"El Profesor"

By: Askarsha

Capitulo 3

"Entendimiento silencioso"


Eren corrió lo más rápido posible por los pasillos, el bolso que llevaba cruzado le golpeaba dolorosamente contra una de las piernas, pero no le importó, al igual que ignoraba las gotas de agua que resbalaban del cabello hacia su cuello.

Termino de subir las escaleras que daban al tercer piso. Su reloj marcaba las 13:58.

"Vamos"

Abrió la puerta del salón, azotándola tan fuerte que hasta las ventanas se remecieron. El profesor Rivaille se encontraba sentado en el asiento del maestro, con los pies sobre el escritorio mientras sostenía un libro con una mano. Enarcó una ceja al verlo entrar tan agitado.

-por lo menos eres puntual- dijo revisando su reloj de pulsera. Bajó los pies del escritorio y señalo una silla que había frente al escritorio. Eren se dejó caer pesadamente tratando de recuperar el aliento.

Sacaron los libros y Eren un cuaderno de apuntes. La clase no fue como la de Pixis, él siempre le esperaba con un jugo y a veces algún pastelillo, y siempre al terminar se quedaban conversando de la vida o de nada, simples conversaciones triviales que le hacían sentirse bien, hasta más de una vez le había pedido consejos sobre chicas, y Pixis, como todo viejo bonachón, se reía amablemente y le aconsejaba de la mejor forma posible, claro está, que utilizando eufemismos para referirse a ciertas cosas o partes.

Por otro lado, Rivaille parecía ser más esquemático, le hizo hacer esquemas y relacionarlas con ideas generales, totalmente distinto al tipo de enseñanza que le daba su antiguo profesor, que parecía estar contando un cuento.

-deja ver- le dijo asomándose por su hombro. Era raro, pero de él desprendía una fragancia de limón mezclado con menta, estaba seguro que había un producto de limpieza que utilizaba su mamá que olía así. Aquello le hizo soltar una sonrisa- ¿Qué te da risa?

-¡nada, señor!- se envaró en el puesto y miro nervioso como el hombre terminaba de revisar sus esquemas.

-lo has hecho bien- finalmente se levantó y se fue a su asiento- si repasas en tu casa no tendrás problemas con la prueba del lunes

-sí, señor- dijo feliz guardando con cuidado los esquemas que Rivaille le había ordenado hacer- muchas gracias por su tiempo.

-te das cuenta que si prestaras atención en mis clases esto no hubiera sido necesario- más que una pregunta, fue una afirmación- ¿eh, Jeager?- sonrió nervioso, sintiendo que los colores se le subían a la cabeza.

-no es con intención… je je- se llevó la mano a la cabeza, colocándose aún más nervioso por la mirada de Rivaille que no se despegaba de su cara.

-puedes flirtear en los pasillos- sintió como las gotas de sudor bajaban como cascadas por su frente- no te estoy diciendo que no lo hagas- para su sorpresa, Rivaille se apoyó contra el respaldo de la silla y cruzo brazos y piernas, no que conociera mucho al hombre, pero era como una invitación a conversar- estas en último año, es comprensible, pero puedes y quiero- recalco esa última palabra dejando en claro que era una orden- que lo hagas fuera de mis horas de clases.

Eren rio nervioso, y se sentía como un estúpido, tenía su cuerpo paralizado por completo, no salía ni una sola palabra de su boca y el único ruido que podía emitir era esa risa nerviosa que parecía molestar a su profesor. Tal vez pensaba, y con base, que era un completo idiota.

-y-yo… lo haré… señor- logró modular, Rivaille entrecerró los ojos.

-eso espero, o lo lamentaras.

Eren, como pudo, hizo que sus extremidades funcionaran, tomo su bolso y se levantó. Estaba a punto de despedirse de su profesor cuando la imagen del otro día asaltó su mente, a Rivaille con el otro hombre discutiendo al anochecer. Haciendo acopio de su característica valentía impulsiva, miró fijamente a su profesor y dijo:

-¿usted es gay?

