Cap. 03

Píldoras…


Y como en este mundo existen machos bien machos, que hasta aceptan que les gusta otro macho, pues mientras las amazonas se empiezan a emborrachar, pues nos regresamos al Santuario, donde Seiya y su estupidez están siendo acarreados fuera del templo de libra, donde el burro acabó llorando a moco tendido por los problemas con su esposa.

Y finalmente, ante la gritadera del burro, todos se lo llevan a un buen bar, claro, no tanto para consolar al burrito, sino para emborracharse.

Pero al principio hablábamos de machos con otro macho, pues aquí tenemos a dos, uno no tan macho, pero bueno…

- Eh, Dita!

Saludó Aldebarán muy contento al ver al santo de Picis mas lindo y coqueto que nunca, con una sonrisa soñadora, un leve bronceado que lo hacía ver mejor y ropa de lo mas veraniega con estampados de flores.

Y claro, detrás de él venía un total, completa, y absolutamente cubierto de maletas Máscara de la Muerte, el cual venía en unos shorts cortos y camisa hawaiana, mas rojo que un tomate por haberse quedado dormidote en la playa.

- Hola chicos, a donde van?

- Al bar.

Respondió Milo.

- Vamos a animar a este animal.

- ¿A cual de todos?

- Muy gracioso ¬¬

- Como les fue en su luna de miel?

Preguntó Shun sonriente como siempre. Dita sonrió y sus ojos se estrellaron, pero antes de que abriera la boca, su ahora esposo le tapó la boca.

- Luego les contamos.

- ¡Y LES MOSTRAMOS FOTOS, NO SE TE OLVIDEN LAS FOTOS MASKI!

- Como sea, ahora vámonos.

- Bueno n.n

Ya se retiraban, cuando Hyoga abrió su bocota y graznó la maldición del caballero de cáncer.

- Por cierto Dita, tu gatito sigue algo enfermo, hay que darle sus píldoras.

- Gracias Hyoga, lo recojo cuando pase por el templo n.n

Y así, el feliz matrimonio, uno mas feliz que el otro, caminaron hasta el templo de acuario, recogieron al mentado gato y luego siguieron hasta la última casa del zodiaco.

Las maletas cayeron por sin ningún lado al suelo y el santo de cáncer se dejó caer en el sillón.

- Maski, ten a Youki.

- ¿Y para que quiero yo a tu estúpido gato?

- Dale sus píldoras, de acuerdo? Yo voy a ver mi jardín n.n

El santo de Picis se fue muy contento y Máscara bufó exasperado.

- Bien gato, ven acá… que tan difícil puede ser?

Máscara tomó al gato y lo acunó con su brazo izquierdo como si estuviera sosteniendo a un bebe. Posicionó el índice y el pulgar de su mano izquierda para aplicar una suave presión a las mejillas del gato mientras sostenía la píldora con la derecha. Cuando el gato abrió la boca, arrojó la píldora dentro. Permitiéndole cerrar la boca a los efectos de que el gato se tragase la píldora...


Con un gruñido, Máscara levantó la píldora del suelo y al gato de detrás del sofá. Acunó al gato en su brazo izquierdo y repitió el proceso...


Un malhumorado santo de cáncer trajo al gato del dormitorio y tiró la píldora baboseada a la basura.


Tomó una nueva píldora de la caja, acunó al gato en su brazo izquierdo manteniendo las patas traseras firmemente sujetas con su mano izquierda. Forzó la apertura de las mandíbulas y empujó la píldora dentro de la boca con su dedo medio. Mantuvo la boca del gato cerrada mientras contaba hasta 10.


Con un suspiro de resignación, sacó la píldora de la pecera y al gato de arriba del armario. Para después llamar a su esposo, que seguía en el jardín.


Una vez juntos, y que Dita se burlara por que no podía contra un lindo gatito, Máscara se arrodilló en el suelo con el gato firmemente sostenido entre sus rodillas. Mantuvo las patas traseras y delanteras quietas. Ignoró los gruñidos que el gato emitía. Le pidió a su esposo que sostuviera la cabeza del gato con una mano mientras le abría la boca con una regla de madera. Después arrojó la píldora dentro y frotó vigorosamente la garganta del gato.


Esta vez fue Afro el que trajo al gato del portarrollos de la cortina. Máscara trajo otra píldora de la caja. Recordando comprar una nueva regla y reparar las cortinas. Mientras Dita barría cuidadosamente los trozos de figuras de porcelana y los puso aparte para pegarlos luego.


Máscara envolvió al gato en una toalla grande y pidió a su esposo que lo mantuviera estirado, con solo la cabeza visible. Puso la píldora en una pajita de gaseosa. Abrió la boca del gato con un lápiz. Puso un extremo de la pajita en la boca del gato y el otro en la suya. Sopló...


Minutos mas tarde, el santo de cáncer, ahora mas verde que rojo verificaba la caja para asegurarse de que la píldora no era dañina para seres humanos. Bebió un vaso de agua para recuperar el sentido del gusto, traído por Dita. Luego se dedicó a aplicar apósitos a los brazos de su esposo y limpió la sangre de la alfombra con agua fría y jabón.


No le quedó otra a Máscara que traer al gato del tejado del Acuario. Tomó otra píldora, recordando comprar otra caja mas tarde. Puso el gato en el armario y cerró la puerta sobre su cuello, dejando solo la cabeza fuera del mismo. Forzó la apertura de la boca con una cuchara de postre. Y finalmente arrojó la píldora dentro con un tirachinas.


Vemos a Máscara saliendo de cáncer con su destornillador para volver a colocar la puerta del armario en sus bisagras. Dita le esperaba para aplicarle compresas frías en las mejillas y verificó cuando fue su ultima dosis de vacuna contra el tétanos. Dita sonrió y miró a su marido.

- Descansa.

El santo de Picis tomó la pastilla, la hizo cachitos en su mano, tomó un plato lleno de atún y espolvoreó la píldora, luego la puso en el suelo y el pequeño e inocente Youki ocurrió corriendo para terminarse su plato en un par de segundos.

- Listo n.n

- ………….

Máscara se desmaya.


Mujeres – 01

Hombres – 01

Gato – 10

¡Va ganando el gato!

Espero se hayan divertido con este capi, y les agradezco todo el apoyo que me han dado.

Los santos van de camino al bar… ¡LA GRAN PELEA SE ACERCA!

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Atte. Lady Grayson, la oscuridad