Nota importante 1: Hice algunas modificaciones. Al leer el quinto libro... tengo una idea más clara de como son los personajes que participan en el fic.
Nota Importante 2: Ah, el pequeño vocabulario... tengo la tendencia de escribir ciertas palabras en inglés mientras escribo mis fics, más por elegancia, y porque me recuerda más la escritura de Rowling que con otro objeto. Espero no estorbe la lectura siendo tan poco...
Rainbow: Arcoiris. ¿Que más podían esperar de Siri-boy? Debía ser algo muy, muy hermoso... xD
Headmaster: Director
Godric's Hollow: Valle de Godric
Diagon Alley: Callejón Diagon
Moony: Lunático
Marauder: Merodeador
III. James
Con un bostezo, James Potter se estiró en la silla sobre la cual estaba sentado escribiendo la respuesta de Sirius Black, llevándose una inconsciente mano al desordenado cabello azabache: "¿Vas a matarme, eh?" recordó notoriamente divertido "Veamos quien gana..."
Rainbow estaba posado junto a su ventana, tal como Sirius le había acostumbrado, mientras, a la distancia, desde su jaula abierta, su propia lechuza blanca, Anagni, observaba con recelo al recién llegado, sus plumas algo erizadas.
-Así que voy a tener que avisarles a todos ahora - resopló, simulando enfado, aunque el tener que idear algo le aclaraba la mente, en medio del aburrimiento en que se habían convertido las vacaciones - ¿Y como lo voy a hacer?
Anagni lo miraba con atención desde sus grandes ojos ambarinos. James suspiró, y se puso de pie, tratando de evitar aletargarse. Pero era bastante difícil; hacía calor, el día estaba hermoso y el aire fresco entraba a raudales a la habitación a través de la ventana abierta, dejando ver un paisaje realmente bello; Godric's Hollow. Era el clima ideal para pasarse toda la tarde en un lago, o durmiendo bajo los árboles. Y daba por hecho que eso sería lo que Sirius estaría haciendo en este momento, a las afueras de Londres en el campo de su tía abuela.
El muchacho, imaginándose la situación, no pudo evitar la carcajada. Rainbow pareció asustarse, y chasqueó el pico, evidentemente molesto, al tiempo que Anagni lo observaba con más desconfianza. Obviamente, ella estaría acostumbrada a los efusivos arranques de alegría de su dueño, a veces sin explicación convincente; ya cinco años viviendo junto a un muchacho semejante, era demasiado pedir que no conociese sus costumbres.
No podía evitarlo; le alegraba que Sir hubiera decidido pasar las vacaciones en casa de algún familiar, por más lejano que fuera. Su amigo le había contado que Matilde Shelley era una tía abuela segunda, en alguna lejana rama de árbol familiar que se hallaba en su casa, y que había desplazado tanto su anterior nombre, como su apellido, - Anthonella Black - al descubrirse que era una squib. Pero eso, sinceramente, no era importante; lo que destacaba, se resumía a decir que se trataba de una buena mujer, que acogía a Sirius durante las que el mismo llamaba "insoportables cuatro semanas de tortura constante, en las que Madre me recita todos los días el manual de comportamiento de los sangre limpia en la familia Black... ¿Nos ve acaso como seres reales? ¿Qué le pasa?"
James, con una sonrisa de oreja a oreja, despejó de trozos de pergamino arrugados su escritorio, y tomó la carta a mitad de hacer:
"Sirius:
¿El próximo fin de semana? ¿No falta demasiado tiempo? Pero bueno... no hay problema. Tendré que hacerme el ánimo de esperar hasta entonces. Ah... ¿Yo me tengo que encargar de avisarle a todos? (Ríete todo lo que quieras, ingrato) Pues lo haré, no se ocupe, señor Abulia. Creo que Peter podrá ir sin problemas, pero dudo respecto a Remus..."