Bueno, quizás no lo había preguntado de la mejor manera. En ese momento podía escuchar la voz de su madre diciéndole que debía cuidar su lengua, "mi pequeño, tu eres un gran niño, pero no un gran orador. Deja que Mikasa hable por ti". Si moría en ese momento seria culpa de Mikasa por no estar y obligarlo a que cerrera la bocota.

Rivaille se levantó de su asiento, si pensó que la mirada que le enviaba cuando estaba distraído en clases era terrorífica, la de ahora simplemente no tenía nombre; oscura, fría, dura, capaz de destruir todo lo que cruzara su pupila. La muerte.

Sostuvo la mirada lo más que pudo, pero cuando vio la mano del profesor acercándose lentamente hacia él, vio en ella su sentencia de muerte grabada. Cerró los ojos esperando lo peor.

Una mano se cerró fuertemente en su barbilla y le obligó a bajar la cabeza hasta la altura de la cara del hombre, entre abrió los ojos con temor, Rivaille le miraba fijamente, como si le estuviera analizando detenidamente.

-¿te interesa la respuesta?- la voz grave le dio escalofríos- ¿acaso te interesa si soy homosexual?

-yo… señor- balbuceo, la cercanía del hombre le hacía tiritar, le ponía nervioso como nunca antes estuvo en su vida. Temía por su vida.

-si la respuesta fuera sí, ¿Qué harías?- preguntó Rivaille acercándose aún más.

Los colores se le subieron a la cara, podía sentir como sus orejas ardían y las palmas le sudaban. Acaso ¿le iba a besar?

Con un suspiro, Rivaille le soltó y retrocedió hasta el escritorio. Su cuerpo inmediatamente se relajó, pero se sentía cansado, como si acabara de terminar un ejercicio especialmente duro, la adrenalina diluida en su sangre y ya no en plena agitación.

-si quieres experimentar tendrás que buscar a otra persona, no estoy interesado en alumnos.

-¡yo no quiero experimentar!- gritó totalmente abochornado- a mí me gustan las mujeres, ¡y mucho!

Rivaille le miró sin creer en sus palabras, se desesperó.

-yo… solo pregunté por qué lo vi el otro día con un hombre.

-¿me estas espiando?

-¡claro que no!- su respiración estaba agitada y sus manos tiritaban- es más, no me gusta…

-¿eres homofóbico?- preguntó el mayor entrecerrando sus ojos

-¡no! Señor, yo no digo eso… es sólo…. ¡mi amigo Armin es gay!

-entonces me estás diciendo que le gusto a tu amigo.

¿En qué momento había llegado a esto? Estaba desesperado, se estaba enredando en sí mismo y la mirada de su profesor lo único que lograba era colocarlo más nervioso de lo que ya estaba.

-no, a Armin le gusta Jean

Rivaille soltó un suspiró que pareció más una risa escondida. Estiró la mano y la poso sobre la cabeza de Eren haciéndole bajar hasta su altura, el castaño le miró expectante.

-lo quieres saber por curiosidad, ¿no?

-sí, señor…

-¿sí la respuesta fuera afirmativa, cambiara algo tu opinión hacía mí?- no había que pensar la respuesta.

-por supuesto que no. La orientación sexual de una persona no determina quien es en verdad- su mirada se enfocó mostrando la convicción de sus palabras- cuando mi amigo Armin me confesó que era gay no supuso ningún cambio para mí, el siempre será mi amigo, sin importar con quien quiera compartir la cama.

Rivaille sólo le miró en silencio por un rato, pudo jurar que tras esos ojos oscuros vislumbró por unos momentos un brillo de aprobación. Finalmente, Rivaille sacó su mano de su cabeza.

-buena respuesta para alguien que no presta atención en clases- cruzó los brazos a la altura de su pecho- sí, lo soy.

Se quedaron en silencio, en verdad, no sabía que hacer después de obtener la respuesta, y al parecer, Rivaille se dio cuenta, por que se giró para tomar su maletín.

-no le digas a nadie- dijo al pasar a su lado.

-¿por qué, señor?

