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Pacto con Shinigami-sama
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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Harry Potter cumplió con su profecía y derrotó a su Némesis. Lastimosamente, todo ese esfuerzo significo su muerte, pero el Shinigami tiene otros planes para él. El gran Dios de la Muerte hace un pacto con el héroe y, tras darle algunas memorias, lo envía a un Mundo habitado por ninjas, donde su misión será cambiar el destino de varias almas… según su criterio. Entre ellas se encontrará cierto rubio que entregó su vida por la aldea que tanto amaba.
Parejas: la principal será Yondaime/Harry (Sip, escribiré un Harry de Uke… aunque no lo crean ¬¬), en cuanto al resto… ya verán. Jujuju…
Aclaraciones y Advertencias: esto se sitúa en el Mundo de Naruto e intentaré seguir los hechos que suceden en el manga lo mejor posible. Obviamente, cambiaré muchas cosas… ¿una pista? Amo a Kimimaro y Sirius y no estoy de acuerdo con sus muertes ¬¬ Otro dato importante es que soy fanática del Mpreg y si no te gusta será mejor que no leas XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes y tal vez charla en inglés.
-Letra en negrita: Jutsus y muy probablemente cuando estén en MAYUSCULAS será el habla de los Bijuu.
-N/A: notas de autora.
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Capítulo 2: Viejo conocido y extrañas situaciones.
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Un poco más de un mes había pasado, pero eso no significó que fue rápido para Harry, oh no… entrenando a cargo de Tsunade sus días se hacían largos, dolorosos, irritantes y… torturadores. Ella era… para ponerlo en una sola palabra, sádica. Ella quería que sus músculos aumentaran antes de convertirse en Genin, es decir en un mes. Así que creó un plan de ejercicios que, si Harry no hubiese vivido todo por lo que pasó por su vida antes de venir a los Países Ocultados, no lo hubiese resistido.
A su horror, gracias a eso se ganó la admiración de Maito Gai y la lástima del resto de los shinobis de Konohagakure. El chico Gai hasta lo había tomado de modelo, lo acompañaba en sus entrenamientos y se ofrecía voluntariamente para tener sesiones de Taijutsu con él.
Durante ese tiempo también había conocido a los otros dos famosos Sannins de Konoha, un peliblanco pervertido llamado Jiraiya y otro de pelo negro con cara de serpiente de nombre Orochimaru. Este último le dio muy mala espina a Harry, sobre todo al ver la mirada calculadora en sus ojos dorados al observarlo. Sin embargo, el Gryffindor sabía que para este entonces el Sannin de la Serpiente aún no tenía aquellos planes malévolos que viera en las memorias de la vida de Naruto y era uno de los mejores amigos de su sensei, así que el nuevo Uzumaki le dio el beneficio de la duda, tal vez solo era un hombre raro y solo necesitaba un poco de reconocimiento para no torcerse al lado oscuro, el otro Sannin tampoco parecía muy cuerdo, al igual que Tsunade, quien tenía gusto de los cerdos.
Sumado a todo, había pasado tiempo con el equipo 7, los niños le caían muy bien, sobre todo Obito con su hiperactividad, de Rin había descubierto que estaba interesada en medicina ninja y sus ojos se iluminaron cuando Tsunade-sensei le dijo que podía darle algunas clases. Kakashi era algo aparte, su actitud era muy fría y no hablaba si nadie le sacaba las palabras forzadas, sin embargo Harry no se podía sacar la sensación de que el muchacho se le hacía conocido de alguna parte y no podía recordar de donde.
En cuanto al Jounin que era sensei de ese equipo, bien… ellos simplemente no habían llegado a un acuerdo, no tenían relación para nada y no se aguantaban. Nadie entendía muy bien porque, ambos muchachos eran muy queridos en la Aldea, Harry había congeniado con todos muy rápidamente y Arashi era el favorito de los shinobis, pero ellos simplemente… no concordaban. Y lo peor había pasado hacía una semana.
Desde que se convirtiera en Genin le habían asignado a un equipo para hacer las misiones que necesitaría para poder rendir el examen de Chuunin. Su Jounin-sensei se llamaba Uchiha Fugaku y bien… Harry y él habían congeniado enseguida, tanto que…
-Flash Back-
Arashi caminaba hasta la oficina de ANBU para presentar su informe a su superior. Él pertenecía a esta sección en secreto, ya que estaba de incógnito para buscar posibles traidores internos, y su pantalla era ser Jounin-sensei. Lo último que había descubierto era ciertos experimentos turbios por parte del Sannin de la Serpiente, que venían acompañados de desapariciones de varios Chuunins y Genins, solo le faltaba algunas pistas más para poder comprobarlo.
