Después de unos días de vacaciones entrañables vuelvo con más fuerza que nunca, con más historias que contar y más capítulos que traer, gracias a todos por seguir la historia e comentarla. Espero nuevos comentarios, nuevas críticas, buenas o malas que me ayuden a escribir cada vez mejor y mejorar entre todos. Que vuestros deseos para este 2015, se cumplan ya que solo la muerte es el fin y lo demás un largo camino que recorrer. -
Pero nada seguía en Lima y en 2012. Por alguna razón, dios le habría castigado y ahora tendría que soportar volver otra vez a pasar por lo mismo.
Cuando de pronto se apareció a su lado una figura, Robín Berat era su antiguo vecino que murió hacia un par de años.
-Señor Berat, como está aquí, está muerto no puede ser esto no es real, no es real –repetía una y otra vez Kurt asombrado por ver allí al señor Berat.
-Tranquilo chico, solo soy un espíritu que te acompaña en estos momentos.
-Usted sabe porque he vuelto al pasado –pregunto Kurt mientras Robín se reía a carcajadas.
-Lo pediste tu muchacho, no recuerdas el deseo.
-Pero yo no quería eso –dijo Kurt enfadado.
-Quizás tu no, pero tú corazón si, por eso estas aquí, sabes que algo no hiciste bien y ahora tienes la oportunidad de enmendar el error –dijo Robín mientras se paseaba por la habitación.
-Pero que puedo hacer –dijo Kurt mientras estaba asombrado, nervioso e inquieto.
-Eso lo sabrás tu cuando llegue el momento, simplemente te diré que no desperdicies el tiempo, las segundas oportunidades solo pasan en contadas ocasiones –dijo el señor Berat
De pronto el señor Berat había desaparecido y Kurt estaba cada vez más convencido de que se había vuelto loco.
-Esto no puede estar pasándome, no en navidad no –dijo Kurt mientras empezaba a temblar si todo era cierto su trabajo en Nueva York no existiría, su vida entera había dejado de existir para volver a la decadente vida del estudiante de Lima.
-Kurt tienes visita –oyó que decía Burt desde el salón.
-¿Quién será ahora? –pregunto Kurt para si
De repente vio, un chico alto, de pelo negro rizado, ojos verdes y vestido como en algún anuncio de algún colegio de elite, era Blaine, su ex o ahora novio.
-Kurt como este cariño –dijo Blaine mientras le besaba para sorpresa de Kurt y le abrazaba pero él seguía sin hacer ningún movimiento.
-Kurt, ¿estás bien? –pregunto preocupado Blaine mientras lo miraba extrañado por esa frialdad.
-No, no estoy bien –contesto Kurt desde su más sentido pésame.
-Burt ya me conto que habías llegado a 40 de fiebre, pero dice que vas mejorando, espero que te recuperes pronto para nuestra cita.
-¿Nuestra cita? –pregunto Kurt
-Sí, no te acuerdas iremos a Nueva York, pasaremos dos días maravillosos, y planeamos ir a todos los sitios.
-Ah, sí si ahora lo recuerdo –dijo Kurt mientras sonreía.
La cita de Nueva York, según la recordaba Kurt fue un infierno, se perdieron mil y una vez, les robaron, la comida era de todo menos comida, y luego acabaron discutiendo no fue un buen día.
-Seguro que lo pasaremos genial –dijo Kurt mientras se reía histéricamente.
Blaine lo miraba extrañado, pero suponía que era un efecto secundario más de la medicación o del resfriado mismo por la fiebre alta.
-He traído unas películas, ¿quieres verlas? –pregunto Blaine mientras sacaba la sirenita e otras películas.
-La sirenita enserio Blaine, tenemos 30 años no podemos ver eso –dijo Kurt convencido hasta que se dio cuenta de lo que dijo.
-¿30 años? –repitió Blaine extrañado
-Quería decir 18, 18 –repitió Kurt esperando que no insistiera más de la cuenta.
-He traído el musical de Mama Mia –dijo Blaine sacando la portada de la otra película.
-Vamos a verla –dijo Kurt animado pues no la veía desde hacía años.
Disfruto mucho de la película, pero había un pequeño problema, si seguía con Blaine, tendría que fingir seguir con él, hasta que se fuera a Nueva York, Si no recordaba mal se había ido de casa a los 19, tendría que esperar 1 año entero para recuperar su vida.
Y no es que Blaine no le gustara, era que simplemente sus caminos se habían ido por distintos lugares, para siempre hacia tiempo.
-Kurt, me haces tan feliz –dijo de repente Blaine apoyando su cabeza contra su hombro.
-Y Yo también lo soy –repitió Kurt monótonamente.
Ese gesto le había sorprendido, nadie en años le había dicho te quiero o me haces tan feliz, sus relaciones eran simples amantes nada más.
Kurt siguió mirando la película pero no podía evitar sentir un mal sabor de boca, como si estuviera traicionando a Blaine. Como si esta vida no fuera la suya y estuviera suplantando otra vida. Aunque por alguna razón extraña le gustaba el momento presente.
-¿Quieres ver otra película? –pregunto Blaine cuando vio que mama mía se había terminado.
-Anda pon la sirenita –dijo Kurt mientras veía el brillo de los ojos de Blaine cuando era feliz, Blaine era como un agua cristalina que se podía ver y apreciar a través de sus ojos, fue entonces cuando el corazón de Kurt se rompió, estaba definitivamente engañando a Blaine, tenía que romper con él, para no hacerle más daño, esperaría después de la cita y entonces rompería definitivamente con él.
