Hola mis adorados lectores me pone mega feliz sus comentarios aunque alguno me dejo con la boca abierta … **Kawai-Maria** Ichigo no es tan malo…! Me gusta hacer que los protagonistas en mis historias sufran mucho pero fresita-kun no es malo… solo que confío en gente mala.

**mitsuki kuromo** Yo también lloro y mucho TTOTT y agarrate de tu silla por que esto es solo el comienzo del sufrimiento entre Ichigo y Rukia. Vienen tantas cosas que no te imaginas.

**Cabe** –estoy segura que es un anónimo- Muchísimas gracias por comentar me puse Híper roja cuando pusiste que soy excelente… derramaba en toda mi casa floresitas y corazones, muchísimas gracias, quiero ser escritora y se que me falta mucho pero las palabras de cada uno de ustedes me hace emocionarme al mil.

Besos y abrazos a cada uno de ustedes, espero y disfruten esta historia y que sea de su agrado.

Ya saben dejen un comentario para que continúe y me anime… por que ni mi esposo ni la música me inspira como ustedes.

Nos estamos leyendo :)


En mis venas

capitulo 3

"Nada sale como está previsto
Todo se rompe
La gente dice adiós
En su propia manera especial

Todo lo que usted confía en
Y todo lo que puede fingir
Te dejará en la mañana
Venga a ver ustedes en el día

estás en mis venas
Y yo no te puedo sacar.
eres todo el sabor
por la noche dentro de mi boca.
que huir,
Porque yo no soy lo que has encontrado.
estás en mis venas
Y yo no te puedo sacar."

Uryuu salio de la casa, la hora en que llegaría mi hija se acercaba, no sabia que decirle, mi padre estaba detrás de mi reconformándome en un abrazo, las puertas de espejo se abrieron en un estruendo que provocó un nudo en mi garganta, mi padre me beso la mejilla, mi hija venia dando saltitos alegre tomada de la mano de mi madre, le sonreí sin que la felicidad llegara a mis ojos.

-¿Mami, es cierto que nos vamos a quedar unos días aquí en casa de los abuelos? -su pálida carita y sus ojos grises brillaban de emoción, su alborotado cabello naranja rizado brillaba ante nosotros.

-Así es mi vida -le tome la mano- será por unos días en que tu papá se va lejos.

-¿No podemos ir con el?

-No amor, yo tengo que trabajar y tu estudiar.

-Además -añadió mi padre- usted señorita y yo tenemos un partido de ajedrez pendiente

Cargo a mi hija y ella le rodeo el cuello con sus bracitos y le beso la mejilla.

-Esta bien abuelo, pero primero comemos.

Mi padre desapareció por el umbral, no lo pude resistir mas y apenas desaparecieron me caí de rodillas y llore. Mi madre me abrazo y llore como nunca derramando grandes y pesadas, ¿Como fue que Ichigo ha hecho esto? ¿Que no pensó al menos en su hija? ¿Como enfrentaría a mi hija? ¿Que le diré? Dios mío, ayúdame, dame fuerzas.

-Hija, por favor, ya no llores.

-¿Como no quieres que llore mamá? El amor de mi vida me engaño y yo de estupida aun le amo. ¿Que le diré a mi hija? ¿Como are para que ella no se entristezca?

Me ayudo a levantarme, nos dirigíamos a la sala común y me senté en el sofá azul celeste que combinaba con la chimenea. Ella se volvió a levantar y vi que hablaba con una sirvienta, se sentó a mi lado y me sostuvo las manos.

-¿Hija, por que tengo la sospecha que sientes culpabilidad?

-Siento culpabilidad por mi niña.

-No amor -me acarició mi mejilla- no te sientas así, tu y ella son muy inocentes en todo esto, tu no puedes quedarte con él.

-Pero lo amo tanto mamá, siento que todo en mi pecho saldrá. Creo que le perdonaría todo esto.

-Aunque le ames hija, no se merece ni tu perdón. Hija tu misma los viste.

-Lo se mamá, pero vi en sus ojos tanto miedo cuando me fui -le mire con lagrimas aun en mis ojos- yo lo amo.

