gracias por sus comentarios c: está será una historia cortita pero bonita :3 ajajaj
Debajo de esa torrencial lluvia, podía ver el cuerpo de la mujer misteriosa, su cabello resaltaba entre el entorno gris, podía ver que el paso del tiempo lo había hecho crecer bastante. Apenas distinguía la ropa que usaba por la fuerte temporal.
Caminó hasta llegar cerca de ella, su corazón latía con fuerza, ¡ella estaba de pie junto a él! ¡Ella era real! La lluvia amainó despacio, podía ver sus rasgos faciales, y no pudo evitar abrir la boca por la sorpresa… lo único que había cambiado en ella era su cabello que había crecido… su rostro no aparentaba haber sufrido por el paso del tiempo, ahora que la observaba, parecía una mujer de veinte años, no más, si antes se sentía confundido con respecto a ella, ahora lo estaba aún más, ¿Cómo era posible que después de 12 años ella luciera joven?
-¿Qué haces aquí?-su voz era tal cual recordaba, pero su tono era sereno, no escandaloso como solía hablarle.
-mi nave se averió-mintió
-vete, ya funciona-se volteó dándole la espalda, la vio caminar hasta la pradera, en donde, ahora si podía ver su casa, en el momento solo caían unas gotas débiles, empezaba a preocuparse, hace cinco minutos esa casa no estaba, por muy fuerte que cayera la lluvia, la silueta de la residencia de la mujer se vería de todos modos… ¿acababa de aparecer?
-¿no me ofrecerás albergue?-vio como detuvo el paso.
-¿Por qué viniste Vegeta?-su pecho se comprimió al oírla nombrarlo, a pesar del tiempo que convivieron juntos, ella jamás lo llamó por su nombre, siempre le decía "enano" y él… él ni siquiera sabía que era esa mujer… porque estaba seguro, ella era un misterio, por donde lo pensara, ella era un completo misterio, ella y ese planeta.
-ya te lo dije… mi nave se averió-volvió a mentir, no asumiría que quería verla, que desde que ella apareció en su vida, no dejaba de pensar y recordarla, que la ansiaba ver, que deseaba que ella fuera real, que no había día en que no imaginara su reencuentro… pero de todas las escenas que vio en su mente, jamás creyó la que estaba presenciando, en sus fantasías, ella se mostraba igual de alocada y cálida, lo recibía alegre y el paso de los años se notaban débilmente, los años la convertían en una mujer, ¿Cuándo iba a pensar que lo recibiría la misma joven?.
-bien… fingiré que te creo-la oyó suspirar y seguir su paso hasta el hogar, la siguió en silencio y entró a la pequeña casa, observó con detenimiento, todo seguía igual, ningún cambio, nada que personalizara la casa de una chica, el mismo aroma dulce invadía la residencia.
Escuchó como un trapo caía al suelo, miró en su dirección y contuvo el aliento al ver lo que ella hacía, la túnica que cubría su cuerpo estaba estirada en el suelo, empapada por el haber estado bajo la lluvia, seguía cubierta por más túnicas, cada una de tela más delgada que la anterior, vio como caía la siguiente, esperó paciente para ver hasta qué punto llegaba. ¿Debía voltearse y darle privacidad? Si… debía hacerlo, le dio la espalda en contra de su voluntad, maldijo por lo bajo el ser tan orgulloso como para demostrar sus deseos carnales y banales.
-¿Cómo es trabajar para Freezer?-movió su cabeza en dirección a la chica, sin mirarla.
-¿Cómo sabes que soy soldado de él?
-los rumores corren… ¿superaste lo de tu planeta?-se volteó rápidamente, olvidando porque se había volteado para no verla, vio su espalda desnuda, cubierta por su largo cabello pegado a su piel por la humedad, sintió sus mejillas arder y volvió a girarse en su mismo lugar.
-estás bien informada… dime ¿quién te cuenta esas cosas en este solitario planeta?-escuchó los suaves pasos de ella acercarse, iba a voltearse para verla a la cara, se golpeó mentalmente al pensarlo.
