Disclaimer: Los personajes del fic son del derecho de su creador, Gosho Aoyama, yo solo hago una versión a mi estilo, sin ánimo de lucro.
Hola! Aquí traigo el tercer capítulo de mi fic.
Bueno, ahora le toca el turno de contestar a las personas que me han dejado un review y han hecho posible que siga con la historia:)
Mystery-thief: Bonjour! Me alegra que te hayas puesto a investigar sobre la carta de Kid y te tengo que decir que la deducción esta muy bien! Solo te quedaron algunos detalles por saber, aunque muchos de elles son inventados por mi xD Pero buena educación! Espero que disfrutes del capítulo!
Laurii19: Hello! Me encanta que te guste mi fic! Y bueno a lo referente al tuyo ya me lo he leído (cuando me dejaste el review me lo estaba acabando de leer, pero te quería dejar un comentario cuando me lo acabará). Tengo que decirte que me esta enganchando, te animo a que sigas con la historia! Disfruta del fic;)
Lady Paper: Hola! Qué ilusión me hace que la gente haga sus propias deducciones, y te invito para que lo leas para que veas si has deducido bien! Pero se ha de una forma o otra, me encanta que la gente de su opinión;)
V1ct099h66: Hola;) Como te he dicho aquí traigo la continuación y espero que me des tu opinión! Espero que lo disfrutes ya que este capítulo ha sido de los más enrevesados que he escrito;)
Y en general quisiera decir que este capítulo ha salido más extenso que en comparación con los dos anteriores pero si lo acortaba perdía mucha esencia para mi gusto.
¡Qué lo disfruten a tope!
3 - CARTA
De pronto, en la habitación, empezó a sonar el despertador de Kogoro, por lo que en un instante me despertó. Observé que el propietario de ese objeto no se encontraba en su respectiva cama, dato que me curioseó. Con un poco de sueño, me levanté de la cama, acompañado de los primeros rayos de luz del día que se asomaban divertidos por la ventana. Contemplé que había parado de llover y hacía un día radiante; parecía mentira que la noche anterior hubiera estado lloviendo. Apagué el aparato que había interrumpido mi dulce sueño, y recordé el día que me esperaría.
Era viernes. Último día de ir a la escuela durante esa semana. Me vestí –con los pantalones grises y cortos, la camisa blanca, la americana azul oscura, la pajarita cambiadora de voz, el pendiente-móvil, y por último mis bambas –. A continuación, me dirigí a la mesita de noche, de donde cogí las gafas y el reloj de dardos anestesiantes. Después, salí de la habitación y fui en dirección a la cocina, esperando que Ran hubiera preparado el desayuno.
- Buenos días Conan -me saludó la joven, tan alegre y sonriente como se había despedido la noche anterior.
- Hola, Ran. ¿Sabes dónde está el tío Kogoro?
- Pues cuando me he levantado ya no estaba, seguro que ha resuelto el significado de la carta y ha ido a avisar a la policía.
- Podría ser –respondí, aunque por nada convencido.
Desayunamos con rapidez, no podíamos retrasarnos. Después de recoger los platos utilizados, cogimos cada uno nuestras respectivas mochilas y bajamos las escales. Todo era una rutina habitual, aunque, por esa vez, el detective con bigotes no se encontraba entre nosotros. Nos pusimos en dirección hacía al colegio, cuando de repente, alguien me abrazó por detrás:
- ¡Hola Conan! -era una voz alegre y cariñosa.
- Buenos días, Ayumi –dije cuando la reconocí, aunque un poco apretado por su inesperado acto-. ¿Te importaría soltarme? Me estás asfixiando.
La niña me soltó y cabizbaja, pidió perdón, no quería hacerme daño y estaba avergonzada de la escena. Observé que detrás suyo estaban Mitsuhiko, Genta y Ai; los dos primeros mirándome fijamente y la última con indiferencia, como si la situación no fuera con ella.
- Hola chicos –habló la estudiante mayor con una sonrisa, para dejar atrás lo sucedido y cambiar el ambiente a uno más acogedor-. ¿Estáis preparados para ir al colegio?
- ¡Sí!
