Segundo one-shot, ahora se trata de besos en los labios.

Su significado: Este beso es sencillo, pero hermoso. Cuando alguien te besa directamente los labios y juega con ellos o los roza con su boca solo hay una explicación sencilla de su definición, esa persona está interesada en ti por completo, y piensa en un futuro feliz a tu lado.

Disclaimer: Haikyuu! no pertenece le pertenece a Furudate-sensei, solo utilizo los personajes para esta historia.

Sin más que aclarar, le invito a iniciar la lectura.


Era sábado por la mañana y Yaku no pudo más que suspirar. Miro el termómetro en su mano y suspiro nuevamente. ¿Era posible enfermarse en el día de tu primera cita con tu novio? Pues al parecer si lo era. O al menos para él lo era. Colocó el termómetro en la mesa de noche. Miro por su ventana aquellos rayos de sol algo molestos que se introducían en su habitación.

—Esto sí que es tener mala suerte— dijo suspirando por tercera vez.

Para su mayor desgracia es que sus padres se fueron el día anterior a un viaje de negocios y no volverían sino hasta el lunes. Decidió levantarse y hacer algo de comer. Miro su celular y miro la hora. No había podido dormir nada y su cuerpo estaba sudoroso y caliente a causa de la fiebre.

Busco entre sus contactos a Kuroo. Y con las pocas fuerzas que tenía logró mandar un mensaje antes de ir a la cocina. Solo esperaba que esa fiebre no lo desmayará. Al menos no hasta que comiera para salir a comprar algo de medicina. Estaba tan concentrado en sus futuros planes que el sonido de su celular le asusto y casi lo dejo caer.

—Bueno—

Contesto como pudo ante la sorpresa.

—Voy para allá Yakkun así que quería preguntarte algo—

— ¿Kuroo? ¿Cómo que vienes para acá? — preguntó algo confundido.

—Estás enfermo y estoy casi seguro que me habías dicho que este fin de semana estarías solo ¿o no? — preguntó suspirando.

—Oh, es cierto— hizo una pausa y antes que hablará Kuroo continuó. —No quiero ser una molestia así que no vengas además puedo contagiarte el resfriado—

—Yakkun ¿recuerdas lo que te dije ayer? —

—Sí—

—Parece ser que no lo recuerdas— se escuchó otro suspiro detrás de la bocina.

Iba a quejarse de que él no era ningún olvidadizo. Pero Kuroo lo silenció al escuchar que tomaba aire para volver a hablar.

—Te dije que quería protegerte y eso implica que mi deber es cuidarte, ¿Cómo podría dejarte solo cuando estás enfermo? —

—Kuroo…— dijo sonrojado y sorprendido ante las palabras de su novio.

—Entonces ¿Qué necesitas para llevártelo a tu casa? — preguntó de nuevo.

—Necesito medicina, nos quedamos sin nada en casa— dijo algo apenado.

— ¿Ya comiste? —

—En eso estaba cuando hablaste—

—No hagas tanto esfuerzo, llegaré en un rato—

—Te esperaré—

Cortó la llamada y tocó su frente. Estaba ardiendo. Suspiro de nuevo. ¿Cuántos suspiros iban ya? Quién sabe. Tampoco los iba a contar. Comenzó a preparar un desayuno ligero pero que le llenará el estómago para tomar los medicamentos. También preparó una porción para Kuroo. Después de todo le agradecería por irlo a cuidar.

Al terminar de servir los desayunos escucho el timbre y fue a abrir la puerta. No se había cambiado aún. Pero lo haría después del desayuno. Abrió la puerta aún en pijama y recibió a Kuroo con una sonrisa en su rostro.

—Buenos días Kuroo—

—Buenos días Yakkun— dijo mirándolo fijamente y ver como este estaba totalmente rojo de la fiebre.

—Pasa— le indicó y con un pequeño pañuelo sacudió su nariz.

—Parece que estás muy mal, vamos a que comas para que tomes las medicinas— dijo cerrando la puerta.

Tomo la mano del castaño sin que este le diera el permiso de poder llevarlo. Lo sentó en la mesa. Conocía la casa de Yaku pues había ido antes cuando habían hecho trabajos para algunas clases. Se dispusieron a comer luego de dar las gracias. Se sorprendió al probar el primer bocado. Sabía delicioso. Demasiado a su juicio.

— ¡Esto está delicioso Yakkun! No sabía que podías cocinar así— le dijo realmente feliz.

—Aprendí de mi mamá y algo de internet ya que la mayoría del tiempo me he quedado solo en casa y la comida recalentada no sabe muy bien si la comes seguido— dijo divertido.

—Vaya no sabía eso, se aprende cosas nuevas cada día— dijo impresionado.

Aunque luego de pensarlo. Yaku siempre llevaba su almuerzo hecho en casa. Ahora sabía que era hecho por él y no por su mamá. Le tomó por sorpresa pero tuvo un pensamiento muy hermoso en su cabeza.

—Serías una gran esposa— soltó de repente sin pensarlo.

— ¡¿Q-Qué?! — gritó avergonzado y más rojo de lo que estaba con la fiebre.

—Pensé en voz alta— dijo riendo divertido.

—Agradece que no puedo golpearte ahora mismo pero luego lo haré— dijo desviando la mirada avergonzado.

—Incluso enfermo eres adorable— dijo sincero.

—No necesita ser un golpe precisamente mío para poder lastimarte— dijo sin voltear a verlo.

—Tu lado tsun-tsun también es lindo— dijo molestándolo un poco más y se levantó con sigilo.

