Disclaimer: "Los personajes nombrados en esta historia son propiedad de la Srta. Naoko Takeuchi, está historia es escrita solo por entretención sin fin de lucro"

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Capítulo III

El dolor de la distancia

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La noche en casa de Serena paso entre risas, algunos regaños por la caída que tuvimos en el parque, conversaciones de nuestras vidas lejos del colegio, de que manera podríamos salvar el mundo y sobretodo comentar los capítulos de nuestros dibujos animados favoritos que son los que nos unen cuando no estamos juntas, claro igual estaba el teléfono. Pero, no dejaba de inquietarme que al llegar a casa me encontraría con una conversación pendiente con mamá y de seguro debe ser delicada, como para haberme dado permiso así como así para salir hasta quedarme donde Serena.

Después del almuerzo y el delicioso postre que la Sra. Ikuko nos sirvió y de jugar un rato más, llego la hora de volver a mi hogar, el padre de Serena y ella me fueron a dejar a mi casa, a pesar de que tampoco vivíamos tan lejos, a la mamá de ella no le gusta la ida que me vaya sola. Y aquí estamos a unas cuantas casa de la mía.

-Bien llegamos- dijo como siempre serio el Sr. Tsukino.

-Muchas gracias por todo y sobre todo por venir a dejarme- le dije al papá de Serena con un poco de miedo, como siempre pero antes que el respondiera algo…

-No es nada Mina, tu eres mi amiga y mi hermana, esto es lo mínimo que podemos hacer, en mi casa saben lo importante que eres para mí- me dijo aquella palabras en un cálido abrazo, que para ser sincera no quería que se acabará, sentía miedo, nostalgia y no sabía el por qué.

-De nada, pero niñas tengo cosas que hacer, así que apresuren su despedida, además creo que está demás, mañana se verán de nuevo en la escuela- nos dijo con tono de aburrido el Sr. Tsukino.

-Lo sentimos- jajaja nuevamente nuestro sinfónico coro, el papá de Serena hizo una mueca divertida y una leve sonrisa se dibujo en su rostro antes nuestra disculpa a coro.

-Bien Serena, nos vemos mañana, de todas maneras sabes que me puede llamar- le guiñe un ojo, para que tuviera la seguridad que en verdad podía hacerlo –hasta mañana hermana-

-Nos vemos mañana hermana, te quiero mucho- me dijo desde su ventana mientras el auto partía rumbo a su hogar. Ya era el momento de entrar y escuchar esa inquietante conversación pendiente.

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Después de ir a dejar a Mina, me fui a mi cuarto como siempre a escribir en mi diario, tengo claro que aunque nos queramos como verdaderas hermanas y seamos las mejores amigas, igual sé que las dos reservamos muchas cosas de nuestras vidas, pues para que amargarnos con más de nuestros problemas si ya cada una tiene que aguantar tantas cosas, Mina con su mamá que le sobre exige en las notas, no es muy permisiva y yo con un papá que no me deja salir, que me regaña por todo.

Pero en ese último abrazo podía sentir la preocupación y nostalgia que envolvía a Mina, que ganas de poder estar siempre con ella, para calmar cualquier sentimiento negativo en ella, así como ella lo hace conmigo, cada vez que le cuento que mi papá me castigo por culpa de mi hermano Samy.

Realmente Mina y yo nos parecemos en muchas cosas, a ella igual la castigan por su hermano, además de convivir a diario con alguien que nos recuerda a diario esos castigos, en algunas ocasiones sueño despierta, pensando que cuando seamos adultas viviremos juntas, creo que algún día se lo diré.

En fin, esperaré con ansias ha mañana para ver si Mina se atreve a contarme que es lo que le está pasando. Solo espero que no sea nada realmente malo.

-Serena, no olvides alistar tus cosas para mañana. Y después me bajas a ayudar con la mesa, para la cena-

-Si mamá, lo haré en seguida- Mina espero confíes en mí.

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Una vez que entre a la casa, mi mamá estaba terminado de tender la ropa, deje mis cosas en mi cuarto y bajé a ayudarla.

