Capítulo 3: Efectos.
Casa de Géminis...
Ya se había terminado la semana con Kiki de Aries, ahora le tocaba con... ¡El toro fortachón! Excelente... ese hombre seguro y ni se sabía su nombre. Pero no podía quejarse, ellos hacían un esfuerzo por cuidar de ella... ejem... algunos.
Integra estaba sentada en el sofá mientras leía una revista de moda. Esperando a Tauro que debió llegar hace como... 3 horas. Pero no le importó y continuó leyendo.
-A ver, estos vestidos no son para nada mi gusto... – Susurró Integra mientras daba vuelta a la página-. Nop, se parecen más a mi hermana. Huy, mi querida Paradox.
Cuanto te extraño.
La verdad era que Paradox de Géminis había revivido. Pero se había mudado a Inglaterra, había dicho que no quería estar cerca de los Santos por ahora, que quería vivir una vida normal.
En eso un cosmos poderoso se dejo ver, Integra se levantó del sofá. Ya conocía ese cosmos. Titán de la Gran Espada ingresaba a la 3 Casa a pasos tranquilos. Con la mirada fría y calculadora.
-Hey – Saludó Integra con una sonrisa.
-Hola, Integra – Responde Titán con la voz fría. Integra sonrió y dio un paso hacia atrás.
-No voy a matarte – Rió Titán-. Solo venía a decirte que Harbinger se fue a Estados Unidos con Athena, Pallas está a cargo del santuario.
-¡Claro! La reunión, lo olvidé.
-Si, en fin. La mayoría de los dorados están en la reunión – Avisó-. Menos Amor y Seiya. Se quedaron para proteger las 12 casas.
-Supongo que Seiya está MUY preocupado por Athena.
-Ni que lo digas – Sonrió Titán-. ¿Con quién quieres quedarte hoy?
-Creo que tomaré a Seiya – Alabó Integra-. Ya sabes, no quiero terminar en un ataúd donde diga "Asesinada y violada por el pervertido Cabeza de Cepillo de Amor de Piscis"
-Me traumas – Dedujo Titán y la gemiana rió-. En fin, avisaré a Seiya. Quédate quieta, no hagas nada raro. ¿Ok?
-Wow, voy a convertirme en Justin Bieber y voy a salir cantando "You gotta go and get angry at my all of my honesty . You know I try but I don't do too well with apologies "
-Bien, hagas lo que hagas te prohíbo que hagas eso, Integra de Géminis.
-Jejeje, bien.
En el Olimpo...
El dios de los dioses tenía sus ojos puestos en aquella reencarnación de Leto, Integra de Géminis; Hacía un par de horas los demás dioses se habían ido a dormir. Bueno... su siesta matutina según Hera.
Zeus sonrió. Integra estaba apoyada en una mesa mientras gemía por los dolores ocasionados por las fuertes patadas de los gemelos, pero su sonrisa se desvaneció cuando ella pegó un grito de dolor.
"Está comenzando" – Habló la voz conocida para Zeus.
-Lo sé, todo lo que tiene que pasar esa pobre chica.
"Y aún así permitiste que Apollo y Artemisa hagan esto, debieron descender de los infiernos"
-Pero prefirieron nacer. Seguramente para la nueva guerra santa.
"Zeus, nuestros pequeños son muy inteligentes. Se pondrán de su propio lado si hay una guerra"
-Leto, ¿Qué fue lo primero que te ocasionaron los bebes cuando gritaste por primera vez de dolor?
"Mi primer grito fue a las pocas semanas de embarazado. Dos por lo menos, y la causa fue desnutrición"
-¿Me estás diciendo que está chica puede sufrir desnutrición?
"Exactamente, y no solo eso... solo hay que esperar"
-Eso es correcto.
"¿Por qué les pones una prueba tan difícil contra Saturno?"
-Es mejor él que a que otro. Y lo sabes.
"Hubiera preferido a Athena"
-Sabes que Athena no hubiera usado su fuerza completa. Y se habría dejado vencer. Pero...
"Saturno es diferente" – Interrumpió la diosa menor.
-Lo es, es por eso que confió en él. Pero te prometo... si les llega a hacer algo a Artemisa y Apollo. Lo destruiré con mis propias manos.
"Tengo un mal presentimiento..."
-Yo también, espero y no haga lo que pienso...
"Yo también"
Y el resplandor se esfumó sin dejar rastro.
Casa de Sagitario...
Seiya llevaba su maleta a Géminis con pesadez. La verdad era que no quería ir pero ella se lo había pedido a él. ¡Y ni loco la iba a dejar con ese tipo! Bajó las escaleras y se detuvo al llegar.
Integra estaba dormida en el sillón, con los párpados pegajosos y los labios rojo sangre. Su mano derecha reposaba en su vientre, y sus respiraciones eran lentas.