Me recosté en las piernas de mi madre, ella me acariciaba el cabello maternalmente, la sirvienta trajo un poco de te, no quise sorber ni un poco. Quería tomar un baño, le pedí a mis padres que distrajeran a mi hija, antes de ir a bañarme revise mi celular y habían varias llamadas de Ichigo, de Tsukishima y de Momo, mi asistente, le llame a Momo.

-¿Bueno, señora Kurosaki? ¿Donde esta?

-Tranquila Momo, estoy bien, ¿Y tu? ¿Por que me has llamado tantas veces sucede algo?

-Vera señora, la policía vino a las 2:30 de la tarde aproximadamente a buscar a su marido.

-¿A mi marido? -arrugue la frente confundida- ¿Estas segura?

-Si señora, de hecho hicieron un cateo en la tienda y nos preguntaron si hemos pagado los impuestos, les dije que si y les mostré los papeles, supongo que van a casa de sus padres.

-Gracias Momo, disculpa por no llamarte, ¿Como sigue todo en la tienda?

-Todo esta bien señora.

-Gracias. Adiós Momo.

Colgué el teléfono y deje mi teléfono en la mesita de noche de mi antiguo cuarto, me quite el vestido y busque entre mi ropa unos jeans y un bluson, lo encontré y me puse unos zapatos de piso, me hacían ver pequeña pero no estaba en opción de ver que tan bien me veía, llame a Tsukishima quien contesto al segundo pitazo del teléfono.

-Rukia! ¿Por que no has contestado!?

-Perdón Tsukishima, estaba ocupada, ¿Dime sucede algo? Mi asistente dijo que en mi tienda la policía esta buscando a Ichigo.

-Rukia, nena -suspiro fuertemente- no se como decirlo.

-Suéltalo ya -le exigí.

-La policía busca a Ichigo por evasión de impuestos y lavado de dinero.

-¿Que? -mi voz se escucho ahogada, me senté en la cama- ¡Habla Tsukishima!

-Incluso yo estoy metido en el problema, estoy aquí en la delegación junto a mi abogado dando mi declaración, yo no tengo nada que ocultar, cariño, es a tu esposo a quien buscan, no me sorprendería que el haya hecho algo así.

-Habla bien Tsukishima, no me digas las cosas a medias.

-El tenia tratos con una mujer, una tal Halibel, ella y el se veían muy seguido, se que ella era la que nos suministraba el medicamento. -hizo una larga pausa y suspiro- Rukia, yo solo era la imagen de Ichigo con los practicantes, hace varios meses que el me ha alejado de toda relación con el Hospital.

-¡Y hasta ahora me lo dices! -sentí mi corazón en la boca- ¿Cuanto me ha mentido Ichigo y tu no me lo habías dicho?

-Nena lo siento, no quería herirte, pero ten cuidado si llega a ir por tu casa.

-Adiós Tsukishima.

Colgué y marque a Inoue desesperada.

-¿Bueno Rukia?

-¿Inoue, que paso, dime que esta pasando con Ichigo?

-No lo se, han venido policías y gente del gobierno a buscarle por evasión de impuestos, Ichigo será lo que sea pero se que el no era ese tipo de persona.

-Inoue, dime, ¿Él esta cerca del hospital?

-No, el huyo en su auto, antes de irse hablo conmigo y dijo que el no había hecho tal cosa, cree que alguien quería ponerle una trampa.

-¿Te dijo a donde iría?

-Dijo que iba al departamento en Karakura.

-Gracias, por favor mándame un mensaje si vuelves a saber de el.

Baje las escaleras de mi casa, me dirigí a paso seguro hacia la sala, mi madre y mi padre comían helado con mi hija.

-Papá, mamá, tengo un problema -me acerque a ellos- regresare mas tarde.

-¿A donde vas mami? -pregunto mi hija.

-Cariño es sobre mi trabajo.

Salí sin escuchar algo mas, le dije al chofer de mi madre, Urahara, que me llevara a Karakura rápido.

-¿Hacia que dirección señorita?

-Siga las indicaciones que le daré.

