Los personajes de esta historia son propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo los utilizo sin fines de lucro y para entretener solamente.

Capítulo 3: ¿Quién eres?

Pov de Darién.

Los meses siguieron su curso normal, me llenaba de orgullo cada vez que Serena sacaba una buena nota, me encantaba ayudarla cuando no entendía detalles de alguna materia, aunque es muy dedicada con los estudios, y, a pesar de estar en la universidad, nunca a desatendido sus labores en la casa, no podía quejarme, mi ropa siempre estaba perfectamente planchada y ordenada. Me levante temprano ya que tenía que ir a recibir a mi padrino que venía desde Francia, me di una ducha, afortunadamente era viernes y no tenia turno en el hospital, me coloque un jean desgastado y una camisa ajustada de color negro y busque mis tenis, al terminar de arreglarme me dirigí a la cocina a preparar café, cogí el periódico y empecé a leerlo, esto claro, hasta que una melodiosa voz me aparto de la lectura.

- Buenos días ¿Por qué no me llamaste?- Me saludó y cuestiono la rubia que compartía conmigo el departamento restregándose los ojos, señal de que acababa de despertar, traía puesto un camisón color rosa de seda que le llegaba como cinco dedos antes de la rodilla, repare demasiado en ese atuendo, quedando absorto, en los 9 meses que tenía de vivir conmigo nunca la había visto de esa manera tan… Sexy -Darién te estoy hablando –me dijo elevando un poco la voz, al notar mi poco caso, no se si noto que no apartaba la mirada de su cuerpo.

- Ah perdón que me decías- respondí algo turbado, saliendo de mis pensamientos nada decentes.

- Digo que… ¿Por qué no me llamaste?- Repitió exasperada -pero parece que el horóscopo te interesa más que yo tú mejor amiga -me sonrió y paso al lado mió buscando café, me encantaba que fuera así, dramática y divertida.

- No es eso, no digas bobadas, simplemente ayer desperté a tomar agua y te vi estudiando, supuse que te habías desvelado y no quise despertarte –explique de un modo exageradamente caballeroso, me levante de la silla colocando la taza de café en el lava vajillas - bueno ya tengo que irme –anuncié, le di un beso en la coronilla de su cabeza, lo cual era ya una costumbre para mí, desde que la conocí se despertaron instintos muy fuertes de protección hacía ella, muy parecidos a los que yo tenía para con mi hermana, los cuales no llegaba a entender aún.

- ¿Y no vas a desayunar?- Pregunto algo preocupada -quédate un segundo más, ya te preparo algo- insistió.

- No- miré mi reloj, comprobando mi negativa -tengo el tiempo justo para ir al aeropuerto y llevar a mi padrino a su residencia… Suerte en tu examen –agarre las llaves del Ferrari y abrí la puerta.

Llegué al aeropuerto con el tiempo justo, el avión ya había aterrizado y los pasajeros estaban saliendo, busque a mi padrino, el cual no tarde en encontrar, ahí estaba él… Con su sonrisa triste, la cual para mí, era muy común, papá me dijo que él nunca volvió a sonreír alegremente desde que perdió a sus más grandes tesoros, su hija y su esposa, así que para sobrellevar la pena e intentar continuar con su vida se dedico a trabajar, gracias a eso formo una gran fortuna, su recogido Seiya, seguro que disfrutaría de ella, aun no entiendo, la razón de que ese chico me caiga tan, pero tan mal, se cree el señor perfección, mi padrino quién lo salvó de morir ahogado en un accidente donde también perdió a su esposa e hija, dice que ese trauma lo volvió hosco y reservado, para mí es un pedante, pero me controlo en expresar mis ideas frente al hombre que considero un segundo padre. El cual en esos momentos, al verme, camino en mi dirección abriendo sus brazos.

- ¡Hijo!- Saludó con voz llorosa, se nota que me extrañaba.

- Padrino- respondí -¿Cómo ha estado?-Lo estreche en un abrazo fraternal, amaba al viejo tanto como a mi padre.

- Te ves mejor muchacho- Comentó evaluador palmeando mi hombro.

- Eso es gracias a mi ángel Sere, jajajaja- reí.

- ¿Sere?- Repitió contrariado.

- Es una gran amiga padrino- informé, el sonrió -vive conmigo- elevó una ceja - pero solo somos amigos- aclaré -ella es mi ángel guardián –expliqué con una sonrisa y es que cada vez que hablaba de Serena, mi rostro se iluminaba a la par que una sonrisa surcaba mi rostro, eso decía Drew.

- Te gusta picaron eee– Me señaló él pinchándome el costado con un dedo, yo negué, el cariño que sentía por Sere era como el que sentía por Rey, solo ansiaba protegerla, evitar que la dañaran, ella ya había sufrido bastante.