-¡Hola mamá! ya deje mis cosas en el cuarto ¿necesitas ayuda?- le dije en un tono entusiasta o lo más parecido a ese sentimiento, para que no notará mi ansiedad por lo pendiente entre nosotras.

-No hija no te preocupes, cuéntame ¿Cómo te fue en casa de Serena?- ay, esto cada vez me preocupa más, desde cuando le interesa saber eso, cada cosa nueva en mi mamá en verdad me angustia, pero debo ser paciente.

-eeeh bueno, si fuimos al parque con su mamá, nos caímos….pero no nos paso nada grave y no fue culpa de ninguna de las dos, luego nos paso a recoger el papá de ella, fuimos a su casa cenamos, reímos y aquí estoy-

-Hija, ¿cuánto quieres a Serena?- esa pregunta me causo un escalofríos, no solo por el tono de su voz, sino porque la hizo sin mirarme y como si esta conversación fuera de lo más normal –No te asuste y solo contesta, en verdad quiero saberlo eres mi hija y me interesa todo tu mundo y tu vida-

-Pues, mucho mamá es como una hermana para mí, es como si algo nos uniera más allá de esos típicos lazos de sangre, quizás en otras vidas si fuimos hermanas realmente- de verdad no veo a que va esta pregunta –¿Por qué preguntas mamá? En verdad no es que quiera cuestionarte, pero me extraña la pregunta-

-Será mejor que organices tus cosas, yo terminaré de cocinar tu comida favorita, cuando este lista te aviso, tu papá y tu hermano fueron donde la abuela, así que cenaremos juntas- me sentí confundida y a la vez ignorada, ante este cambio tan raro de mi mamá, no quise decir nada di media vuelta y me fui a mi cuarto.

Pero no pude evitar sentir un dolor tan grande en mi corazón ante la indiferencia a mis preguntas de mi madre, porque no era más directas conmigo, como otra veces lo ha sido, cuando me reta por culpa de Roby, me duele que sea tan injusta conmigo, ¿qué eso tan malo de lo que debemos conversar? ¿Por qué esperar la cena? Que ganas de llorar tengo, que ganas de salir corriendo hasta donde está Serena para abrazarme a ella y llorar. "Serena amiga, te necesito tanto." _}i{_

-¡Mina la cena esta lista!- aquel grito me despertó, ni cuenta me di cuando me quede dormida, de seguro fue de tanto llorar me mire al espejo para ver si no sé me notaba, pero al parecer esa pequeña siesta me ayudo bastante.

Al bajar estaba mi mamá esperándome con el plato servido. La cena transcurrió, muy silenciosamente y ella ni siquiera me volvió a mirar; a penas y podía tragar de verdad sentía un nudo y una angustia tremenda.

-Mina, Debemos conversar- cuando su voz seria rompió esté duro silencio, le agradecí porque sinceramente el apetito se fue con mis lágrimas.

-Dime mamá- sentí los latidos de mi corazón pesados y por miedo a lo que me iba a decir baje mis manos y me aferre a mi vestido, para que evitara mostrar mi ansiedad.

-Mina, discúlpame por ser tan dura contigo, pero nunca ha sido mi intención herirte, o hacerte sentir ignorada, tú me importas mucho…- tomo un poco de agua y esta vez sí me miró –eres una niña muy inteligente y sé que entenderás mejor que Roby nuestra situación. De un tiempo hasta ahora comenzamos a tener problemas económicos. Intentamos con tu papá buscar formas de salir adelante sin hacer que este problema de adultos los afectara a ti y a tu hermano- Mi corazón comenzó a ir aumentando su ritmo considerablemente, solo me limitaba a mirarla con miedo a lo que vendría después de contarme nuestra situación actual.

-Hija, tendremos que…tendremos que mudarnos a las afueras de la ciudad, a la casa de la abuela, hasta que nuestra situación mejore- ¡¿mudarnos? Irme de esta casa, no ser más vecina de Serena…

-mamá…- no podía emitir más palabras, tenía una ganas tremenda de llorar, pero sabía que eso la enfadaría.

