Capitulo Tres
Té de menta
Soundtrack:
° Tsukuyomi Moon Phase Seal & Epitaph yuki kajiura
° Kase no machi e yuki kajiura
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Té De Menta:
Las propiedades del Té de Menta es que ayuda en la disminución de la ansiedad, sobre todo si se toma caliente en un ambiente relajado y tranquilo. Su aroma fresco da el placer que se siente al tomarlo, colaborando a la persona que la tome calme su estado nervioso.
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"¿Y cómo huir cuándo no quedan islas para naufragar?"
(Joaquín Sabina)
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El aire era cobrizo y no podía negar que todo lo que estaba pasando era una pesadilla, no volvería a caer, siempre se prometía lo mismo. Pero Rafael no estaba ayudando de nada. Y aun cuando no era su culpa…. Se sentía pésimo consigo mismo… Nunca había sido la culpa de nadie en realidad pero no podía evitarlo.
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Ese día había llegado Rafa tomado de la mano con Robín, su mujer. Ellos no estaban acostumbrados verlos juntos, ni menos en la guarida. Pero su visita indicaba todo lo que eso significaba, algo había pasado. Y por la sonrisa que él llevaba, era algo bueno.
. – Viejo esto es épico. Sáquenle una foto a Rafa… ¡esta sonriendo! – Donnie ignorando el comentario de Mikey se dirigió a ver como Rafa tocaba la puerta de Splinter, pero Robín acercándose a su oído le indica algo y este girándose gustoso mira como sus dos hermanos menores lo miraban con extrañeza.
. – Necesito que este toda la familia presente para este acto – los dos menores sin perder tiempo ubicaron a todos sus conocidos y amigos que tenían. Claramente solo sus amigos humanos que eran Casey, Abril y Ángel.
Después de esperar cerca de una hora, estaban todos reunidos mirando como Splinter estando sentado en su tatami observaba con cautela a su hijo. Claramente sospechaba que algo sucedía pero no podía poseer la certeza de los acontecimientos. Paseando la mirada entre como el tomaba la mano de su mujer sonrió para adentro.
Al principio no le agradaba la idea de la convivencia entre su hijo y su mujer, pero con el tiempo ellos decidieron pedirles su bendición, y junto a unos anillos todos estaban conformes a lo que era una boda no oficial por la familia.
Leonardo tomando a Kenshô en sus brazos observaba como Rafael se puso de pie y acerco a Robín a su persona, supuso lo que vendría a continuación.
. – Familia hoy por fin me he decidido a dar el paso más grande de mi vida – todos estaban por decir algo cuando escucharon un grito de la familia.
. – Ya era hora que decidieras madurar viejo– todos riéndose se giraron para ver como Casey se apoyaba en su novia, lleno de lagrimas en los ojos por la risa.
. – No Casey eso aun no lo ha decidido. ¿No ves la cara que aun conserva? –
. – Mikey yo te daré una nueva cara si no te callas
Rafa tomando de nuevo la compostura miro a su familia y sonriendo a no más poder, tomo el vientre de su mujer.
. – Robín y yo volveremos a ser padres – todos saltando de su sitio fueron a visitar a la pareja. Las cuales se sintieron muy felices hasta girarse para ver a Splinter.
. – Rafael me alegro que por lo menos hayas hecho las cosas bien – todos dejando las sonrisas de lado quedaron extrañados por tal comentario sin sentido.
. – Por lo menos ahora si siento una satisfacción. Que uno por lo menos hiciera las cosas bien –
Se provoco un silencio sepulcral. Todos se quedaron en sus puestos, evitando mirar a Leonardo. Este en cambio no pudo hacer nada más que sonreír y pedirle a Kenshô que lo acompañara hasta afuera.
. – Hijo voy a salir un momento. Espero que puedas quedarte aquí y seguir jugando con tu prima ¿sí? – el pequeño asintiendo vio como su padre se iba y como Abril llegaba a tomarle la mano.
. – ¿Kenshô estás bien? – el niño mirando hacia la mujer asintió con la cabeza.
. – Mi padre a veces necesita aire fresco. No lo culpo, después de todo él es mitad sangre fría.
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Corriendo.
Se había vuelto una costumbre desde que todo se había vuelto malo para él. Con la separación de Abril y Casey, la boda de Donnie en camino y ahora el nacimiento del primer bebe legitimo de Rafa… todo le daba vueltas.
Nunca había planeado nada de lo que estaba ocurriendo en su vida. Desde su nacimiento hasta las peleas contra el pie… Todo había sido por las cosas que le provocaba el destino. Muchas cosas lamenta desde entonces, que le haya tenido que cortar la cabeza a Shredder por ejemplo.