Después de escuchar la contestación, Ran, se giró hacia mí diciendo:
- ¿Conan, quieres ir con tus amigos al colegio? -preguntó, aunque antes que pudiera contestar ella aclaró-. Yo iré con Sonoko al instituto, así que no te preocupes. Recuerda que esta noche volveré tarde a casa, porque voy al cine. He preparado comida, solo tendréis que calentarla en el microondas y estará lista. ¡Adiós! –se despidió agitando la mano.
De acuerdo Ran, que te lo pases bien.
Por otro lado, nosotros nos pusimos a caminar en dirección hacia la escuela. Los chicos al principio se mostraron un poco fríos conmigo, supongo que sería por el abrazo sorpresa que había recibido de Ayumi. Pero, poco a poco después, se les fue y volvieron a ser los mismos. Nunca entenderé ni a las mujeres ni a los niños. Durante el trayecto, comentamos diferentes temas: que si hoy tocaban asignaturas aburridas, que si hoy habíamos quedado para ir a casa del doctor para jugar, que en el comedor ponen poca comida –comentó Genta, una vez más–, que si este profesor últimamente coloca muchos deberes... Entre algunas cosas que hablamos, solo había tonterías de niños de siete años. Qué le vamos a hacer.
Mientras comentábamos nuestras opiniones, Haibara se limitaba a observar y escuchar. Para mí, ella no era una de las chicas más habladoras que había conocido, pero, me preocupaba. Además tenía una expresión muy triste, más de lo normal.
Llegamos a la escuela puntual y cuando nos disponíamos a entrar, la de cabellos castaños me agarró de la americana, haciendo el gesto que quería hablar conmigo. El resto del grupo entró en clase, preparándose para la asignatura a señalada.
- ¿Qué te ocurre Kudo? -me pregunto ella con voz baja.- Hoy estas algo extraño.
- No me pasa nada, no te preocupes -dije mirándola y con su mismo tono de voz-. ¿Y tú? ¿Te encuentras bien? Has estado muy callada –pregunté, interesado.
- Estoy bien –habló secamente, después suspiró-. Recuerda que hoy vamos a ir a casa del doctor, haber si te animas más.
- ¡Ah! –me acordé de un detalle importante-. Una cosa, me gustaría que hicieras algo esta tarde por mí –dije acercándome a su oreja, para seguir diciendo-: ¿podrías hacerte cargo de los niños para que no vengan a casa del doctor? Es que tengo que hablar con él y no quiero que ellos se metan en líos.
A continuación, nos quedamos unos minutos en silencio, hasta que la niña se digno a contestarme:
- De acuerdo, lo haré, si eso te anima más –me miró de reojo-. Pero luego, quiero que me expliques lo que pasa por tu cabeza, señor detective –comentó animada y con cierto tono burlón, aunque de cierta forma me alegró.
En ese momento, se acercó por el pasillo la profesora y decidimos entrar en clase.
Las ocho horas siguientes, fueron las más largas de toda mi vida, tenía muchas ganas de salir de esas cuatro paredes para poder preparar todo lo necesario para atrapar al ladrón 1412.
Cuando estas culminaron con éxito, la castaña, tal y como me había prometido, se las ingenió para que los niños en lugar de ir a casa del doctor, fueran al parque.
Sin muchos preámbulos, me dirigí a casa de Horoshi Agase. Cuando llegué, mi amigo me recibió amistosamente y me invitó a tomar una taza de café. Su casa, como siempre, se encontraba repleta de inventos –algunos a medio construir, y otros, dados como imposibles de acabar–; él decía, que algún día, uno de eso aparatos le haría convertirse en un famosísimo y millonario inventor.
- Hay un caso que reclama importantemente mi ayuda -empecé a decir, mientras daba un sorbo en el café.
- ¿Pero qué pasa Shinichi? ¿No estarás metido en algún lío? -se preocupó él.
- No, parece me he expresado mal. Lo que sucede, es que ayer, el señor Mouri recibió una carta de Kid y quiero que me ayudes para buscar información con tu ordenador.
- De acuerdo, me habías asustado –habló, relajado-. ¿Qué pone en el mensaje si puede saberse? –pensó un poco-. ¿Y qué información quieres buscar?
Al oír esa preguntas, saqué de la mochila mi pequeña libreta, donde había apuntada la nota del ladrón junto con mis deducciones. A continuación, se la leí:
"Tengo seis hermanos, mi padre fue Kan'eiji,
conservo recuerdos marcados en mi corazón.
