Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.
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¡Hooooola de nuevo y feliz Sabado!
Bueno lo primero, como siempre, lo más importante: muchísimas gracias a todas las que estáis en la otra banda leyendo. Es muy bonito leer vuestros mensajes y ver como comenzáis a hacer cábalas con solo dos capítulos que hay. Os adoro mucho.
Ayer intenté subir este capítulo durante todo el día pero fue imposible. ¿A alguien le está yendo mal FF estos días o soy yo que soy así de gafe?
Una vez más os recuerdo, estos capítulos son de presentación y son un poco más breves, pero nos sirven para ir conociendo un poco a los protagonistas. Este será el último, con el 4rto comienza la normalidad del fic.
Hoy le toca a Bella ;)
Os dejo unas aclaraciones al final del fic.
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ESA HABÍA SIDO LA ÚLTIMA VEZ.
Bella POV
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-Bella te dejo los balances de hoy en el despacho. – escuché que Alfred me avisaba. Al girarme lo vi con su ropa de calle, muestra que llevaba más tiempo del necesario sentada encima de este mueble de cocina mirando a la nada y pensando en nada, también.
-Perfecto. Nos vemos mañana, gracias por lo de esta noche. Has sido de gran ayuda. – le agradecí por todo el trabajo que me había sacado de encima después de la espantada de Jacob.
Lo recordaba y me volvía a poner de mal humor.
Maldito testarudo.
Todo se quedó en silencio de nuevo hasta que escuché unos pasos que inmediatamente supe eran de él.
-Lo siento por lo de antes. – la voz profunda y seria de Jacob cortó la quietud que reinaba en nuestro restaurante.
-No me gusta que me grites. – le contesté sin girarme.
-Lo sé. Lo siento, también, por las formas. – replicó.
-Y tampoco me gusta discutir aquí. Es nuestro lugar de trabajo y si queremos que nuestro equipo sea profesional no podemos ir peleándonos como unos niños delante de ellos. – continué.
-Tienes razón. – esta vez escuché su voz mucho más cerca de mí.
-Sé que la tengo. – me limité a contestar.
Jacob caminó en silencio hasta que estuvo delante de mí.
-Me cuesta aceptar los cambios, pero he estado pensando y creo que podría ser una opción viable… Es solo que tengo miedo de que esto deje de ser nuestro sueño para que sea uno de los miles de restaurantes clónicos y sin vida que hay en todas las ciudades. – confesó sus miedos mientras se hacía un hueco entre mis piernas para estar más cerca de mí.
Lo miré entre la oscuridad que había en las cocinas y pude notar su semblante serio, preocupado. Llevamos semanas arrastrando este problema. Desde que habíamos comprado el nuevo local.
Yo le había propuesto contratar los servicios de alguna agencia que se encargara de llevarnos, no solo las cuentas, sino toda la comunicación y publicidad del nuevo local. No podíamos seguir creciendo si continuábamos administrando nuestro negocio como unos principiantes. Hacía ya un tiempo que nuestro sueño de poder vivir de lo que nos gustaba había ido creciendo y no teníamos ni idea de cómo llevarlo con éxito. El boca a boca de la gente y la gestión, un tanto rudimentaria, de nuestras redes sociales nos habían dado a conocer, pero necesitábamos más. Y no lo podíamos hacer solos. Cada vez pasábamos más tiempo dentro de la oficina que en las cocinas. ¡Era absurdo! Y nos ponía de mal humor a los dos.
Caius Vulturi me había dado la clave en una de sus muchas visitas al restaurante. Él tenía una empresa que se dedicaba precisamente a eso que nosotros necesitábamos tanto. Pero Jacob se había cerrado a cal y canto a esa opción. Algo me decía que tenía que ver más con que la empresa fuera de Caius que por el hecho en sí… pero eso no era algo que pensara admitir delante de él.
Caius era interesante, sin ninguna duda, pero definitivamente la sutileza no era su don y eso había hecho que Jacob rechazara aún más la idea de que alguien que no fuera nosotros dirigiera de alguna manera nuestro negocio. Nuestro sueño.
-El lunes llamaré para pedir una primera visita. Si no nos convence buscaremos otro sitio. O lo haremos nosotros como hemos hecho hasta ahora. Pero vamos a darle una oportunidad o el estrés acabará con nosotros, Jake… - intenté sonar convencida. Normalmente servía para que cediera, aunque después de la discusión de esta tarde nada me parecía fácil con él.
-Lo siento – dijo mientras acariciaba mi cara con sus dedos distraídamente y juntaba nuestras cabezas. Nos miramos fijamente como habíamos hecho durante tantos años. – Te quiero mucho, pequeña. – dijo suavemente. Su voz casi parecía una caricia y sus ojos estaban fijos en los míos como si quisieran traspasarme.