Su caminata se detuvo al escuchar sonidos provenientes desde el armario de las escobas, sonrió negando con la cabeza, él mismo lo había usado en el pasado para ciertas cosas, aunque le intrigaba saber quienes estaban allí, porque desde que el Uchiha futura cabeza del Clan había asumido como Jefe de Jounins se tenía prohibido usar el lugar y su sucesor había mantenido la regla.
Imaginen cual fue su sorpresa al ver al mismísimo y siempre estoico Fugaku salir de ese lugar arreglándose el uniforme de Jounin, su cabello normalmente lacio y largo estaba todo despeinado y hasta pudo notar algunas mordidas en su cuello.
Sonrió y se mordió los labios para no soltar una carcajada. Los ojos de Fugaku se abrieron como platos y sus mejillas ardieron en color rojo al verlo.
- Arashi-kun. - masculló evidentemente incómodo. ¡Imagínense cuando en el resto de la oficina se enteraran! ¡Oh, como quería ver quien era la muchacha con la que estaba!
- ¿Todo bien… Uchiha-san? - acentuó la palabra burlón.
Sin embargo, su sonrisa se borró y un ceño estropeó su cara normalmente sonriente al ver la otra persona que salía del armario. No era una muchacha, ni siquiera alguien que se había pasado por su mente, o no… era nada más y nada menos que Uzumaki Harry, quien salía casi en las mismas condiciones que Fugaku. El moreno enarcó una ceja y miró la cara extrañamente enfadada del rubio y la incómoda de su amante temporal.
- Kazama-san. - saludó a Arashi usando su apellido y luego se giró para sonreír al Uchiha, no importándole la presencia del otro, era evidente que ya había calculado el porqué estaban allí. - Nos vemos mañana, Fu-chan. - guiñó un ojo antes de seguir su camino, su trasero redondo contoneándose descaradamente.
-Fin del Flash Back-
Desde esa vez, si es que era posible, su actitud para uno a otro era aún peor. Sobre todo por parte de Arashi. Tsunade decía que era porque estaba celoso, ya que el rubio no había dicho una sola palabra de lo que había visto y nadie le había pedido que guardara silencio. Harry negaba rotundamente y trataba de cambiar el tema cada vez que ella recordaba el asunto, que normalmente salía cuando estaba alcoholizada (es decir diariamente). Por otro lado, ella estaba sorprendida de que él haya logrado poder conquistar a alguien como Fugaku, pero Harry le había dicho que era sexo y nada más.
En fin, hoy tenían una misión y él llevaba orgulloso su venda con la placa de la hoja puesta en su frente, tapando su famosa cicatriz en forma de rayo. Por suerte, hasta ahora nadie le había preguntado el porqué de esa cicatriz tan extraña. Tal vez imaginaban que era un recuerdo del asesinato de sus padres… no sabían que tan acertados estaban, solo que la cicatriz no era tan reciente.
Harry notaba algo nervioso a su amante ocasional, Fugaku estaba en una actitud no-Uchiha, mirándolo de reojo, retorciéndose las manos y abriendo la boca y luego cerrándola al parecer inseguro de hablar. Sus otros dos compañeros de equipo estaban caminando bastante adelante, charlando entre ellos, así que tomó la oportunidad de hacerlo hablar.
- ¿Qué pasa…?
El Uchiha saltó en su lugar y miró algo asustado a su amante. Suspiró.
- Anoche tuve una charla con mi padre… - comenzó resignado. - Ayer a la mañana una tía mía vino a hablar con él para decirle… - tragó saliva y miró para otro lado.
- ¿Sí…?
- Hace algunas semanas, antes de que llegaras… - siguió mirando obstinadamente cualquier cosa que no sea el rostro de Harry. - cometí el error de acostarme con una prima lejana: Mikoto. Era un encuentro de una noche…
- Déjame adivinar. - bufó Harry. - Ella está embarazada.