-Hey, Integra... – Susurró y se agachó junto a ella, le acarició el rostro con suavidad y ella gimió cansadamente como respuesta-. Te llevaré a la cama – Con suma suavidad la tomó en brazos y para su sorpresa ella entrelazó sus manos en su cuello-. ¿Qué...?
-Kiki... llévame a la cama – Esas palabras dejaron atónico a Seiya.
"¿Ha sí que Kiki es el novio de Integra? Wow, no me lo esperaba..."
-Vamos princesa – Con pasos relajados caminó a la habitación y la recostó en la cama con dulzura-. ¿Te sientes bien?
Como respuesta, Integra gimió.
-Tranquila amargadita – Río Seiya. Integra abrió los ojos lentamente.
-¿Seiya? – Dijo cuando ya obtuvo vista. Se frotó los ojos y se incorporó.
-Hola, ¿Te desperté?
-No – Negó ella-. Los bebés patearon y bueno... eso me despertó.
-Claro, por supuesto.
-¿Titán...?
-Pallas y Selene – Responde Seiya-. De echo, ahora deben estar hablando con Saori.
-Me extraña que no hayas ido con ella – Ríe Integra burlonamente.
-Quería – Dijo él-. Sólo que decidí quedarme aquí para cuidar el Santuario.
-¿En vez de ir con Athena?
-¿Querías que te dejara con Amor?
-De echo no, gracias – Dice ella algo cansada-. Tengo hambre...
-Iré a preparar la cena – Seiya se levanta.
-No lo dije con esa intención
-Tranquila, no es problema – Seiya se retira de la habitación con rumbo a la cocina.
Integra se incorporó y caminó al baño. Mirarse al espejo fue doloroso, ya no parecía ella. Era otra mujer que había tomado su lugar.
Su cabello celeste había perdido su brillo, sus ojos estaban apagados, su piel pálida y sus labios color sangre. Hizo una mueca de dolor y lavó su rostro con agua fría.
Recorrió su cuerpo con sus manos y luego paró. Tocó su collar de géminis y comenzó a acariciarlo.
-Gemini cloth – Susurra.
Entonces la armadura de géminis la envuelve. Sintió una leve presión y su vientre y gimió. Subió la mirada y se miró al espejo.
Estaba igual
-Por Athena – Gime y sale del baño, rumbo a la cocina. Con pasos calmados.
-Integra – Seiya se gira y se sorprende-. ¿Qué haces con tu armadura?
-Que esté embarazada no quiere decir que... ya sabes. ¿Use mi armadura?
-Te hace daño, quitatela.
-Juro que se me olvidarán mis técnicas si no practico – Se defiende-. ¿Puedes hacerme un favor?
-Lo que quieras.
-Atácame – Pide.
-¿Qué?
-Quiero practicar, sólo atácame.
-No
-¡Por favor! – Gime ella.
-Bien, pero que Athena no se entere.
-Trato echo.
-Saldremos al lago en 1 hora, alistate.
-Vale.
Una hora después...
Integra pudo sentir el aire chocar con su rostro y acariciarlo suavemente; Estaba en posición de defensa, tranquila, relajada.
Mientras Seiya preparaba su ataque.
-No te contengas – Pide Integra-. Estaré bien.
De repente Seiya se lanzó contra ella en un ataque de golpes. Ella los esquivaba y devolvía con facilidad.
Luego comenzar a usar técnicas y anduvieron así por un buen rato.
En una galaxia desconocida...
En un trono de cristal yacía una hermosa mujer, de largos cabellos rubios, ojos color miel y piel brillosa como la de una estrella.
Con sus dedos golpeaba el trono, impaciente. Mientras que movía su otra mano en una danza, que hacía que se mostrara una pequeña esfera.
-¿Jugando de nuevo, Artemisa? – A la sala había entrado un hombre. Con el cabello rojo y la piel clara. Con el silencio de la habitación sus pasos resonaban en el piso de piedra.
La mujer abrió los ojos.
-No es un juego – Repone con la voz fría-. Veo a Integra.
-¿Querrás decir a mamá?
-Aún no lo tomaría así, somos los originales. Nuestra madre es Leto.
-Decidiste volver a nacer – Habla Apollo, serio-. ¿Qué quieres que te diga?
-Está entrenando – Corta la diosa.
-¿Qué? – Exclama y mira a su hermana-. Por favor, no le hagas nada.
-Sólo será un pequeño toque – Lo mira a los ojos-. No le pasará nada.
La diosa comenzó a acariciar la esfera.
-No lo hagas – Ruega su hermano.
-Sólo un toque – Artemisa acaricia el rostro de Integra por la esfera. Entonces la voz de ella se oyó.
"¡Ganale a esto Seiya!... – La gemiana tomó posición para lanzar su técnica-.¡Galaxian...!"
-Perfecto – Susurra Artemisa y cierra los ojos-. Uno, dos, tres... ¡Arde!
-¡NO!
En la tierra...
Integra dio un grito de dolor y su cuerpo palpitó. Luego de gemir su armadura la abandonó y ella cayó al suelo inconsciente.
