipolar Weasley. Se acerco rápido al cuerpo inerte del chico y al llegar a casi su altura este empezó a convulsionar sin parar, moviendo sus miembros de un lado para otro.
Malfoy se agacho rápidamente y tomo su lengua, sabia, por libros muggles que había leído anteriormente, que cuando la gente tenía convulsiones había que tomarles lengua para que esta no los hiciera ahogarse.
-¡Chris! ¡Pide ayuda! ¡Rápido!.
Sin darse cuenta estaba rodeado de gente que miraba la situación como si de un espectáculo de circo se tratara. Esto enervo enormemente al príncipe de Slytherin, que una mano ocupada en la boca y la otra tratando de contener el cuerpo, les grito.
-¡Esto no es un show! ¡Que alguien me ayude a sostenerlo! – Hugo era levantado del suelo por las sacudidas, pero su cabeza no golpeaba, ya que Malfoy lo tenia firmemente agarrado. Comenzó a botar un líquido blanco de la boca, cuando llego Zabinni con James y Albus tras él.
-¡¿Qué paso? – Grito James y se tiro casi encima de su primo para afirmarlo – ¡Malfoy!
-¡No lo sé! De pronto comenzó a saltar.
Albus se agacho rápidamente para ayudarlos y poder contener a Hugo y aun así era bastante complicado.
-¡Hermano! – Rose se posiciono de inmediato al lado de Scorpius – Cálmate Hugo, ya estoy aquí. Comienza a relajarte.
La voz acongojada y desesperada, lo hacían sentirse extraño y con una necesidad inmensa de hacer algo para que no sintiera esa angustia.
Poco a poco Hugo se calmo y fue levantado entre los tres, para así llevárselo a la enfermería.
Cuando llegar al lugar, Madame Pomfrey los miro ceñuda, para luego dar paso, al cuerpo pálido y sin fuerzas de Hugo.
-¿Qué paso? – pregunto la enfermera.
-Le dieron unas convulsiones en el pasillo – respondió James todavía mirando con aflicción a su primo.
-Ya vayan saliendo, necesito revisarlo y corroborar que este bien, que la crisis haya pasado y verificar si no fue un maleficio.
Todos salieron en silencio, menos Rose, para encontrase con todo el clan Weasley, Potter afuera. Cuando fueron consientes que entre ellos se encontraba la serpiente de Malfoy, lo miraron intrigado.
-Me voy – dijo quedo – espero que se mejore pronto.
Levanto una mano, dejándolos a todos estupefactos en su sitio.
-Señorita Rose, Hugo tuvo un ataque de epilepsia, una enfermedad muggle que tienen que controlarlas ellos. Los medicamentos mágicos no sirven para estas cosas, agradezca que hubiera alguien que vio a Hugo mal, porque a la hora que lo pilla solo, estaríamos hablando de otra cosas.
El corazón de la linda pelirroja se encogió, pensar que estuvo a minutos de perder a su hermano, no la hacia sentir para nada bien.
-El señor Malfoy, le salvo la vida al meter su mano en la boca y contenerle la cabeza, porque siempre estas crisis terminan con problemas craneales para gente, ya que azotan su cabeza contra el pavimento.
-Gracias – tomo la mano de su hermano, que descansaba tranquilo, pero todavía muy pálido.
-Le voy a avisar a la Profesora McGonagal para que se comunique con sus padres.
Luego de una crisis de llano de Hermione Granger y de su padre completamente descolocado, mirando a su hijo con miedo de que algo le pasara, se fueron, prometiendo que apenas el chico estuviera bien lo llevarían a un hospital para que lo revisaran completamente. No les dijo que Malfoy lo había salvado, ya que estaban más concentrados mirando al menor de ellos.
-Rosie, cuida a tu hermano – le dijo su madre con la nariz y ojos enrojecidos.
-Si mamá, tranquila. Ni a sol ni a sombra lo dejo – abrazo a sus padres, para luego volver a entrar y ver a Hugo, respirando pausadamente. Los medicamentos todavía lo tenían algo sedado, pero en dos días más iba a estar revoloteando por ahí, como siempre lo hacia.
Salio del lugar con un tumulto de emociones contradictorias, primero la pena por la situación vivida y después el agradecimiento por la ayuda del rubio Slytherin, pero también estaba la perplejidad. Todavía no se creía que el chico hubiese ayudado a su hermano y que literalmente le hubiese salvado la vida.
Camino por los pasillos parsimoniosamente, casi contando las líneas del piso, cuando fue consiente que tenia lo que hacer, porque era su deber y su corazón le exigía que fuera.
Llego hasta las mazmorras, para encontrarse con unos chicos, que llevaban la insignia de la serpiente en el pecho.
-Eh, ¿podrías llamas a Scorpius, por favor? – le pidió a la chica, que al parecer era de tercer año y aunque se lo dijo con amabilidad, esto no quito que la niña le devolviera una mirada cargada de resentimiento.
Llevaba como dos horas sentado, desde que habían terminado las clases, en ese mismo sillón, pensando en lo que había pasado en la mañana. Todavía sentía algo de adrenalina correrle por las venas.
Lo que había hecho, genero que ahora todas las chicas del castillo lo miraran como un héroe tipo villano, el chico malo que ayuda a un necesitado. Así que las mujeres estaban vueltas locas por eso y se le insinuaban sin parar, pero la cabeza del chico estaba en otro lado. No podía parar de pensar en la imagen de Rose calmando a su hermano, hablándole pausado, generando tranquilidad en el ambiente. En SU ambiente.
-Scorpius, te busca una chica allá afuera – le dijo una nena de tercer año.
-¿Puedes decirle que estoy durmiendo?
-Encantada le digo, pero está no es como las otras que te han venido a buscar todo el día. Es la hermana del Weasley accidentando.
El rubio sintió un leve cosquilleo en el estomago, pero casi imperceptible, se paro y camino hacia la salida, para luego encontrarse con los ojos azules y grandes de Rose.
-Malfoy, quería hablar contigo.
Scorpius asintió y puso sus manos cruzadas sobre su pecho, mostrando así una imagen de chico valiente y resuelto.
-Dime – siseo.
-Gracias, simple y llanamente gracias – sus ojos se aguaron, pero no soltó ninguna lagrima – si no fuera por ti, Hugo – tomo aire – no estaría.
-No hay nada que agradecer, cualquiera lo hubiese hecho – aseguro él, aguantándose las ganas de abrazarla y consolarla.
-Ya lo sé, pero fuiste tú el que lo hizo en el momento adecuado, gracias de verdad. Estoy en deuda contigo.
Se giro, dejándolo solo y con una opresión en el pecho, pero no de rabia ni impotencia. Sino de felicidad y algo de gozo, en cierta manera había salvado una vida y eso era impagable.
Y también, aunque no menor a lo anterior, sentía una picardía muy grande, porque tenia a Weasley debiéndole algo y haría de todo para que esa deuda se la dejara cancelada.
Capitulo news, espero que les guste. Reviews si quieren, gracias :)