- Hn. - gruñó Fugaku, antes de asentir y adoptar su actitud Uchiha. Actitud fría, ceño fruncido y caminaba como si el mundo le perteneciese.
- ¿Qué vas a hacer?
- Tengo que casarme. - masculló. - Soy la futura cabeza del Clan y no puede haber un bastardo en la familia. - miró de reojo a Harry. - Este… eh… nuestros encuentros… tendrán que terminarse.
- Awww… no te preocupes. No romperás mi corazón ni nada por el estilo. En todo caso, ¿quien te dice y en el futuro no nos "pasamos de copas" y al otro día nos levantamos desnudos en una cama, sudados y yo con un gran dolor en el culo?
- Hn, no seas vulgar. - gruñó Fugaku, pero una contracción nerviosa en la comisura de sus labios denotaba que aguantaba las ganas de reírse.
Sin embargo, Harry rió y los otros adolescentes frente a ellos los miraron confundidos.
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- El sensei está raro últimamente, ¿ne? - susurró Obito a sus compañeros de equipo.
Jiraiya, que estaba esa mañana con ellos, sonrió malicioso. Él estaba al tanto del asunto del armario de las escobas, su amiga Tsunade se lo había chismeado y, si bien al principio se vio horrorizado, ahora no le importaba ver las claras señas de la preferencia sexual de su único alumno. Es más, era motivo de diversión.
- Su sensei tiene problemas de amor. - susurró el Sannin del Sapo.
- ¿Problemas de amor…? - preguntó Rin, confundida.
- Hai, hai… así que no lo molesten.
Fue media hora mas tarde, en el puesto de ramen: Ichiraku, donde un sonriente Harry se les unió.
- Oh, hola Harry-kun, ¿buen día? - preguntó alegre el Sannin. Arashi gruñó y condujo toda su atención a su tazón de ramen.
- Sip, aunque mis compañeros y yo vamos a tener que buscarnos otro Jounin-sensei.
- ¿Por qué…? Que yo sepa Fugaku-sama no tiene pensado dimitir. - dijo Obito, luego de sorber sus fideos.
- Oh no, no va a dimitir, es solo que va a casarse.
El efecto fue inmediato, justo en ese momento Arashi estaba bebiendo el líquido de su ramen y, cuando escuchó la noticia de Harry, todo su alimento salió disparado de su boca, bañando casi a la pequeña Ayame, quien estaba en el negocio de su padre ese día, porque logró esquivar por muy poco.
- Eso fue asqueroso, sensei. - masculló Rin, con una mueca de asco.
- ¿Ca-casarse? - balbuceó incrédulo el rubio, ignorando a su alumna. ¡Pero si no llevaban ni un mes de pareja!
- ¿Se casa? - Jiraiya parecía estar en un festín. - ¿Contigo?
- No, por Dios. Soy muy joven para eso. Se casa con una prima a la que dejó embarazada. - dijo agitando una mano.
No prestando atención al shock que causaron sus palabras hizo su orden al dueño del Ichiraku. ¡La despedida de su relación con Fu-chan lo había dejado hambriento! También cansado y dolorido, pero de eso se encargaba después.
Dos días pasaron de aquello y ahora Harry se había ganado una enemiga, Uchiha Mikoto. Al parecer, Yamanaka Asuka estaba ese día en el Ichiraku y había escuchado la conversación con el equipo 7 y Jiraiya. Innecesario decir, ahora su pasional y corta relación con Uchiha Fugaku era un secreto a voces en Konoha. No que le importara, él estaba acostumbrado, desde su llegada al Mundo Mágico, a ser objeto de chisme.
.:.Días después.:.
Hoy Harry caminaba por el pequeño parque que había cerca de las caras talladas en piedra de los antiguos Hokages, allí encontró a Kakashi, quien estaba sentado en una de las hamacas, mirando a un lugar indefinido, su mente perdida en profundos pensamientos.
- ¿Podrías decirme que te tiene en esta actitud tan melancólica? - preguntó en voz baja. Kakashi no dio muestras en reconocerlo, así que continuó: - Desde que te vi noto que algo te pasa, pero nadie me ha dicho que es exactamente lo que te sucede, todos me miran y luego bajan la cabeza, diciéndome que te pregunte a ti o al Hokage.
No sabiendo porque, Kakashi suspiró y comenzó a contarle la historia de su padre.