Mientras Urahara se abría paso entre el trafico le marque a Ichigo, pero no contesto, ninguna de mis llamadas fue contestada. Empezaba a temer lo peor para Ichigo, soy una imbécil, después de tantas mentiras estoy aquí preocupándome por él, pase mis dedos por mis labios nerviosa, al llegar al edificio baje rápidamente, siempre traía conmigo las llaves del apartamento, al abrir las puertas no me detuve a cerrarlas tras de mi, pronto mi corazón se secaría si no veía a Ichigo, tenia un mal presentimiento.

-ICHIGO!

Le llame pero nunca contesto, le busque por todos lados y en el cuarto se veía ropa de él tirada, levante una de sus camisas, la presione contra mi pecho, sentía algo, algo iba a ocurrir, necesitaba protegerlo; sentí palidecer cuando mi teléfono vibro en el bolso de mi pantalón, mire la pantalla esperanzada de que fuera él pero no, era Tsukishima.

-¿Bueno Rukia?

-¡Tsukishima! ¿Sabes algo?

-Nena, ¿Tienes algún televisor cerca?

Mire a mi alrededor tratando de encontrar un televisor cerca, me sentía en shock, fui corriendo a la sala y la prendí enseguida.

-Si, la prendí, dime ya Tsukishima.

-Nena, pon el canal 4.

Al no encontrar el control le moví los botones de canal con mis dedos y cuando llegue al canal se veía una persecución, un auto blanco como el de Ichigo iba a varios de kilómetros por hora, tras de el cinco patrullas y dos helicópteros le seguían a toda prisa, mi corazón sobresaltó al ver que efectivamente era él, Tsukishima alardeaba en mi odio queriendo saber donde estaba, tire el teléfono y no aleje la mirada del televisor, Ichigo era perseguido, el mal presentimiento estaba frente a mi. Un disparo. Ichigo iba demasiado cerca de un barranco, la bala atravesó una de las llantas traseras. Otro disparo. Salte aterrorizada y me pegue más al televisor que estaba pegado en una pared. Esta bala atravesó el vidrio trasero, lo peor ni siquiera había comenzado por que de repente el auto se tambaleo como si nadie manejara, callo al barranco inevitablemente. Fuego, el sonido de las sirenas de la policía y ambulancias, las hélices de los helicóptero entrecortando la voz del hombre que repetía su nombre.

-No

Mi voz era apenas audible para mi, no se si en verdad lo había pronunciado o solo mis labios lo articularon, en blanco. Así estaba mi mente. Sentí el frío suelo en mi mejilla, no supe ni como caí o me recosté pero un dolor crecía en mi pecho hasta crear un agujero negro, era tan profunda, tan palpable la oscuridad en la que me caía sin que nadie me ayudara. No sentía ni lágrimas, ni gritos aun a pesar de que la garganta me ardía como si me estuviera recuperando de haber tomado algo rasposo, no sentía nada más que un frío que me calaba hasta mis huesos y ese dolor en mi pecho, ese hueco que se extendía como el eco de su voz pidiéndome perdón.

No se cuanto tiempo estuve así, viendo a la nada, sin sentir nada, unos ojos violetas me miraron, eran demasiado oscuros y pequeños para ser míos, no era mi madre, de eso estoy segura, por que si ella fuera estos estuvieran cubiertos en lagrimas. Me levanto, sentí sus fuertes brazos, decía varias beses mi nombre y me beso en la frente, aquel pequeño rastro de amor me hizo recordarle, me abrase a lo que parecía era su cuello y provoco un llanto profundo y desgarrador, como si algo dentro de mi rasgara mis entrañas y me exigiera su presencia, tenia tantas ganas de morir junto a él. "Te seguiré donde sea, aun después cuando, -hizo una mueca de dolor- aun cuando algo te pase mi amor, te seguiré lo mas pronto posible" Él lo prometió, dijo que siempre estaría conmigo, dijo que ni aun la muerte nos separaría, y mira ahora, me dejo por completo. El amor, la vida y la razón ya no tienen sentido, la gravedad ya no me sostiene, ya nada tiene color ni aroma, ya nada vale, nada subsiste, nada tiene voz solo esta soledad y el dolor que me provoco. Nada, nada, nada... Nada existe. Solo la muerte. Solo su adiós.