- Sabes que no quiero saber nada de mujeres ya que aquí adentro- señale mi corazón- solo manda una, la que me dejo plantado en la iglesia, aunque me duela admitirlo- él me miró suspicaz- y no, no estoy dispuesto a perdonarla, no soy capaz de eso, además, no se lo merece – susurré, mi padrino negó con su cabeza, dándome a entender estaba mal mi forma de actuar - vamos a casa – dije, dando por concluido el tema, que tanto daño me hacía, lo lleve hasta el coche y en el camino hablamos de cosas más banales.

Pov de Serena.

Trataba de sacar las mejores calificaciones sin desatender a Darién, gracias a él la vida me había sonreído, aunque también podía ser que la vida me hubiera sonreído con él, después de todo lo que había vivido, aunque no todo era felicidad para mí, no había día en que mi hermanita no llegará a mi mente, me preocupaba Mina, hacía meses no sabia de ella, ya había cumplido mi mayoría de edad, así que hablaría con Darién, le plantearía la situación, para ir a buscarla y que al salir de ese espantoso lugar, pudiera quedarse con nosotros.

Darién…Lo había visto en la mañana, estaba feliz por que su padrino llegaba de Francia, a leguas se veía que amaba al hombre, y según me a contado ese señor también lo quiere mucho, lo que me alegra, él es tan lindo y considerado, no había querido levantarme para que le preparará el desayuno, lo cual le agradecí enormemente, anoche me había acostado tarde, tuve que desvelarme al quedarme estudiando un examen de anatomía, el cual estaba realmente difícil, pero como no era el último, decidí irme a un sitio para seguir con la tortura de los estudios. Me adentré en la cafetería del lugar, estaba repasando unos apuntes cuando escuche mi móvil sonar, Darién me había dado uno para poder comunicarse por si acaso llegaba tarde al departamento o por si yo necesitaba algo, etc. La persona del otro lado de la línea era insistente, así que abrí el celular y contesté.

- Reí ¡Hola! ¿Cómo estas?... Yo en la universidad, la cafetería para ser más exacta- le bromeé -¿Qué día es hoy?...3 de agosto… ¿Porqué? -¡EL CUMPLEAÑOS DE DARIEN!- Grité – eee, no…No lo sabia, ok, entonces te espero aquí… ¿Vienes acompañada?... No importa, aquí te espero- concluí antes de cortar la llamada.

Tome mis libros contrariada… ¿Cómo se me había olvidado el cumpleaños de Darién?... Reflexionando, no se me olvido…La verdad es que ¡NO LO SABÍA!... - Que pena- suspiré derrotada, ni siquiera lo felicite en la mañana, me dirigí a la salida de la universidad y vi a Rey llamándome.

- ¡SERE AQUÍ!- Decía Rey en un chillido una y otra vez, agitando las manos.

Caminé hacía ella y la saludé riendo por sus exagerados modos -¡Hola Rey!- Me sonrió y yo le di un beso en la mejilla –y… ¿Qué tienes en mente?- Pregunté sin rodeos, ya sabía yo, como se las gastaba ese chica.

- ¡FIESTA SORPRESA!- Exclamó ella, yo reí -ya invite a sus mejores amigos- informó emocionada –pero debemos comparar unas cosas, si no te molestaYaten y Catherine nos acompañaran- dijo y señalo un auto, que estaba tras ella.

- No me llamo Catherine- sentenció con enfado una chica dentro del auto, al verla de perfil me percate de que era rubia, muy atractiva y de ojos azules, en ese momento noté que se movía, intentaba salir del auto -mi nombre es Mina- dijo ya afuera.

Palidecí, el aire parecía no querer llegar a mis pulmones – M…MINA –Dije tartamudeando, al medio recobrar mis impulsos, mis ojos estaban acuosos y las lágrimas amenazaban con desbordarse de un momento a otro.

- ¡SERENA! –Gritó ella tratando de contener las lágrimas -¡Amiga! –Exclamó llorando, yo solté el aire de golpe, al sentir como era envuelta en un cálido abrazo y así, unidas, lloramos juntas mientras nos acariciábamos el cabello… Mina era como mi hermana después de todo, eso justificaba mi impulso y en sí, nuestra reacción. Nos separamos y limpiamos nuestras lágrimas ante la mirada atónita de Yaten y Rey.

- Pero…- balbuceó confundida la pelinegra- ¿Ustedes se conocen?- Preguntó desconcertada -¿De dónde?-.

- ¿Qué si nos conocemos?- Respondió Mina, en una pregunta -Pues claro- sonrió ampliamente, aún limpiándose el rastro del llanto -Serena es como mi hermanita- declaró orgullosa -me cuido mucho en el orfanato ¿Verdad Sere?-Yo asentí aún con lágrimas en los ojos.