Algo me decía que esto se iba a complicar.
-Jake… deberíamos irnos. – intenté separarme, pero él aprovechó ese movimiento para acercarnos aún más y sujetarme contra él.- Jake… Dijimos que no lo volveríamos a hacer. – le recordé intentándonos hacer entrar en razón.
Cada vez estábamos más intoxicados por el ambiente que habíamos creado con nuestra discusión. Éramos dos personas de extremos y las discusiones siempre nos llevaban al límite de nuestras fuerzas y eso últimamente no era nuestro peor consejero.
Cada vez se hacía más difícil respirar.
-Bella… - me susurró juntando nuestros labios.
Fue un beso suave. Sin pretensiones. Sin prisas. Sin futuro.
-Jake… - le llamé cogiendo su cara entre mis manos y separándonos. – No. Te quiero mucho, pero ya hemos pasado por esto y no vamos a volver. Tú tienes que superar lo de Leah sin mí y yo no voy a volver a caer en el error… Esta vez no estoy borracha – le dije con una sonrisa a la que él no tardó en unirse.
-No siempre has estado borracha – me susurró mientras se separaba de mí y me ayudaba a bajar de la encimera en la que seguía sentada.
-Bueno… Digamos que ambos tenemos que buscar formas más saludables de superar nuestros problemas, amigo. – bromeé algo más distendidamente con él. Era más fácil cuando había espacio entre nosotros.
-Eso decimos siempre… Amiga. – acabó mientras salíamos del restaurante cerrándolo.
-El lunes llamaré a Volturi Assesment, te aviso para que te vayas haciendo a la idea. Y deberías pasarte por el nuevo local para hablar con el arquitecto. Yo ya lo he hecho, pero necesita hablar contigo también... Conocerte y esas cosas – le recordé mientras caminábamos a la parada de metro.
-Lo haré, te lo prometo. – me dijo dándome un empujoncito como hacía desde que éramos pequeños - ¿Quieres que te lleve a casa? – me preguntó cuando llegamos a su coche que estaba aparcado a unos metros del restaurante.
-No, quiero pasear. Nos vemos mañana. – me despedí de él con una sonrisa.
No había dado ni tres pasos cuando escuché su voz de nuevo.
-¡Bella! ¿Todo está bien, verdad? – me preguntó con su rostro preocupado.
-Siempre estará todo bien entre nosotros, Jake. Pase lo que pase. – le grité y su gesto volvió a ser el del Jake de siempre. Alegre y dulce.
Decidí olvidarme del metro y caminar hasta mi apartamento. Solo eran diez minutos y me iría bien para relajarme después de esta noche.
Mi mente volvió a Jake.
A nosotros.
La primera vez que habíamos traspasado la barrera de la amistad había sido al poco tiempo de volver de Nueva York, hará unos cuatro años. Yo acababa de romper con un chico, Matt, y necesitaba olvidarlo todo. Salimos de fiestas y unas copas más tarde estaba en brazos de Jake llorando. Al final acabamos confundiendo el consuelo con el cariño y acabamos en la cama, iniciando un patrón que se había repetido más de una vez. No era habitual, pero cuando más en hundidos estábamos, cuando más débiles nos sentíamos, siempre acabábamos encontrándonos.
Pero hace una semana fue cuando tomé la decisión de que esa vez era la definitiva. Jake había estado teniendo problemas con Leah por nuestro ritmo de trabajo inhumano durante mucho tiempo. La entendía, horas en las que todo el mundo está en su casa nosotros comenzamos el servicio, sin contar todo el tiempo que hay invertido antes y después de los turnos de comida. No todas las parejas saben entenderlo. Leah tomó la decisión de dejarlo sin darle una oportunidad para arreglar su relación y Jake seguía intentado superarlo. Pero no podía continuar siendo de esta forma. Nos acabaríamos haciendo daño.
Últimamente vivíamos en una vorágine de emociones, con el nuevo restaurante, el éxito de Sublime, nuestras propias vidas… No necesitábamos complicarnos más con líos de sabanas. Con Jacob no. Era demasiado importante para mí como para perderlo por una tontería. Y más cuando no había más que amor fraternal entre nosotros.
Había tomado una decisión y me mantendría firme en ella.
…
Los lunes eran mi día de descanso…. Al menos de vez en cuando. Y hoy era una de esas veces.
Saqué la tarjeta que tenía olvidada en el cajón de mi habitación.
Caius Volturi.
Me la había dado una de las muchas veces que había venido al restaurante. No había parado de dar la murga hasta conocer a los Chefs del restaurante y una vez lo consiguió, no paró hasta conseguir verme cada vez que venía. Y no eran pocas veces.