-Mami.

Un susurro de voz me hizo despertar de mi letargo sueño de dolor, no estaba consciente de que era lo que hacia. Mi hermosa princesa estaba recostada en mis piernas sus deditos enredaban mi largo cabello y sus ojos grises eran inundados por el agua del dolor.

-Mami -repitió.

La mire y vestía de negro, su piel se traslucía pálida, casi podía parecer un muerto, me mire y también vestía de negro, tenia puesto un vestido. Mire a mí alrededor y todos vestían de negro. Negro, mucho negro me rodeaba, flores de múltiples colores adornaban el ataúd de madera, sentí un nudo en mi garganta, ahí estaba el señor Kurosaki fumando, se que solo ha fumado cuando en verano visitábamos la tumba de su difunta esposa, Karin y Yuzu le abrazaban, había mucha gente, rostros adoloridos, tristes y sin alguna emoción aparente que no fuera oscura. Me levante tomando a mi hija entre mis brazos y los ojos de todos los presentes me miraron asustados. Mi madre salio de no se donde y me miro exaltada.

-¿Cariño, necesitas algo?

-Mama, vámonos.

Mi voz era irreconocible, la escuche y era como si fuera la voz de una desconocida, sentí la leve sensación que desde hace mucho no hablaba pues mi boca estaba seca y mi lengua parecía exprimida.

-¿Hija, necesitas algo? -repitió.

-Mama, vámonos, Ichigo me espera en mi apartamento en Karakura.

Todos me miraron angustiados, mi madre me miro en forma maternal y me quiso quitar a mi hija de mis brazos, la aparte.

-¡Mama, vámonos! Ichigo nos espera a mí y a mi hija, además tengo mucho que hablar con él.

El señor Kurosaki se acerco tirando el cigarro, mas personas estaban a mi alrededor, sentí una punzada en mi corazón como tratando de hacerme recordar algo.

-Hija, tranquila. –murmuro mi madre acariciando mi cabello

-¡No mama! -volví a gritar- ¡Me quiero ir con Ichigo!

Me abrí paso entre la gente como pude.

-¡Mi papa murió mama!

La voz de mi hija grito pegada a mi cuello, era la misma voz de mi corazón escuche varias pisadas tras de mi, abrase a mi hija fuertemente y el agua llego desde mis ojos hasta mi boca, mi piel, en mi cuello se resbalaban hasta las lagrimas de mi pequeña hija. Alguien me abrazo por atrás y me beso la cabeza, olía a lo que he perdido.

-Tranquila, todo esta bien, ya no llores, por favor.

Esa voz, era tan parecida. Me volví a ver aquel rostro y ahí estaba, era Ichigo, pero sus ojos eran verdes y su cabello era negro, usaba un traje negro. Sentí que pronto me caería pero me tomo de la cintura.

-¡Tío! –grito Ichigo con esa voz áspera y autoritaria

El señor Kurosaki se acerco y me quito a mi hija de mis brazos, estaba en shock, el era Ichigo.

Era él.

-Tranquila -continuo- ya no llores.

Seco mis lagrimas con sus manos y acaricio mi cabello, mi corazón latió tan rápido que sentía el subir y bajar en mi piel, junto sus cejas en angustia y me abrazo, mi oído estaba pegado a su corazón y mis manos descansaba en su pecho el me abrazaba y besaba mi cabello. Tarde mucho tiempo así abrazada junto a él, no podía hablar. Su cabello y sus ojos son diferentes pero su aroma, su cuerpo, su voz es idéntica a la que tenía Ichigo. Trate de zafarme de él y le mire el rostro, sus labios eran de la misma forma, era Ichigo.

-De verdad me volví loca -susurre.

-No, no lo estas -dijo.

Me tomo de la cintura y me llevo lejos de ahí, tomo una de mis manos y el calor de su cuerpo me hizo estremecer.

-¿Tienes frío?

-No. –conteste sin ninguna emoción aparente

Llegamos hasta, donde yo creía, era un jardín pero en realidad era un cementerio, el sol golpeaba con fuerza y me lastimo los ojos.

Nos detuvimos en unas bancas y nos sentamos, el me miraba ansioso.