- … ahora está en casa y lo único que hace es mirar por la ventana. No me habla, no come, solo está allí. Él ha intentado… - se detuvo intentando controlar sus emociones. -… pero lo he detenido las dos veces, aunque ya no sé si es mejor dejarlo hacer.
Hubo un largo momento de silencio, mientras Harry miraba las lágrimas que corrían de los ojos del niño. Era demasiado, el pequeño podría considerarse un genio y prodigio, pero solo tenía siete años y aún conservaba algo de su inocencia y esa era una carga muy grande para alguien tan joven.
- Me gustaría hablar con él.
Kakashi se giró para mirarlo con sorpresa.
- ¿Por qué…? Toda la aldea le ha dado la espalda excepto mi sensei, el Hokage y Jiraiya-sama, han tratado de hablar con él, pero nada funciona. ¿Qué podrías hacer tú…?
- No lo sabremos si no lo intentamos. - sonrió.
Kakashi lo miró durante largos minutos antes de asentir renuente y decirle que lo siguiera. Caminaron en silencio hasta un complejo donde había casas bastante lujosas, denotando que el dinero que había ganado en sus famosas misiones el Comillo Blanco de Konoha, era bastante y por ello vivía muy bien.
Cuando entraron a la casa una conocida sensación se apoderó de él. Se aterrorizó, porque Harry sabía muy bien que era… era una esencia mágica la que había en esa casa. Un mago normal no lo notaría, pero él no era normal y podía saber que se había usado magia para limpiar la casa y para impedir que el polvo se fije en los muebles. Molly Weasley le había enseñado ese encanto. Llevó una de sus manos a la pistolera de la varita que estaba escondida en su chaqueta negra, solo por precaución, Shinigami le dijo que los magos no existían en esta realidad, pero era evidente que alguien había usado magia allí. Y no solo eso… la firma mágica se le hacía nostálgicamente conocida.
- Padre está en esta habitación. - dijo Kakashi, antes de abrirle la puerta.
Allí, frente a la ventana, se encontraba una figura que se notaba que fue musculosa, pero ahora estaba flaca por el descuido, el cabello era plateado, pero desemejante del niño, el suyo era largo y lacio. Y el perfil… Harry sintió su respiración detenerse. No podía ver mucho, pero el mago podría reconocer ese rostro donde sea. Pero no podía ser verdad… él estaba muerto. Tragó el terrón que tenía en la garganta antes de hablar.
- ¿Sirius…?
La figura frente a la ventana se atiesó, pestañeó varias veces y se giró lentamente. Allí Harry pudo ver todo el rostro y no había duda, la misma nariz aristocrática, los ojos azules, su rostro era más joven de lo que recordaba, pero era él, no podía ser otra persona. Además notaba la sorpresa y el reconocimiento en la cara del hombre.
- ¿Harry…?
- ¡Oh, Merlín Sirius, eres tú! - exclamó antes de correr para abrazarlo.
El animago lo recibió torpemente, incrédulo ante lo que estaba sucediendo. Pensaba que era una ilusión, no podía ser que su querido ahijado estuviera en ese extraño lugar consigo. Pero estaba allí, lo estaba abrazando y parecía solo un poco más joven de la última vez que lo había visto antes de caer por el Velo de la Muerte.
- ¿Papi…?
Ambos saltaron y miraron la figura desconcertada de Kakashi. Y es que su shock era inmenso. Allí estaba su padre, abrazando y reconociendo al extranjero de la Ola siendo que no había recibido respuesta de él desde hace cuatro meses, por más que hiciera lo que hiciera. Harry-san hasta lo había llamado de otra forma y él no parecía quejarse. ¿Por qué lo llamaba Sirius y quien era Merlín? Su sorpresa era tanta que hasta había llamado papi a Sakumo, algo que no hacía desde que tenía tres.
- Eh, oh… Mmmhhh… - masculló Harry. - Kakashi, necesito hablar con tu padre. ¿Podrías esperar afuera por unos minutos? Prometo que cuando terminemos, Si… eh… Sakumo te explicará todo, ¿de acuerdo?
El niño entrecerró los ojos, pero saltó casi cuando escuchó la voz de su padre.
- Ve, pequeño Paddy, papá hablará contigo después.