-porque no todos piensan como tú- le miró desde el resquicio de la puerta de forma seria, entendía perfectamente a qué se refería, Armin lo había sufrido cuando se supo que era gay.

-no se preocupe, no diré nada- Rivaille cabeceo agradecido.

-nos vemos, Eren.

-hasta luego, señor.

Rivaille se fue dejando la puerta abierta, acomodó su bolso sobre el hombro y también abandonó el salón cerrando la puerta. Mientras iba en bicicleta camino a su casa no puedo evitar recordar la respuesta de Rivaille, podía entender muy bien su preocupación de que alguien se enterara de su "condición", por supuesto que no diría nada, cuando hace dos años se filtró la información de que Armin bateaba al otro lado su amigo sufrió horrores, la burla, los acosos, el distanciamiento de varios ignorantes que arrancaban cuando él andaba cerca, actuando como sí tuviera alguna enfermedad contagiosa.

Recordaba como dolor propio el sufrimiento de su amigo, que ya por suerte no era así, la protección que le ofrecieron sus verdaderos amigos había marcado una diferencia. No quería que Rivaille sufriera lo mismo, sólo llevaban un mes de clases, pero ya estimaba al hombre.

Estacionó la bicicleta junto al auto de su padre, sacó las llaves y entró a la casa. Su madre estaba bordando algo sentada en el sillón mientras veía televisión, y Mikasa le hacía compañía leyendo un libro.

-que bueno que llegaste hijo- dijo su madre sonriéndole- tu comida está en el microondas.

-gracias mamá- dejo el bolso en el piso y fue hacia la cocina.

-vino una niña- continuo Carla, girando la cabeza para mirarle- te dejo un paquete, está en la mesa.

-¿quién?

- Roxanne- respondió Mikasa, alzó una ceja. ¿Roxanne? No conocía a nadie con ese nombre.

Tomo la caja que había sobre la mesa y la abrió. Una gotita resbaló por su sien, dentro había una nota que rezaba "Púdrete Jeager" junto a una foto de él con una chica pelirroja rota.

-ahh… Roxanne, ya me acorde.

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-entreguen sus pruebas

Eren suspiró soltando su lápiz, a su lado Mikasa se levantó a entregar las hojas al frente. Rivaille estaba parado frente al escritorio asegurándose de que todos dejaran sus pruebas en la mesa.

-levántate, Jeager- Eren saltó de su asiento, no se había dado cuenta que sólo quedaba él para entregar la prueba.

Se levantó con las hojas en la mano y las dejó sobre la pila que había sobre el escritorio del profesor.

-espero que saques buen puntaje- le dijo Rivaille. "Yo también lo espero" pensó, por su salud física, tenía el pequeño presentimiento de que si le iba mal tendría horribles consecuencias.

-¿cómo te fue?- le preguntó Armin al pasar.

-creo que bien, apareció todo lo que estudie con el profesor.

-¿eehhh?- Jean se dio vuelta- ¿Rivaille te dio clases privadas?

-profesor Rivaille- ambos quedaron petrificados, y a Jean se le bajaron los colores, Rivaille les miraba con las cejas fruncidas desde su escritorio.

-sí… lo siento, señor- se disculpó Jean tiritando de los nervios. Rivaille sólo le dio otra mirada antes de volver a ordenar las pruebas.

Como ya se estaba haciendo costumbre los lunes, antes de que Rivaille abandonara la sala entraba Hanji hecha un remolino de energía.

-¿les diste morfina para el dolor?- preguntó sonriente. Rivaille prefirió no responderle y en cambio le estampo el maletín en la cara al pasar hacía la salida- pero qué amargado. ¡Niños hoy tenemos un taller así que todos al laboratorio!

Corporal se masajeo la sien camino a la sala de profesores, aquel día no había amanecido especialmente bien. Se sentía agotado y unas punzadas en la cabeza amenazaban en convertirse en jaqueca.

"¿usted es gay?"

Estúpido mocoso, creyendo que puede preguntar tales cosas a la ligera, como si estuviera preguntando si hoy estaba nublado.

