(3: Patinaje sobre hielo)
Un año sin ti a mi lado
Patinar sobre hielo era un deporte realmente difícil, sobre todo para Ash Ketchum, a pesar que las demás personas a su alrededor lo hacían parecer como algo relativamente fácil. Sobreponiéndose al dolor que le causaba caer pesadamente una y otra vez, con cada intento lograba mantenerse de pie más tiempo y no desistiría hasta aprender a controlarlo. Después de todo saber patinar, no igual que un profesional, pero si lo suficiente para no terminar en el suelo cada dos segundos, era una parte esencial en el plan que tenía para sorprender a su bella, aunque algo agresiva, novia. Y el tiempo conspiraba en su contra ya que faltaba solo una semana para que ella regresara del viaje que hizo con sus hermanas.
Misty admiraba la determinación de Ash, era una parte distintiva de su personalidad que la cautivo y le permitió enamorarse de él, pero todo debe tener un límite; era la octava vez que su novio caía al suelo haciéndose daño solo para demostrar que podía hacer lo mismo que ella. Se encontraba dividida entre sentimientos de ternura y la exasperación que le provocaba ver al entrenador de Pueblo Paleta esforzarse al máximo. La historia en el patinaje de Misty Waterflower estaba marcada por caídas dolorosas, del mismo modo que su novio experimentaba, pero ella logro dominar aquel deporte después de meses de práctica, no en la primera ocasión que se calzó unos patines, como claramente él intentaba hacer.
Espiando desde su escondite la sirena de Ciudad Celeste se culpaba por haberle relatado a su novio acerca de uno de sus pasatiempos favoritos. Sin dudas en su razonamiento, estaba convencida que aquel entrenador de Pueblo Paleta intentaría darle una sorpresa, y eso la enternecía al mismo tiempo que le carcomía la duda de por qué no le pidió a ella que le enseñara. Sus típicos celos hicieron acto de presencia, y la idea que una usurpadora intentaba robarse a su novio hacía eco en su cabeza. Sin pensarlo comenzó a buscar alguna mujer cerca de su novio o que no apartara la vista de él. En medio de su búsqueda tropezó con un par de personas provocando el alboroto suficiente para atraer toda la atención de todos al lugar donde se encontraba, no se quedo a averiguar si Ash la noto en medio de la conmoción, debía huir y rápidamente.
Era cierto que Ash Ketchum intentaba elaborar otra estrafalaria sorpresa para impresionar a su novia; Misty Waterflower, rompiendo así la promesa que le hizo a esa misma mujer de no intentar sorprenderla de forma exagerada. Pero Misty también pecaba de estar rompiendo una promesa que le hizo a Ash y tenía que ver con mantener sus celos controlados y confiar más en el muchacho.
Sin embargo, ninguno de los dos podía dejar de actuar de esa manera, el amor que sentían por el otro era un veneno en esos momentos. Les impedía razonar, medir consecuencias o controlar sus reacciones, no por nada su noviazgo sufría de las peores peleas y disgustos que tuvieron jamás. Pero para Misty sus celos tenían el fundamento suficiente para que su orgullo siempre se impusiera durante sus pleitos.
¿Es que acaso formalizar su noviazgo convirtió a Ash en un imán de mujeres? ¿Cuántas arpías esperaban haciendo fila el momento que ellos rompieran para lanzarse como Murkrow hambrientos sobre Ash? ¿Cuántas de ellas conspiraban en su contra o llevaban a cabo planes para provocar esas peleas entre ellos? Esas preguntas carcomían a Misty mientras intentaba esconderse lo mejor que podía tras un camión que realizaba una entrega aquella tarde de invierno. El frio de una ráfaga de viento hizo temblar a la Líder del Gimnasio de Ciudad Celeste debido a que solo traía puesto un abrigo ligero sobre su ropa usual, pero se forzó a hacer el mínimo ruido posible. A los pocos segundos, como imagino, logro oírse la respiración agitada del entrenador de Pueblo Paleta acercándose a ese lugar.
— ¿Misty?— el llamado que hizo Ash no obtuvo respuesta, dio un vistazo a los alrededores cubiertos de nieve antes de convencerse que fue su imaginación ver un mechón de cabello naranja huyendo del lugar, la confianza que sentía por su novia regreso pues sabía perfectamente que ella cumpliría con su promesa, aunque él estuviera rompiendo la suya.
— ¿Ash? ¿Qué fue lo que paso?— la voz de Serena se notaba preocupada y agitada al haber alcanzado al muchacho que aún rondaba en su corazón.
— No fue nada, Serena. Solo creí ver algo… mejor regresemos— Ash trato de restarle importancia a su comportamiento, pero no pudo convencer a su antigua compañera de viaje de Kalos.
