Capítulo Tres: Venganza

El hombre alto de aspecto fornido y calvo miró a las chicas con una sonrisa despectiva. Se dio cuenta que seguirlas había sido lo más fácil que había tenido que hacer y que acabar con ellas también sería pan comido. Se fue acercando de a poco hacia ellas sin dejar de apuntarlas con una Glock calibre .38 mientras hablaba con acento irlandés. Jane se dio cuenta de inmediato que era un miembro más de las bandas irlandesas del sur de Boston, pero no recordaba a qué familia pertenecía.

Jane Rizzoli – la voz del hombre volvió a sonar fría y dura. La mirada de desprecio que le había dado a Jane no había pasado desapercibida por Maura que simplemente esperaba su momento para atacarlo a pesar de que el miedo la recorría de pies a cabeza. – tu nombre es bastante conocido ahora por mi familia, ¿Lo sabías perra? Es conocido por culpa de esta rubia que tienes por amiga, y que es la causa de todas mis desgracias. El hombre dio un paso más cerca y Jane apretó los dientes. Sabía que atacaría a Maura primero, pero su mente ya estaba corriendo e ideando una manera de alejarlo de Maura para que enfocara solamente su atención en ella y así salvar a su amiga.

No sabía que era tan famosa en tus círculos – Jane intentó hacer lo que sabía desde siempre, obligarlo a hablar – Pero me halaga, aunque no me gusta ser el centro de atención de nadie en realidad. Sin embargo tú, tú tienes acento irlandés, ¿No? ¿La familia O' Rourke, supongo?

Astuta detective – el hombre asintió con desprecio – Supongo que si será mi rostro lo último que verán esta noche, entonces sería muy grosero de mi parte no presentarme. Soy Brian O' Rourke, hijo de Thomas O' Rourke. Como saben, mi padre fue asesinado por el padre de esa perra – dijo con fiereza mirando directamente a Maura que no le quitó ni un momento los ojos de encima – así que como ya dije, estoy aquí por ella.

¿Quieres vengarte? – Jane lo miró alzando una ceja y en tono burlesco. Sabía que no debía hacer eso, provocarlo era la peor manera de defenderse, pero tenía hacer algo. - ¿Sabes cuantos años de prisión te caerán si acabas con nosotras? Yo que tú no lo haría Brian….

¡Cállate perra! – el hombre estaba visiblemente enfadado y perdiendo la paciencia a una velocidad abismante, Jane se dio cuenta que debía de actuar rápido y quiso decirle algo a Brian pero Maura la detuvo con un suave pero prolongado apretón en su brazo sano. Se miraron por un segundo y eso fue suficiente para que Maura consiguiera hacer su movimiento junto antes que O' Rourke disparase su arma. La rubia se había abalanzado sobre el hombre pegándole en la cabeza con la pistola que tenía escondida. El mafioso aturdido por aquel ataque brusco que no vio venir, consiguió recuperarse lo suficiente para dispararle a Maura, pero la rubia fue más rápida que él.

Dos disparos. Dos fuertes disparos y los gritos de Jane llamando a Maura resonaron en la oscuridad del bosque. Dos disparos y un cuerpo que cae al suelo como un saco de papas, ahora yacía inerte en medio de un charco de su propia sangre. Estaba muerto.

Maura se miró las manos. Podía sentir el metal caliente de la pistola quemándole pero no hizo ningún ademán de soltarla. Se sentía extraña, poderosa. Podía entender el significado de lo que había hecho pero no por qué no se arrepentía. Luego recordó a Paddy Doyle y sus palabras: "Yo no he matado a nadie que no se lo mereciera". Él jugaba a ser Dios y ella… ella por primera vez había hecho lo mismo pero para salvar a Jane y a ella misma de aquel hombre que sin duda las hubiese matado sin siquiera pensarlo. Era cosa de supervivencia, o eso era lo que quería creer.

¡Maur! Maura por favor ven aquí… - la voz de Jane llamándola con desesperación la sacó de su ensimismamiento. Regresó donde se encontraba su amiga recostada gimiendo y maldiciendo sus heridas y el caos por el que Maura había tenido que pasar.

Sin embargo la forense no le dijo nada y se limitó a abrazarla. No tan fuerte como para hacerle daño pero no tan suave tampoco. El abrazo duró un momento hasta que Jane se separó de ella y le quitó la pistola de la mano.