El joven dejó la pluma de águila unos segundos, pensativo. La noche anterior, había sido luna llena, por lo que daba de hecho que Remus debía de estar recuperándose de la metamorfosis. Imaginaba que estaría más que agotado, ya que aún recordaba, sin poder eludir cierta tristeza, los brazos y piernas de su amigo, absolutamente llenos de cicatrices y cortes profundos, y las grandes ojeras con las que asistía a clases. Sabía que Remus tenía una gran fuerza de voluntad, y era capaz de estar de pie al día siguiente, pero era peligroso para él y no quería arriesgarlo a más de lo que ya estaba expuesto. Por que, reflexionándolo seriamente, a la única persona que Remus parecía temer, era a sí mismo. Y no debía ser nada agradable guardar ese temor. De todos modos, decidió enviarle una carta, avisándole de la reunión en el Diagon Alley.
"... pero le avisaré de todos modos. Espero que esté bien.
¿Todavía estás vivo? ¿No llegó el asesino a sueldo que te envié? ¡Ya volvieron a estafarme!... pero no te preocupes, lo intentaré de nuevo.
¡Claro que vi lo de la profesora McGonagall! Adivino que ha de sentirse muy orgullosa con su nombramiento. Ah, yo también opino que Dumbledore lo hará mejor que nuestro anterior headmaster. Dippet se mantenía muy alejado de sus alumnos, mientras que con Dumbledore podemos hablar francamente, sin temer. (A excepción de tú y yo, que hemos hecho demasiadas cosas como para quedar impunes)"
Se detuvo un momento, recordando con claridad muchas de las cosas que habían hecho junto con sus amigos. La verdad es que Hogwarts se echaba de menos, le gustase estudiar o no. Y siendo sincero, extrañaba al colegio, sus amigos, y al quidditch, al maravilloso quidditch.
Claro que había practicado en su escoba, la Nimbus 1980, pero no era lo mismo, montar en un solitario valle, rodeado de árboles y montañas, que hacerlo en la cancha de quidditch, donde en vez de tanto árbol y montaña, se encontraba el resto de los jugadores de Gryffindor, el estadio lleno, y le inundaba la maravillosa sensación en el estómago que sólo puede preceder a un partido. Ardía en deseos de jugar contra alguien, y aunque no lo admitiera, de volver a clases, pues eso le aseguraba regresar a su ritmo normal de vida.
Pero aún faltaban dos semanas para eso. Así que abatido, salió de sus ensueños dispuesto a terminar la misiva, pero una melancolía bastante extraña lo concentró en sus recuerdos pasados, casi tres años atrás.
"- ¿Crees que en este salga? - preguntó Sirius a un aproblemado James, pues estar en la sección prohibida de la biblioteca, manteniendo la capa invisible estable entre dos personas, sosteniendo un farol, y que además le pidieran ayuda, era más de lo que podía ofrecer, y esto lo sacaba de quicio.
-¿No puedes buscar tú sólo? - pidió, casi exigió, mientras sentía los brazos entumecidos por el peso.
-¡Son cientos y cientos de libros! - gimió Sirius, mirándolo con desesperación - Vamos a pasarnos años buscando antes de encontrar algo que nos sirva para el asunto de "Moony"
El cuarteto había convenido en llamar así a Remus, puesto que de ese modo, sólo entre ellos mismo comprenderían el tema que se estaba tratando. A Lupin al principio no le había hecho mucha gracia, pero al final, comprendió que era lo mejor.
-Bueno, pero hácete el ánimo y busca - replicó James, comenzando a enfadarse por el negativimo de su mejor amigo - No sacas nada con quejarte.
-Claro, como tú no tienes que estar cargando estos libros tan pesados - adujo Sirius, con un tono de evidente molestia muy mal disimulada.
-¿Ah, sí? - James había perdido la paciencia - ¿Me ves a mí con el farol, la capa, y además, tengo que ayudarte a escoger libros? ¡Ah, no lo siento!