- Tampoco exageres Mina- declaré restándole importancia a todas esas ocasiones en que nos cubríamos las espaldas, llenándonos de esperanza la una a la otra esperando salir de la pesadilla que era nuestra vida en ese entonces, salí rápidamente de mis divagues, al sentir la intensa mirada de ella sobre mí -tienes que contarme- exigí ansiosa -¿Cómo fue que saliste de ahí? ¿Te escapaste?-.

- Ey, ustedes- gritó Yaten -si quieren hablar háganlo dentro del auto- demandó sacando su cabeza por la ventana – no tenemos tiempo- recordó en su característico gesto de hastió.

Subimos al auto ante las exigencias del peliplateado y Mina me contó con detalles como había logrado para salir del orfanato siendo hija de los TENOH AINO, unas personas muy importante, me explicó que cuando cumplió 5 años en un paseo se perdió con su hermano Haruka, y este, cuando tuvo la edad suficiente se dedico a buscarla hasta que la encontró muy lastimada, Beryl la había golpeado salvajemente luego de que yo huyera.

- Lo siento Mina, yo no quería- expresé con arrepentimiento y abrazándola, al cerrar mis ojos podía sentir ese cruel momento, del cual yo misma había sido protagonista innumerables veces.

- Sere- murmuró con tranquilidad- eso ya pasó, trajo cosas buenas, lo mejor fue después de eso la denuncie y entre Haru y yo decidimos buscarte, pero no sabía por donde empezar, pero ya que estas aquí tienes que conocer a Haru, mis padres viven en Londres, ellos insisten en llamarme Catherine, que es mi verdadero nombre, aunque a mí no me gusta, yo soy Mina, ese es mi nombre desde que tengo razón de ser y es por el que me gusta que me llamen- dijo esbozando una gran sonrisa. Traté de imitarla, pero no me salió muy bien, lo cual noto y negando con la cabeza y mirándome con ese brillo que la caracterizaba para hacerme entender que todo estaba bien y que ya nada de eso importaba logré darle finalmente un destello de algo que ella anhelaba, una sonrisa franca, tal como ella decía que era yo.

Me abrace a mi amiga, era un sueño que su vida también hubiera mejorado tanto, lo cual me tenía feliz, era como siempre esperamos que fuera nuestro destino, lleno de felicidad. Llegamos al centro comercial y compramos todo lo necesario para la fiesta sorpresa, luego fuimos donde Salvatore por una gran lasaña y de ahí directo a preparar el departamento, que aún teníamos mucho por hacer.

Pov de Darién.

Estaba con mi padrino, acabábamos de llegar a su casa, ¿Dije su casa?...Pues no, ES UNA MANSIÓN ENORME, una muy aprovechada propiedad si pensamos en lo hermosa, espaciosa y elegante que es, la cual él utilizaba cuando venía a Tokio, que era muy de vez en vez, que era si inauguraba algún negocio o cuando había una baja de las acciones que el poseía. Estábamos conversando sobre la fiesta de bienvenida que había sido organizada por mi madre, se realizaría el domingo en el club aprovechando que el lunes era feriado, también le contaba cosas acerca de Sere y de Rey, de lo bien que se llevaban esas dos y otras cosas más cuando mi celular interrumpió, pensé que era Serena ya que cada vez que terminaba un parcial me llamaba para decirme como le había ido pero hoy no lo había echo, yo suponía que seguía ocupada o entretenida en la universidad. Así saque mi celular de bolsillo y contesté, no era ella, había una emergencia en el hospital, al parecer un accidente y necesitaban a todos los doctores posibles.

Me despedí de mi padrino con pesar y conduje hasta el hospital, pase horas atendiendo niños ya que su autobús escolar se había volcado, por suerte solo había pequeños heridos, algunos más delicados que otros, pero nada muy grave, se me desgarraba el alma verlos llorar, pero yo estudiaba pediatría y nadie era más indicado que yo para atenderlos y tratarlos, ya entrada la tarde estaba todo bajo control así que decidí pasar por el consultorio de Drew ya que no habíamos podido hablar.

En el trayecto recibí la llamada de mi madre, quién además de felicitarme, me reprocho mi falta de entusiasmo por ese día, después de muchos te quiero, estoy orgullosa de ti y espero que vengas a casa a comer mañana, colgué, de inmediato mi móvil volvió a sonar, ahora era mi padre, él fue más simple y directo, incitándome a pasarlo lo mejor que pudiera. Lo cual a mi parecer era más una suplica que un consejo.

- ¡Feliz cumpleaños amigo!- Me dijo apenas me vio entrar a su consultorio, se levanto de su asiento y me estrecho fuertemente entre brazos - Y dime, ¿Cómo lo vamos a celebrar?- Me cuestiono en su sugerente tono travieso, ¿Qué mi amigo nunca cambiaría?...