Sorprendido por escuchar su voz y aún más su apodo de pequeño (no que fuera muy grande ahora) asintió y cerró la puerta al salir. Inmediatamente, Harry lanzó un hechizo de Silencio y volvió a tirarse a los brazos del hombre que conoció como padre.
- Dime que esto no es un sueño. - sollozó.
- Ni yo puedo creerlo, Prongslet. ¿Cómo es que llegaste aquí? - miró su frente. - ¿Eres un shinobi? ¿Cómo…?
- No, primero tú dime como diablos llegaste a los Países Ocultados.
- Ok, pero después me cuentas todo tú.
- Es un trato. - asintió antes de sentarse en la cama y hacer frente a su padrino.
- Habrás visto que caí por el Velo de la Muerte. - su ahijado hizo una mueca de dolor y asintió. - Luego de eso recuerdo ser encontrado por personas que vestían raro y me llevaron a una celda. No sabía donde estaba, hablaban en un idioma diferente, pero pude lanzarme un hechizo traductor para solucionarlo, agradeciendo a tu madre por enseñármelo. La persona que me interrogó me dijo que estaba en los Países Ocultados, más específicamente en Konoha. Yo no recordaba como había llegado a ese lugar, tampoco pensaba decirle quien era, no estaba seguro si eran Aurores y ellos no pudieron sacarme nada, así que decretaron que había perdido la memoria luego de ser atacado. Aún tenía las heridas que la perra de mi primita me hizo antes de que caiga.- gruñó.
-- Cuando salí me dieron ropas y permiso para darme una ducha, no te imaginarás mi sorpresa al verme al espejo y comprobar que estaba con mi mismo aspecto de antes de que sucediera lo de la muerte de tus padres, antes de que entrara a Azkaban, no había nadie a quien pudiera pedirle respuestas, así que conjeturé que sea lo que sea ese Velo me hizo hacer un salto en el tiempo y caer en este lugar… como para iniciar de nuevo. El Hokage reciente, Sarutobi me dio papales nuevos y fui bautizado como Hatake Sakumo. Enseguida me convertí en shinobi. - se enderezó orgulloso. - Usando mi magia, porque tenía mi varita, alcancé mucha fama y poder, rivalizando con la de un Sannin, hasta me bautizaron El Colmillo Blanco de Konoha.
-- Me hice muy famoso porque le di uso a las clases de esgrimas que todos los Blacks debimos aprender desde pequeño y tenía una espada que, con el uso de mi magia, era mortal. Je… los shinobis creían que era chakra blanco, pero era magia. Se la di a Kakashi antes de que… - terminó en un susurro, mirando para otro lado.
- Hn… he notado tu cabello. - murmuró Harry.
- Yep, al parecer se descoloró durante el viaje de dimensiones. Mi piel también es más pálida, solo mis ojos quedaron del mismo color.
- ¿Y que pasó hace cuatro meses?
Sirius pareció desinflarse.
- Lo mismo que con Prongs y la pelirroja, por mi culpa puse en peligro a mis amigos y no pude soportar que ocurriera de nuevo. Usando mi sentido Gryffindor fui a rescatarlos ignorando mi misión, pero cuando regresamos todos me dieron la espalda, no considerándome un héroe, sino una deshonra.
- Idiotas.
- Sí, de hecho. - sonrió con cariño. - Pero esto era lo único que tenía, la única familia que tuve por años… y yo… yo no podía soportarlo. Sus miradas y desdén me trajeron tantos recuerdos, tanto dolor que…
- Pero tienes un hijo, Sirius.
El animago lo miró y pareció que recién en ese momento se dio cuenta de la verdad de esa declaración, un profundo dolor cubrió su rostro mientras miraba la puerta.
- Mi Paddy… - murmuró, unas lágrimas salieron de sus ojos.
- Oh, Sirius no te pongas así. Yo te entiendo, también creí perderme cuando todos mis amigos comenzaron a morir en la guerra, pero siempre tenía a alguien que me daba fuerzas y amor. Y tú tienes algo muy importante, alguien con tu sangre… no te dejes derrotar, tienes mucho por lo que vivir. Ignora a los idiotas de la aldea, ellos no merecen tu dolor.
Black lo miró por varios minutos.
- ¿Qué… qué pasó en el Mundo Mágico luego de que me fui? - tartamudeó.
- No es momento para eso. - negó enérgicamente con la cabeza. - Hay muchas cosas que quiero que me cuentes. - sonrió malicioso. - Como por ejemplo, ¿quién es el padre de Kakashi?
