III

III. ALGO EN TI

NOTA DEL AUTOR:quiero pedir una disculpa por cambiar el titulo del capitulo y el poema con el que empezaba por una canción, pero es que me pareció mas indicado, el grupo se llama Insignia y es del genero chunchacoso… ejem, digo grupero. Espero que quien no la haya escuchado les agrade. Y ahora si, coréela……

Hay algo en ti que me anula los cinco sentidos

Hay algo en ti que estimula la ternura de un niño que vive en mí, que vive en ti

Me dejo llevar por ti dando vueltas alrededor de tu mirada

Hay algo en ti que me aparta de mis convicciones

Hay algo en ti que faltaba es tu calor en mis noches que vive en mi, que vive en ti

Me dejo llevar por ti dando vueltas alrededor de tu mirada

Y si volviera a nacer te volvería a querer

Volvería a conquistarte volvería a enamorarme

Si vuelvo a nacer yo volvería a creer en ti y en tu mirada.

Sabia que la observaba, sentía su mirada sobre ella y eso la hacia sentirse incomoda, Hacia tiempo que se había percatado que cierto rubio no perdía detalle de lo que hacia durante el día. Al principio se sintió molesta ¿Es que no tenía algo mejor que hacer? Después le intrigo su comportamiento, seguramente se estaría tramando algo, no era normal que él se fijara tanto en ella.

Después de mucho análisis e hipótesis llego a la conclusión que en realidad era asechada como un "depredador a su presa" y ella no estaba dispuesta ser la presa de nadie y menos de ese hurón arrogante, "¿Con que quieres competir eh? Pues bien ese juego puede ser jugados por dos" y si él la estudiaba, ella haría lo mismo. Se volvió una lucha silenciosa y personal de poder en la que no estaba dispuesta a perder.

De un tiempo acá había empezado a escuchar infinidad de comentarios que se referían a él, en los baños, en los corredores, en los salones e incluso en su misma sala común, donde algunas jovencitas fantaseaban con ser acariciadas y amadas por ese rubio altanero. ¡Por favor! Ni que estuviera tan bueno. Sí, había cambiado y podría decirse que estaba más…. Interesante, pero eso no era motivo para que su "club de admiradoras" lo elevaran a semidiós.

Además, no era el único que había sufrido cambios en su cuerpo ¡Merlín! Todos los habían tenido. Harry había crecido considerablemente y gracias al Quidditch estaba adquiriendo un cuerpo bastante "mono", Ron por otra parte… éL sí que había mejorado muchísimo… (¡Por Dios, en que estaba pensando!… malditas hormonas adolescentes) Ginny, Neville, Luna, Dean, Seamus, Lavender, Parvati, hasta sus odiosos compañeros... ¡TODOS! Era natural, estaban en plena adolescencia

Incluso ella también había cambiado, digo, no era una súper modelo, pero fea, lo que se dice fea… no era, y su cuerpo estaba adquiriendo unas agradables formas. Es cierto que existían chavas con mejor cuerpo que el de ella, pero ¿y eso que? Ella tenía lo que a muchas les faltaba…CEREBRO.

Así que ¿Por qué tanto alboroto por el Slytherin? Era solo un chico y ya.

Después de que Ron entrara como nuevo guardián, las chicas comenzaron a fijarse más en él que como el simple amigo de "Harry Potter". Al principio no le molesto mucho, ya que él las ignoraba, se sentía muy feliz y orgullosa de sus amigos; pero de que un día para otro dejara de hablarle sin un motivo aparente y además comenzara a besuquearse por todos los rincones del colegio con Lavender, eso no solo la enervaba, la encabronaba ¡Por todos los magos! ¿Cómo con Lavender? con esa…. Pedazo de…. ¿Que no se daba cuenta que tenía el cerebro de un mosquito? ¿Que lo único que le preocupaba era que su esmalte no se le corriera? No, definitivamente no se podía dar cuenta, por que solo se preocupaba de estar adherido a la boca de la joven. Pareciese que quisieran fusionarse ¿Que no podían separarse al menos para comer? ¡Por Merlín! ¿Es que acaso no podían tener respeto por los estómagos ajenos?

Y luego esa babosa se pavoneaba en el dormitorio diciendo que "Ro-Ro, esto y Ro-Ro lo otro", por favor, como si de verdad se dedicaran a platicar. Pero si esa bruja creía que la iba hacer menos estaba muy equivocada; ella tenía "derecho de antigüedad" y ninguna estúpida se lo iba a quitar.