-Lo siento mucho hija, pero deberemos cambiarte a la escuela cerca de la casa de ella, tu sabes que la actual te quedaría a una hora y media…- me quede en blanco, la garganta me dolía donde me estaba aguantando las ganas de romper en llanto.

-¿Me puedo retirar? aun me quedaron unas cosas pendiente que hacer para mañana la escuela-

-Mina…pero aun no termino de decirte nada, ni cuando nos mudaremos- por favor mamá solo déjame ir, no vez que me siento mal, que quiero llorar, pero no enfrente de ti.

-Bien, ve…pero te digo que al término de esta semana nos mudamos, así que sería bueno que mañana hablaras con Serena, no sería malo que para aprovechar el tiempo junto a ella le pidas que te venga a ayudar a empacar- simplemente giré y le di la espalda a mi mamá.

Corrí… corrí desesperadamente como si con eso pudiera despertar de esta pesadilla, no quiero irme de la ciudad, no quiero un nueva amiga, no quiero empezar de nuevo…y lloré…no sé cuanto rato lo hice.

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La mañana llego triste y vacía a mi vida, está sería la última semana que este en mi querida escuela, con mi hermana y amiga Serena, no quiero decirle, no quiero irme de su lado, ¿y si me olvida? ¿Y si por esta distancia no logramos mantener en pie la promesa?... ¡oh no la promesa! Prometimos nunca separarnos y ahora, justo ahora nos separaremos. Tenía tantas ganas de llorar, pero no quería que nadie en la escuela me viera mal, menos mi amiga…

-¡Minaaaa, bueno días!- ni cuenta me di, cuando llegue al colegio y ahí estaba mi amiga con esa sonrisa tan cálida e inocente que siempre me daba cuando estaba triste y quizás ya notó mi rostro moribundo…y parece que si porque mientras me da este abrazo que necesitaba de anoche, comencé a sentir como mis mejillas se humedecieron…

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Lo sentía, anoche cuando soñé a Mina la vi triste llorando y pidiéndome ayuda. Y ahora que estamos en la entrada a la escuela abrazadas y ella llorando supe no era simplemente un sueño, sino que de verdad ella me llamó en ese sueño.

-Mina tranquila, será mejor que vayamos a ese lugar donde siempre almorzamos y que fue donde decidimos ser amigas ¿te acuerdas?- ella solo asistió pero sin verme a la cara, nuevamente me puse frente a ella y la volví abrazar con más fuerza y ella me devolvió aquel abrazo en la misma o en mayor intensidad…

Si fue ahí que lo supe, algo no andaba bien y este abrazo traía consigo un sabor a despedida y en verdad me dieron ganas de llorar, pero trague ese nudo.

-Mina en verdad tranquila, recuerda que somos amigas, prácticamente hermanas, además esta nuestra promesa, yo nunca te dejaré sola- y creo que ahí dije algo que no debía, se aparto de mí y salió corriendo fuera del colegio, como pude la seguí hasta que llego a un parque y la vi sentarse en una banca, mientras me iba acercando sentía como su llanto era más fuerte, mi corazón se estrujaba porque no sabía que hacer para que dejará de llorar, dejara de sufrir.

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Me sentía tan mal, como le iba a decir a Serena que no podre cumplirle, que la dejaré sola, que nadie la calmará cuando se saque malas notas, que no podré llamarla todos los días, que no nos iremos juntas a nuestras casa. Pero tengo que hacerlo, no puedo irme sin decirle.

-Mina… por favor dime ¿qué te pasa? ¿Acaso tu mamá te pegó otra vez?...no me asustes, trata de calmarte…- no supe como llegue aquí ni mucho menos cuando Serena me alcanzo, intenté por todo los medios calmarme, respiré pero en serio sentía que el aire me quemaba, que me desmayaría.

-Serena, discúlpame…pero…no podré…cumplir nuestra….- no puedo decirlo, pero debo hacerlo por nuestra amistad.

-Tranquila Mina… además no tengo nada que disculparte- me sonrió y eso me hizo querer salir corriendo y llorar hasta olvidar todo, pero no podía menos a mi mejor amiga.