Pero el nacimiento de Kenshô había sido una bendición para él, todo era malo en su vida. Había tenido hasta una depresión en una época pero… Su hijo, cuando lo sostuvo en sus brazos sintió que todo estaba bien, que por fin podría manejar algo en todo lo que le estaba sucediendo. Que alguien dependiera de él en todo sentido le agregaba una carga a su espalda, otra de las muchas que tenía pero… esta era la única que estaba dispuesto con toda su alma, mente y cuerpo para llevarla.
Splinter jamás lo perdono por eso, era una deshonra que llevaría hasta el final de sus días. Que su hijo mayor haya roto tantas reglas para él fue imperdonable. Que se dejara seducir por una humana, que revelara su existencia, que jurara no revelar la ubicación de una mujer que aparentemente jamás sintió nada por él y el nada por ella… que tuviera un hijo por esa jugarreta… y además de eso…
Despertando sobresaltado se fijo que había estado dormitando mucho tiempo, era algo común cuando quería salir a tomar algo de aire. Era hora de volver a casa.
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Al entrar en la guarida noto que todas las luces estaban apagadas. No había nada que demostrara la actividad en el lugar. Sonriendo comenzó a pasar para subir hasta las escaleras cuando noto algo en una esquina.
Girándose vio como su hijo pequeño dormitaba al lado de las escaleras. Al verlo unos segundos el pequeño logro reaccionar, sonriendo pesadamente espero a su padre se acercara para estirarle las manitos y el adulto riendo suavemente lo tomo en brazos mientras sobaba su caparazón.
. – Me dijeron que me durmiera, pero no me gusta dormir… no sin ti – el padre soltando un pesado suspiro asintió y se lo llevo a la habitación.
Esa noche soñó… todo… Kenshô ya se sabía la historia… de memoria.
Abril estaba llorando cuando lo vio. El fue a consolarla y decirle que se tranquilizara, todo lo que estaba pasando ella la había dejado muy delicada… y cuando le llego la carta ella reventó.
"Abril O'Neil. Sabemos que eres amiga de la tortuga Leonardo. Bueno, yo lo sé, eso no debe asustarle, soy una miembro de los Tigres Negros y no le diré a nadie de tu existencia. Se le solicita que hable con su amigo tortuga para que podamos reunirnos a tener una conversación de suma importancia. Las instrucciones están al reverso de la hoja, pero eso no es de su incumbencia, solo le pido que sea discreta, Leonardo sabrá lo que está en juego cuando usted le diga, así que por favor no le diga a nadie más que el. Gracias"
Apenas el termino de leer la miro a los ojos, supuso que era serio y que si no hubiera tenido tanta importancia no le hubiera hecho una carta escrita con sangre a Abril.
. – Gracias Abril. Pero por favor, si no llego dentro de un día diles a mis hermanos que tuve una asunto pendiente – dicho y hecho decidió darse media vuelta e irse.
Estaba llegando al lugar acordado. Un callejón a las orillas de la ciudad, algo muy oportuno para esconderse y hacer una emboscada. Pero sabía que no podía ser eso, jamás podría serlo. Al meterse dentro vio como de la oscuridad salió una mujer.
Estaba asustada y muy enojada, además que tenía una caja en sus manos. Ella al verlo con lágrimas en los ojos dejo la caja en el piso y dando media vuelta corrió. Ella corrió hasta estar a una distancia prudente para poder girarse y volver a verlo antes de desaparecer por la neblina de las rendijas de las alcantarillas.
. – ¡Lo siento Leonardo. Pero no tengo opción… Nunca la tuve en realidad! – y dándose media vuelta siguió corriendo hasta no dejar rastros.
Caminando con pasos seguros mientras sacaba una de sus espadas vio la caja, semi cerrada. Frunció el ceño, no podía confiar en esa gente. Hace aproximadamente un año y medio que tenía mucho cuidado con lo que hacía y lo que pensaba.
Tomando la caja en sus manos se aparto del callejón y dejo la caja sobre un basurero para tomar bien su espada. Con extrema seriedad y fuerza abrió la caja, y lo que tenia adentro lo dejo consternado.
Había una pequeña tortuga bebe, estaba dentro de unas mantas rasgadas de ropa con un sonajero. El quedándose en extremo silencio no supo qué hacer. Todo lo que había pasado hasta ese momento no era nada comparado a lo que estaba por suceder.
Sin emitir ningún sonido pudo ver que de un papel decía la simple frase "Ya lo sabes… y con eso me basta".