-¡Integra! – Seiya corre hacia ella, se sienta junto a ella-. Despierta, despierta Integra. ¡Despierta!
Entonces un cosmos familiar se acercó a ellos. Seiya alzó la mirada y encontró a Titán, que la tomó en brazos y la llevó al templo principal.
Varias horas después...
Integra abrió los ojos, comenzó a inspeccionar la habitación y suspiró cuando notó que era la suya. Se incorporó y se miró.
El collar de géminis yacía en su cuello, llevaba un vestido por encima de las rodillas color rojo y estaba recién bañada. Espera... ¡¿RECIÉN BAÑADA?!
Se incorporó y miró a todos lados asustada. Calzó unas zapatillas doradas y caminó fuera de su habitación.
Cuando llegó a la sala se sorprendió, allí yacían sentados Kiki, Athena, Pallas y Seiya.
Kiki se descruzó de brazos cuando la vio y corrió hacia ella.
-Integra – Susurra, mientras la abraza con delicadeza-. ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
-Hola Kiki – Saluda ella, respondiendo su abrazo-. Estoy bien, sólo me duele el vientre.
Kiki la guió a un sillón y la sentó suavemente. Allí la gemiana alzó la mirada para parar con los demás.
-Cariño – Llama Pallas-. ¿Estás bien?
-Sí, estoy bien. Gracias – Dice-. Pero... ¿Athena, no iba a volver mañana?
-Seiya nos llamó, dijo que estabas mal. Inconsciente, no respirabas ni atendías a sus llamados – Explica la diosa-. Tu armadura te abandonó, Pallas y yo nos encargamos de ti.
Seiya asiente.
-Te tuvimos que bañar, y sanarte. Estabas muy mal – Señala la diosa-. Y entonces encontramos esto junto a ti, cuando caíste.
Kiki le tiende una cajita dorada a la gemiana. Ella lo coge, la apoya entre sus piernas y lee una nota sobre éste.
"Para Integra"
-Intentamos abrirla, pero no abrió – Suspira Pallas-. ¿Puedes abrirla?
-Veamos – Susurra ella. Lleva sus manos a la seguridad de la caja y con un movimiento logra abrirla y sube la tapa lentamente.
Dentro había dos collares. Uno tenía una cadena negra y terminaba en una luna de plata, y el otro también tenía una cadena negra y se extendía hasta terminar en un sol.
Junto a esos collares había medicina para dolores, mareos, etc. Integra cogió una carta que había en el centro de los collares y la abrió cuidadosamente. Allí decía:
Futura madre de Artemisa y Apollo:
Querida Integra, entiendo lo que estás pasando. Yo también lo sentí...
Pero quería darte algunas instrucciones por el embarazado de dos dioses:
NO entrenes. Artemisa disfruta de sus víctimas, ella provocó tu caída.
Los collares que están aquí los usarán en su bautizo. Luna para Artemisa, Sol para Apollo.
Las medicinas son para cualquier dolor, mareo u otra cosa.
Ya estás lista para ésta gran misión
Suerte
diosa Leto
Integra soltó el papel y miró a todos a los ojos.
-¿Qué pasó? – Pregunta Athena-. ¿Qué hay en la carta?
-La diosa Leto – Habla firmemente Integra.
-¿Qué? – Exclama Pallas confundida.
-La caja me la ha mandado la diosa Leto – Termina Integra.
Castillo Saturn...
-Excelente jugada, Artemisa – Exclama el dios con una risa seca-. ¿Quién diría que eras así con Leto? Mi niña, pronto vas a volver a mis brazos... ¡Y te arrepentirás de haberte ido!
Saturno se levantó del trono y caminó por los pasillos del palacio flotante. Abrió la última puerta del corredor y entró. Allí había un cuadro gigante de Artemisa.
Frente a la luna, con los cabellos lisos, la piel brillosa y los labios de un color carmesí. Sosteniendo el cetro de la luna con la mano derecha.
-Escribiste tu destino en las estrellas, nadie ha podido descifrarlo – Susurra-. Pero cuenta leyenda que un humano lo hará, y tu... irás a sus brazos para quedarte con él por siempre... y lo convertirás en un dios.
Saturno ríe.
-¡Que supersticiosa eres Artemisa! Ese humano no existe, no hay terrícola que pueda descifrar algo así. A menos que...
Saturno baja la mirada, como si percibiera algo.
-Sería imposible, él está en las estrellas. Ella no pudo contenerse
En una galaxia desconocida...
-Estuvo mal lo que hiciste – Regañó Apollo a su hermana.
-Lo hice para que Leto actuara – Habló Artemisa, defendiéndose-. ¿Será está mi reencarnación?
-Parece – Contesta Apollo.
-Ojalá y sea así – Habla ella-. No puedo esperar a ver de nuevo a ese humano.
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Sonia Katy Hernández
Escritora Juvenil, corazón de Tinta