-Serena… me voy…te fallé… no estaré siempre contigo…el viernes me iré a vivir donde mi abuela y no seremos más compañeras de la escuela y me quiero morir porque no quiero que te olvides de mi…porque no quiero fallar a mi promesa… quiero estar contigo cuando te sientas mal, quiero que este conmigo cuando ya no pueda más…discúlpame- y la abrace…y lloré esperando su sentencia.

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Mi corazón marco sus latidos entre llantos…simplemente la abrace y lloramos juntas, nunca desde que nos hicimos tan amigas, sé me hubiese pasado por la cabeza la idea de separarnos. Siempre pensé que nos graduaríamos juntas de la secundaria que veríamos a que primaria iríamos, luego nos iríamos juntas de la ciudad a estudiar a la universidad que viviríamos en un mismo hogar, que cuando me casara o ella se casara seriamos la dama de honor de la otra… pero nunca pensé en cómo sería llegar al salón de clases y no tener a mi compañera de sueños, de juegos, de actividades.

-Tranquila Mina, no porque no estemos juntas todos los días no podremos cumplir nuestra promesa…- le di me mejor sonrisa, aunque lo único que quería era llorar e irme a mi casa con mi mamá – de alguna u otra forma nos seguiremos viendo y si no puedo llamarte, te escribiré cartas todo los días, por ahora simplemente seamos las mejores amigas, que esta distancia no la rompa, debemos luchar para que así sea-

Y me volvió a sonreír… la tome de la mano para darle seguridad, pero yo solo quería llorar, como nunca tenía tanto miedo, nunca me había afrontado a un día de clases sin mi amiga Mina.

-Gracias Serena…aprovechemos esta semana…y así tengamos que enfrentarnos a un montón de muros no habrá día que no dejemos de saber de la una y la otra-

Pero me dolía sentí el peso de la soledad en mi hombro como nunca, me iban a separa de mi hermana y… y no puedo…no quiero… ¿por qué? Me duele está despedida… me duele mucho.

-Claro así será, además nos podremos ver en las vacaciones ¿o no?- yo misma me daba consuelo sin si quiera darme cuenta.

-Por supuesto que si, pero sé muy bien porque te conozco, porque eres mi hermana que tienes tanta pena como yo- no pude evitar mentirle más y le afirme lentamente y aguantándome volver a llorar…y fue justo en ese momento que se me ocurrió algo.

-Mina, para que veas que si cumpliré nuestra promesa…-le dije mientras abría mi cadena y me sacaba mi colgante de S – te entregaré la inicial de mi nombre y cuando nos volvamos a ver y sepamos que no habrá una distancia que nos vuelva a separé me la regresarás ¿te parecer?- le sonreí entusiasmada

Salto y me abrazó –Serena me parece una excelente idea yo haré lo mismo, además esto no es un adiós definitivo, sino un hasta pronto- y así sellamos nuevamente un promesa.

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Gracias por leer un capítulo más….espero que les guste

Princess Rei of Mars: ¿en serio lo crees? No me tengo mucha fe, pero decidí escribir como sentía. Gracias por alentarme a seguir, uff que te digo mi hermana era fabulosa escribiendo, siempre le pido a ella a inspiración y esto es lo que me sale. Lo seguiré haciendo, no sé cómo pero lo haré…yo igual te quiero mucho e igual me gusta mucho como escribes. Espero no defraudarte y espero que sigas con tu historia me gusta mucho en verdad y sorry soy un poco ansiosa jajaja es que cuando las historias son tan buenas…aaah q más decir. Cariños y espero sigamos en contacto. =)

Paolac78: ¡Hola linda! Gracias por tomarte este tiempo de leer mi historia y millones de gracias por tus bellas palabras, pues veras yo tengo dos amigas a las que siento como a unas hermanas, claro nunca podrán reemplazar a mí hermana, pero las quiero como tal. Qué bueno que te gusto el tema que trato, pues para mi es importante, contar un poco como era mi vida con ella, como además de ser hermanas éramos amigas, inseparables…hasta que una mala decisión nos llevo a su pronta partida. En fin seguiré escribiendo espero no defraudarlas. Cariños y bendiciones del otro extremo de América casi casi cerca de la Antártica. =)