-Mi nombre es Kaien Shiba, soy primo de Ichigo.

-¿Kaien?

-Si -acaricio mi cabello- vine aquí a verte.

-¿A mi?

-Si. –puso una línea fina en sus labios a modo de que parecía que pensaba en algo con sumo cuidado.

-¿Por que?

-Mi primo -arrugo la frente- me pidió algo.

-¿Que te pidió?

-No te lo puedo decir ahora, estas alterada, cuando te tranquilices te lo diré.

-¿Como es que el…

-Murió instantáneamente, no se encontraron rastros de el, solo su anillo de bodas.

Sentí ese hueco abrirse en mi pecho, el me abrazo en su regazo.

-Rukia -dijo mi nombre tan dulcemente, igual que lo decía Ichigo cuando estaba próximo a besarme- puedo sentir tu dolor, ya no llores, por favor.

-¿Como puedes decir eso? Yo no te conozco, ni siquiera estoy segura de que eres quien dices. Yo no sabía que Ichigo tuviese un primo.

-Él y yo, casi no nos veíamos, desde que Miyako murió viví encerrado.

-¿Miyako?

-S... -callo y siguió hablando- Mi difunta esposa, por eso digo que siento tu dolor, te sugiero que trates de tranquilizarte, tu hija no la esta pasando nada bien, han pasado tres días y parece que apenas regresaste a la superficie.

-Mi pobre hija. –hice un gesto de dolor y me abrace

-Rukia, estuviste en una crisis emocional, Tsukishima te encontró tirada en el departamento solo decías incoherencias -su voz rugía con dolor- A..., Rukia, me asustaste tanto, no hablabas, no comías, no dormías, apenas hace un momento hablaste y me duele tanto verte así. Tienes una hija que depende de ti, solo por ella no intentes matarte.

-No pensaba hacerlo.

-Bueno, solo lo decías.

Me levante a verle y su rostro parecía demacrado y dolorido, se veía que tenia ganas de llorar.

-¿Yo dije eso?

-Si, me asuste mucho.

-Perdón.

Me abrazo de nuevo y sentí algo de paz, como si el fuera la anestesia perfecta para mi aguijón en el corazón.

El momento en que enterrarían los restos de Ichigo llego, Inoue estaba ahí, Tatsuki, Chad, Mizuiro, Keigo, Hirako y su esposa, Uryuu mi abogado y Tsukishima; él no apartaba la mirada de mi, sentí un bazo en mis hombros me volví a ver y era él, era Kaien Shiba, su rostro es el de Ichigo, incluso su voz, es tan parecido a él que solo su presencia me duele, me miro y me dedico una media sonrisa.

Mire frente a mi y el ataúd caía en las profundidades de un agujero negro igual al que tengo en mi corazón, mi hija que estaba junto a mi me abrazaba la cintura, le acaricie mientras me abrazaba Kaien.

Poco a poco los amigos de mi esposo se fueron alejando, todos me decían palabras de reconformación pero solo era eso, palabras, nada me reconfortaba. Inoue me abrazo mucho tiempo.

-Tranquila Rukia, todo estará bien. –susurro en mi oído- se que todo saldrá mejor y esto solo será un mal sueño

-Gracias Inoue. –asentí con la cabeza, sí, claro un mal sueño eterno.

-Kaien -dijo mirándole- cuida a Rukia, se que Ichigo te la hubiese encargado.

-¿Es que tu conoces a su primo? -¿Cómo es que todos lo conocen menos yo?

-Si Rukia, cuando su esposa estaba a punto de morir yo fui hasta Estados Unidos a atenderle. ¿Verdad Kaien?

-Así es, Ichigo no podía ir por asuntos de trabajo, Inoue fue de gran ayuda. Aun es de gran ayuda y una increíble amiga –le sonrío.

-Bueno, no me sorprende que él no te mencionara. -mencione

-Adiós Rukia -dijo Inoue.

Solo quedaron mis padres, el señor Kurosaki, sus hermanas, Tsukishima y Kaien.

-Rukia -dijo mi ex suegro- ¿Te importaría que cenemos en mi casa?