Pero con el paso de los días se percato que por más esfuerzos que hacia esos dos no tenían ganas de despegarse, y Ron cada vez se portaba más grosero y altanero con ella. Además de que esa bolita le hizo un comentario bastante desagradable acerca de su feminidad ¿Qué no era femenina? ¿Entonces que era? ¿Un murciélago? Pues bien… no importa si Ron no la tomaba en cuenta peor para él, seguramente existiría otro u otros que la encontraran atractiva y cuando se diera cuenta ya seria demasiado tarde. Y no es que se estuviera justificando, en realidad no le importaba y el que se le llenaran los ojos de lagrimas cada vez que los veía juntos no significaba nada, tampoco que de noche después de una largo recuento por parte de Lavender hacia Parvati sobre lo que habían hecho Ro-Ro y ella, se escondiera tras los doseles y enterrara la cabeza bajo la almohada para lograr descargar el llanto contenido durante la larga jornada. Pero eso, tampoco significaba nada.

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Se sentía cansada después de su recorrido nocturno por los pasillos del colegio cumpliendo sus deberes de prefecta. Se encamino hacia su sala común con la firme convicción de dormir de una sola pieza hasta tarde, ya que al día siguiente era sábado y no tendría que levantarse temprano. La semana había sido extenuante, lo cual era fenomenal ya que gracias a ello podía ocupar su mente en otras cosas y no pensar en su eterna obsesión. Iba inmersa en esos pensamientos por lo que no sintió cuando Peeves se acercaba con un gran cubo de agua sucia el cual derramo sobre ella en cuanto la tuvo cerca.

-¡¡AAHHH!!- fue lo único que atino a decir mientras el poltergueist se alejaba en sonoras carcajadas- ¡HOY NO ES SABADO DE GLORIA!-Todo su cuerpo se encontraba envuelto en un pestilente aroma por lo que muy a su pesar corrigió el rumbo y se dirigió hacia el baño de prefectos, no podía entrar así sin apestar su torre y sobre todo su dormitorio. Al estar frente a la entrada dijo la contraseña y se introdujo dentro del cuarto que se encontraba en completa oscuridad.

-Genial, lo que me faltaba, que no hubiera luz… pues bueno- suspiro- lo haremos "de la forma romántica"- y tomando su varita conjuro unas cuantas velas las cuales dieron a la pieza un ambiente intimo de semipenumbras. Preparo la gran tina que se encontraba en el centro y lentamente comenzó a desnudarse, coloco su uniforme dentro de un cesto el cual desapareció al instante apareciendo en su lugar un mueble con gran variedad de toallas con los colores y escudos de las diferentes casas.

Se introdujo en el agua sintiendo su tibieza y la suavidad de las burbujas produciéndole un relajante bienestar, se recostó en la orilla más apartada serrando los ojos y casi de manera automática la imagen del pelirrojo acudió a su mente de la manera en que siempre lo hacia: pegado a la boca de Lavender. Sin saber por que, gruesas lagrimas inundaron sus cerrados ojos confundiéndose con las gotas de agua que resbalaban desde su cabello…

Esa simple imagen había sido el detonante para que todos los sentimientos, hasta ahora reprimidos, estallaran por fin desde su abrumado corazón. No sabia por que, pero le dolía… le dolía pensarlo, le dolía desearlo pero sobretodo le dolía quererlo y sabiéndose sola dejo que ese cúmulo de emociones salieran por fin acompañados de un lastimero llanto.

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Draco se encontraba dentro de su dormitorio en su sala común, estaba recostado sobre la elegante colcha de seda verde con los brazos detrás de su cabeza mirando a un punto indefinido del techo inmerso en sus pensamientos y sin poder conciliar el sueño nuevamente. Sin proponérselo su mente viajo hacia el rostro de aquella castaña de sonrisa de ángel que lo estaba volviendo loco ¿Qué estaría haciendo en ese momento? Seguramente durmiendo, pensó, a resguardo de mí ¿Por qué tenia que ser todo tan complicado? ¿Por qué no podía solo acercársele e invitarla a conversar? No, definitivamente eso no podía ser. Él era lo que era y sabía que tenía obligaciones que cumplir, obligaciones que de no llevarlas acabo repercutirían no solo en él sino en el futuro de su familia. No podía darse el lujo de fallar y mucho menos por distracciones como ella.