-¿y por qué le respondiste? Pudiste haberlo negado

No supo exactamente qué responderle a Zoe cuando le preguntó aquello, se puede decir que fue un impulso. La cara sonrojada y la sonrisa nerviosa de Eren llegó a su cabeza. Aquel mocoso tenía un algo, era raro, no lo podía definir.

Para él fue muy claro que el chico Arlelt era gay, no por nada llevaba más de diez años fuera del closet, podía vislumbrar fácilmente quien era y quien no, o quien simplemente lo hacía por curiosidad. No era nada de un estúpido radar como los ignorantes aseguraban que tenían en la cabeza, es sólo que uno ve las señales; es como lo guitarristas, ellos con sólo ver como una persona toma la guitarra pueden saber si son novatos, expertos o que en verdad tocan bajo, así de simple. Pero aquellos ojos verdes le dejaban en una intriga que le molestaba.

¿Qué si Eren era gay? Podía ver claramente que no, pero tenía un algo que le llamaba la atención. Quizás fue ese algo lo que le llevó a responderle, le inspiraba confianza.

-seria espectacular verte en un sucio drama con un estudiante

Arrugo el entrecejo. Esa mujer estaba loca, y últimamente, pervertida. No la invitaría nunca más a cenar.

Suspiró con pesar. Tendría que cambiar la cerradura.

-¡Rivaille! Qué bueno que te encuentro- Pixis caminaba hacia él con su típica sonrisa bonachona- necesito hablar contigo

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-¡vamos Eren!

-¡aquí voy!

El público contuvo el aliento por un par de segundos para luego soltarlo en un feroz grito que remeció las gradas.

-bien hecho- Choco las manos con Reiner y sonrió feliz hacia las gradas en donde estaban las chicas mirándolos jugar, todas con la polera y los short respectivos, excepto su hermana que llevaba a sol y a sombra su inconfundible bufanda.

-si que fue un gran gol- le felicito Armin que venía trotando con las mejillas rojas y el cabello pegándosele al casco.

-hay que vencer a esos ineptos- le dijo palmeándole el hombro.

Estaban en la clase de educación física, y su hora topaba con la de uno de los grupos del tercer curso, por lo que habían acordado hacer un partido amistoso de futbol, teniendo a ambos profesores como arbitros.

Las gradas están dividas entre las chicas de su curso y las del otro, ambas barras animaban con canticos y porras a sus equipos.

Para Eren, esto era una cosa de honor, no podían perder con personas un año menor, así que sacando todo lo que practicaban en la selección de futbol del colegio, le estaban dando duro a esos "pendejos".

-¡Eren!

El grito de Jean le aviso que los delanteros contrarios los estaban amenazando, Bertholdt en el arco estaba preparado para cualquier intento de gol.

-¡corre super campion!

-¡no jodas!- gritó Conny a Eren, adelantándose a él y bloqueando a uno de los delanteros. Recuperó el balón y se lo arrojó a Armin.

El rubio tomo el balón y comenzó a avanzar por la cancha, debía intentar pasársela a Reiner para que adelantara, Jean al otro lado de la cancha, de lateral, esperaba ansioso la posibilidad de picarla por la orilla.

Pero en el momento en que Armin levantó el pie para arrojar el balón, uno de los miembros del equipo contrario se interpuso y le pateo la canilla, provocando que el rubio rodara por el piso.

-¡Armin!- gritó Eren, acercándose lo más rápido que podía a su amigo, Thomas ya había llegado con él y trataba de ver la herida- ¿estás bien?

-sí, creo que si… - Thomas le bajó el calcetín y vieron el enorme cardenal que se le estaba formando a parte de la sangre que comenzaba a fluir de las rodillas.

-¡eh! ¿Qué te pasa?- le gritó al chico que había botado a su amigo. El chico, alto y de espalda ancha sólo miro con molestia al rubio mientras se sacaba el pelo negro de la cara.

-se cruzó

-¿Cómo que se cruzó, bestia? ¡Tú lo pateaste adrede!

-Eren cálmate- Reiner le tomo por el hombro, pero de un movimiento se deshizo del agarre.