— ¿Se trata de Misty, verdad?— la sincera preocupación en la voz de la aspirante a Reina de Kalos y la mención de su nombre hicieron que la sangre de Misty hirviera de furia. Serena entendía que no era el momento de tratar de seducir a Ash, pero al verlo tan preocupado no podía evitar sentir que era su obligación consolarlo— Ash… ¿Qué te parece si terminamos de practicar por hoy? Vamos a mi apartamento para que te cocine algo delicioso— anuncio con una sonrisa esperando que su amado sonriera por la promesa de sus exquisitos platillos. Pero la mirada seria que recibió del entrenador la enfureció en solo un instante.
— Me temo que debo rechazar tu invitación, Serena. No quiero iniciar otra pelea…— las palabras de Ash expresaban su deseo por alejar a su amiga de los problemas de su relación. Y aquella negativa sincera le regreso la cordura a Misty que se encontraba a punto de salir de su escondite para atacar a la Performer.
— Deja de culparte por todo, Ash. Tú no iniciaste la pelea entre Misty y Melody— le reclamo Serena a su querido amigo frunciendo el ceño y apretando los puños con fuerza— Me parece que estas semanas tu querida novia ha estado mas descontrolada de lo habitual ¿No lo crees?— intentaba calmarse, pero no pudo evitar lanzar en sus palabras todo el veneno que tenía guardado. Aún no lograba concebir la idea de que Ash eligiera estar al lado de una mujer tan violenta.
— Misty siempre fue temperamental. Y de seguro algo la está molestando para que actúe de esa forma— explico Ash sintiéndose algo sorprendido y temeroso del enfado repentino de su amiga— No te pido que la entiendas, solo quiero que me ayudes a prepararle esta sorpresa. Pero si es mucha molestia entenderé que quieras marcharte— habló claramente desanimado, era cierto que su novia estaba descontrolada, pero también tenía la total seguridad que era su culpa.
— L-Lo siento, solo estoy preocupada— exclamo Serena ocultando su frustración, mostrando su cálida sonrisa para calmar a Ash y no perder esta oportunidad de estar a su lado— Claro que te ayudare. Pero esta vez no sueltes mis manos hasta que te diga, me siento mal cuando caes y te haces daño— dijo con genuina preocupación recuperando la calma.
Ambos muchachos comenzaron a caminar sobre las calles nevadas para regresar a la pista de patinaje sobre hielo y continuar con sus lecciones.
Oculta en su escondite, Misty derramaba algunas lágrimas silenciosas las cuales enfriaban su rostro debido al frio reinante. No necesitaba ver el rostro de Serena para imaginarse la sonrisa cínica que tendría en ese momento, no lo estaba imaginando, aquella mujer intentaba quitarle a su novio sin remordimiento alguno, pero también logro percibir la sinceridad de Ash y su deseo de resolver sus pleitos de una vez por todas.
Pero su orgullo era una maldición en ese momento, le inundaba la mente de burlas y comentarios despectivos que le diría a Ash a la menor oportunidad, acerca de la confirmación de sus dudas y temores, pero otra parte de su ser intentaba callar esa insidiosa voz para que fuera corriendo al lado de su novio para abrazarlo, besarlo y llorar sobre su hombro pidiéndole disculpas por sus tontos celos.
No espero más y lo hizo, comenzó a correr para alcanzar a Ash, pero unas gruesas cadenas salieron de ella misma y la ataron para que cayera pesadamente al suelo, intento pedirle ayuda a su amado más ninguna palabra logro salir de su boca. Solo se quedo impotente observando cómo Serena alejaba a Ash de su lado.
Con un sobresalto, Misty despertó agitadamente para darse cuenta que todo fue un sueño, o al menos el final fue un sueño y el resto eran recuerdos de hace seis años. Se sentó en la amplia cama en que se recostaba y observó con detenimiento el lugar donde se encontraba, tras unos segundos recordó que descansaba en una suite de lujo para la reunión que tendría al día siguiente con el comité organizador de la Liga Pokémon. No solo recordó eso, sino también que debía asistir acompañada de su falso esposo y eso le trajo a la mente quien era el hombre con el que compartía la habitación, o mejor dicho, el hombre que dormía junto a Pikachu en el sofá de la habitación a solo unos metros de distancia. Se quedo quieta observando la silueta del Maestro Pokémon y campeón de Kanto un instante, aquel sueño le trajo recuerdos y sensaciones que no había sentido en mucho tiempo, y le agradecía a Ash que se hubiera tomado la molestia de alejarse lo suficiente para que ella no cayera en la tentación de lanzarse sobre él para abrazarlo y besarlo con pasión, para saciar la sed de amor y lujuria que le dejo su rompimiento. Era adicta a esas sensaciones y en el tiempo que fueron novios siempre quedaba satisfecha del amor que desbordaba, quien en el pasado fue su novio, y al que solo ella tenía el derecho de acercarse.
