El último mes había sido del todo divertido; Iba a clases por la mañana y por la tarde se encontraba con Haruka para pasear por toda la ciudad, a veces se detenían en algún lugar para tomar un chocolate caliente o una malteada. Iba conociéndole poco a poco; sabía que estudiaba en el colegio Mugen, que tenía buena situación económica y que gozaba demasiado yendo a velocidades altas en su motocicleta.
Hoy era uno de esos días donde se habían detenido en el parque y disfrutaban un cono de helado, aunque en realidad, Haruka parecía deleitarse más viéndola comer.
–No me has dicho si tienes novio–Haruka demandó de pronto.
Serena comenzó a toser nerviosamente.
–Levantar los brazos es un buen ejercicio para detener la tos–dijo Haruka, pero Serena aseguró estar bien.–Entonces, ¿existe alguien? O por lo menos alguien de tu interés.
– ¿Por qué deseas saber?–Serena encaró a su acompañante.
–Llevas saliendo conmigo un mes completo, pienso que ya es hora de que me cuentes cosas como esas.
–Eres demasiado atrevido.
–No, sólo soy directo.
–E incorregible.
Aquello lo decía una hermosa chica de cabellos verdes que se plantó a unos metros de ella. Serena notó la elegancia de ella en cada uno de sus detalles, incluso en la forma en como acomodó sus cabellos tras la oreja en un momento dado.
–¿Ella es tu novia?–Preguntó Serena.
–Ya lo quisiera.–Contestó Haruka.
–Tú y yo teníamos un compromiso y parece que lo olvidaste–Recriminó la recién llegada.
–No lo he olvidado.
–Creo que sí, porque aún te encuentro veo junto a esta chica a la que has estado paseando más del tiempo que se podría soportar.
Mirando a Serena, Haruka dijo: –Disculpa a Michiru, suele ser algo celosa.
–Yo no quiero entrometerme –Serena dijo un poco avergonzada–. En realidad si ustedes son pareja yo sólo quiero decirles que soy muy buena esfumándome.
–Tampoco exageres cabeza de bombón.
–No exagera. Y tú vienes conmigo Haruka, prometiste acompañarme a la audición ya voy muy retrasada.
Serena vio con cuanta facilidad la expresión dura de la chica obligó a Haruka a retirarse. Se quedó viéndoles partir mientras continuaba degustando su helado.
–No me parece que hagas amistad con esas personas.
La chica volteó y se encontró con la gata.
–¡Luna!
–Hablo enserio Serena, tienen algo muy raro.
–Eres exagerada. ¿Y por cierto, dónde andabas?
–Realizando una misión de nuestra princesa.
–Eso ya lo sabía, no me cuentas nada nuevo.
–Será mejor que nos vayamos al templo, nos están esperando.
Serena siguió a Luna.
–¿Cómo diste conmigo?
–Pura casualidad–respondió Luna indiferente.
–No es posible tanta seriedad–la gata se detuvo a verla de frente–¿Y ahora qué dije?
–Eres la líder de las Sailor Scouts y estás descuidando seriamente tu deber. Tu labor es estar a disposición de nuestra princesa.
–Ok, no tienes que decirlo dos veces.
No obstante, por más que Serena fue persuadida por el deber a la salida de la escuela del día siguiente se encontró montada una vez más sobre la motocicleta de Haruka. El viento contra su cara parecía susurrarle palabras que la incitaban al olvido…Recargó su rostro contra la espalda de Haruka sintiendo el aroma de su perfume y se preguntó si podría llegar a enamorarse de él.
–Así te quiero siempre–dijo entonces Haruka.
Luego de un rato estuvieron frente a un edificio de departamentos.
– ¿Quieres subir? Mi casa está en el décimo piso y sé que te gustará.–Serena se negó. Hacía un rato que sentía que su intercomunicador estaba activo.–Hey, será divertido.
–No lo creo.
–No estoy solo, no se trata de lo que estás pensando.
–No es eso–comenzó a retroceder alejándose–. Estoy segura que mi madre va a matarme por llegar tarde a casa, había prometido acompañarla al ós.
Se giró finalmente y contestó al llamado.
–Dime, Luna.
–¿Dónde estás? ¿Estás con él?
–Estoy sola, Luna–volvió la vista, Haruka aún continuaba viéndola y le alzó la mano a modo de despedida. Ella le imitó–. Si me dijeras qué sucede.
–Tienes que venir Serena, estamos esperándote en el templo.
o0o0o
Casi media hora más tarde Serena llegó al templo, allí las chicas salieron a su encuentro en medio de críticas por su tardanza; luego la condujeron a la habitación donde Serenity charlaba en voz baja con un par de desconocidas: una mujer adulta y una niña muy misteriosa que la siguió con la mirada hasta verla sentada al frente. Por alguna razón, el resto de las chicas esta vez no tenían el permiso de estar allí, sólo luna quien se ubicó sobre la mesa en torno a la que se reunían.