-sí, Eren, no fue para tanto- se dio vuelta a mirar como Armin se levantaba con dificultad, con la sangre ya limpiada de las rodillas, pero aun así que daban algunos rastros de ellas.

Thomas y Conny se posicionaron a cada lado de Armin y le hicieron pasar los brazos por los hombros como apoyo para que no apoyara el pie lesionado. Eren miro con rabia como la pierna de su amigo iba adquiriendo un tono entre negro, verde y morado.

-¿Cómo que no fue para tanto?- le preguntó con ira, escuchó unas risas y vio a algunos miembros del otro equipo riéndose calladamente- ¿de qué se ríen?

Uno de ellos, el mismo que había interceptado a Armin, le miró maliciosamente.

-de nada- dijo girando la muñeca en un gesto despectivo- sólo nos llama la atención que le presten tanta atención a un maricón.

Eren vio rojo, todo se le tiñó de carmín y no supo cómo, pero de pronto se vio arriba del otro chico moliendo a golpes mientras escuchaba gritos a su alrededor.

Se levantó una polvareda, vio a Conny rodar por el piso con uno de los amigos del tipo al que él le estaba pegando, por otro lado estaba Reiner que fácilmente sostenía a dos tipos por el cuello.

Sintió que una mano se posaba sobre su cabeza, e inmediatamente como sus cabellos eran jalados dolorosamente hacia atrás. Levantó la vista y vio a un chico rubio que levanto el puño, era un blanco fácil, y lo más probable, es que le rompiera la nariz. Pero en el momento que trató de bajar el puño, un pie apareció de la nada, golpeándole en la cabeza y mandándole a volar lejos.

-esto me recuerda de cuando éramos niños- Eren se levantó y se puso junto a su hermana.

-tu siempre rescatándome, ¿no?- se quitó con el puño un hilito de sangre que le salía de la comisura de la boca.

-es mi deber como tu hermana- Mikasa entrecerró los ojos, y cuando el chico al que había pateado volvió por ella, con una certera patada en el costado lo mando al suelo nuevamente.

-¡esta la pagaras!- le grito el pelinegro que estaba siendo levantado del piso por dos de sus compañeros, la mirada llena de ira iba cargada directamente hacia Eren.

-aquí nadie pagará nada- Los profesores, Keith Shadis y Riko Brzenska, habían llegado hasta el punto del conflicto, el profesor Shadis se veía muy irritado, mientras que la profesora Riko veía todo indiferentemente- esta es una conducta inaceptable para personas de su edad, ¡no están en preescolar!

-¡Jeager empezó señor, usted lo vio!

-¡no me interesa quien haya comenzado el conflicto!- la cara que puso hizo que todo retrocedieran un paso- esto es totalmente inaceptable, primero lesionar a un compañero de esa forma, adrede- recalcó mirando al chico que había interceptado a Armin- insultarse entre ustedes y llegar a los golpes, debería castigarlos a todos.

-de hecho- intervino Riko mirándolos a todos seriamente- ya que Jeager y Weber fueron los que empezaron el conflicto, son los que deberían ir a rectoría.

Eren sudo frio, si lo llevaban a castigo iba a estar Pixis, y el hombre podía tenerle a él mucho cariño, pero lo conocía, y sabía si es que no completo, casi todo su prontuario de conflictos. Le iba a ir mal.

-Jeager, Weber, conmigo a rectoría- les dijo Shadis- Kirschtein, lleve a Arlet a enfermería. ¡muévanse!

Mientras Eren era llevado junto al otro chico hacia su castigo, Armin los veía alejarse con un peso de culpa instalado en el pecho.

-no pongas esa cara- se giró para ver a Jean, el castaño puso una mueca rara en la boca- Eren va a ser castigado porque te defendió de lo que dijo ese imbécil.

-lo se…- sintió su pecho apretarse.

-pero lo hizo porque él quiso, y si no hubiera sido él, habría sido cualquiera de nosotros- con un gesto de mentón le instó a mirar a sus compañeros, Conny se veía las raspaduras de los brazos mientras Sasha le elogiaba, Reiner estaba siendo atendido por Krista quien le revisaba sus manos que estaban rojas por la presión que habían hecho, por otro lado Mikasa era felicitada por la increíble patada que le había puesto al otro chico- ¿te das cuenta?

