Palabra: Beso.

III

~El gato tiene pesadillas~

Yamato encendió las luces de la cocina, dejó el bajo en una silla de la mesa, se llevó consigo un cartón de leche y entró a la recamara oscura. Lo único que veía en la penumbra era su silueta subiendo y bajando, un poco más allá destacaba el punto negro de sus cabellos envueltos en la sombra.

Se acomodó en el espacio libre, Hikari no dejaba demasiado a pesar de tener un cuerpo delgado. Miró largo rato el techo, sofocado por las turbulencias del concierto, no se dio cuenta del momento en que los párpados cedieron y se entregó de cabeza al sueño, pareciera que dormía con los ojos abiertos, veía a Hikari… ella no dormía, su cuerpo se agitaba porque lloraba, ¿era posible que no hubiese escuchado antes tal sollozo venido a más? Yamato intentó tocarla infortunadamente. Ya no estaba. En su lugar había un profundo hoyo que la había tragado.

—Yamato.

Las luces con leve tinte azul, las que Hikari y él habían comprado juntos, se regaron en la habitación. Una mano tocó su pecho intranquilo.

—Yamato —susurró del mismo modo en que lo despertó—, despierta.

—Tienes trabajo en la mañana. —Se escudó en las palabras y el rostro oculto tras su antebrazo.

Hikari retiró ambas cosas, sin dar señales de cansancio por estar despierta a media noche. Lo besó en el lugar que separa los ojos, no en la cien, debajo, el espacio reservado para ella, su centro de calma.


Los títulos de esta colección no tienen sentido jajaja, perdón, Jacque...