–Así que tú eres Sailor Moon. –murmuró la mujer mayor, de largos cabellos verde oscuro, mirada dura y analítica.
Serena asintió con la cabeza.
–Entonces debes saber que estamos aquí por ti,–la pequeña dijo secamente–es indispensable que nos acompañes para corregir un desajuste.
– ¿Qué tipo de desajuste?
La mujer más adulta miró a Serenity en una actitud demandante.–Si usted lo permite princesa, permítanos llevarnos con nosotras a Sailor Moon.
– ¿Adónde quieren que vaya?–Serena no sabía si mirarlas a ellas o a la princesa.
–Yo no lo sé Sailor Moon–contestó Serenity–. Pero ellas son las Sailor Scout del sistema solar exterior, y tienen una misión.
–No puedo ir a ningún lado. Están mis padres, mis amigos, la escuela, no puedo dejarlo todo e ir no sé adónde.
–Vendrás con nosotras. –la forma en que Setsuna habló no daba pie a protestas.
–Será más sencillo si vienes por tu voluntad–irguiéndose, la pequeña estiró su mano en dirección a Serena–. Sailor Moon, tienes un deber con nuestra princesa al igual que nosotras.
–Yo…–miró a Serenity y se dio cuenta que ella respetaba la petición de las dos aparecidas. Lentamente se puso en pie y se apresuró en salir–. Por favor chicas, que alguna de ustedes se encargue de mis padres porque al parecer tendré que ausentarme.
– ¿Dónde vas?–preguntó Rei.
–No puedes irte así como así–secundó Amy.
En ese preciso momento la mujer y la niña se asomaron, y ésta última tomó a Serena de la mano derecha.
–Tranquilas–la mayor dijo–. Se trata de una misión que sólo ella puede cumplir y ustedes no pueden acompañarla.
O0O0O
Para Serena, Hotaru parecía una niña misteriosa y amante del silencio, en cambio Setsuna resultaba ser un mar de seriedad que no parecía tener otro interés más que mirarla y analizarla por largo rato.
Sinceramente ya estaba un poco harta de esperar, y con la preocupación acerca de lo que pensaban sus padres respecto a su repentina ausencia, su ansiedad a momentos se tornaba insoportable.
–Pensé que se trataba de una misión y les agradecería me dijeran de qué trata. –Dijo en un instante dado–Necesito regresar con mi familia.
Setsuna despegó su espalda donde se encontraba recargada la última hora y le señaló una puerta. Avanzó junto a ella por un largo pasillo. Donde quiera que mirase, la ex rubia tenía la certeza de que el material base con el cual fuera construido no era otra cosa más que un bien trabajado trozo de hielo translúcido, pero hermoso.
–Ahora nos encontramos en nuestra residencia habitual–comentó Setsuna.
–Es bonito.–respondió.
Llegaron a un balcón y Serena se sintió deslumbrada por el paisaje exterior; sus ojos brillaron de emoción al ver toda una ciudad construida en un cristal que reflejaba exquisitamente la luz del sol. El aire que acariciaba su rostro era el más puro, suave y cálido que nunca antes había sentido.
–Es muy lindo.
–Es nuestro futuro–tomándola de los hombros obligó a Serena volverse, necesitaba tenerla viéndola a los ojos–. Esto es nuestro futuro, el cual está próximo a desmoronarse con los eventos que se están desencadenando.
–No entiendo.
–Ya lo harás.–liberándola apuntó a la estructura más alta y esbelta ubicada en medio de la ciudad–Esto es Tokio de Cristal, y eso es el Palacio de Cristal. Allí residen nuestra Reina, Rey, y la Pequeña Dama.
Eso había dolido.
La emoción anterior había dado paso a un halo de tristeza.
–Supongo que la Princesa Serenity y Darien se casaron.
–Y tienen una hija–dijo Setsuna–. Este es el futuro que espera a la gente de tu tiempo, o al menos lo era hasta ayer.
–¿Y qué pasó?
–Nuestra pequeña Dama comenzó a sentirse mal, al principio creímos que se trataba de una extraña enfermedad que con el pasar de los días se transformó en otra cosa. Ella se desvanece de este mundo, y lo que suponemos es que algo cambió en el pasado…
– ¿Qué quieres decir?–consultó preocupada.
–Eventos que se suscitaron en el pasado para cambiar el futuro, y la pequeña dama es la principal víctima de eso.
– ¿Acaso yo tengo que ver con eso? ¿Es por eso que estoy aquí?
–Sabemos que tiene mucho que ver contigo, pero no sabemos el real motivo.
Serena sonrió.–Pueden preguntarle algo a mi otro yo en este tiempo.
–No lo entiendes, tú no existes en este tiempo.