Habrá que ir pisando huevos,
ya que hay juegos que son mejores dejarlos a los niños.
Kaito Kid, el mago de la luna plateada".
- Muy bien. ¿Y qué has deducido? –preguntó, intrigado.
- Pues que las dos primeras líneas de la carta son una descripción del lugar donde Kid va a cometer el robo.
- Podría ser. ¿Se te ocurre algún lugar que encaje con dicha descripción? –preguntó el doctor, cada vez más emocionado.
- Sí -dije con una sonrisa de satisfacción-. Pienso que es "El Museo Nacional de Tokio" que fue fundado en 1872. Ahora le explicaré mi conclusión -hice un segundo sorbo en el vaso de café, y seguí diciendo-. La primera oración, la divido en dos, por lo que queda así: "Tengo seis hermanos" que se refiere al edificio, ya que está separado en seis partes entre sí: "la Galería Honkan", "la Galería Asiática", "Hyokeikan", "Heiseikan", "la Galería de Tesoros Horyuji", y por último, "el Centro de Investigación e Información". Para la segunda parte de la frase, "mi padre fue Kan'eiji", el museo se encuentra en el Parque Ueno donde antes se encontraba un templo llamado Kan'eiji, nombre mencionado en la carta. Kaito Kid uso el término "padre" para expresar como sinónimo de "antepasado". La segunda frase, es bastante sencilla al haber averiguado el resto, en el museo, hay muchas obras de arte des de tiempos inmemorables de Japón y además, cuando dice "marcados" se refiere a los cuadros, ya que estos se colocan en la pared y no pueden salir del lugar –hice un tercer sorbo al vaso de café, tenía un poco seca la garganta-. Y ahora, me encuentro con las frases que me intrigan y me llaman la curiosidad.
El anciano había estado escuchando durante todo el rato mis explicaciones, sin perder nada de mi deducción.
- ¡Fantástico, Shinichi! Pero, ¿a qué te refieres?
- Mire doctor, en la tercera frase: "Habrá que ir pisando huevos", lo que deduzco es que habrá que ir con cuidado durante su robo, pero, mi verdadera pregunta es: ¿por qué? ¿Qué sucederá? Y lo que entiendo de la cuarta: "ya que hay juegos que son mejores dejarlos a los niños" sería que solamente yo puedo resolver el misterio, por eso usó el término niño -hice un descanso-. ¿Qué te parece? ¿Qué crees que quiere esta vez Kid?
- No lo sé, además ¿qué misterio debes resolver? ¿Y no te parece que tendrías que informar a la policía?
- Lo siento doctor, pero no tengo ni la mínima idea de que misterio debo encargarme. Aunque aún me falta saber un detalle, por eso he decido venir –suspiré, esta vez Kid me lo estaba poniendo enrevesado-. ¿Me deja consultar su ordenador?
- Por supuesto.
Hiroshi, encendió su ordenador y a continuación, le dije que se pusiera en internet. Así hizo. Mientras el ordenador se preparaba, me acabé de tomar la bebida –que me había sentado bien para despejarme, aunque ahora me tenía que ponerme a trabajar–. Él colocó dos sillas enfrente de la computadora y me dejo libre disposición en el teclado, para que pudiera escribir. Teclee las palabras "exposiciones en El Museo Nacional de Tokio", y a continuación, le di al enter.
- Shinichi, ¿por qué escribes eso? -preguntó mi compañero, muy interesado con la respuesta que recibiría a continuación.
- Kid nunca ha sido de robar obras de arte, siempre roba joyas, así que la única conclusión que encuentro es que hagan una exposición con alguna joya en el museo -miré al doctor a los ojos-. Espero que así sea, porqué sino, mi deducción no tendrá ningún sentido.
En la búsqueda, hallé la página oficial del museo, la cual rápidamente abrí, encontrándome con un reciente artículo.
"El viernes 13 se hará una exposición a las 21:00h, donde se expondrá la magnífica joya: Lágrima de Dios. Todos aquellos que estén interesados, deberán comprar sus respectivas entradas minutos antes de su comienzo. La joya, es proporcionada por los socios Kenzo Gaho y Taheo Keo, los mismos que harán la presentación. Será exhibida durante escasas horas, ya que Lágrima de Dios está teniendo un gran éxito mundialmente y es muy solicitada en grandes museos internacionales..."