El adulto se ruborizó ligeramente.
-¿Qué te hace pensar que fui yo quien lo gestó? - masculló.
- Oh, vamos. - rió. - Te veía en Grimmauld cuando mirabas a Bill y no te culpo, era un pedazo de buena carne. Lástima que esa veela estúpida lo vio primero.
- ¡Harry! - chilló Sirius, escandalizado.
- ¡Oh, por favor! ¡Si ya tengo 23! ¡No soy una virgen, pero si bisexual!
- ¡¿Qué? ¡Pero si luces casi igual de cómo te dejé!
- Eso tiene una explicación. - dijo agitando una mano. - Ahora dime lo que quiero saber.
- De acuerdo. - suspiró. - Era un compañero de trabajo, pero prometí guardar el secreto de su nombre, así como él prometió guardar mi secreto sobre la magia y embarazos masculinos. Mi peque cree que su madre murió cuando nació.
- Oh vamos dime, Siri. - gimoteó. - No se lo diré a nadie.
- Está bien, después de todo él ya no está en este mundo.
- Oh, lo siento.
- No lo sientas. - negó con la cabeza. - Nuestra relación era extraña, no había amor, pero si respeto y cariño, él murió en una misión luego de que dos meses del nacimiento de Kakashi. Por razones obvias no le dimos su apellido y tampoco le dijimos a nadie, logramos guardarlo todo en secreto. Aún no sé como lo hicimos, él siempre me cubría durante la etapa más avanzada del embarazo, ya que con la máscara de ANBU y un hechizo en el cabello era más fácil. Luego de nacido nuestro bebé, ya pude inventar lo de la madre muerta.
- Con todo aún no me has dicho su nombre. - Harry gruñó.
- Era un Uchiha. - susurró. La quijada de Harry tocó el suelo. - Sip, es por eso que tuve que obligar a mi bebé a usar esa máscara. Desde sus cuatro años me di cuenta que sería irremediablemente idéntico a su padre, como tú. Si los Uchihas lo notaban iban a investigar y por nada del mundo iba a romper mi promesa a mi amante. Es por eso que… - suspiró. - tuve que incluir a Kakashi también en la promesa de mantener su identidad en secreto. Por suerte él no se quejó, pero sé que está curioso y en algún momento me pedirá saber el porqué de la máscara.
- Que lío.
- Sin duda. Ahora cuéntame tú, Harry. - dijo Sirius, recobrando su actitud despreocupada. - Dime como es que llegaste aquí.
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- Yo, Kakashi-kun. ¿Qué haces aquí afuera? - preguntó Arashi, al ver a su alumno sentado en la entrada de su casa. - ¿Otou-san sigue igual, ne?
- No. - dijo el niño, sorprendiendo a su sensei. - Él está hablando con Harry-kun desde hace tres horas. - los ojos del rubio se abrieron por la sorpresa. - Y eso no es todo… él lo llamó Siry-us y mi otou-san parecía conocerlo.
Los ojos de Arashi se entrecerraron y su quijada de apretó.
- Entremos Kakashi-kun, quiero hablar con tu padre.
- Hai. - el niño asintió y dio paso a su sensei para entrar a la casa.
Justo en ese momento un sonriente Harry salía de la habitación de Sakumo y el adulto, por su parte, hacía muecas como un tonto.
- ¡Oh, Arashi-kun, que gusto verte! - exclamó Sirius con efusividad.
El rubio y el chico lo miraron como si le hubiese crecido otra cabeza.
- Ohayo, Sakumo-san.
- Si no te importa esperar para lo que sea que viniste Arashi-kun, me gustaría hablar con mi Paddy primero.
- No, adelante. Puedo esperar. - balbuceó el Jounin.
- Ven Kashi-chan, tenemos una charla pendiente. - dijo el adulto con seriedad. - Espérame aquí Harry, estás invitado a cenar con nosotros.
El niño asintió y siguió a su padre hasta la habitación. Arashi y Harry se miraron y luego desviaron la mirada, la misma tensión que se formaba cuando estaban juntos en una misma habitación estaba nuevamente presente.
