Disclaimer: Naruto no me pertenece
.
Escape
.
Se separó de la joven, quien le miraba con un intenso sonrojo en las mejillas. Ella le miró, avergonzada, ¿acaso un extraño le había dado su primer beso? La vergüenza se transformó rápidamente en ira, ¿y ése quién se creía que era?
Apretó su puño, el cual empezó a temblar debido a la presión ejercida. Ese tipo se iba a enterar, ella le daría el puñetazo de su vida. Sí, era una dama, pero nadie –aparte de ese desvergonzado, claro- estaba cerca, así que podía actuar libremente.
"¡Mátalo, mátalo" Gritaba su inner, enojada, pero con los ojos en forma de corazón. "Que sea súper-sexy no le da el derecho de hacer esas cosas… ¡Vamos, Sakura, pégale!".
Obedeciendo a su inner, se preparó para golpear al extraño. Tomó impulso, echando su brazo hacia atrás, así el puñetazo dolería mucho más. Impulsó su brazo hacia adelante. Cual fue su sorpresa al ver que no podía moverlo. ¿Qué estaba pasando?
—¿Qué…? — Sus ojos demostraban furia, mas sus mejillas seguían bañadas en ese tinte rojizo.
Miró hacia abajo, y vio con sorpresa que sus brazos estaban aprisionados por serpientes negras.
Entonces… ese beso había sido para distraerla.
El motivo del beso, a pesar de la situación, la entristeció, ella siempre lo había imaginado como todas las chicas, con príncipe azul incluido. Y toda la ilusión se vino abajo, gracias a un desconocido que la había amarrado con serpientes.
"¡¿Serpientes?!" Alarmada, quiso gritar, mas de su boca no salió ningún sonido.
Vio aterrada al apuesto hombre que estaba sentado frente a ella, sus colmillos había duplicado su tamaño y sus ojos habían adquirido un leve tono rojizo. ¿Acaso…?
"¡¿V-Vampiro?!" Eso no podía ser. ¿Cómo era posible que esas criaturas sí existiesen?
Él continuó acercándose a ella. ¡Por fin tendría lo que quería!
Posó los labios sobre el cuello de su victima… Ya podía sentir ese dulce sabor en su boca.
000
Mientras que dentro de la mansión todo transcurría con naturalidad; los invitados platicaban entre sí, algunos aún bailaban, mientras que otros, finalmente, se habían quedado dormidos en los sillones, producto de la ebriedad.
Ino platicaba con un apuesto joven pelirrojo, poseedor de unos hermosos ojos aguamarina. Aunque, más bien, ella hablaba y él escuchaba.
Derepente, algo inquietó profundamente a la rubia, lo que hizo que su dejase de hablar. Su acompañante la miró, extrañado ante su repentino silencio.
—¿Qué sucede? — preguntó. Su voz era fría y podría hacer que cualquiera sintiese profundos escalofríos. Aunque claro, Ino no era cualquiera.
—Nada, nada… — mintió. Y, aunque supo que su voz había sonado falsa, trató de reanudar la conversación —. Y… ¿En qué estábamos? — Dijo sonriendo, mas aún sentía esa molesta inquietud dentro de sí, y algo le decía que estaba relacionado con su mejor amiga, Sakura.
000
Dolía, con un demonio que dolía. Sentía la presión de los afilados colmillos en su cuello, quitándole líquido vital. El agarre de las negras serpientes hacía que sus muñecas ardiesen, provocando un gran dolor. Empezó a ponerse pálida, la perdida de sangre estaba afectándole.
Lo único que deseó en ese momento fue gritar. Reunió todas sus fuerzas restantes y se forzó a sí misma a chillar, y, a duras penas, lo logró; un desgarrador grito salió de su garganta. El vampiro despegó la boca del cuello de ella, y la miró, enfadado.
Quizá, eso le trajese problemas.
000
El grito de la joven de cabellos rosas se escuchó por sobre la melódica música, alertando a todos, y haciendo que los Hyuuga y los demás cazadores que se encontraban allí se pusiesen alerta.
—¡Sakura! — Gritó Ino, asustada. Ella sabía que algo estaba pasándole a su mejor amiga, y ella quería saber qué.
Sin pensarlo más, salió corriendo hacia el jardín, siendo observada por los sorprendidos invitados y seguida por los cazadores.
000
Justo cuando iba a acercarse a Tenten, un grito resonó en el salón. Ella se giró al instante, dejando ver que su compañero de baile se trataba de un joven con marcas rojas en cada mejilla. Miró a Neji, quien, con su mirada, contestó afirmativamente a la pregunta formulada en su cabeza.