- ¿Shinichi por qué paras de leer? ¿Te encuentras bien?
- Sí, sí… Estoy bien pero, -mi cuerpo estaba templando de emoción, me encontraba contento por ver qué planes rodeaban a ese ladrón con aires de mago. En definitiva, una sensación algo extraña de explicar- se nos acaba el tiempo, son las 18:30h y hoy es viernes. ¡El robo lo va a cometer hoy! -dije exagerando.
- Es, es,... ¡es verdad Shinichi! ¿Qué vamos a hacer? –su nerviosismo era más que notable.
- Por ahora, llamaré al inspector Megure y le explicaré toda mi deducción.
- Pero… ¿no era el tal... Nakamori quién lleva el caso Kid?
- Si, pero yo solo sé el teléfono del departamento de Megure y supongo que le explicará mi conclusión a Nakamori.
Él estuvo de acuerdo. Además, no teníamos ninguna idea mejor, aunque lo peor de todo, era que quedaba poco tiempo. Llamé al inspector con el invento del doctor, el pendiente-móvil.
- ¿Estoy al habla con Megure? Soy Kudo –hablé imponente con la pajarita en mis labios, usando mi autentica voz.
- Cuanto tiempo Kud... -intentó contestar el hombre, aunque le detuve.
- Inspector, siento ser algo desconsiderado, pero, tengo una deducción que le puede ser de mucha ayuda.
Él no se enfadó, sabía que este tipo de cosas solo las hacía si eran en extrema urgencia. A continuación, me dejó explicarle mis conclusiones sobre la nota de Kid.
- ¿Lo ha entendido? -pregunté cansado de tanto hablar.
- Si, si... -contestó aunque le noté un poco confuso.
- Otra cosa, quiero pedirle un favor: debe ir usted también al museo -le rogué con desesperación.
- Kudo, yo no pertenezco al departamento que se ocupa de capturar a Kid, eso es trabajo de Ginzo Nakamori.
- Ya lo sé, inspector... pero, sé que ocurrirá algo. Por favor, ¿alguna vez le he fallado? -pregunté completamente seguro de cada palabra que había aparecido por mi boca.
Hubo un silencio que duro alrededor de un minuto, finalmente, Juro volvió a hablar para darme una contestación.
- De acuerdo. Miraré como me las puedo apañar para formar parte, pero piensa que esto lo hago por ser tu Kudo -suspiró-. Sé que eres un buen detective.
Rebosé de felicidad al oír esas palabras, sabía que no podía fallar al inspector ya que había confiado en mí. Ahora mi deber era averiguar cuáles eran los planes de Kaito Kid.
- Una pregunta Kudo, ¿de dónde has sacado la información de la nota? Mouri ha venido aquí aunque no me ha mencionado que te hubiera pedido ayuda. Además, a la prensa no ha salido nada relacionado -hizo un descanso esperando mi respuesta que no llegó, poco después, volvió a formularme otra- ¿Nos acompañaras, Kudo?
Colgué.
Me levanté de la silla donde estaba sentado y me dispuse a ir hacía la puerta que estaba a un par de metros.
- Shinichi, buena suerte -me animó el doctor-. Aunque ésta vez me parece que no va a ser como las otras.
Sonreí por la oración de ánimo que me había dado el doctor.
- Ya le contaré mi victoria contra ese ladrón -y me fui por la puerta con una sonrisa victoriosa en mi cara.
Mientras me dirigía al museo, me puse a reflexionar. Me había dado cuenta que el doctor tenía razón: ésta vez había algo diferente en el comportamiento del mago de la luna plateada. Aunque una cosa tenía clara: algo desagradable ocurriría en ese museo y yo estaría allí para descubrirlo, y si hacía falta, detenerlo.
Además, aún seguía con una extraña sensación que me colapsaba el cerebro. Por otro lado, me sentía muy atraído por el caso, mi corazón latía a mil por hora, y suponía que sería debido a la curiosidad de averiguar qué misterio me esperaba en aquel pacífico museo.
Corría lo más rápido que podía. Eran las 19:15h, faltaba poco para la hora del robo.
Continuará...
