Los siguientes personajes no son de mi autoría, Todos ellos pertenecen a la escritora de Best Sellers Estephanie Meyer. (incluso los que tienen apellidos extras) (:
Capitulo II -Novio Cadáver.-
Bella POV.
-Acepto –La masculina y varonil voz de terciopelo tras de mi me sacó de cavilaciones y lo último que en ese momento vi, fue el hermoso rostro del cadáver de un hombre de no más de 23 años…
Esperen, ¿dije cadáver?
Me quedé ahí, petrificada mientras el apuesto zombie emergía, sus ojos estaban abiertos y ellos poseían un hermoso color verde esmeralda, su cabello algo sucio por la tierra no dejaba de lucir precioso, lo llevaba desordenado, de un color cobre y su piel blanca –no sé si natural o porque ya no tenía sangre- le daba un aspecto que en lugar de asustar, te hacia babear. – Bella, deja de pensar esas cosas, ¡esto no es normal!
- Puedes besar a la novia –Dijo aquel hombre mientras se me acercaba y clavaba un beso cálido y electrizante en mis labios, después de eso, mi conciencia fue nula y desperté en un lugar extraño, era como una cantina… pero una cantina llena de muertos vivientes, había de todo ahí, desde Napoleón hasta otras entidades de antaño.
- ¡Una recién llegada! -Chilló alguien por ahí.
- Debe haberse desmayado -cuchicheó otra por ahí-
- ¿Te encuentras bien? –La suave voz aterciopelada llegó a mis oídos y no pude evitar sonrójame.
- ¡¡Aún está viva!!
- Claro que estoy viva – conteste con cierto temor -¿por qué no lo estaría? –Oh, oh… ahora entiendo… estaba en el hogar de todos ellos, en el hogar de mi esposo… ¡¿esposo?!
- ¡Y habla!
- ¡Alto! – el mundo enmudeció y yo me quedé un momento mirándolos a todos… -esto, yo… Yo necesito respuestas, ahora… ¿dónde estoy? –Miré en todas partes, techo, suelo, muertos y más muertos.
- Estás bajo la superficie, querida –contestó el hombre con aquella voz de ensueño, lo miré con duda en mis ojos.
- Es… una larga historia –pareció ponerse triste y bajó la mirada, entonces uno de los tantos esqueletos ambulantes del lugar salió y gritó.
- ¡Y qué historia!
En ese preciso momento comenzaron a narrarme la trágica historia de Edward Masen, ese era su nombre y me parecía tan hermoso como el dueño.
Hace dos años atrás, Edward habría conocido a una mujer y su familia al saber que la chica era de alcurnia, éstos decidieron comprometerlo con ella, él no objetó nada, solo aceptó resignado, se parecía a mi historia y eso me hizo comprenderle. Entre ese tiempo que la conoció pasaron 5 meses y sus padres y los de la novia decidieron que se casaran, a lo que ellos no reprocharon, el día de la boda, ella lo llamó y se fueron hacia el jardín de la iglesia, de donde apareció otro hombre y besó a la mujer, Edward trató de encararlo, pero aquel hombre, arma en mano le dirigió un disparo, lo último que recuerda es a su "esposa" manchar su vestido con sangre y hacer el teatro de gritar por auxilio, De ese modo, cuando despertó se había convertid en lo que es ahora, un cadáver, trató de averiguar qué había pasado y se enteró de aquella mujer se habría quedado con toda su fortuna, bueno, al menos solo su parte, que no era poca, pero se dio cuenta de que aquella mujer lo habría engañado y maldiciéndola hizo la promesa de volver cuando pudiese cumplir correctamente con sus votos… Es ahí donde entro yo, fui yo quien recitó los votos y lo trajo a la vida, pero, para ser sincera el poco tiempo que llevo con este encantador zombie siento que hay muchas cosas en común entre los dos.
"Su verdadero amor Llegaría a liberarlo"
Edward POV
Luego de haberle contado toda la historia a mi esposa me fui a sentar a un lugar de la cantina que usaba como mi cuarto, había un ataúd en el sitio y ahí dormía, estaba sentado en un taburete cercano a una mesa cuando de improviso sentí los pasos de alguien, al voltearme, la vi y me sonrió tímidamente, ahora que lo pensaba… No me sabía su nombre.