- Gracias Andrew- respondí esbozando una media sonrisa -y no voy a celebrar- recalqué con seriedad -tengo que estudiar para la exposición de la tesis la próxima semana, tu deberías hacer lo mismo –le recordé con severidad, tratando de no mostrar que en ese día era cuando más me afectaba amarla a ella, ¿Y cómo no hacerlo? Si en mis anteriores cumpleaños, ella, Esmeralda, organizaba una reunión con amigos en el club y siendo honestos, no me apetecía las miradas de pena y hasta burla que me dirigían aún las personas en ese día, que se suponía debía ser feliz, aunque yo no sintiera que fuera así. No cuando te falta esa parte de tu corazón que esta rota…La que le das al amor de tu vida.

- Vamos Dar, no seas aguafiestas- me zarandeó mi amigo, sacándome de mis divagues, seguro que notó esa añoranza que no puedo evitar al pensar en Esmeralda -la exposición es hasta el jueves y hoy es viernes, tenemos para estudiar casi una semana- expresó jovial.

Estaba por replicar su despreocupado comentario cuando el teléfono del consultorio empezó a sonar.

- Sólo piénsalo ¿Sí?- Supongo que mi mirada seguí diciendo no, porque con un ademán me hizo callar –espera, dame un momento- yo obedecí rodando lo ojos -¡Hola! Habla el doctor Furuhata…Hola muñeca, ¿Esta noche?...Lo siento, mucho trabajo…No hay problema princesa, listo… ¿A las 9? Ok-colgó con esa mirada de tonto travieso, yo me hacía por esos tiempos, recibiendo llamadas de ella, mismas que yo respondería con esa mirada que Drew pone al ver a Lita, de bobo enamorado, mirada que yo envidiaba, así debía estar yo en esos momentos al recibir la llamada de mi esposa, preguntando por mi día y la hora de llegar a casa, suspiré, ¿Podía ser más patético? Deje la respuesta en el aire y esforzarme por olvidar, ojala que pudiera conseguirlo pronto, rogué al cielo.

- ¿Y esa llamada?- Le pregunté para evadir mis penas -¿No que estabas juicioso? – Reí burlonamente.

- ¡Y lo estoy!- Protesto indignado Andrew- sólo necesito a Lita en mi vida para ser feliz- comentó esbozando una radiante sonrisa.

- ¡Hola amor!- La melodiosa voz de Lita se escucho por la puerta, mi amigo se levanto como resorte y beso a su novia apasionadamente.

- ¡Hola!- Respondió él -¿Cómo esta la doctora más linda de todo Japón?- Expresó haciendo una vocecita peculiar mi amigo.

- Bien… ¿Y tú mi precioso doctor?- Preguntó devolviéndole el beso.

- Por favor- acoté exasperado -tanta miel asquea- solté mitad en serio, mitad en broma -¡Hola Darién!... ¿Cómo estas? -Bien… ¿Y tú Lita?...Años sin verte- Todo esto lo dije siendo muy sarcástico.

- ¡Hola Dar!- Me saludó Lita algo apenada –amor- se giró hacía Andrew, yo rodé los ojos, no me apetecía otra escenita como la anterior -¿Vamos a ver una peli?... Hoy hay una que me gusta mucho, se llama una noche en el museo, es la segunda parte de una peli que me vi hace años –dijo haciéndole un divertido puchero, de esos a los cuáles uno como hombre no se puede negar.

- Hay amor- suspiró mostrándose apenado -que más quisiera, pero no puedo… No hoy, ¿Te parece si vamos mañana?- Yo enarqué una ceja y mi amiga también –verás… Dar me acaba de decir que tenemos que estudiar para la tesis y ya le dije que si, es importante y pesado, así que dividimos los temas ¿Verdad Darién? Hoy nos toca la primera parte- le explicó, y la verdad es que si yo no supiera que mentía, hubiera creído que era verdad.

Yo asentí, seee, era un alcahuete, y es que sólo tenía dos grandes amigos en esta vida, uno era Drew y el otro era Haruka, así que por una mentirita piadosa, no se iba a acabar el mundo. Además viendo tanto amor entre ellos, era obvio que mi amigo no haría nada que pusiera su relación en peligro.

- Bueno, entonces será mañana- afirmó ella no conforme, pero resignada -me voy, tengo que regresar a neonatos, a todas las mujeres les dio por dar a luz hoy- suspiró - adiós Dar- dudó y me sonrió tímidamente -feliz cumple -dijo algo incómoda la castaña- te veo mas tarde amor- añadió abrazando a su novio.

- Si mi muñeca – le dio un beso -antes de irme te busco, me vas a hacer falta- expresó él meloso, tanto que bufé.

- Y tú a mi- volvió a buscar sus labios -tengo que irme, adiós chicos, se portan bien- añadió mientras cerraba la puerta, me cerciore de que Lita estuviera lo suficientemente lejos mientras Drew se acomodaba de nuevo en su silla.

- Mentiroso- le reclamé -conmigo puedes ser un maldito y repugnante cerdo, pero… Mira que engañar a una mujer tan dulce como Lita-.

