Todo lo reconocible pertenece a J.K. Rowling, sin embargo, nada de esto corrió bajo su pluma


Palabra: Nieve


III

Nieve

—Ven—llama Ron a Hermione y la tira de la mano

— ¿A dónde me llevas?— dice ella riéndose mientras se enfunda mejor en su gorro de lana, pues van con dirección al patio.

—Hagamos hombres de nieve – propone él con una sonrisa y ella se ríe de la emoción que Ron ha sentido desde que se despertó esa mañana por la nevazón silenciosa que cubrió toda la ciudad de una espesa capa blanca.

—Ron, se me congelan las manos—dice ella y él sonríe.

—Lo sabía— dice mientras busca en el bolsillo de su chaqueta. Hermione piensa que Ron ha agrandado su bolsillo con algún hechizo expansivo, como el que ella utilizó en su bolsito de cuentas, porque es imposible que pueda hundir su mano hasta el codo dentro de un simple bolsillo de chaqueta.

—Aquí están—celebra él estirándole un par de guantes rosados, de esos especiales para el frío y la nieve. Ella se ríe— Eran de Ginny cuando tenía como... diez años, quizá te queden. Tus manos son pequeñas – se encoge de hombros y ella se los pone, comprobando que eran para manos más chicas, pero aún así sus dedos caben perfectamente, y apretados como estaban, le daban increíblemente más comodidad. Levanta las manos y las gira para mostrárselas, Ron sonríe satisfecho.

—Muy bien— dice y se agacha amontonando nieve entre sus manos. Ella se agacha junto a él y comienzan a armar una enorme pelota con toda la nieve amontonada. Pero les cuesta enormidades pues ésta, al ser tocada por ellos, pierde su dureza y consistencia y empieza a derretirse —Tiene que ser rápido—le anima Ron. Ella sonríe al verlo tan emocionado en algo tan infantil.

—Ron, tienes veintiún años y actúas como un niñito— dijo ella riendo, mientras lo veía concentrarse en amontonar la nieve bien.

—Perdóneme, señorita madura— dice él riendo también, luciendo extrañamente hermoso. Hermione decide rodear el montón de nieve que parecía cada vez menos un cuerpo y lanzarse encima de Ron. Él, primero se sorprende pero luego sonríe cuando cae de espaldas a la nieve y siente como la boca de Hermione se pega a la suya.

Sus labios se mueven suave y deliciosamente, Ron la sujeta por la cintura aún por encima de las enormes e infladas ropas que usan para protegerse del frío. Ella termina el beso pasando su lengua delicadamente sobre los labios de él y se aleja.

—¡Qué injusticia! – protesta él mientras la ve levantarse y sacudirse la nieve que se amontonó en las puntas de sus rizos —Mira lo que haces y después me dejas como si nada— le exige sin levantarse del suelo, esperando muy profundamente que ella vuelva a lanzarse sobre él. Hermione se ríe.

—Tenemos un hombre de nieve por hacer, vamos— le dice sonriendo, poniéndose en cuclillas frente a la bola, cada vez mas derretida, de nieve y Ron se pone de pie, ella cree que volverán a concentrarse en su tarea pero siente como sus enormes brazos la levantan del suelo por la cintura y comienza a correr con ella a cuestas, en dirección a la casa.

— ¿Qué haces? – le pregunta riendo mientras trata de hacerse más liviana. Ron se cansa antes de llegar a la casa y la deposita en el suelo, pero no la suelta, la arrastra dentro tirándola con fuerza mientras se ríe —¿No que íbamos a jugar con nieve?— dice ella viéndolo desabrigarse dentro de la calentita estancia de La Madriguera y le imita sacándose su gorro y los guantes.

—Mejor juguemos a otra cosa— dice tomándola de la cintura. Ella mira para todos lados, sonrojada, encontrando a George y Harry jugando una partida de damas en la sala y a Ginny hojeando una revista, ninguno parece prestarles atención.

—Vamos— insiste él tirándola escaleras arriba y en un arranque de locura, típicos últimamente cuando está con Ron, suelta su mano y echa a correr hacia arriba, en dirección al dormitorio de Ron.

Sorprendiéndose del vocabulario coqueto y juguetón que se le ocurre, adelanta a Ron y lo mira subir las escaleras a una velocidad normal y mucho más pausada que ella.

—Apúrate o la nieve se va a derretir toda y no podrás jugar— Ron la miró con una ceja levantada y los ojos ardiendo, antes de sonreír y acelerar la marcha para llegar a su lado.


sñldsñd, chao *se sonroja*

Gracias por leer :)