-eso no es asunto tuyo enano… sigues igual de tímido con las chicas-Vegeta frunció el entrecejo molesto, solo había querido respetar su intimidad, ya no era un niño como para aceptar verla desnuda, ¿y le decía que seguía igual de tímido? Esa mujer estaba loca, si quería que la viera desnuda, lo haría con gusto. Se giró rápidamente, con su pose de siempre, sus cejas fruncidas, ojos inexpresivos y mueca en los labios, abrió los ojos un milímetro que pasó inadvertido, esperó y deseo verla sin esos ropajes encima, pero ya se había cambiado ¿en qué momento?, no escuchó que hubiera ido por más ropa-¿esperabas verme sin ropa? Aaay enano ya no eres un niño adorable-regañó al Saiya
-no digas estupideces… ¿Por qué querría verte desnuda? Mujer tonta-había olvidado lo molesta que podía ser…
-uhmp sigues igual de descortés-volvió a regañarlo mientras con su dedo índice tocaba el musculoso pecho trabajado cubierto por su armadura. Ocultó su sorpresa, ya no quería demostrarle cuanto le afectaba la presencia de ella, miró directo a sus profundos azules, se permitió perderse en ellos unos minutos-estas bastante apuesto enano-se sorprendió por los dichos de la chica, sintió ruborizarse, desvió la mirada y trató de mantener la expresión de siempre.
-tú sigues igual de fea
-hmp! Nunca he sido fea-la vio fruncir las cejas y hacer una mueca en los labios.
-por cierto… ¿Cómo es que no has envejecido ni un poco?-intentó captar algún cambio de expresión, algo que indicara incomodidad o un rastro de asombro ¡algo! Pero no… seguía igual de serena.
-genética-suspiró resignado… esa mujer no le diría nada, no era justo… ¿debía obligarla a que le diera toda la información que quería?
-no soy idiota mujer-habló molesto-ahora dime… ¿quién diablos eres?-preguntó serio, el rostro de ella por fin demostró algo más que serenidad, la vio bajar la mirada y lucir pensativa.
-¿eso te importa enano?-preguntó tímidamente, nunca la vio así de dócil, empezó a sentir aún más curiosidad, ella era algo que no quería contarlo, y moría de ganas por averiguarlo.
-quiero saber… más que me importe…-se encogió de hombros demostrando desinterés
-¿Por qué quieres saber?-la miró nuevamente, no sabía si siempre le había demostrado esas facciones, siempre la vio alegre y alocada, nunca pensativa o seria, una vez le causo miedo, y la última vez que la vio, estaba triste… ahora, no estaba seguro si era porque pensaba como un hombre, pero podía diferenciar sus facciones con mayor detenimiento, memorizaba cada uno de sus rasgos y le gustaba.
-tú sabes de mí… yo no sé nada de ti
-ah… supongo que tienes razón… -la vio sonreír forzadamente.
-y ¿bien?-esperó
-¿quieres comer?-tomó su fuerte mano con sus delicados dedos níveos y lo tironeo mientras empezaba a caminar, sus manos estaban frías en comparación con el calor suyo, detuvo el andar y presionó la mano de ella.
-quiero que me respondas-hablo seguro y firme
-oh… comamos mientras hablamos-la miró desconfiado-ay por favor no seas cabezota-alzó la voz molesta-ven-siguió su paso hasta llevarlo al mismo cuarto en donde comían antes, exactamente como cuando era un niño, la mesa estaba servida con un gran banquete.
-tengo mucho que preguntarte mujer-dijo mientras se acomodaba en una almohada, el rostro de la "joven" se veía pensativo-¿Qué eres?-ella sonrió con la pregunta y tomó un sorbo de su agua
-no lo sé-abrió la boca por la sorpresa ¿estaba jugando con él?, se molestó por la actitud evasiva de la mujer, la tomó fuerte de los hombros para que lo viera a los ojos, ella se sorprendió y abrió su boca para decir algo, pero no pudo… las palabras estaban atoradas en su garganta.
-no estoy para tus bromas mujer-musitó con la voz ronca
-Bulma-pronunció despacio mientras no quitaba su oceánica mirada del rostro masculino, el príncipe al escucharla, suavizó su fuerte agarre y ablandó su expresión, ¿ese era su nombre? Sintió su pecho inflarse de emoción, ¡al fin sabía su nombre! no le costaba admitir que saber el nombre de aquella mujer lo hacía sentir bien, esperó doce años para ello, y creía que ella le hablaba con la verdad. Se lo decían sus ojos.
-¿Por qué no me lo dijiste antes?
-no preguntaste-sonrió ocultando la melancolía de sus ojos, el Saiya soltó los hombros femeninos, sin deshacer la distancia entre ellos, podía sentir la respiración de ella, y ella la de él. El pulso de ambos se aceleró, vio las mejillas sonrojadas de Bulma… y sintió su corazón detenerse, jamás había visto a la mujer avergonzada, se veía preciosa, le costaba respirar mientras admiraba la belleza de esa criatura-come… se enfriará la comida-ella rompió el silencio mientras giraba su rostro hasta el banquete, ocultando su reciente nerviosismo.