Sintió una agradable sensación recorrer su pecho, era una suerte, no, una bendición tener amigos así. De pronto, su cuerpo fue alzado, y antes de que pudiera reaccionar, estaba entre los brazos de Jean, quien le cargaba sin ninguna dificultad.

-eres más liviano de lo que pensé- comentó empezando a caminar hacia el edificio.

-¿qué haces? Puedo caminar- dijo abochornado, trató de que su flequillo le tapara la cara.

-con un pie lo dudo mucho, además no me molesta- Se quedaron en silencio por un momento, Armin sentía su corazón palpitar a gran velocidad dentro de su pecho, la sangre fluía rápidamente por sus venas, le faltaba el oxígeno, estaba hiperventilando, debía calmarse o se iba a desmayar- oye, Armin ¿te sientes bien?

Alzó la mirada y vio la cara preocupada de Jean. Por su lado, Jean veía la cara pálida de Armin, que con sus cabellos rubios y esos ojos azules le hacían parecer una frágil muñeca que estaba a punto de romperse.

-quizás perdiste mucha sangre- hizo un ruido de molestia y en un movimiento acercó mas el cuerpo de Armin al suyo, estrechándolo fuertemente contra su pecho, empezando a trotar camino a la enfermería.

Por su parte, Armin sentía que en cualquier momento iba a tener una pérdida masiva de sangre por derrame nasal.

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-con permiso, Director Pixis- Shadis ingreso a la oficina y les hizo entrar a los dos. Se sorprendió al ver sentado frente al escritorio a Rivaille- ¿está ocupado señor?

-no, para nada- Pixis sonrió y miró seriamente a ambos jóvenes- díganme ¿qué sucedió?

Mientras Shadis relataba todo lo sucedido y el bastardo homofóbico que tenía a su lado gruñía y trataba de defenderse a lo que el profesor decía, él se quedó ahí, quieto, con la cabeza gacha tratando de observar a Rivaille sin que se diera cuenta.

A pesar de lo que relataba Shadis era sin ningún pelo en la lengua, la expresión del hombre no variaba ni un ápice, como si lo que contaran no tuviera ninguna relación para con él, y aquello de alguna forma le puso nervioso. ¿Acaso su profesor le había mentido el otro día?

-así que Eren lo golpeo por eso. Ya veo- Pixis se echó hacia atrás en su silla de cuero y entrelazó las manos sobre el escritorio- señor Willian Weber, va a quedar en detención por toda una semana por faltar el respeto de esa manera a un compañero- el chico solo agacho la cabeza y asintió malhumorado- mientras que Eren Jeager, a pesar de sus "buenas intenciones", tendrá que ser igualmente castigado por agredir a otro estudiante

Eren suspiró, bueno, se lo esperaba, siempre podía ser peor ¿no?

-el castigo se lo dejaré a cargo al jefe de tu grupo, el profesor Rivaille aquí presente- dijo haciendo una maroma hacia el hombre sentado.

-¡en marcha!- grito Shadis sacudiendo un poco del hombro a Weber- ya veremos que dice la señorita Petra de tu comportamiento….

Y así se fue alejando mientras seguía retando al chico. Él, por su parte, salió de la oficina de Pixis dándole un asentamiento de cabeza al cual el hombre respondió, tras de él salió Rivaille que iba con aire aburrido.

-buen apellido y tan estúpido que salió- dijo al aire, su profesor se giró a verlo con una ceja enarcada.

-sabes quién es Weber, sorprendente- a pesar del tono irónico, no se sintió ofendido, al contrario, aquello le dio más confianza para seguir hablando.

-por supuesto, el escribió un libro que me fascinó.

-ahh..¿Sí, cuál?

-la ética protestante y el espíritu capitalista- sonrió de lado sintiéndose orgulloso por mantener la atención del hombre- su tesis me pareció de lo más fascinante y lógica.