- ¡Oye!… ¡Oye!... No la voy a engañar- se defendió -solo que ya tengo otro compromiso, es todo- me dijo cínicamente.

Atendimos a un par de pacientes más y cuando íbamos de salida Drew me convenció para ir a tomarnos un par de cervezas para no pasar en blanco mi cumpleaños, yo accedí perezosamente sabiendo lo insistente y molesto que podía ser mi amigo en busca de convencerte sobre algo, nos fuimos a Némesis, el sitio estaba de moda, teníamos largo rato de haber llegado cuando note que mi amigo se alejo a realizar una llamada, eran como las 8:30, la verdad es que estaba cansado y aburrido, lo único que quería era llegar a casa darme un baño y sentarme en mi laptop a estudiar mi tesis , pero al parecer Drew tenia ganas de "festejar", una chica latina llamada Mayra me saco a bailar, me contó que estaba con unas amigas y su hermana en noche de chicas, Julieta, la hermana de ella tomo a Drew para bailar, así pasamos un rato muy agradable, después de un par de piezas en las cuales ellas demostraron ser muy buenas en la pista, nos sentamos a descansar un poco y tomar una bebida para refrescarnos, eran unas chicas muy simpáticas, aunque igual, yo anhelaba llegar a casa, sobre todo por que aunque Sere sólo era mi amiga, sabía que ya debía estar esperando mi llegada.

Pov de Serena.

Era tarde y casi todos los invitados, incluyéndome estábamos en el departamento, algo ansiosos, aunque no aburridos, esperábamos expectantes la llegada del cumpleañero, Rey, como buena organizadora, había buscado y llamado a los amigos de Darién:Zafiro, Zoicite y Malachite, también había amigos de ella, Nicolás y Molly, a quienes ya conocía, Yaten, Taiki y la novia de Taiki, una guapa chica peliazul llamada Amy, tocaron a la puerta, me levante a abrir presurosa pensando que era él, pero cuando abrí, me encontré con un perfecto Dios, su cabello era rubio, sus ojos azules, era alto, fornido y elegante, junto a él estaba una chica de cabellos aguamarinas muy hermosa, me quede como tonta viendo al espécimen masculino que tenia en frente, no cabía duda, Darién tenía unos MUY BUENOS amigos.

- ¿Esté es el departamento de Darién Chiba?- Cuestionó el chico suavemente.

- Seee -le respondí saliendo de mi ensoñación.

- ¡Haru! -Gritó Mina desde adentro.

- ¡Kate!- Exclamó el rubio pasando a mi lado junto con una chica.

- ¡Me llamo Mina! ¡MINA!- Aclaró exasperada mi amiga, fingiendo enfado, él la abrazo -¡Hola Michiru!- Dijo a la recién llegada, la chica le dio un beso en la mejilla, yo cerré la puerta y me dirigí a la sala donde estábamos todos.

- Sere, él es mi hermano Haruka, el mejor corredor de carros de formula 1 de todo Tokio- el rubio sonrío ante la presentación de mi amiga -ese tal Fernando Alonso no es nada comparado con él- comentó con arrogancia – y ella es Michiru, su esposa- me hizo saber al señalar a la chica.

"Diablos es casado", pensé, el tipo era un monumento –mucho gusto, Serena Luna- me presenté, estirando mi mano para estrechar la de él.

- ¡TU ERES SERENA!- Gritó, envolviéndome en sus brazos -gracias por cuidar de Catherine- murmuró emocionado.

– ¡MINA! ¡Me llamo Mina! –Gritó la aludida con tono a queja.

- Bueno, gracias por cuidar de MINA- enfatizó él, yo sonreí- gracias por no dejarla sola el tiempo que estuvo en ese lugar horroroso- el tono de su voz pausado y confortable, me hizo darme cuenta de lo afortunada que era Mina al tenerlo como familia.

- No me des las gracias, ¿Cómo no iba a hacerlo? Ella es como mi hermanita-dije abrazando a Mina - pues, ahora si creo que estamos completos- comenté viendo a mi alrededor.

- No… Falta Lita- recordó Yaten.

- ¿Alguien dijo mi nombre? – Cuestiono en tono de broma una alta chica castaña, con el pelo recogido en una coleta alta, la verdad es que era divina esa chica, muy linda…Lo vuelvo a repetir, Darién se rodea de gente muy linda. Este último comentario de mi mente me hizo sentir rara.

- ¿Cómo entraste?- Pregunté, yo había cerrado la puerta… ¿No?

- Estaba abierta, no la cerraste bien- respondió sonriente, yo asentí, de seguro no me fije por estar estupidizada con el hermano de Mina – ¿Tú debes ser Serena cierto?- Volvía a asentir, ella me miró y me regalo una nueva sonrisa.