-De todos modos, tienes que ayudarme - reclamó Sirius, enojado - Tú eres mejor que yo en este asunto de Transformaciones, aunque por bien poco, te diré. Prácticamente estamos iguales Sabes muy bien que mi materia es Astronomía, pero te cuesta entenderlo. Aparte que vamos a ayudar a Moony entre todos.
-¡Lo sé, pero no puedo usar ninguna de las dos manos!
-Nadie te pide las manos - indicó Sirius, cierta ironía en la voz - ¿Qué no puedes apoyarme parloteándome los libros que se te ocurren?
-No vengo a la sección prohibida todas las noches, se defendió James, bastante irritado ya - Sólo una vez a la semana, si tengo tiempo.
-Es casi lo mismo.
- Te dicen que no.
-¡Que sí!
-¡Por supuesto que no!
-¿Quién está allí? - la voz tenía cierto toque de malicia - ¿Alumnos fuera de la cama? Oh, no, no, no... Eso no está bien, niños...
Ambos chicos enmudecieron de pronto, y Sirius se apresuró a esconder el libro bajo la capa invisible, mientras James hacía otro tanto con el farol.
-Es Peeves - explicó Sirius, más calmado una vez que consiguió meter el libro bajo el pijama.
-Ya lo sé, no soy tan tonto como crees - replicó James, que definitivamente estaba disgustado.
-¡Cállate o nos van a descubrir! - enfatizó Sirius, malhumorado. Solía ser mucho más impaciente que su amigo, pero cuando este le seguía la corriente, se prendía fuego con mucha mayor rapidez.
-Sé que hay alguien en la sección prohibida... - oyeron la voz del Poltergeist muchísimo más cercana.
Los dos muchachos, sin esperar ni avisar, como si pensaran a un tiempo, largaron a correr por el pasillo, atropellando a Peeves al pasar. El Poltergeist bufó algo que en definitiva no quisieron oír, y atravesando varios tapices, terrazas y salones, llegaron en un dos por tres, a la torre de Gryffindor.
-¡Nos salvamos de milagro! - remarcó Sirius, apoyándose contra la pared, y dejándose resbalar por ella, junto a la dama gorda.
-¿Cuál es la contraseña? - preguntó James, dejando el farol en el suelo, pues el corazón le daba tumbos en las costillas.
-Con una condición - propuso Sirius.
-¿Cuál? - dijo el chico de los lentes, con evidente desinterés.
-¡No me quiero enojar contigo! - se quejó Black, encogiéndose de hombros - ¡No puedo hacerlo!
James le miró un segundo. Le fue tremendamente difícil contener la risa ante la expresión de Sirius; todo su cabello como electrizado, y sentado en el suelo, junto a la pared, pero con todo el orgullo y calma que le fue posible (Su más acentuado defecto siempre fue el orgullo, pero en esta situación le era complicado hasta experimentarlo) dijo:
-Bien... no creo que haya problema. Yo tampoco me voy a enojar contigo
Iba a decir Sirius sonrió:
-¿Amigos otra vez?
-Vale - contestó él.
Y luego de estrecharse las manos y de decir la contraseña, entraron a la sala común."
-¿James?
El muchacho levantó la vista. Su padre estaba de pie al lado de la puerta, y no pudo evitar la sonrisa.
-¿Le escribes a Sirius?
-Sí papá. Estoy terminando la carta.
-¿Sirius ha informado a sus padres de donde se encuentra, por casualidad?
-No que yo sepa. Y menos creo que lo haga.
El hombre alto, de mirada dulce, le observó unos segundos, reflexivo. Agregó de repente:
-¿Te gustaría practicar un poco de quidditch?
-¡Me encantaría!
-Entonces, vamos. Termina la carta, y te ganaré allá afuera.
-¿Cómo sabes? - se molestó James.