-Señor, existen algunas cosas que pasaron antes de que él... -mi silencio interpreto la palabra- pensábamos divorciarnos y creo que no puedo aceptarlo.

-Pero nunca se divorciaron -apunto Kaien- por favor Rukia, ven a la casa de mi tío, tu y tus padres son bienvenidos.

-Hija -dijo mi madre- te hará bien ir a cenar con ellos, los problemas eran con tu marido, no con ellos.

-Esta bien. Vamos. –asentí de nuevo, no tenias ganas de hablar mucho.

-Yo me despido -dijo Tsukishima- Rukia, ¿Puedo hablar contigo a solas?

Asentí con la cabeza y Kaien cargo en sus brazos a mi pequeña.

-No tardes, te esperamos en yo y tu hija en tu auto. –dijo Ichigo fulminando con la mirada a Tsukishima

Ellos se alejaron y nos dieron privacidad.

-¿Que sucede Tsukishima? –di al grano

Me abrazo en una forma inesperada, yo no le devolví el abrazo. Me beso el oído.

-¿Estas bien? –pregunto aun sin soltarme.

-Si, gracias -puse mis manos en su cadera para separarle de mi. Me soltó.

-Ese tal Kaien... No me gusta la forma en que te mira.

-Mucha gente me miraba muy extraño hoy. –agregué en su defensa.

-Bueno, no me gusta que este cerca de ti. Siento que te toca de una forma muy familiar, como si se conocieran de toda una vida.

-Tsukishima, tranquilízate, mejor dime que sucederá con el Hospital. –me salí por la tangente

-Bueno, como sabes soy el vicepresidente pero el Hospital ha quedado a tu nombre, tu decides ahora sobre él.

-Ahora no puedo decidir, solo puedo decirte que tu lo puedes dirigir, yo no se nada sobre él, Ichigo me contaba sus proyectos, pero en realidad no lo sabría manejar.

-Yo lo manejare a tu orden Rukia.

-Gracias Tsukishima, no podría confiar en nadie mas que en ti.

Se acerco de nuevo y me acaricio mi mejilla, delineo mis labios y vi en sus ojos esa chispa, la misma que tenia Uryuu cuando me veía. Retrocedí.

-Adiós Tsukishima, pronto volveré a verte para la administración del hospital.

Me aleje sin tener mas contacto con él, fui hacia la enorme calle por la que pasaban los carros funerarios y ahí estaba Kaien con sus manos en sus bolsos, recargado sobre mi auto rojo y con el ceño fruncido, igual como lo ha tenido siempre Ichigo, me dio miedo por un segundo verle así, era ver a Ichigo, era como si él estuviera muy cerca de mi.

-¿Y bien? ¿Nos vamos?

-S-si. –conteste aun intimidada por esa mirada tan familiar, tan privada.

-Yo manejo.

Giro al rededor del auto y se sentó del lado del piloto, yo me senté junto a él y mi niña no estaba en el auto ¿Donde estará?

-Esta con sus tías y su abuelo Isshin.

Contesto mi pregunta sin haberla mencionado, manejo al kilometraje sugerido. Le miraba y su nariz era recta como la de él, sus labios, sus pestañas, su cabello era tremendamente negro y sus ojos verdes me veían por el rabillo de los mismos.

-¿Estas bien? –me pregunto enarcando una ceja

-Eres idéntico a Ichigo. –pronto gritaría si no se lo decía.

Auch, el hueco en mi pecho dolió solo con decir si nombre.

-Si -sonrío sin ganas- somos primos por parte del viejo Isshin, claro que yo soy mucho mayor que él, solo por cinco años.

-Pareces de 25 y no de 30.

-Se supone que tu tienes 24 ¿no? Pareces de 20 o menos

-¿Y dime, tienes hermanos?

-Si, dos hermanos mayores, ellos viven en Canadá, desde hace muchos años no les he visto.

-Es una pena que Ichigo no te haya mencionado.

-La verdad no nos llevábamos muy bien.

-¿Por que?

-Por culpa de una mujer.

-Miyako? -pregunte.

-Aun recuerdo el primer día en que te vi, en ese entonces tu cabello era muy corto, fue en el día de la ceremonia para los nuevos alumnos

-¿Tu estabas ahí? –mis ojos casi salen de sus orbitas por la impresión.