El timbre volvió a sonar, sacándome de esa sensación de letargo que se había apoderado de mí, además esa chica Lita, con su sonrisa, era como si me aprobara, y eso me hizo sentir…Bien, cómoda…Ashh, que caos, lo mejor era que abriera la puerta.

- Ese sí debe ser Darién- anuncié y reí.

Me apresure a abrir, efectivamente era Darién.

Pov de Darién.

Eran las 9 de la noche cuando nos disculpamos con las chicas, Andrew tenía que ir a cumplir su compromiso y yo tenia que llegar a casa, no le había avisado a Sere y seguro que estaba preocupada, después de todo, ella no sabia que hoy era mi cumpleaños.

Salimos del bar y conduje hasta la casa, al parecer Drew se decidió estudiar conmigo, esto lo deduje porque lo vi marco un numero en su cel y cancelo su compromiso, llegamos al departamento, toque el timbre, casi de inmediato la puerta se abrió mostrándome a mi bello ángel.

Al verla quedo como tonto, ella traía puesta una blusa blanca de tirantes, encima un chalequito negro de mangas en una tela medio transparente, muy sexy para mi gusto, un jean que resaltaba sus piernas y unas botas negras de tacón aguja, remataba su atuendo con su típico peinado, sus singulares coletas.

- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!- Exclamó abalanzándose sobre mí, la abrace y bese la coronilla de su cabeza como siempre, Andrew bufó pero decidí no prestarle atención a su reacción.

- ¡SORPRESA!- Gritaron varias personas al unísono, provocando un estruendo.

- Vaya esto sí que no me lo esperaba- comente rascándome la cabeza en un gesto de nerviosismo y reparando en todos mis amigos ahí reunidos -¿Por eso tu insistencia Andrew?- Cuestione con burla mi amigo rio delatándose- Hijo de tu…- él me corto con su típica forma de ser.

- ¡Oye! A mi mamá déjala en paz, que ella te ama - yo solo reí sin percatarme de que aun tenía a Serena abrazada, fuertemente abrazada, es más no la separe de mi en toda la noche, esto claro porque noté a Malachite y a Zoicite mirarla… Y no me gustaba como era que la miraban…Como si ella fuera un trozo de carne y yo creo fervientemente que Sere es muy inocente aún, a pesar de todo lo que ha vivido.

La fiesta transcurría amena, divertida, tranquila, la verdad es me se estaba divirtiendo mucho, acabamos de cenar, la deliciosa lasaña que tanto me gustaba, cuando se escucho que tocaban a la puerta.

- ¿Esperan a alguien más?– Cuestioné dirigiéndome a la autora y organizadora de la reunión, Rey negó.

- Esperen, yo abro- ofreció Serena, quien corrió en dirección a la puerta.

- ¡Hola! Mi nombre es –esa voz, pensé, enseguida gire mi rostro hasta la puerta, ¡NO PODÍA SER! Ella no podía… NO DEBERÍA estar aquí me dije internamente,

- Esmeralda –completó mi rubia amiga -¿Qué haces aquí?- Preguntó, y se notaba la incomodidad con la que trataba con la mujer que tanto daño me hacía, con solo la mención de su nombre.

Lita y Zafiro voltearon a ver a su hermana, quién entró sin contestar la pregunta realizada por Sere.

- ¡Amor!- Gritó - ¡Feliz cumpleaños!- Volvió a gritar, mostrando emoción, se tiro en mis brazos y me dio un beso en los labios, un beso que casi correspondo.

- ¿Qué demonios haces aquí?- Espeto mi hermanita mostrando esa furia que todos los Chiba tememos.

- ¿No me vez?... Felicito a mi amor – expresó con cinismo, yo seguía turbado por ella, su presencia, su cercanía.

- ¡No eres bienvenida! – Sentenció Taiki, sacándome de mi estupefacción.

- Si es así, que Darién me corra- expresó con suficiencia, solté sus brazos de mi cuello y la sujete por las muñecas separándola de mi cuerpo.

- ¡LARGATÉ!- Dije sin compasión, ahora todos la miraban -¡No tienes nada que hacer aquí!– Espeté, estaba molesto, me pinché el puente de la nariz…Me debatía entre mis sentimientos por ella y la rabia por dejar que me afectará tanto el verla ahí, ese día, era como una burla de lo que fue y ya no sería…¿Cómo se atrevía a venir a llamarme amor? ¿Cómo se atrevía a besarme?, Confuso, molesto conmigo mismo y decepcionado por ser débil y seguirla amando como la amo, camine hacia mi habitación, quería estar solo, quería dejar de verla…Simplemente necesitaba pensar.

- ¡Darién!- Alcancé a escuchar antes de adentrarme a mi soledad, era la voz preocupada de Serena llamándome, más no le preste atención, yo solo necesita irme, necesitaba no verla, de lo contrario caería rendido a sus pies.

Pov de Serena.

Abrí al puerta y era ella… Esmeralda, paso por mi lado sin verme siquiera y abrazo a Darién…Y lo beso, sentí mi corazón encogerse, pero… ¿Por qué?

