Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Esta historia es un regalo para Ady Mellark87.
CAPÍTULO 2: CUMPLEAÑOS
POV PEETA
Bajo del auto con el regalo de Katniss. Hoy es su cumpleaños número ocho, sus padres organizan la fiesta de cumpleaños en su propia casa.
Ella es mi mejor amiga desde el primer día de clases. Yo la quiero. Ese día yo fui aterrado a clases y ella me ayudó a sobrellevar la situación de la mejor manera.
Desde el momento que nos abrazamos nos volvimos inseparables. No me tomó mucho tiempo entrar en confianza con ella una vez que el día avanzó y ninguna de esas cosas que mi hermano dijo sucedió. Lo dijo para asustarme. Recién en ese momento lo entendí. A partir de entonces no le presté atención cuando empezaba a molestarme, lo ignoraba. Al pasar el tiempo dejó de hacerlo porque se dio cuenta que no me afectaba lo que decía.
Mi padre camina a mi lado y toca el timbre cuando llegamos al porche. Nos abren la puerta, vemos a Cressida, la madre de Katniss, que nos saluda y nos invita a entrar.
Ella es muy dulce y cariñosa. Adora a su familia, y creo que a mí también porque prácticamente me paso todo el tiempo con Katniss. Ella me dice que su hija está en el jardín y que puedo ir a verla. Va a ser una reunión con muy pocas personas. Katniss no es muy sociable, al principio creí que lo era, pero con el tiempo empezó a cerrarse a un grupo selecto de personas y yo estaba en el puesto número uno. A mí se me hace más fácil hacer amigos, pero priorizo a Katniss por sobre todos. Ni yo entiendo porque, pero es una necesidad más fuerte que yo. Me siento bien con ella, me divierto, cuando estoy mal ella está para mí y cuando es al revés, yo siempre la apoyo.
Mi padre se disculpa y se va, porque me trajo de camino al trabajo. Tiene una empresa muy grande que se encarga de todo lo que es panadería y pastelería. En los últimos años ha inaugurado muchas sucursales en el Distrito Doce y Once. Effie Mellark, mi madre vivía en el Capitolio y es hija de una familia adinerada. Era modelo, pero ella dejó su profesión para estar con mi padre y ahora se dedica al diseño de ropa, junto a sus colegas Cinna y Portia, ellos se casaron hace dos años y son jóvenes con mucho talento según dicen
Los padres de Katniss tienen carreras diferentes también. Cressida es profesora de música en una academia muy importante y además particularmente. Haymitch trabaja en la política.
Katniss quiere ser como ellos. Estoy seguro que lo logrará. Se preocupa por los demás como su padre y tiene un talento natural para la música.
Yo amo escucharla cantar y tocar el piano de cola de su casa. Ahora mismo ambos estamos aprendiendo a tocar guitarra. Lo hacemos bien.
He llegado temprano, no hay ningún invitado. Al saber que Katniss se encuentra en el patio trasero, voy a buscarla. La veo de espaldas al lado de un árbol, jugando con muñecas y murmurando.
Me acerco sigilosamente y cubro sus ojos con mis manos.
-¿Quién eres? -Se sobresalta.
No respondo, estoy tratando de contener las carcajadas. Me acerco a ella y me pego a su espalda.
-¿Peeta?
La doy vuelta y beso su frente.
-¡Feliz cumpleaños, princesa!
Abre los ojos sorprendida. De mutuo acuerdo nos abrazamos.
-Peeta, viniste. -Se aferra a mi espalda y apoya su cabeza en mi hombro.
-Jamás falto a tus cumpleaños. ¿Por qué te sorprendes?
-Estoy muy feliz de verte. -Confiesa.
-Yo también.
Beso su frente y ella cierra sus ojos suspirando.
POV KATNISS
Peeta está conmigo, cuando lo abrazo mi corazón late desesperado. Siento algo por él, aún no puedo ponerle nombre a este sentimiento. Y por algún motivo creo que a él le pasa lo mismo conmigo. Siento su corazón latiendo a la par del mío y su respiración en mi cabello. No me quiero desprender del abrazo, ni él tampoco. Desde el primer día de clases se convirtió en una rutina, pero ya no somos desconocidos, somos amigos y nos queremos.
-Tengo algo para ti.
-¿En serio?
-Varias cosas, en realidad.
Saca una caja de terciopelo negro de su bolsillo y lo abre. Mis ojos se abren al ver un collar de plata con una perla gris incrustada en el dije. Era hermoso.
-Mi madre me acompañó a una joyería, es hecha en el Distrito Cuatro, es una perla verdadera. Pensé que se vería lindo este collar en ti.
Me sonríe y yo también. Peeta lo saca de la cajita y me pida que suba mi cabello y me dé vuelta. Lo hago. Cuando siento las cálidas manos de Peeta rozar mi cuello me recorre una descarga eléctrica. Sujeto mi cabello hasta que Peeta me indica que puedo soltarlo. Cuando bajo la mirada toco el hermoso dije del collar.
-Gracias, Peeta. Es hermoso. Lo abrazo nuevamente y él besa mi mejilla al tiempo que susurra:
-Te mereces eso y mucho más.
Los regalos, las cartas, los dibujos que me hacía Peeta, los atesoro más que los de ninguna otra persona. Ahora también me da una carta y varios dibujos en los que me retrató. No importa el valor material, si no que sean un regalo de él. Mi Peeta. Mi amigo. Mi... los sentimientos son tan confusos.
Miro a Peeta y le sonrío. Sus ojos azules me hipnotizan y me calman. Cuando lo tengo a mi lado, nada más importa.
Le propongo jugar y él acepta. Pasamos un buen rato solos entreteniéndonos hasta que los invitados van llegando y nos vemos obligados a entrar.
Luego de corridas por todo el patio y sesiones de cosquillas cuando atrapábamos al otro, porque conocíamos nuestros puntos débiles y los aprovechábamos a nuestro favor, jugar dentro de del castillo inflable saltando y lanzándonos por el tobogán del mismo. Terminamos agotados, pero felices.
El resto del día lo pasamos con nuestros, pero no nos separamos en prácticamente todo ese tiempo. Desde ese primer día de clases, somos inseparables. Una verdadera amistad dura para toda vida. Eso es lo que Peeta y yo tenemos y apreciamos con todo nuestro ser.
Al anochecer se van todos, incluido Peeta. Siento su ausencia de inmediato. Sin embargo, los recuerdos este día se quedan grabados y antes dormir tomo el collar entre mis manos y acaricio la perla del collar que me regaló Peeta. Su rostro es lo último que veo en mi mente antes de dormirme.