-Yo estaba a punto de salir de la Universidad.

-Nunca te vi. –me disculpe.

-No, por que Ichigo hacia mucho por llamar tu atención, a el le costo mucho que aceptaras a salir con él y en esa primera cena que le aceptaste, mientras la nieve caía y el viento era tan fuerte que muchos locales cerraron y solo se quedaron en un parque platicando, el te robo un beso, tu le golpeaste -sonrío- desde entonces supe que siempre estarían juntos, no puedo creer que creas la blasfemia de que el te engaño con esa puta.

No pude decir nada, me estremecí en mi asiento, solo Ichigo y yo sabemos lo que paso en ese parque.

-El me contó muchas cosas mientras estaba en la Universidad. No creo que después de todo lo que el hizo tu dudes. –continuo.

-Kaien, yo lo vi, estaba esa lagartona encima de él, ¿Que querías que pensara?

-Que tal vez le pusieron una trampa. Por eso estoy aquí Rukia -no aparto la mirada de la calle- mi primo me encargo que averiguara por que se dice que debe esa fuerte suma de dinero. Riruka apareció muerta hace dos días, durante la persecución no era para que la policía disparara, no se ha encontrado el oficial que disparo. Ichigo jamás te mintió, eso lo puedo jurar, el siempre te a amado y siempre lo ara, este muerto o vivo...

-Cállate. No sigas. –le interrumpí antes de que siguiera.

Evite la pena de llorar, mire por mi ventana. El auto se detuvo.

-Rukia, he prometido que siempre te cuidare y te protegeré. Me quedare a tu lado, si lo quieres y encontrare el misterio de todo esto.

-Limítate a alejarte de mí. -le mire- tu presencia me lastima. Eres idéntico a él.

-Pero... No lo soy.

Me baje del auto y él caminaba tras de mi. Aquellos ojos verdes profundos me confundían, eran hermosos es un hecho pero quisiera ver un poco del color café de los que tenia mi amado Ichigo.

Al llegar a la casa mis padres y la familia de Ichigo tomaban café junto a mi hija, Kaien y yo nos reunimos a su pequeña reunión. Kaien era el vivo retrato de Ichigo, podría pasar incluso por su gemelo. La tarde paso rapita y llego la hora de irnos, mis padres fueron los primeros en marcharse pero el señor Kurosaki quería hablar conmigo, fuimos hasta la biblioteca de su enorme casa y cerro la puerta con seguro.

-Rukia, hija, necesitamos hablar. –se paro frente a mi angustiado.

-Lo que quiera señor Isshin.

-Tengo entendido que tu y mi hijo estaban próximos a divorciarse escuche por labios de tu madre que fue por un engaño de él, una infidelidad. Hija. Mi hijo no te engaño estoy seguro y…

Levante una mano en señal de que parara de hablar, se callo, cerré los ojos un instante y hable.

-Señor Kurosaki, esta en todo su derecho que proteja a su hijo, pero yo lo vi señor, y no solo eso, la justicia le perseguía, Ichigo me mintió.

-Estas mal, mi hijo jamás te engañaría, el te amo como nunca lo hubiese hecho.

-Usted no sabe lo que pasaba entre Ichigo y yo bajo el techo de mi casa, pasaron muchas cosas y el cumpleaños de mi hija… Usted vio que nunca llevo.

Furioso camino hasta un escritorio, busco en un cajón algo, lo tomo y camino de nuevo hasta mi, era una libreta de piel negra, tomo una de mis manos y lo dejo en la palma de esta.

-Esta libreta te la iba a dar Ichigo cuando se fuera a Estados Unidos a trabajar en su proyecto del hospital en New York. Me la encargo con el miedo de que la vieras antes de tiempo. Ve lo que hay ahí y espero que no sigas dudando de él, a mi hijo le pusieron una trampa y yo y mi sobrino Kaien llegaremos al fondo de todo esto.

Salio echando chispas y me dejo sola cerrando la puerta tras él. Abrí la libreta y con solo la primer página sentí de nuevo ese aguijón que se hundía en mi corazón.