La risa de su padre tranquilizó al chico, el que tomó la pluma y tinta para terminar la carta:
"Bien, ahora te dejo. Voy a practicar quidditch un rato. Enviaré esto al regreso del juego. Anagni no me mira con buenos ojos... así que no me quiero arriesgar a picotazos al hacerlo tan aprisa.
Una patad... no, un abrazo (Se supone) Oye... ¿Estamos haciendo una pelea postal?
James Potter."
¡Y aquí llega el esperado tercer capítulo! Disculpen la demora de meses y meses, pero es que no había tenido el tiempo necesario como para publicar. Espero sinceramente que les guste, y que continúen leyendo conforme avance la historia.
Respuestas a los reviews...
HaRu-DarKdi-LiSuN: Hola, Haru! Me alegra que te haya gustado. James también es uno de mis personajes favoritos... espero haber cumplido con tus expectativas sobre él. Créeme que nadie quiere dejar solo al pobre Remsie - Pooh (Te robé el nombre, Joyce xDDD) en una noche de plenilunio, pero él mismo se asegura que esto sea así. No en vano en momentos llega a temerse a sí mismo... Espero que sigas leyendo. ¡Un gusto conocerte!
Javiera: En verdad me conmueve que encuentres el fic "Fantástico" con mayúsculas. Gracias, amiga. Pues espero que te haya gustado, este capítulo incluyó al encantador Prongs... ¿Es de su gusto, muchachas? xDDD Pd: ¡Sigue leyendo, por favor!
Joyce Granger: Remsie - Pooh es verdaderamente adorable, creo que el todo el mundo le conoce esa faceta. No podía dejar la clásica cortesía marca "Lupin" fuera de la historia... ¿No es así? - xDDD ¡No sabes cuanto me tranquiliza que destaques como te gustó la forma en que planearon convertirse en animagos! En verdad fue algo que me dejó casi sin cabeza; no sabía como empezar. Gracias. Lamentablemente, (debo repetirlo, Joyce) tengo que integrar a Peter a la trama. No quisiera convertir a este fic en un típico "rosita", realizado por escritores sin experiencia (Que por curioso que suene, eliminan a Peter, ponen a una chica o caricaturizan al trío más atractivo de Hogwarts compitiendo contra unas chicas que se hacen llamar "Las Merodeadoras" xD). Prefiero darle un toque de imperfección para que se vea más real. ¿Te parece? .
Pd: La respuesta a tu interrogante; soy de Chile . Más hacia el área sur, por si a alguien le interesa xD.
Synn: ¡Que gusto tenerte de nuevo por aquí, amiga! Mientras publicaba el tercer capítulo de "No me quites la Esperanza..." vi uno de tus review. Me alegra que te hayas explayado y quisieras conocer más de mi escritura. Por cierto, estoy leyendo una de tus creaciones; "El Cumpleaños de Molly Weasley" ¡Y lo recomiendo! Es sumamente divertido y casual. Por muy raro que parezca, en el fic Draco se me hace adorable y Harry increíblemente... hueco (U), ¡Pero lo adoro! xDDDD Con esa incesante preocupación en sí mismo... xDDD
Pues no te equivocas. El capítulo trató justamente de eso, como pudiste comprobar. Me predices, compañera xD.
Ultima cosa: ¡Envien sus reviews, por favor! Sólo son unas pocas palabras, toman apenas un par de minutos y lo mejor; ¡Son completamente gratis! Pero sus resultados son clarísimos: Reaniman a la mano del escritor un mundo...
Catherine McKinnon.
Próximo capítulo: El grupo no estaría completo sin la participación de un último integrante. ¿Que sucede con Peter Pettigrew?¿Cruzarán ya por su cabecita de quince años pensamientos funestos? ¿Como era la personalidad de este Marauder antes de caer en las garras del Lord oscuro? (El siguiente en escena es Wormtail)