Era un hombre encantador. Amable, educado y te reías sin parar con él. Creo que nadie me ha lanzado tantos piropos en toda mi vida como él en cuestión de seis meses que hace que viene insistentemente a Sublime. Simplemente, no era mi tipo de hombre.
Aunque últimamente nadie era mi tipo de hombre.
Escuché los tonos de línea de teléfono y volví a la realidad.
-Buenos días, Volturi Assesment, habla con el despacho del Señor Caius Volturi. ¿En qué le puedo ayudar? – me respondió una mujer con una dicción perfecta.
-Buenos días soy Isabella Swan… yo no sé si estoy llamando al lugar adecuado, pero el Señor Volturi me dio este número. ¿Podría hablar con él? – pregunté nerviosa siendo consciente que era realmente improcedente que para concertar una primera reunión de negocios llamaras a uno de los socios directamente, pero así era como habíamos quedado con Caiuis.
-¡Oh! Perdóneme señorita Swan. Ahora mismo se lo paso. Buenos días. – se disculpó tan rápido que no tuve tiempo de despedirme antes de que desviara la llamada.
-Dulce Bella, ¿A qué debo este placer un triste lunes por la mañana? – me contestó con su tono zalamero de siempre.
Rodé mis ojos aprovechando que no estaba delante. Nunca perdía la oportunidad para intentar de nuevo un acercamiento.
-Estuve hablando con Jacob y hemos decidido que sería buena idea contar con un poco de ayuda extra… ya sabes de lo que hablamos… Es solo que yo llamaba para concertar una cita y me parece tan inapropiado llamar a uno de los socios de la empresa para eso… pero… bueno que eso… - me puse nerviosa. No me gustaba hacer el ridículo y me daba la sensación que se lo estaba pasando en grande a mi costa ahora mismo.
Escuché su risa al otro lado, confirmando mis sospechas.
-Te prometo que esta será una de las mejores decisiones que has tomado nunca. Yo me ocupo de todo. – me contestó algo más serio, aunque en él era algo imposible, al parecer.
-Eso espero… ya sabes que Jacob está poco receptivo, así que espero que saquéis vuestras mejores armas para convencerlo. –
Si bien Caius no me atraía lo suficiente para caer en sus redes, si me parecía un buen hombre y el trato era fácil con él. Al menos de momento que podía escabullirme con facilidad de sus descaros.
-Dudo que sea la mitad de complicado que convencerte a ti para que me hagas un poco de caso. – volvió al ataque…Y yo que pensaba que me iba a librar esta vez.
-No lo subestimes. – intenté escaparme una vez más.
-Eres muy dura conmigo, Bella – volvió a reafirmar mientras se reía.
Escuché como una voz profunda se colaba al otro lado de la línea de teléfono.
-Te tengo que dejar, esta empresa no puede sobrevivir sin mí – comentó divertido – Hablamos cuando lo tenga todo organizado. No te arrepentirás, te lo prometo. – acabó esta vez más serio. Podría decir que había sonado hasta profesional.
¡Guau! Esto sí que era nuevo para mí.
-Nos vemos. Gracias por todo – me despedí.
Después de quedarme un buen rato tumbada en la cama pensando en nada decidí que lo mejor era dedicarme un poco de tiempo a mí misma, unas compras y una sesión de peluquería antes de comenzar el turno de tarde no me podía ir mal.
Estaba a punto de entrar al restaurante cuando mi teléfono vibró. Al sacarlo vi una notificación de Caius.
"El miércoles a las 11 nos vemos preciosa. Te he conseguido al mejor equipo."
¡Perfecto!
Ahora sólo me quedaba decírselo a Jacob.
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NA:
¿Os ha gustado? Espero que sí ;) No sé si este capítulo habrá ayudado a que le cojáis un poco más de manía a Jacob. Pobrecillo…. Solo en dos capítulos y ya lo tenéis enfilado jajaja
Como he dicho al principio con este se acaba la ronda de presentaciones y comenzaremos con la normalidad de los capítulos. Igual que en Polos Opuestos iré alternando POV porque, si os soy sincera, me lo pasé bastante bien jugando con los dos personajes principales.
ACLARACIÓN DÍAS DE ACTUALIZACIÓN:
Éste ha sido un error mío el no caer en mencionarlo antes. Aun no tengo los suficientes capítulos de margen para actualizar dos días a la semana como he ido haciendo normalmente con las otras historias. Así que de momento será UN DÍA A LA SEMANA: LOS VIERNES. Y como sabéis, las que me seguís de otras locuras, en cuanto pueda lo haré 2 veces por semana. Y si hay algún cambio en las actualizaciones siempre lo pondré al final del capítulo, para las que me habéis dicho que no tenéis cuenta en FF podáis estar al día.
Sin más rollos os dejo deseándoos un buen fin de semana.
Nos leemos en el próximo,
Saludos ;)