Efectivamente, un vampiro estaba allí, infiltrado en la fiesta.
Tenten miró a Kiba, dejándole claro el mensaje. Ella fue en dirección a Neji, seguida del Inuzuka. Los tres corrieron hacia en dirección a la puerta que daba al jardín, en donde, probablemente, estuviese el intruso.
000
Maldijo cientos de veces en todos los idiomas que sabía. Estúpida niña de cabello rosa. Estúpida su sangre empalagosamente dulce. Y estúpido él, por no poder resistirse a ella. Aunque no era su culpa, después de todo, él sólo estaba siguiendo al instinto vampírico, ¿verdad?
Por instinto o no, ahora tenía un problema; tendría que llevarse a la chica. Podría terminar de beber su sangre, y así ella moriría, pero no tenía tiempo para ello, y no la quería beber rápido, no disfrutaría de su sabor.
Al no terminar de beber su sangre, ella se convertiría en una vampiresa, y si dejaba a una recién convertida suelta, su hermano le mataría. No es que le tuviese miedo o algo, eso sólo que… no quería morir otra vez.
Tendría que llevársela le gustase o no.
Se levantó de la banca, y les ordenó a sus serpientes marcharse. Tomó a la chica pasando uno de sus brazos tras su espalda, y el otro por detrás de sus rodillas. Ella, ya afectada por la perdida masiva de sangre, se desmayó.
—¡Ahí está! — Escuchó gritar a una voz chillonamente femenina. Pudo ver a tres personas correr hacia él. Dos eran hombres; uno que era, claramente, un Hyuuga, y otro cuyas marcas en las mejillas se le hacían levemente familiares. La persona restante era una chica que tenía el cabello amarrado en dos chonguitos, y corría con extraña facilidad para traer el vestido que tenía puesto.
Volvió a maldecir internamente, con esas tres personas se le haría más difícil escapar.
Empezó a correr en la dirección contraria a la de sus perseguidores, si seguía así, estaría pronto en su casa y…
Detuvo su marchar repentina y bruscamente, ¿la razón? Al menos treinta personas más estaban frente a él, y, a juzgar por los rasgos, más de la mitad era Hyuuga, y, probablemente, los otros, fuesen cazadores.
Pudo ver como una bella joven rubia se abría paso entre los cazadores. Ella, desesperada, los empujaba para poder pasar al frente.
—¡Sakura! — Gritó. Y entonces supo que se refería a su presa. ¿Así que su nombre era Sakura, eh?
—Señorita, ¿conoce a la jovencita de cabello rosa? — Preguntó un hombre, sus ojos dejaban en claro que era un Hyuuga. Ino se sintió cohibida bajo esa penetrante mirada aperlada.
—¡Ella es mi amiga, y ese… ese… pervertido le está haciendo algo! — Volvió a gritar, recuperando su característica confianza.
La rubia empezaba a respirar agitadamente, debido a la histeria que se apoderaba de ella. Fue sacada del lugar por un joven de cabello negro y ojos perlas, un Hyuuga sin lugar a dudas. Aunque estaba preocupada, sabía que todo saldría bien, después de todo, eran más de veinte personas en contra de una. Ese pervertido no podría hacer nada… ¿verdad?
Mientras tanto, la mente de Sasuke trabajaba rápidamente, tratando de maquinar un plan que le ayudase a escapar. No quería problemas. Sólo la sangre de esa chica y ya… pero los humanos eran tan problemáticos.
—¡Deja a la chica en el suelo y vete de aquí, ahora! — Mandó Hiashi, enojado. ¿Cómo era posible que uno de… ellos se hubiese infiltrado? Además, esa cara le se hacía familiar…
Sasuke sonrió imperceptiblemente, a él nadie le ordenaba nada. Bueno, casi nadie, pero eso no era de importancia en ese momento.
—¡Hazlo, escoria! — Gritó el joven con marcas rojas en las mejillas, enojado. Por culpa de ese vampirito, había tenido que dejar de bailar con Tenten.
"¿De verdad cree que voy a obedecerle" Pensó, irónico. Definitivamente, eso ya era algo personal.
Mientras los cazadores seguían gritándole que soltara a la chica y se largara –aunque claro, luego de dos segundos iban a perseguirle-, él seguía pensando en la manera de escapar. Cada plan que había sido maquinado en su mente tenía más de alguna pequeña falla. Si seguía así, probablemente le capturarían y…
—¡Ya suéltala! — Tenten fue la que gritó. Sacó una pistola de uno de los ocultos bolsillos de su pomposo vestido plateado, sorprendiendo a todos. ¿Es que acaso esa mujer siempre cargaba con al menos un arma?