- Srta. No nos hemos presentado correctamente, me llamo Edward Anthony Masen –Tomé su mano y la besé suavemente, aguardando por su nombre. –es un placer
- Me llamo Isabella Marie Swan y el placer es todo mío –Dijo ella sonrojándose hermosamente… ¿es impresión mía o me parece más adorable así…?
- Un gusto – dije torciendo la sonrisa y creo que por un momento le vi quedarse sin respiración. –que simpático.
En ese momento nos quedamos sumidos en un agradable silencio, solo nos mirábamos y yo no podía apartar la vista de esos ojos chocolate, en eso, recordé que tenía un regalo para ella…
- Isabella, tengo un obsequio para ti, presente de matrimonio –Y saqué de mi empolvado y viejo esmoquin una cajita tanto o más vieja, pero no menos hermosa y se la di, la abrió con mucho cuidado y cuando a su vista estuvo el presente, sus ojos brillaron hermosamente, dejándome entender que le había gustado.
- Edward, es hermoso -sacó de la cajita la pulsera de plata, con un pequeño corazón de diamante, se lo pedí un momento y lo puse en su muñeca, la cual alzó y contempló, sus ojos brillaban mucho más y su sonrisa se acrecentó.
- Te gusta –Fue más afirmación que otra cosa, podía ver en ella claramente que le gustaba.
- Claro que me gusta –dijo en un susurro-
- Se parece a mí –dije como quien no quiere la cosa- Es frio, y no tiene vida.
- Y también es hermoso –dijo en lo que pareció ser un pensamiento en voz alta, la vi sonrosarse y nerviosa apartó la vista.
- Supongo, cuando estaba vivo tenía popularidad con las damas, pero jamás me había interesado en nadie, hasta que acepté resignado que me casaría y pasó todo… -Vi su carita y sus ojos estaban humedecidos, me sorprendió ver una lágrima de Bella irse por su mejilla, se me acercó y se sentó aun más cerca de mi, tomó mi mano y le dio un apretoncito conciliador, su piel tibia me dio una agradable descarga eléctrica que jamás estando vivo sentí y menos ahora estando muerto, el gesto lo agradecí regalándole aquella sonrisa torcida que según Elizabeth, mi madre, dejaba deslumbradas a las señoritas, pero… por extraño que sonara ahora, solo me interesaba deslumbrar a esta castaña de ojos chocolate. – ¿Crees que tu madre me aceptaría? –Consulté titubeante,un profundo suspiro de aquella doncella que me acompañaba me trajo de vuelta de mis recuerdos, la vi dirigiendo melancólicamente la vista hacia el techo.
- Tienes suerte, nunca tendrás que conocerla –sonrió pensativa –Bueno, en realidad… Ahora creo que deberías, deberías conocerla, desde que… Ya sabes...nos casamos, definitivamente creo que deberías conocerla y a mi padre también. ¡Deberíamos ir a verlos ahora mismo! –Su cara se iluminó y con ello la mía.
- ¡Oh, qué fantástica idea! ¿Dónde están enterrados? – pregunté emocionado, su rostro se volvió dudoso y avergonzado. -¿Qué? ¿qué sucede?
- No son de por aquí…
- ¿dónde están? – Reflexioné un momento –Oh, ya entiendo, aún están vivos.
- Me temo que sí… -Suspiré al oírla, pero mi cabeza ahora traía un nombre, más bien el dueño de aquel nombre nos podía ayudar. La tomé de la mano y la llevé conmigo adentrándonos en un pasillo y al fondo había una recamara y ahí estaba…
- ¿Carlisle Gutknecht Cullen? ¿estás ahí? –No recibimos respuesta, volví a llamar -¿Hay alguien en casa? ¿Hola?
- ¿Hola?
- Oh, ¡ahí estás! – Como siempre detrás de su escritorio.
- Oh, hijo mío, ahí estás.
- Traje a mí esposa, Isabella o Bella, como prefieras –Le señalé a la cohibida chica que traía de la mano.
- Esposa ¿cómo es eso?
- Un gusto conocerle señor.
- Necesitamos ir arriba, visitar el mundo de los vivos –Dije sin rodeo
- …Visitar la tierra de los vivos –Pensativo y mientras se rascaba la barbilla nos quedamos mirando. -¡Oh Dios mío!
- Por favor, Carlisle Gutknecht Cullen –Rogué.
