Memorias de un pintor
Capitulo III
El pelirrojo se revolvía entre las sabanas tratando de evitar que la luz del sol le diera en la cara y sin obtener el resultado deseado Se levanto perezosamente sentándose al borde de la cama tallándose los ojos.
[…]
-Buenos días señora kurtzberg ¿Qué le trae por aquí? –pregunto amablemente el rubio mientras le abría el paso a la sala –¿gusta sentarse?
-eres muy caballeroso querido pero te he dicho que me llames por mi nombre –dijo con una risa.
-claro señora Ángela
-bien a lo que venia ¿Cómo te ha ido con Nathaniel? –pregunto tomando las manos del rubio.
-no muy bien el me odia –el rubio agacho la cabeza tristemente.
-ho ¿porque dices eso? –pregunto.
-se entero de que estamos casados –dijo en un suspiro melancólico.
-¿y donde esta ahora?
-en su recamara –respondió el rubio
-iré a hablar con el –dijo la mujer soltando las manos del rubio –te aseguro que el cambiara de opinión con el paso del tiempo –la mujer subió las escaleras y toco a la puerta –hijo soy yo ábreme.
-ya voy mama me estoy cambiando –respondió el pelirrojo. –listo –el pelirrojo abrió la puesta dándole paso a la mujer. Cerrando la puerta una vez que la mujer esta dentro.
-hola mi niño ¿Cómo has estado? –le saludo dándole un abrazo.
-muy mal no soporto estar con ese estúpido –le respondió secamente.
-¡hijo! ¿porque dices eso de Adrián? –pregunto seria.
-¡ME DA ASCO MAMA! NO SOPORTO ESTAR CON EL no se como pude casarme con el –soltó con odio cada palabra.
-¡COMO DICES ESO! –le reprimió la mujer –el te ama mas que a cualquiera y dices eso –soltó la mujer enojada.
-¡NO LO ENTIENDES! ¡ME DA ASCO DE SOLO PENSAR QUE ESTUVE CON EL EN LA MISAMA CAMA! –grito con odio.
La mujer le miro decepcionada -¿Quién eres y que has hecho con mi hijo?
-¿Qué estas diciendo mama? Soy yo. –dijo acercándose.
Ella retrocedió –tu no eres mi hijo –dijo la mujer mirándolo a los ojos –mi hijo no dice eso de las demás personas el no es así.
-mama soy yo –volvió a dar otro paso.
Ella retrocedió de nuevo –lo lamento señor pero lo desconozco.
-¡mama! ¿Lo defiendes a el envés de a tu propio hijo? –soltó enojado el pelirrojo. –¡el es un idiota asqueroso! ¡que arruino mi vida por completo!
-lo siento señor pero lo que yo veo en el es a una persona que no durmió ni un solo día solo por esperar noticias suyas mientras estaba hospitalizado. El nunca se separo de su lado. ¡Ni siquiera comía! Solo por no apartar la vista ningún segundo de usted por si despertaba.
El pelirrojo le miro sorprendido –yo… no sabia nada de eso
-pues cuanto lo siento pero hasta que usted aprenda a tratar bien a la persona que daría todo por verlo feliz –la mujer recogió sus cosas –no es mi hijo, que le vaya bien asta entonces –la mujer salió de la habitación y suspiro pesadamente cuando la puerta se cerro. –lo siento pero es una medida que tengo que tomar.
-¿ya se va? –pregunto el rubio.
-si cariño –la mujer le abrazo –y se que el se hace el difícil pero se que en el fondo recuerda el amor y cariño que te tiene.
El rubio afirmo el abraso y susurro –eso espero.
La mujer se alejaba en su coche mientras en rubio la observaba alejarse desde la puerta suspirando tristemente –espero y tenga razón.
El pelirrojo procesaba todas la cosas que su madre le había dicho. lo siento señor pero lo que yo veo en el es a una persona que no durmió ni un solo día solo por esperar noticias suyas mientras estaba hospitalizado. El nunca se separo de su lado. ¡Ni siquiera comía! Solo por no apartar la vista ningún segundo de usted por si despertaba.
¿Enserio eso era verdad? Ahora estaba mas confundido que antes, solo tenia que preguntarle directamente ¿no?.
-es tan confuso –dijo rendido el pelirrojo dejándose caer de espaldas en la cama.
Todo era obscuro, una obscuridad que lo absorbía asfixiándolo lentamente, no quería dejarlo ir, estaba bajo el agua tratando de salir a la superficie. -te amo tanto –la risa de una pequeña iluminaba toda el agua llenándola de felicidad y amor. No podía ocultar el vacío que dejo en su corazón cuando dejo a su pequeña.-¡nunca quise alejarte de mi! –la risa se transformo en llanto.-¡no supe como mantenerte a mi lado!
El agua lo succionaba acercándolo a un abismo -¡no quiero hundirme esta vez!. Ahogando su deseo de volar la obscuridad del fondo no lo dejaba respirar –aquí en la obscuridad no se quien soy. -lloraba mientras la obscuridad lo atormentaba.
-¡déjenme ir!
-¿Adrián? ¿Estas bien? –pregunto el pelirrojo moviéndolo suavemente. –¡ADRIAN!
El rubio se despertó sudado y con la respiración acelerada sujetándose la cabeza se sentó al borde de la cama respirando hondo para llenar sus pulmones de aire nuevamente.
-Adrián ¿estas bien? estas llorando –dijo preocupado el pelirrojo.
-…si ….si estoy …bien.
-¿seguro? –pregunto acercándose a el.
-si si seguro –dijo parándose rápidamente –yo creo que tomare un baño –dicho esto la puerta del baño se cerro con un rubio tratando de aguantar el llanto.
-yo.. ¡iré a preparar el desayuno! –le aviso al rubio y salió de la habitación directo a la cocina.
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