-aun no termino… ¿Qué le pasa a este planeta?-preguntó frunciendo el ceño nuevamente
-¿a qué te refieres?-la muchacha alzó la vista hasta el Saiya, sus mejillas ya habían recuperado su color habitual.
-los radares no lo captan, no hay registros… pero aun así se puede aterrizar…-habló mientras miraba el vació
-no lo sé… -musitó despacio
-no me jodas-habló ronco tratando de ocultar su fastidio-has vivido aquí desde hace más de doce años ¿Cómo no vas a saber?
-no sé… nací aquí… pero no sé porque no hay registros de él y eso que decías-habló calmada, la vio tomar un trozo de carne y mascarlo, miró el banquete y la imitó.
-¿hay alguien más en este planeta?-Bulma dejó de comer y se quedó en silencio, al no oír respuesta giró a verla, y vio sus ojos ocultos detrás de su fleco, sus labios deformarse mientras temblaban, y lágrimas recorrer su mejillas, sintió un punzante dolor en su pecho, en ningún momento pensó en que sentía ella, en que pasaba por la cabeza de Bulma… solo quería respuestas para calmar su curiosidad, no pretendía lastimarla, y verla llorar lo hizo sentir la peor persona del universo, ¿Cómo era posible que no se sintiera mal por asesinar a seres inocentes y sí por hacer llorar a una mujer? escuchó un "no" ahogado de respuesta, si no tuviera sentidos sensibles no lo habría sido capaz de oírla.
Se quedó en silencio, no sabía si seguir con el interrogatorio, la había herido, aún no sabía el porqué, solo podía verla en silencio tratando de ocultar su pena, intentando ocultar sus lágrimas en vano, ¿debía disculparse?... ¡así no era como había imaginado su reencuentro! Creyó y tuvo la esperanza, de que al verlo ella correría a sus brazos, que… que ella sería suya, y él suyo, que no habría espacio para la duda o el arrepentimiento, para la tristeza que ella estaba sintiendo en ese momento…
¿Cuántas veces vio a hembras llorar y suplicar por su vida? ¿Por qué ellas no le hicieron sentir como si un rayo atravesara su pecho? Porque así se sentía al verla llorar en silencio, se sentía impotente y culpable, siempre creyó que ella estaba sola en el planeta, y ¿Por qué nunca se cuestionó esa soledad y si ella estaba bien con ello? Claro… ahora todo le hacía sentido… ella no quería que él se fuera. Esa vez cuando tenía cinco años, ella no quería que el la dejara sola, y él aun así lo hizo… la abandonó. La dejó sola con esa tormenta que cubría el planeta y que cuando volvió, todavía estaba presente… y si… ¿nunca paró de llover? Pero… ¿ella siempre estuvo sola o alguna vez estuvo acompañada?... esa idea quedó rondando en su cabeza, quizás perdió a su familia, a su pareja… eso último lo hizo sentir extraño, ¿molesto? Si… eso. Le incomodo pensarla con alguien más que no fuera él. Quería saberlo… necesitaba saberlo, pero debía dejarla en paz por el momento… claro, si antes no le había dicho esas cosas ¿tendría sus motivos no?
El movimiento de la mano de Bulma lo hizo reaccionar, la vio sacar un trozo de un pastel y comer en silencio, se veía calmada, ya no lloraba, sus mejillas estaban sonrosadas y sus ojos se veían rojos por el esfuerzo. La imitó y comió en silencio. Pasaron unos minutos cuando ella finalmente habló.
-lo siento…-Vegeta alzó su vista, parecía pensativa, su mirada perdida en el aire y sus mejillas aun sonrosadas la hacían ver frágil-sé que debes tener muchas dudas sobre mí… prometo resolverlas-volteó a verlo, sus miradas se encontraron, sus ojos azules lucían aún más intensos después del llanto, y el brillo en los azabaches de él, lo hacían ver comprensivo-dame un poco de tiempo
-como quieras-musitó despacio, volviendo su vista a la comida que tenía en frente, no quiso sonar frío, pero así fue… no lo podía evitar, era parte de su personalidad, y ella lo conoció así ¿no?, tendría que aceptarlo… ¿lo aceptaba? ¿Ella sentía algo por él?... ¿compartían los mismos deseos y sentimientos el uno por el otro? Se sintió confundido e inseguro ¿y si había viajado tres días por una mujer que no sentía nada por él? ¡Que importaba! Él era el príncipe de los Saiyajin, no se moriría por un rechazo… siguió comiendo intentando mantener controlados esos pensamientos.