Pasó una hora entera y Harry rogaba que su padrino le esté dando la versión resumida de los hechos a su hijo, porque ya no aguantaba la tensión de estar en el mismo cuarto que Arashi y mucho menos que el otro le mande miradas disimuladas cuando creía que no lo veía. Estaba rayando sus nervios.
- ¿Por qué lo llamaste "Sirius"?
- ¿Eh? - llevaban tanto tiempo en silencio que la pregunta lo tomó desprevenido.
El rubio entrecerró sus ojos azules, se acercó a grandes zancadas hasta Harry y lo aplastó contra la pared agarrándolo por los hombros.
- Kakashi dice que llamaste a su otou-san "Sirius" y que él te respondió, dime por qué. Quiero saber cual es ese secreto que tan celosamente guardas.
- Yo no guardo ningún secreto. - siseó Harry, entrecerrando sus ojos. No intentaba luchar, porque sabía que el otro hombre era mucho más fuerte… y magia no podía usar... por ahora. - ¡Suéltame!
- No. - gruñó, volviéndolo a estrellar contra la pared. - Ahora mismo vas a decirme que es lo que el Hokage y Tsunade-san saben que yo no sé.
- No voy a decirte nada. - dijo el moreno, levantando la barbilla desafiante. La cercanía del otro cuerpo estaba haciendo que miles de mariposas revolotearan en su estómago.
- Te obligaré. - masculló en voz baja. El contacto con Harry también estaba haciendo mella en su propio cuerpo.
- Inténtalo. - retó.
Sus ojos hicieron contacto y se quedaron mirando por largos minutos, detallando y memorizando el rostro del otro sin siquiera notarlo. Estaban tan perdidos en su escrutinio que no escucharon la puerta del dormitorio abrirse.
- Wow… búsquense una habitación. Mi pasillo no es un burdel. - se escuchó una voz burlona.
Se separaron como si su contacto quemara (que era en parte cierto) y miraron espantados la figura sonriente de Hatake Sakumo. De su mano, el pequeño Kakashi seguía perdido en su mundo, sorpresa, revelación, choque y muchas otras emociones pasaban por lo que se podía ver por arriba de la máscara que usaba sobre su boca y nariz. Y no era justamente por el espectáculo de su sensei.
- No necesitamos tal cosa. - masculló Harry. - ¿Está todo bien? - preguntó cabeceando en dirección del niño.
- Lo estará. - miró al rubio que aún estaba algo ruborizado. - ¿Qué necesitabas, Arashi-kun?
- Eh… nada, volveré mañana. - musitó, antes de abandonar la casa a grandes zancadas.
- Arashi es una buena persona, Harry. Deberías intentarlo.
- ¡¿Por qué todo el mundo piensa que él y yo tenemos algo?!
Continuará…
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Notas finales: ¡¡¡¿Sakumo es Sirius?!!! Ship, como toda fan de HP me niego rotundamente a esa muerte y por eso decidió darle la vida de Sakumo. Todo lo referido a su vida lo saqué de la página de Wikipedia y traté más o menos de amoldarlo a mi fic. No sé si las fechas coinciden, pero esto es un AU… entonces, se me permiten algunas transgresiones XD
En cuanto a Arashi: Sip, yo sé que todas las que leímos el manga leímos el nombre "Kaseiyo" en el pergamino gigante donde Naruto firmó para tener el contrato con las ranas. Pero… yo consulté en Wikipedia, que es de donde saco la mayor parte de mis datos, y a otra fanática de este manga/anime y ella me dijo que el nombre puede ser traducido también a Arashi XD En cuando al apellido, desde hace un año que vengo leyendo fics de este anime en inglés, y allí todos lo llaman Kazama Arashi, estoy actualizada en el manga y, hasta entonces, no sé de donde ha venido ese apellido. Pero, en vez de inventarme uno, le puse ese. XD
Porque admitámoslo, nadie me saca de la cabeza es el padre de Naruto es el Cuarto Hokage, y no es posible que nadie haya sabido el apellido del rubio y no lo relacione con nuestro querido jinchuuriki ¬¬´ Entonces… creo que Uzumaki es inventado, o tal vez lo sea de su madre… no sé…
Y si al final resulta (después de todas las pistas que Kishimoto- sama ha dado, tampoco somos estúpidas) que Naruto no es su hijo… lloraré T.T
También hay deben tener en cuenta que, para este entonces, Tsunade aún no ha salido de Konoha.
¡¡Nos leemos!!