-lo es- comentó Rivaille, sin detenerse- pensé que no eras de los que lee, y menos de ese tipo de libros.

-ehhh…. Bueno- se sonrojo un poco- no me gusta leer mucho, pero hay veces que encuentro algún libro que me llama la atención y me los devoro.

-no creo que no te guste leer- dijo enfrentándole, deteniéndose ambos a mitad del pasillo- eres un flojo.

Le resbalo una gotita de vergüenza por la sien, Rivaille tenía un cierto grado de verdad, bueno mucha, pero eso no le daba derecho de decirle las cosas tan así, sin anestesia. Su ego se derrumbaba.

-no pongas esa cara de llorón y entra- recién se dio cuenta de que estaban fuera de la sala de profesores, sin quererlo le dio mucho nerviosismo entrar a ella, después de todo él era un alumno y tenía prohibido entrar- vamos, no te morderé- le dijo burlón, aquello atentó su coraje, y en un acto de orgullo entró.

Rivaille le llevo hasta un extremo en lo que supuso era su "cubículo", a parte de la mesa central y un mueble colocado en una pared donde estaban los libros de clases, había otra mesa, larga y apegada a la pared que tenía la ventana con vista al patio, separada cada tanto para dar privacidad a cada profesor, y bajo esta, habían repisas para que cada profesor colocara sus libros y carpetas. La de él era la más ordenada, totalmente pulcra y todo puesto en su lugar, hasta podía jurar que los lápices puesto dentro del lapicero tenían un orden específico.

Corporal se sentó en la silla de escritorio y dejó el maletín sobre su parte de la mesa, tomó la silla junto a él, y que se pudo dar cuenta que lo más probable es que fuera de la profesora Hanji por las fotos pegadas, una le causó en especial risa, donde la mujer abrazaba a Rivaille con una gran sonrisa mientras que el otro la miraba de reojo irritado, y se la tendió para que se sentara.

-gracias- murmuró sentándose y quedando frente a su profesor.

-¿cómo está Arlelt?

-creo que bien, pero le va a quedar un cardenal horrible en la pierna- dijo recordando la mancha que se había comenzado a formar en la canilla de su amigo.

-eso es bueno- le dio la espalda y comenzó a rebuscar entre los libros que estaban bajo la mesa- toma.

Eren alargó la mano y observó confuso el libro que le había entrego Rivaille, "1984" rezaba el título, y bajó él el nombre del autor "George Orwell". Miró a su profesor interrogándolo con su mirada.

-tu castigo- le respondió mientras se echaba hacia atrás en la silla- el director Pixis dijo que debía darte un castigo, ese es, léelo para el próximo sábado.

Bajo la mirada sorprendido, intercaló su visión entre el profesor y el libro sin poder creer que aquello iba a ser su castigo.

-¿por qué?- se atrevió a preguntar

-¿quieres que te ponga a limpiar todas las salas?- rápidamente negó con la cabeza, Rivaille conectó sus ojos y le sostuvo la mirada- no podría darte un castigo más severo- dijo con sinceridad- en especial, cuando estoy de acuerdo con tu actuar.

Sin poder evitarlo, sintió una alegría recorrer desde sus entrañas e ir directamente hacia su cara, arrebolándola y haciendo que una gran sonrisa se estampara en su rostro. Por su parte, Rivaille solo le dio una mirada apreciativa antes de despedirlo de la sala.

Aun llevaba el buzo. Y apestaba.

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Aquí el capítulo de la semana, ¿qué les pareció ojala que les haya gustado. Muchas gracias por todos los comentarios que dejan, de verdad que me alegra inmensamente saber que lo que escribo le gusta a otras personas.

Voy a adelantar que la relación entre Eren y Rivaille no se dará de golpe, no se miraran a los ojos y saltaran fuegos artificiales y caerán pétalos de flores mientras que los pajaritos cantan. No. Se dará lento, así que para las impacientes, tengan paciencia, que igual tengo pensado una forma bonita de acercamiento.

Sin nada mas que agregar, nos vemos en el próximo capítulo! =)