Tratando de decir cualquier cosa escucho el sonido de un auto pasar mientras tocaba la bocina. Y el bebe abriendo los ojos de golpe comenzó a llorar. Leonardo casi por instinto lo tomo en sus manos y lo acuno en su pecho. Como remedio el pequeño se acurruco en su pecho mientras lentamente dejaba de llorar, pero sin dejar de sollozar el pequeño apegaba sus brazos a su pecho mientras miraba el lugar extraño.
Estaba desnutrido. Se podía ver como sus brazos delgadísimos se aferraban a sus dedos mientras chupaba uno como si leche se tratara. Leonardo sin poder decir palabra alguna comenzó a caminar por los pasadizos hasta alguna alcantarilla al cual podría ubicarse con seguridad.
Con hambre y más encima falta de amor, el pequeño se abrazaba a Leonardo como si no hubiera un mañana, además de cerrar los ojos por la oscuridad. No supo ni entendió porque lo primero que hizo fue llegar a la casa de Abril.
Ella no dijo palabra cuando el golpeo la ventana. E incluso sonrió aliviada, pero la sonrisa se le fue cuando vio que estaba cargando consigo un pequeño bulto. Abría estado bien hasta que escucho el sonajero.
. – Leonardo – el alzando la mirada vio como ella intentaba ver dentro de lo que tenía ahí. Este sin saber que hacer le paso el bulto mientras se tomaba la cara con las manos.
. – Abril….Yo – girándose con la mirada desorbitada vio como ella con los ojos a no más poder miraba al pequeño que lo tenía en frente.
El pequeño además de estar delgado y en mal estado. Miraba atentamente a Abril, no con esa extrañeza de cualquier bebe que mira a algún adulto por primera vez. Sino que estaba con una mirada de sumisión completa, estaba atento a cada movimiento que ella hizo, pero sin dejar esa mirada de tristeza
Ella no pudo evitar no contener las lágrimas, veía en esos pequeños ojos como todo lo que había tenido que pasar era un eterno miedo. Miedo a lo que le seguiría en el futuro, supuso que si estaba con Leonardo era porque no existía otra opción, pero él…
. – Es bellísimo – Leonardo girándose vio como ella acunaba al bebe mientras se dirigía a la cocina en busca de leche.
. – Se que es pequeño pero tiene como unos cinco meses por lo previsto. Puede alimentarse de otra leche que no sea la materna. Tratare de conseguirme una que este con mucha grasa para que suba de peso – Leonardo poniéndose frente a Abril le tomo la mano con la que estaba intentando hacer el biberón.
. – Abril… yo… no merezco esto – tomando al bebe con suma delicadeza se aparto lentamente de ella.
. – Tengo que cumplir con mi sentencia solo y… eres demasiado amable por lo que he hecho – ella negando con la cabeza siguió haciendo la leche. Al terminar la calentó y mientras esperaba el microondas lo sonrió con dulzura.
. – Leonardo no soy nadie para decirte en lo que has fallado. Sé que tal vez soy demasiado amable pero… todos cometemos errores y siempre te apoyaré… en todo lo que hagas – Leonardo bajando la cabeza sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas.
Ella viendo a ambos abrazándose mutuamente mientras Leonardo luchaba por contener las lágrimas se acerco para darle un confortable abrazo. Quería traspasarle la tranquilidad, que lo que hiciera, estaría bien y no dejaría que a ninguno de ellos dos le pasara nada malo. Quería a Leonardo… mucho en verdad pero… ese niño no era de ella.
. – Gracias –
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Kenshô abriendo los ojos vio como su padre dormía al lado del niño, este siempre tenía una semblante sería, pero la tortuguita podía decir que lo había visto sonreír más que cualquiera otro en el mundo y eso lo enorgullecía.
Leonardo sintiendo unas pequeñas manitos moverle el brazo se despertó de golpe, mirándolo con sobresalto vio como su pequeño acortaba la distancia mientras gateaba a su lado, el padre sonriéndole le acerco y abrazo mientras se acomodaba para seguir durmiendo.
Sintiendo como Kenshô le tocaba la cara abrió un perezoso ojo. Y el niño sonriendo le planto un tierno beso en la frente mientras sonreía con ternura y se acomodaba entre sus brazos.
. – Te amo papá – Leonardo sonriendo con mucha alegría también beso en la frente a su pequeño.
. – También te amo Kenshô…
...
"Puedes pasarte la vida culpando al mundo, pero tus éxitos y tus derrotas son de tu entera responsabilidad"
(Paulo Coelho)
TBC.
Bueno... Gracias por llegar hasta aquí y por leer mi historia... treinta segundos de comentario... me animaría mucho... gracias
Nos leemos pronto
