Drabble basado en Low de Cracker


Los ruidos de la fiesta cada vez se hacían mas lejanos. La música de la orquesta sonaba más grave y el griterío de la gente ya no era tan ruidoso.

Lo veía todo borroso y lento, y era incapaz de percibir lo que se encontraba a su alrededor. Solo sentía como tenían agarrada su mano y tiraban de ella. La estaban arrastrando demasiado rápido y por ello tenía que mirar al suelo como podía para asegurarse de que no iba a tropezar.

-¿A dónde vamos?

No sabía en que momento había empezado a sentirse así, ni como había acabado siguiendo al chico que tenía delante. Parecía que él también estaba teniendo dificultades para caminar.

-A algún lugar donde podamos estar solos.

Su voz no sonaba como siempre, estaba más pesada y le costaba vocalizar.

De repente sintió que soltaban su mano y que algo la agarraba desde atrás. Sharrkan apestaba a alcohol y su cabeza pesaba demasiado en su hombro. Tenía ambos brazos alrededor de su cintura y ahora que sus pies estaban demasiado cerca, caminar se hacía el doble de difícil. Era una sensación agobiante, pero no de una forma desagradable.

-Para... me haces cosquillas... – su voz sonaba ligeramente divertida y soltaba pequeñas risitas entre palabras – Y nos vamos a caer...

Pero el moreno hizo caso omiso de sus palabras. La agarró más fuerte y la levantó del suelo para poder caminar más comodamente. La túnica desarreglada permitía que pudiese besar la piel de la la espalda que quedaba a la altura de su boca, haciendola reír por las cosquillas y por el pequeño juego que se tenían entre manos.

No mucho más tarde llegaron a la zona del pueblo. Una vez allí la soltó, y bajaron por las calles persiguiendose y jugando. Era de noche y estaba realmente oscuro, pero se las habían arreglado para no perderse siguiendo los reflejos que hacía la luna en sus ropas, aunque niguno supiera a donde estaban yendo.

Sharrkan la estaba esperando a la entrada de un pequeño callejón y cuando pasó por su lado, la agarró y la puso contra la pared.

Yamuraiha soltó un gritito justo antes de notar un suave beso sobre su mejilla.

-Espera, nos van a escuchar...

-No hay nadie aquí, están todos en la fiesta.

La chica iba a seguir protestando, pero él se adelantó y la besó en los labios. Ella no tardó en corresponderle, primero suavemente y luego con intensidad. Ambos sabían a alcohol y sus cabezas daban vueltas.

Uno de los brazos de Sharrkan estaba apoyado en la pared, la otra mano estaba sobre la cadera de Yamuraiha, aprentándole. Ella no estaba del todo segura de donde poner las suyas así que se limitó a recogerlas sobre su propio pecho, intentando no rozar el cuerpo del otro ahora que su respiración estaba agitada.

Cuando al fin separaron sus caras ambos jadeaban. Se miraron en la oscuridad antes de que Sharrkan bajase su cabeza y le diera un ligero beso en el pálido cuello.

"Otra vez no..."

Un mínimo de conciencia la llamó en su cabeza. Aunque el alcohol se le había bajado un poco aún estaba mareada y tenía ganas de vomitar. No toleraba demasiado bien el alcohol, pero eran pocas veces las que bebía. Siempre terminaba teniendo arcadas recordando los sabores, los olores y esa sensación de no moverse al ritmo del resto del mundo cuando estaba borracha.

No es que le disgustase, pero aún así nunca terminaba de sentirse bien con ella misma después de pasar por aquella situación. Esa no era ella. Y no le gustaba lo que hacía con Sharrkan cuando estaban fuera de sus sentidos. Puede que él aún siguiera más que ebrio, pero sabía que en cuanto volviese en sí también se sentiría culpable. Lo que estaban haciendo era impulsivo, por eso cada vez que pensaban en ello cuando estaban sobrios se sentían avergonzados.

Sintió como le dio un mordisquito en el cuello y tras soltar un gemido involuntario apartó la cara del otro a la fuerza.

-Pa...ra...

A Sharrkan le costó lo suyo obedecer, sin saber que le pasaba a la otra. Se separó un poco de ella pensando que quizás la estaba agobiando.

-¿Qué pasa?

-No me encuentro muy bien...

Se encogió en su propio abrazo y apoyándose contra la pared, empezó a deslizarse dejandose caer hasta acabar sentada de cuclillas.

Sharrkan se dio cuenta entonces.

-¿Quieres volver?

La maga negó con la cabeza, sin mirarle. Se sentía sucia y pringosa por los besos y el alcohol que había tomado. Odiaba que estuviese borracha y odiaba que tuviese que estarlo para poder hacer todo eso. Pero lo peor era ese horrible sentimiento de culpabilidad que le oprimía el pecho. Tuvo que coger aire con la boca cuando empezó a angustiarse.

Sharrkan se agachó desde su posición para luego sentarse con las piernas abiertas alrededor de la chica. El suelo estaba frío y sucio.

-No llores, ¿vale? Mañana dejaré que me pegues aunque me duela la cabeza. – Seguía costándole hablar, aunque ya se notaba que también se le estaba bajando la borrachera.

Se quedaron un rato así, abrazados en la distancia. Ella no levantó la cabeza en ningún momento cuando él empezó a acariciar uno de sus brazos con gesto tranquilizador. Le hubiera gustado acortar la distancia, pero sabía que no era un buen momento a pesar de que no estuviese enfadada con él. De alguna forma compartía ese sentimiento de inseguridad.

Se quedó ahí sentado sin añadir nada más, sólo mirándola sin verla.


Nota: lo siento