Llego donde estaba el castaño sonrojado. Se agachó con cuidado y le dio un suave y silencioso beso en la cabeza. Quería que su Yaku estuviera siempre con él. No quería separarse de él incluso si este estuviera enfermo. Quería estar a su lado. Lo supo desde que se enamoró de él hace un tiempo atrás. No podía creer lo que el amor podría cambiar en una persona.

—Quédate aquí te traeré agua— le sonrió y beso suavemente la frente a su novio.

Comprobó así que esté si estaba ardiendo en fiebre. Se alejó de él cuando este le asintió y fue por un vaso con agua. Miro a Yaku que sacaba los medicamentos de la bolsa y los alistó para poder tomarlos.

—Aquí tienes— le dijo y se volvió a sentar junto a él.

—Gracias— le agradeció con una sonrisa sincera.

Tomo las medicinas en el orden que recordaba su madre se las daba. Luego se levantó pero un leve mareo le hizo sostenerse a la mesa. Quería irse a duchar pero al parecer le costaría un poco.

—Yakkun tu fiebre empeoró— dijo tocando la frente de su castaño.

—Kuroo no es para tanto— dijo enderezándose un poco para caminar a su habitación.

Se sorprendió al sentir que era alzado al aire por unos brazos más largos. Miro con algo de molestia a Kuroo y a la vez con vergüenza. ¿Qué tenía Kuroo en la cabeza ahora? Es cierto que estaba enfermo pero no era para tanto.

—Kuroo bájame— le dijo en tono calmado.

—Estás mareado y no tienes mucha fuerza ¿Cómo quieres que te baje así? — preguntó irónico.

—Puedo caminar solo Kuroo— ahora hablo con tono algo molesto.

—Deja que te cuide Yakkun—

Después de unas quejas más Yaku se aferró al cuello de Kuroo. Haciendo pucheros aceptó y dejo que Kuroo lo subiera a su habitación. Kuroo le dejo en la cama con cuidado. Y fue por unos paños de agua fría para Yaku donde este le indico. Le colocó uno en su frente y le tomo la temperatura. Efectivamente le había aumentado unos grados más.

—Deberías de descansar un poco más Yakkun—

—Gracias por todo Kuroo— le agradeció sonrojado.

No sabía si aquel sonrojo era de la fiebre o de la vergüenza. Sonrió y aprovechando que Kuroo le reemplazaba el paño le jalo hacia él y le beso torpemente en los labios. El primer beso que se daban en los labios desde que se convirtieron en pareja. Chocaron sus bocas y causo un poco de dolor. Kuroo no cabía en la sorpresa de aquel beso.

Lo miro sorprendido y al alejarse un poco ambos del otro se miraron a los ojos con sus rostros sonrojados. Yaku se sentía un poco mal después de pensar que podría pasarle la gripe a Kuroo. Pero esos pensamientos se desvanecieron al sentir como Kuroo nuevamente le besaba los labios. Ahora era él el sorprendido.

—Kuroo…— susurró avergonzado al separarse de aquel beso suave e inocente.

—Lo siento Yakkun es que te mirabas realmente tierno—

—Pero puedo pasarte la gripe ¿lo sabías? — le indicó atontado y apenado.

—Se dice que la mejor forma de curar la gripe es pasársela a alguien más— le dijo divertido.

—Eres un idiota— le regaño avergonzado cubriéndose con las sabanas.

—Y tu adorable— dijo descubriéndolo y tomo de nuevo esos labios tan suaves y algo resecos por la fiebre.

Se besaron unas veces más cuando Yaku se sentó y pudieron besarse de una forma más cómoda. Repartieron besos en los labios del otro. Con sumo cariño y amor solamente dedicados entre ellos. Se sonrieron y al final Yaku termino dormido de nuevo en la cama. Kuroo estuvo pendiente de él en todo momento y le secaba el sudor de la fiebre.

Al llegar la noche Yaku despidió a Kuroo aunque este no lo quería. Pero ahora se sentía un poco mejor. El domingo fue la misma historia pero Yaku evito a toda costa que Kuroo le besará al menos en los labios. No quería que este se enfermará. El lunes llegó y se sentía totalmente recuperado. Sonrió divertido al recordar su fin de semana.

— ¿Quién pensaría que con unos cuidados de Kuroo podría mejorar tanto? — dijo totalmente divertido y al llegar a la entrada de la escuela miro a Kuroo.

—Buenos días Yakkun— le saludo y la mitad de su rostro estaba cubierto por una mascarilla.

—Buenos días Kuroo— le miro extrañado. —Te pase el resfriado ¿verdad? — preguntó dejando salir un suspiro.

—Creo que sí— admitió divertido dejando salir un estornudo.

—Bueno esta vez me tocará cuidarte a mí— le dijo tomándole de la corbata, le bajo la mascarilla y jalándolo hacia abajo le beso.

Sus labios le besaron en la mejilla con cariño. Y luego de que Kuroo le mirará con sorpresa y se colocará su mascarilla de nuevo, se tomaron de las manos. Sonrojados se fueron a su salón de clases. Yaku nunca imagino que aquello que había dicho Kuroo se cumpliría. Pero ahora sería él el que cuidaría de su Kuroo. Con mejores atenciones de ser posible. Algo difícil porque Kuroo hizo un excelente trabajo como su cuidador. Pero se esforzaría para poder hacer sentir mejor a su novio así como él lo hizo con su persona.


Bueno es todo por este capítulo. Espero les gustará.

Hasta el próximo capítulo.