Se acabó Maur, ya ha pasado – la voz suave de Jane consiguió calmar a Maura lo suficiente para que esta última relajara el férreo control que tenía sobre la pistola. Jane la dejó fuera de la vista de la rubia y volvió a abrazarla. Estaba preocupada por ella pero al mismo tiempo orgullosa de su valentía. Sin embargo no sabía lo que ese hecho le provocaría en su psiquis más adelante. No quería que su amiga cambiara su forma de ser ni se culpara por algo que no pudo evitar. Y así fue como Jane también se sintió culpable. En ese momento odio estar herida y tan débil para no ser capaz de defender a Maura y evitar lo sucedido. Conscientemente sabía que no era su culpa pero por dentro sabía que iría a cargar con esa culpa por el resto de su vida.

Pasaron largos minutos de silencio hasta que fue Maura la que habló de nuevo.

Tenemos que deshacernos del cuerpo y de la evidencia – dijo de pronto en un susurro sombrío – enterrarlo sería una buena forma hacerlo y limpiar la sangre…. Tengo que hacerlo antes de que otra persona venga, antes de que amanezca y yo no tengo una pala, Dios, ni siquiera tengo guantes, ¿Cómo voy a ser capaz de hacer todo eso sin dejar mis huellas en él? ¿Sabes lo que…? Maura comenzó a parlotear sin descanso sobre las huellas digitales y la anatomía pero Jane la hizo callar con suavidad a pesar de sus nervios.

Nadie sabrá que tú apretaste el gatillo Maur porque la culpa es mía – dijo la morena con total convicción – yo cargaré con la culpa porque yo soy policía y el arma con la que le disparaste a ese hijo de puta está registrada a mi nombre.

Pero yo apreté el gatillo Jane, yo tomé en mis manos una vida humana, yo tengo la culpa y yo…

Ya basta Maur, no sigas con eso – Jane había cortado a Maura en mitad de su frase porque no podía soportar oír su voz rota, vacía… o sus ojos que en penumbras se veían igual de vacíos. – Conseguiremos salir de esta Maura, por favor confía en mí. Tenemos que cubrir el cuerpo es cierto, pero no enterrarlo. Tenemos que llamar a la estación de policía y hablar con Frost, Korsak e incluso con Cavanaugh. Tenemos que decirle lo que ha sucedido y acabar con esto.

Pero, pero y si… pero, tú puedes… los de Asuntos Internos. No sabes los líos en los que te puedes meter con Asuntos Internos, yo no quiero… - Maura se quejó negando con la cabeza, su nerviosismo estaba empezando a afectar a Jane que intentaba tener paciencia sin conseguirlo.

De eso me encargo yo Maur, por favor quédate tranquila – Jane volvió a abrazarla intentando tranquilizarla y lo logró por un rato contándole todo lo que tenían que hacer. Cuando Jane dejó de hablar Maura le dijo que tenían que ir a la cabaña lo antes posible.

Sé que no puedes moverte mucho Jane pero tendremos que hacerlo pronto – le dijo con seriedad – Este lugar no es seguro y la cabaña no está lejos. Si nos ponemos en marcha ahora, conseguiremos llegar antes de que amanezca.

Jane suspiró. Sabía que Maura tenía razón pero no creía que su cuerpo le cooperaría lo suficiente como para moverse sin problemas. Lo único que quería era descansar.

Sé que estás herida y que quieres descansar Jane, pero no estamos a salvo aquí – le insistió con delicadeza pero seriedad Maura a Jane mirándola a los ojos – Temo que alguien más nos encuentre y…

Lo sé Maur, lo sé – Jane apretó los dientes y comenzó a moverse pidiéndole a Maura que la ayudara. La rubia hizo lo que lo que ella le pidió y consiguieron que Jane pudiese ponerse de pie, en medio de gemidos de esta y maldiciones que por una vez Maura no censuró.

Jane apoyó casi todo su peso sobre Maura y empezaron a caminar lento pero sin pausa, dejando atrás su equipaje cubierto que Maura buscaría una vez que Jane estuviese a salvo y al hombre que estuvo a punto de acabar con sus vidas, y que sería quién las uniría aún más de lo que ya lo estaban. Iba a ser una noche larga.