Mis pies no se querían mover de la puerta, mi cuerpo no me respondía, vi a Darién pincharse el puente de la nariz, eso lo hacía cuando estaba enojado, camino lentamente a su habitación, yo aún no sabía bien su historia con esa mujer, pero a pesar de estar enojado, sus ojos denotaban mucha tristeza. Y eso me dolía, él era tan bueno, que merecía ser feliz, en especial en ese día.

- ¡Darién! -Lo llamé, tratando de ir tras él, pero ella me detuvo.

- ¿A dónde crees que vas niña insolente?- Soltó déspota esa mujer, impidiéndome el paso, me frustré, sabía que Darién me necesitaba y yo quería estar con él.

- ¡Déjala!– Escuche a Rey decir en tono autoritario, ordenando -es su novia y tiene derecho- declaró empujando a Esmeralda para que se abriera el espacio necesario para pasar, más la peliverde no se movió.

- ¿Esta mocosa?- Se mofó – esta simplona, no es mujer para Darién- expresó burlona reparando en toda mi persona de pies a cabeza muy segura de lo que decía.

Rey volvió a empujarla y ella cedió un poco, no desaproveche la oportunidad, seguí mi camino hasta la recámara de mi amigo, toque muchas veces más él no me abrió, ni me respondió, seguro que estaba llorando, es más, yo podía sentir su llanto.

- Darién ábreme- le suplique con cautela mientras escuchaba ruidos provenientes de la sala, me imagine que era Rey sacando a Esmeralda del departamento muy a su estilo, también alcancé a escuche la desagradable voz de Esmeralda, lo cual me enfureció.

- ¡A mi no me engañas! Darién aún me ama, lo sentí en su beso, además el no me pudo haber cambiado por esa niñita –declaró con arrogancia.

- Tienes razón, no te cambio…TE OLVIDO… ¿Qué querías? Qué llorará por ti toda su vida, mi hermano esta enamorado de esa mocosa, te guste o no- la voz de Rey denotaba mucho enojo- y ojala ya se casen- añadió exasperada -tú nunca fuiste santo de mi devoción Esmeralda, pero con lo que le hiciste a mi hermano me caes peor, así que vete y déjalo en paz –sentenció.

Deje de escuchar después de forzar un poco la puerta de la habitación, logrando entrar en ella, me sentí tan enferma al ver la fragilidad de la persona que me había dado la oportunidad de cambiar mi vida, que sin pensar lo abrace, él no se aparto, sólo lloraba.

- ¿Porqué me hizo tanto daño Sere? ¿Por qué me lo sigue haciendo?– Repetía una y otra vez, me abrazo con fuerza y yo correspondí el abrazo de igual manera, yo estaba ahí con él, para él, y quería que lo supiera, estuvimos varios minutos así, luego se calmo y habló -dirás que soy un tonto llorando por una mujer- supuse que trato de bromear, aligerando el momento.

- No eres tonto Darién- respondí con seguridad –el dolor cuando es tan grande, debe salir por alguna parte, sobre todo cuando uno lo evita o trata de ocultarlo - él me miró y asintió -¿ Algún día te animaras a contarme que paso?- Cuestioné tomando sus manos, las cuales temblaban.

- Creo…. ¿Creo que me hará bien hablar no?– Reflexiono él y yo asentí dispuesta a escucharlo. Me contó como sucedieron las cosas y entendí su dolor, más sin embargo, lo animé para que saliera a la fiesta y se siguiera divirtiendo, dudó un poco, pero finalmente me escucho y salimos a la sala, en l a cual no encontramos ni rastros de Esmeralda, Lita se acerco con su hermano Zafiro para disculparse, Darién solo río mientras me tomaba del brazo para bailar. Sí, él seguía negándose a sacar el dolor. Pero al menos, yo sentía que podía acompañarlo y ayudarlo a sentirse mejor cada vez que sus defensas bajaran, le debía mucho y saber que podía ayudarlo a sonreír me daba esperanzas… ¿Pero de qué?...A sí es la amistad ¿No?...

Un mes pasó rápidamente y era la inauguración del hospital Selene, patrocinado por el señor Kenji Tsukino, el padrino de Darién.