-gracias-la miró asombrado, una hermosa y sincera sonrisa se dibujaba en los labios de la peliturquesa
-¿Por qué?-estaba confundido, esa mujer lo hacía sentir mil sensaciones en un corto lapsus de tiempo.
-por volver…-sintió sus mejillas arder y desvió la mirada y su rostro hacia la comida rápidamente, intentando ocultar su rubor.
-no volví porque quería, ya te lo dije-soltó con desdén
-claro claro…-sonó como a la chica que conoció cuando era un niño, miró por el rabillo del ojo y sonrió para sí mismo, jugaba con unas frutas, si… era la misma de antes, ya no lucía triste ni seria-no creciste mucho ¿eh?
-¿y tú?-preguntó fastidiado, con una vena asomándose por la sien, mascó un trozo de animal asado con furia por el comentario-sigues igual de fea-contestó entre mascadas
-hmp lo dices porque estás molesto-alzó la barbilla orgullosa-sigo igual de hermosa y tú no creciste nada-alzó una ceja mientras sonreía burlonamente, el Saiya respondió con un gruñido y la fulminó con la mirada-jajaja pero estás muy guapo enano
-bah tonterías-resopló molesto
-sigues igual de adorable-le sonrió, él la miró con indiferencia
-y tu igual de fastidiosa-la ignoró mientras bebía agua
-si sigues insultándome, te castigaré como antes ¿eh?-amenazó la mujer frunciendo las cejas y haciendo un puchero
-ya no soy un crío…-sonrió ladinamente-ya no podrás aprovecharte de tu estatura
-igual puedo castigarte-le lanzó un beso actuado, Vegeta escondió la gracia que le había causado la reacción de Bulma y fingió indiferencia.
-¿crees que será un castigo ahora siendo un adulto?-sonrió burlesco, las mejillas de la mujer ardieron al instante en que comprendió la pregunta del príncipe
-¡eres un puerco!-frunció las cejas molesta mientras su rostro aun ardía-vuelve a ser pequeño ¡te quiero de niño!-se quejó
-hey… puedes divertirte igual conmigo-siguió molestándola, se estaba divirtiendo, verla avergonzada era agradable, ahora era ella la que se sentía intimidada y él el amenazador, y eso le gustaba. Los papeles se habían invertido, y disfrutaría de ello. Bulma le pagaría por todas las humillaciones que le hizo sufrir cuando era un niño, y aunque, él se acostumbró y terminaron gustándole, haría que a ella le gustaran desde el principio…
-¡enano!-lo regañó-no seas mañoso-se levantó del almohadón avergonzada-sabes dónde queda tu cuarto, buenas noches-caminó a la salida pero el Saiya la interrumpió con su voz
-¿eh? ¿No dormiremos juntos?-preguntó fingiendo inocencia con su sonrisa ladina y su ceño fruncido, vio el cuerpo de la chica dar un respingo y se dio el lujo de sonreír mostrando su perfecta dentadura.
-idiota-la vio caminar dando pasos firmes haciendo crujir la madera del viejo suelo. Sonrió y siguió comiendo, había sido la mejor decisión de su vida el haber vuelto a ese planeta… sentía una dicha inexplicable en su pecho.
Se sentía bien, demasiado bien, muchas cosas prometían resolverse a futuro… ella le había dado su palabra, le diría lo que él quería saber, y lo mejor, había visto reacciones nuevas de ella, que atesoraría profundamente, esa mujer lo tenía en sus garras y no le molestaba en lo absoluto. Tenían una historia, una bella historia, ella era su escape, con ella no tenía que ser el hombre más fuerte y orgulloso, no debía temer al mañana, sabía que estando con ella, el mañana siempre sería agradable y cálido. Así lo fue cuando era un niño, no tendría por qué ser diferente ahora.
Quizás nunca debió dejarla… haberse quedado con ella hasta que duraran sus vidas… ¿podría haber sido feliz olvidando su historia de sanguinario Saiyajin? No lo sabía, pero ahora lo estaba, se sentía feliz con solo haberla visto nuevamente. No sabía que podría pasar ahora entre ellos, pero de una cosa sí estaba seguro, disfrutaría cada momento con Bulma.
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