El punto de vista de Gilbert hacía la situación y unas cuantas reflexiones.
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Tema 3 ¿Qué tiene él que no tenga yo?
Ladrón de noche.
Ese día llegó. Tanto qué lo anunciaban y por fin llegó. La catedral de Viena adornada con sus mejores galas. El niño bonito burgués va a casarse con ella. Si supiera con quien se casa lo pensaría dos veces. Lástima porque Turquía no quiere recuperarla y Grecia prefiere cuidar gatos. La vista desde la montaña era buena. El vestido blanco con el velo arrastrado por pequeños niños eslavos. El Imperio Austro-Húngaro. No me tientes Roderich, eso del amor no existe y menos en ti. Eres frívolo y ella es bastante voluble. El cree que puede ser más poderoso que yo sólo porque unió fuerzas con ella. Idiotas, ¿qué tanto se miran? ¿Qué tienen ustedes que no tenga yo?
Ya veremos si cumples como hombre como te cumplo yo niño rico. A Elizabetha no le quedará más remedio que venir conmigo. Sé que lo desea, ella es así, un poco ligera.
Un mes pasó, dos años… ese matrimonio terminará por aburrirse de sí mismo. No importa cuántos niños tengan en casa para sentirse útiles. Italia, niños eslavos que no tenían ni idea del porque estaban ahí. Checoslovaquia y Rumania que apenas eran adolecentes. A ese par siempre les gusto tener gente en su casa.
El día menos esperado, entraré como ladrón de noche y no robaré reliquias…
La primera vez le hice recordar a Austria cuando tome sus regiones vitales por primera vez. No se quejó por miedo a despertar a su amada flor húngara. Le hice saber, le recordé que aunque quisiera e hiciera lo posible por alejarse de mí, él sería mío como lo sería su mujer. Aguantó más de lo que esperaba. Todo con tal de no tocar a Elizabetha. Las semanas siguientes teníamos citas a mitad del jardín o en el ático del castillo. Siempre terminaba obedeciéndome por miedo, aunque yo sé que era por gusto pero nunca lo admitiría. Hasta que simplemente me aburrí de él y su delicada piel.
Espere un par de años más hasta que nacieron mis ganas por tener a Hungría. Pensé mucho en eso y en nuestra niñez. Quise averiguar si eran ciertos todos los rumores al azar que decía Turquía sobre ella. Qué si sus regiones vitales en Budapest era únicas, los jardines, el aroma y sus caderas. No me importaría arrancar las flores y matar las hierbas a mi paso. Ella no dijo nada cuando me descubrió en el pasillo. Llevaba un camisón transparente, el cabello en una trenza y los labios húmedos.
― ¿Cómo puedes ser tan egoísta y privar al mundo de tus tierras y sólo mostrárselas a Roderich? ―Le dije. Me miraba asombrada, la luz de la luna y las velas le daban un toque erótico y no lo pude resistir.
Me abalance sobre ella hasta quitarle la ropa. No protestó pero tampoco accedió, estaba inmóvil. La escena me recordó a Roderich. Trató de no gritar y dejarse hacer con tal de que su marido no se enterara. Cubrió su boca con ambas manos mientras le hacía cosas que seguramente Roderich no se atrevería a pronunciar. Lo sabía, ella tarde o temprano sucumbiría a mi asombroso ser. Aunque sólo fuera por esa noche porque él nos descubrió.
Los dos eran idiotas. Ahora que terminó la guerra cada uno tomó caminos distintos. Pero yo puedo seguirlos y nunca me dirán que no. Aunque no sé todavía porque lo hago, que tienen ellos que no puedo alejarme. Tal vez es sólo diversión. Debería buscarme otro hobbie, como la casería, el monopolio, las guerras o ser administrador.
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Así concluyo con mi último aporte al fandom hetaliano. Espero les gustara, ya saben… coments, criticas, todo bien recibido. Saludos!