Pero debía ser fuerte para no caer de nuevo, su adicción era tan grande que nunca permitió a otra mujer acercarse a su novio, ya sea amiga o conocida, y actuaba de manera violenta cuando alguna lo intentaba, provocando pleitos y discusiones que amenazaban con dañar la imagen de la Líder del Gimnasio de Cuidad Celeste. Una gran culpa la invadió debido a sus acciones egoístas del pasado, pero afortunadamente un movimiento en su cama la obligó a distraerse. Ahí, a su lado, se encontraba durmiendo plácidamente Caterpie.
Misty se quedo estática observando al Pokémon insecto, luego de unos segundos de rigidez, con cuidado acerco una mano para acariciar con ternura a su más reciente compañero Pokémon, agradeciéndole la oportunidad de pensar en otra cosa. Ahora que se encontraba libre de su antiguo terror a los insectos podía darse el lujo de regañarse a sí misma por su infantil comportamiento y apreciar la lindura de ese tipo de Pokémon. Sin duda le agradecería al hombre o mujer que la hipnotizo para que olvidara su fobia, pero eso sucedería luego de descubrir de quien se trataba y donde se encontraba, y también, claro, luego de la charla amigable que tendría con esa persona por obligarla a casarse contra su voluntad con Ash Ketchum.
En vista de que todo parecía recordarle a Ash, el hombre que aún amaba con locura, Misty decidió obligarse a dormir para asistir a la reunión que tenía en la mañana. Se acostó en la cama, atrajo a Caterpie para acurrucarse junto al Pokémon y cerró los ojos con fuerza.
Ash se aventuro a abrir los ojos con cuidado cuando percibió que Misty se acomodaba para volver a dormir. No llevo el tiempo exacto, pero le pareció una eternidad la espera mientras actuaba estar dormido desde que la observo agitarse en sueños por una pesadilla y despertar sobresaltada.
Con un gran ataque de nostalgia recordó como ella lo buscaba para dormir juntos, sin ninguna insinuación lujuriosa por supuesto aunque como terminaban las cosas era otro tema, cuando tenía pesadillas o creía haber visto un Pokémon insecto en su cuarto, pero había perdido el placer de consolarla en esas situaciones, no solo porque ya no fueran novios, sino por la hipnosis que ambos sufrían y les cambió algunas singularidades de su personalidad. En el caso de Misty fue su fobia a los insectos, pero aún no descubrían como le afectaba a él.
Decidió dejar esos pensamientos a un lado, y se concentro en analizar porque fue que soñó con la vez que aprendió a patinar sobre hielo hace tantos años. En esa ocasión se encontraba emocionado por el regalo de navidad adelantado que tenía planeado para su novia, pero como siempre todo termino en un desastre; eso podría resumir la relación que tuvo con Misty, un desastre tras otro cada vez que intentaba alegrarla o sorprenderla ¿Acaso solo debía recibir el amor de esa bella mujer sin dar nada a cambio? Si esa era la obligación que debía cumplir para que el noviazgo con su sirena funcionara, jamás obedeció. Estaba determinado a mostrarle a su novia cuan feliz lo hacía cada día, y quizás si hubiera aprendido a rendirse en demostrarlo no habría tenido que rendirse en su relación para asegurar la felicidad de Misty. Se llevo las manos a la cabeza para evitar gritar de frustración, ese era el pasado y nada cambiaría con enfurecerse por su propia cobardía.
Regreso su atención a recordar aquel día del pasado, nada importante le llegaba a la mente salvo el recuerdo del dolor de incontables caídas, la ayuda desinteresada de Serena, y la conmoción que causo al haber creído que Misty lo espiaba. Quizás el estar en la misma habitación que Misty, aspirando su delicado aroma y sintiendo la calidez que su bello cuerpo irradiaba, a pesar de encontrarse separado de ella, comenzaba a afectarle. Hasta ahora tuvieron el cuidado de dormir en habitaciones separadas, pero si hubieran rechazado el regalo del comité en celebración al año de su falso, aunque legal, matrimonio habrían levantado sospechas, y arruinar la gran oportunidad de Misty para cumplir su más reciente sueño no era una opción, se encargaría que el evento salga a la perfección como pago por arruinar todos los momentos románticos que tuvieron durante su noviazgo. Pero debía tener cuidado, si dejaba que sus hormonas lo controlaran se abalanzaría sobre su sirena como en los viejos tiempos y no quería ni imaginar el daño que le causaría a la mujer que aún amaba con locura, pero que debía dejar sola para que fuera feliz. Al igual que su amada se acomodo y cerró los ojos con fuerza rogando dormirse rápidamente.