Ese día en particular Rey me insistió para que la acompañara de compras, no tenía muchas ganas de ir, ya que compras es sinónimo de tortura si Rey es la que te invita, pero accedí no teniendo más remedio, fuimos a unas cuantas tiendas, insistió en comprarme un vestido de gala por si se presentaba la pronta oportunidad de usarlo, "por si las moscas", fue su comentario, me negué al principio, pero finalmente accedí a probarme uno que me había fascinado, al ponérmelo me dije que definitivamente no era yo, aunque luego reconocí que era el efecto de ese hermoso y carísimo vestido, ni con un año de sueldo lo pagaría, deje el vestido en su lugar sin ver a la maniática de Rey, quien lo compro sin que me diera cuenta, luego fuimos a el salón de belleza, nuevamente la enana me obligo a peinarme el cabello, llegamos a casa y ella se quedo ahí, haciéndome compañía, me contó que Darién quería llevarme a ese evento, yo me negué, no sabia nada a cerca de esas reuniones, nada, pensé frustrada, sin embargo Rey me dio tips básicos para salir airosa de esos eventos, sentí la puerta del departamento abrirse… Darién había llegado y por estar con su loca hermana no había cocinado nada aún, trate de salir de la habitación, más Rey no me dejo, así que tocaron mi puerta.

- ¿Chicas están ahí?- Preguntó Darién al otro lado- la fiesta es en una hora, espero que estén listas –dijo con tono autoritario –y Sere, no te preocupes por mi pequeña, pase por donde Salvatore y ya comí algo, las dejo, debo cambiarme - sentí sus pasos alejarse y cerrar la puerta de su habitación.

Rey me miró con una expresión que dio miedo, saco un par de cosas de su gran bolso y comenzó a maquillarme, saco el vestido impresionándome por sus atenciones, pero ¿Qué se le iba a hacer? Así era ella, siempre hacía lo que quería…A las 9 en punto, estábamos listas.

Pov de Darién.

Llevaba media hora esperando a las chicas y la verdad estaba un poco desesperado, no me gusta ser impuntual, pero si Rey es quien me acompaña, eso definitivamente no aplica.

- ¡Rey! ¡Serena! Llegaremos tarde –grité.

- ¡Ya vamos! –Refunfuño mi hermanita hermosa, la puerta de la habitación de Sere se abrió y yo me puse de pie rápidamente, acomodándome mi traje gris de dolce & Gabana, Rey se veía hermosa, como siempre, estaba discretamente maquillada, resaltando sus labios únicamente, tal como a ella le gustaba, tenia su cabello suelto, sólo un poco más suelte de lo normal y lucía un vestido rojo strapple, tipo sirena, pegado a su cuerpo, al frente tenía unos pequeños brillos plateados que contrastaban con el resto de la tela, la abrace y bese, diciéndome mentalmente que debía tener bien vigiladas las miradas de los tipos hacía ella.

- Vas a volver loco a Nicolás- Bromeé y sonrió, ya que sabía que su amigo babeaba por ella – ¿Y Serena?- Pregunté extrañado.

- Sere puedes salir –la animó la mostra y entonces mi bello ángel se asomo, caminó con timidez y levanto su rostro, mostrando un leve sonrojo, que a pesar del maquillaje no podía camuflajearse, aunque se veía muy natural, destacando sus ojos, que yo creo son preciosos, estaba tan hermosa, es decir, lucía tan…Hermosa, sexy y angelical a la vez, su vestido era rosa palo, contrastando notablemente con el de mi hermana, era sin mangas, con un tirante transparente del lado izquierdo, era ajustado al frente llegando hasta su cintura, mostrando lo estrecha que era, la falda ajustaba sus caderas y caía en línea recta, al caminar me percaté de que traía una sobre falda de gasa y que una abertura dejaba entre ver sus piernas bien torneadas que parecían kilométricas, supuse que debido a los tacones en tono plateado que adornaban sus pies, no se cuanto tiempo estuve embobado con ella –¿Me veo mal?- Preguntó turbada, yo inmediatamente salí de mis pensamientos.

- Te ves hermosa- solté sin reparar en el tono asombrado y fascinado que se acompaño esa declaración, la duende tosió –se ven hermosas- aclaré nervioso -¿Nos vamos? –Ellas, complacidas con mi cumplido asintieron sonrientes.

Llegamos al evento en menos de 10 minutos, abrí la puerta y tras ayudarlas a descender ambas se colocaron a mi lado, me sentía presumido con esas dos hermosuras a mi lado, minutos después Rey había desaparecido, localice a mi padrino a lo lejos y camine con Sere de mi brazo hasta donde él se encontraba, cuando me vio sus ojos se humedecieron, solté a mi bella acompañante para abrazarlo, además de una buena acción más promovida por él, hoy era un día difícil, se cumplía un año más sin su esposa e hija.

- Padrino quiero presentarte a alguien –le dije, él limpió su rostro con un pañuelo, yo llame a Sere con un ademán de mano, ella llego rápidamente con nosotros –padrino ella es mi mejor amiga- expresé con entusiasmo.

Los ojos de él se abrieron por la sorpresa, al contemplar a mi acompañante- ¿SELENE?- Cuestiono en un murmuro, parecía que estaba viendo a un fantasma.

Continuará….

Chicas un capi más perdón por la demora en verdad trato de hacerlo lo mas rápido que puedo pero ha sido difícil muchas gracias por sus rev aunque ya casi n puedo responderlos las quiero besos