Saliendo de la impresión, los demás cazadores sacaron sus armas escondidas. Ocultarlas no costaba mucho, ya que todos, a excepción de Tenten, Hinata y Hanabi –quienes no estaban allí-, eran hombres, así que era fácil esconder una pistola en uno de los bolsillos del pantalón.
"Podría…" Empezó a idear, mas su línea de pensamiento se cortó al oír un pequeño ruidito a la lejanía, cosa que sólo sus agudos oídos lograron captar, claro está. Volvió a sonreír imperceptiblemente, él sabía quién provocaba ese ruido, el olor que acababa de captar era inconfundible.
Entonces uno de los cazadores disparó una de las balas benditas. El vampiro apenas sí la vio, ya que aún estaba tratando de idear un plan –por si las dudas-. Esquivó la bala, que se impactó en uno de los decorados árboles del jardín.
—¡Hey! — Se escuchó un grito. De entre los árboles salió un hombre rubio, de piel extrañamente bronceada y ojos azules. Su ropa también era extraña; era un traje elegante, sí, pero era chillonamente naranja.
—¿Y tú quién eres? — Preguntó Neji, con voz que, a pesar de ser calmada, podría hacer temer a cualquiera.
—¡Soy Naruto Uzumaki, y vengo a patearlos a todos!
Eso enojó a los cazadores. ¿Y ese quién se creía que era?
De pronto, todas las armas pasaron de amenazar a Sasuke para apuntar a Naruto. Éste sudó frío.
—Sasuke-idiota…¡vamos a patearlos! — Gritó Naruto, energéticamente. Miró a su compañero, y se percató de que éste tenía a una persona en sus brazos, y, a juzgar por el vestido que esa persona llevaba puesto, el rubio dedujo que se trataba de una chica.
—Odio decir esto, Naruto, pero hoy no vamos a pelear — declaró el pelinegro, serio. El rubio le miró, confundido, ¿qué estaba pasándole a su mejor amigo-rival?
000
Dentro de un cuarto de grisáceas paredes y azulados suelos, se encontraban dos personas. Una frente al enorme escritorio que había en la sala, el cual estaba lleno de papeles, y la otra persona detrás de éste.
—¿Qué te sucede, Itachi? — Preguntó la mujer presente. Sus cabellos y ojos eran extrañamente azules, y su piel era extremadamente pálida. Su voz era fría, mas aún así se podía apreciar un deje de preocupación.
—Nada, no pasa nada, Konan — respondió el hombre, serio. Aún así, su rostro enmarcado por una larga cabellera negra, amarrada en una coleta baja, demostraba una angustia imperceptible.
Esa noche, Itachi tenía un mal presentimiento. Algo importante pasaría, y él lo sabía… sólo que no sabía qué era.
Ella suspiró, molesta. Cuando él se ponía así de extraño, no había fuerza en el universo capaz de hacerle hablar. Y eso le molestaba, ya que a él ser tan callado, y ella al ser tan parecida a él… No había mucha comunicación.
—Es sólo que… — Empezó él, sorprendiéndola. ¿Acaso…? —. No, olvídalo, no es nada.
Decepción.
000
—¡Corre, Sasuke! — Gritó Naruto, corriendo a toda velocidad a través de los enormes jardines de la mansión Hyuuga.
El Uchiha no respondió, sólo siguió corriendo a toda la velocidad que podía ir con un humano en brazos.
—¡Vamos, Sasuke, que lento eres! — provocó Naruto, divertido. Fuese cual fuese la situación, él nunca perdía la oportunidad para hacer rabiar a su amigo.
—¡Callate ya, cabeza hueca! — insultó el pelinegro, cabreado. "Estúpido Naruto".
Justo cuando el rubio iba a devolver el ataque verbal, una baja pasó muy cerca de su mejilla derecha. Él soltó un extraño gritito, asiendo que Sasuke riera en voz muy baja.
Y faltaba bastante para llegar a la mansión en donde vivían…
Así como iban, la noche se les haría eterna.
.
.
.
¡No me maten! *se esconde bajo una silla*
¡Enserio que quería actualizar, pero es mi primer año en el Liceo y el cambio es… complicado. Sí, yo sé que la excusa no es muy válida, pero es la única que tengo. _
En fin… espero que les haya gustado, en el próximo cap las cosas se pondrán más interesantes… o eso se supone… en fin, mejor escribo el próximo cap y luego alardeo sobre el. xD
¿Review? :3
-. Pame Chan xP Fuera .-