-¿En que estaría soñando?- se pregunto sin querer- seguramente no conmigo- se contesto con pesar y la espinita de los celos se incrusto en él incomodándolo inevitablemente. Recordaba aquellos ojos llorosos en la clase de encantamientos, no eran por la mochila, ni siquiera eran por las burlas de todos ellos, aquel sentimiento llevaba unos días arraigado en su alma y él se había dado cuenta de inmediato sin alcanzar a comprender la causa de que alguien tan imperturbable como ella, pareciera derrumbarse como una hoja ante el suspiro del aire, y aun así aferrándose a su rama con solamente su voluntad. ¿Seria tan solo una coincidencia? y en verdad deseaba que no lo fuera, que su malestar se debiera al reciente noviazgo de la comadreja y la señorita chisme ¿Ella y Weasley? ¿Weasley? ¿De todos los idiotas que vagaban por Hogwarts tenia que posar sus ojos en el pobretón? De Potter lo comprendía, era el imbécil que vivió, el capitán de quidditch, el campeón de Hogwarts en el Torneo de los Tres Magos, ¿Pero Weasley? La idea era tan absurda que hasta lo ofendía, no podía ser, se negaba a aceptarlo. Una extraña rabia se apodero de él en ese momento, como si ese cabeza de zanahoria fuese digno de ser su rival y sin embargo él sabia que era irracional, pero no podía evitarlo, muy dentro de él, Granger era suya.

Era una estupidez, él tenia cosas mas importantes en que ocupar su mente que en seguirle el rastro a las conquistas de la sangre sucia. Tenía una misión y esta era realmente importante no como Hermione Granger. Decidió levantarse, nada ganaría quedándose acostado dando vueltas sin sentido, le vendría bien un paseo para cansar su cuerpo y aplacar un poco a su confundida cabeza. Camino sin rumbo dentro de los extensos pasillos del colegio cuidándose de no ser sorprendido por Filch y su desagradable gata.

Tenía que hacer una lista de prioridades, las cosas habían cambiado radicalmente y ya no era mas un chiquillo, ahora tenía responsabilidades, entre ellas la vida de sus padres y no las podría poner en juego por un estúpido capricho de adolescente. Pero apenas tenia 16 años y se preguntaba porque no podía simplemente angustiarse por los exámenes, por el resultado del próximo partido de Quidditch, el acne, de cual seria la nueva broma que le gastaría con Crabbe y Goyle a esos Gryffindor.

A penas un año atrás él era el hijo de Lucius Malfoy, el alumno estrella de Slytherin, el cazador de su equipo. Todo lo que quería le era concedido, era respetado y temido por todos incluso podía asegurar que hasta por los maestros, o de lo contrario se las verían con su padre y sus muchas influencias, no había cosa que su dinero no podía comprar ni fiesta a donde no fueran invitados los Malfoy… ¿Qué había pasado?

Ahora su familia estaba en boca de todos, cualquiera podía levantar el dedo para señalarlos y acusarlos de asesinos, de mortífagos. Su padre se encontraba tras las rejas en Azkaban y ya no podía tener su respaldo y su consejo. Su madre estaba a punto de la histeria y le rompía el corazón verla llorar por todos los rincones de la mansión, recurrir a cuantos conocía pidiéndole ayuda y que todos le dieran la espalda, si no los rechazaban "los buenos" por su colaboración con el que no debe ser nombrado, lo hacían "los malos" porque su padre había fallado y ya no eran los preferidos del señor. Y encima estaba Él, aquel que con su sola presencia hacia temblar. Aun podía sentir escalofrió al recordar esas pupilas rojas viéndolo con desprecio a través de esas rejillas que pasaban por ojos. Aun sentía el dolor de la marca al serle tatuada en la piel contra su voluntad, y una y otra vez le atormentaba el peso de su misión, misión que en si era imposible y que llevaba acuestas el destino de sus padres. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo podía regresar a lo que era antes?

Sin darse cuenta había subido los pisos y había recorrido la mitad del castillo llegando casi hasta la entrada de la sala común de Gryffindor. Se detuvo frente al retrato de una mujer gorda vestida de rosa que propinaba sonoros ronquidos mientras dormía. "Granger" lo único que le daba un poco de cosuelo y a la vez que atormentaba su frió corazón, como una medicina amarga, como un vicio. ¿Qué estaría haciendo ella? Seguramente dormida y no parado frente a la entrada de una sala común ajena como un tonto. Sonrió de forma trise, inevitablemente había cosas que estaban más allá de su control y ella era una de esas. Dio la vuelta para regresar a las mazmorras, hubiese deseado verla un momento, alegrar su vida un instante, ojala la hubiese visto al menos de lejos, hubiese bastado para descansar. Y tras dar vuelta en quien sabe donde levanto su rostro y entonces la vio….