- ¿Para qué subir allá arriba, si la gente se muere por venir hasta acá abajo?
- Por favor, ayúdeme –rogó Bella –Es importante para mi… Para nosotros, digo. –sonrió nerviosa.
- No lo sé, no es natural –El viejo seguía pensando –Déjame ver… ¿Dónde puse ese libro? –En lo que pareció tiempo record el hombre se removió incansable por su despacho en búsqueda de un libro que al poco rato encontró –Aquí está… Mm, lo tengo… un hechizo ucraniano. –Siguió en su labor de lo que parecía su preparación de una extraña pócima, cuando todo estuvo acabado, nos instruyó en su uso y nos recordó justo al final
- … Recuerden cuando quieran volver digan: Infernáculo.
- ¿Infernáculo? –preguntó dudosa Bella.
- Eso es.
Y en menos de lo que parecieron segundos, aparecimos en aquel bosque tétrico donde Isabella me encontró, estaba nevado y hacia frio, claro yo no lo sentía pero de haber estado vivo lo habría sentido.
- He pasado tanto tiempo en la oscuridad, que casi olvido lo hermosa que es la luna –susurré dando vueltas como un quinceañero feliz y bueno, no era quinceañero, pero era feliz, eso debía ser casi lo mismo. –Vamos…
- ¡Espera! –Gritó ella deteniendo mi andar –quizá, yo deba ir sola ahora y preparar a mis padres para esta gran noticia… ¡Yo iré! Y tú… te quedas aquí.
- Perfecto –Acepté ilusionado sin siquiera pensar en que estaba planeando.
- Ya regreso –Dijo marchándose – ¡No mires a hurtadillas! –Me sonrió nerviosa y salió corriendo hacia el norte, seguramente buscando la salida del bosque para ir directo a casa y encontrar su camino a casa.
Bella POV
Corrí por la ciudad ya casi sin aire, pasé por la plaza, la panadería, las boutiques de época y otros locales como bazares y bares, toda la gente me miraba, seguro que mi desaparición ya había sido publicada por ahí y medio mundo cuchicheaba.
Cuando llegué a casa, mi nana me recibió y me abrazó, a lo que respondí y le pedí que me preparase un baño caliente, necesitaba despejarme del montón de cosas que hoy me habían ocurrido. Subí a mi cuarto, no sin antes preguntar por mis padres, nana me dijo que estaban en la jefatura de policía preguntando por antecedentes acerca de mi paradero y que en cuanto volvieran de seguro se pondrían felices… mis padres, pese a lo estrictos me querían y cuidaban… aunque a veces me sobreprotegieran.
A los 20 minutos mi baño estaba listo y me dispuse a bañar, me quité la ropa y me metí en la tina con agua caliente, era tan agradable quitarme el olor a cadáver de la piel y el cabello… pero la palabra cadáver solo me hizo sentir añoranza por aquel chico del cabello color cobre y sus ojos esmeraldas… Edward. Lo había dejado solo en el bosque, y ya iba casi una hora de ello…
Luego de que salí del baño, nana me aguardaba en mi recamara con un vestido limpio y almidonado, era de color azul, mi color favorito. Me vistió y nos quedamos sentadas en mi cama, mientras ella cepillaba mi cabello.
- Nana, estoy tan contenta de haber vuelto.
- Niña mía, nos tenias a todos muy preocupados.
Lo sé y lo siento, prometo no volverme a ir –me volteé a verla y la abracé como siempre lo hacia. De pronto, sentí como se quedaba rígida y su respiración se había acelerado, la contemplé dudosa y cuando decidí seguir el rumbo de sus ojos, que miraban la ventana pude ver a aquel chico que había dejado en el bosque, estaba molesto y sus ojos ahora no brillaban hermosamente verdes, en su lugar los había reemplazado un color negro azabache y mientras abría la ventana, me puse de pie y me acerqué a él nerviosa.
- Edward, yo…
- Así que me engañaste para escapar… me dejaste solo allá en el bosque, mientras huías…-Lo había lastimado, podía verlo, pero ¿por qué me dolía tanto lo que había hecho?
- Edward, déjame explicarte, no puedo…
- Infernáculo…
Rosas, tomates y esas cosas al botoncito verde ese de abajo-!
Espero que sea de su agrado el cap. (:
