En tu Mirada.

Cap.2 Cruzando Caminos.

-Ron-

Me metí a mi compartimento, seguía releyendo entre líneas el Diario de Ginny que según sé lo escribió en otro mundo, ¿cómo era posible que existiera este tipo de amor?, como pudo llegar a suceder esto…Merlín, si lo escribe como si fuese…como si lo fuese…No quiero dormir, no quiero sentir esta confusión dentro, yo me sentía culpable por no poder haber frenado esto, ¿La forcé?, cielos, no…no, me repetía, tome pastillas que conseguí para no dormir, creo que no se llevan con el alcohol porque siento que todo se mueve, me dejo caer en el asiento, me recuesto, ¡no quepo!.

Despierto en la madrugada, me siento diferente, no sé, raro, sé que soy Yo pero sin serlo… ¿comprenden? y luego ese demonio de George diciéndome esas cosas por llamarle y decirle que estaba bien… fuera él a ver si lo decía del mismo modo.

-No se Ron…pues intenta verle algo positivo…no se..."algo" deberá de tenerGinny para que te "inspires "…

-¡¿Algo deberá de tener?...que sucede contigo!

-Ya Ron, Ginny tampoco la tiene fácil, ver algo positivo de ti es más difícil…digo…es un tanto raro…

-¡¿un tanto raro?!¡Esto ralla en lo absurdo!

-Bueno deberás hacerlo, así que mejor mentalízalo, no es tan fea…supón que es la única mujer que existe, que el mundo se acabo y que el "hambre y la sequia es fatal"…es más yo que tu intentaría ser otro siendo Yo mismo…¿comprendes?...

-¡Y eso de que serviría!

-En otros tiempo…en tiempos antiguos no era tan mal visto…ándale que nosotros seguro venimos de eso mismo, los tátara abuelos, que se yo…jajajaja para el santurrón del Percy…

-No me causa ninguna risita…eres un Imbécil, no sé ni para que te llame.

-No se te olvide, tienes que ver a "esa mujer" en ese lugar…

-¡¿Todavía tengo que ver a una de tus aventuras?, investígame donde esta Hermione y donde se han llevado a mis hijos!-

-Tú ocúpate de lo que te dije…-

-Solo entrego ese maldito paquete y me largo, que ni se espere la "señorita esa" que me quedo a verle el bonito rostro…- colgué.

Me asomo a la ventanilla, hemos pasado ya la estación de trenes donde debía haber descendido. Salto en pleno movimiento, invoco hechizos de protección, a este paso me llevara más tiempo llegar y según sé, debo encontrarme con una mujer esta noche en ese lugar antes de buscar a Ginny. Lamento haberme desecho de la motocicleta, pero dejaba rastro y ocupaba efectivo, algo me lo dijo, una voz, sentía como revoloteaba mi estomago, quizá fuera la bebida y las pastillas. He perdido la noción del tiempo, solo sé que ya paso mucho, tardaría días en llegar, me recibió un mar calmado que contemple con lo que bullía en mi interior, las olas comenzaron a agitarse violentamente, el olor marino , un azul grisáceo, la neblina bajaba, entre a una posada, me di un buen baño, no tenía tiempo de afeitarme, cuando me mire al espejo me sorprendió el cambio de mi cabello, ya no era pelirrojo, era cobrizo, un poco ondulado de las orillas, un poco más largo, la barba de días, unos pantalones vaqueros, una playera de cuello en V, una chaqueta y unos tenis fue lo que pude conseguir, había ahorrado dinero al caminar trechos largos y al viajar pidiendo aventón. Y conseguí mucho más al vender la motocicleta.

Entre a un restaurante un poco más elegante de lo que esperaba, me atuse los cabellos, y un maldito remolino traidor de aire se cruzo justo conmigo…y dudo que en el lobby de un flamante lugar pasen estas cosas ¿o sí? cuando cruce el lugar, me sentí más distinto, sabía que buscaba algo, que era mago, que debía ver a una mujer que era bruja en un lugar muggle, pero…olvide de quien se trataba, me dolía la cabeza como si me pegaran a la vez, aun recordaba que tenía hijos…que cruzaría un portal, que era importante, pero eso era todo, lo juro.

-Como lo ensayamos Billius- me decía a mí mismo, cuando me dirigía al reservado, donde una guapa señorita miraba en mi dirección, pensé que alguien más venia y gire y contemple…la nada, me sentía más resuelto, sin timidez, seguro, me dirigí a quien asignaba los lugares sonriéndole y recargando mi brazo por la base de madera- ¡Hola linda!...espero a otra chica que no creo sea más guapa que tu, sabes he olvidado hacer la reservación, pero seguro que podrás ayudarme- le coqueteé sin poder evitarlo ¿le guiñe un ojo? .

-¡Hola!...jijijijiiji…sabes, el lugar está lleno.

-oh , vamos guapa, seguro me podrás ayudar- no me creía pero lo hacía, deslice un dedo sobre su mano, sonriendo y ¿levantando las cejas?.

-¿Su esposa?

-No que va, mira, sin anillo- mostré mis manos y ella sonrió más-

-¿Novia?

-No lo creo, si así fuera, a lo mejor me arrepiento - ¿me estaba escuchando?

(Escuchar: staythe night, de James Blunt)

Conseguí mesa, un número de teléfono y una buena vista, pasaron dos horas y no veía a esa mujer, cuando pensé que había sido un reverendo idiota al venir a dejar un pedido de George, al creerme capaz de descifrar cosas que no sabía donde las había aprendido y tomándole la mano sobre la mesa a la guapa señorita que me consiguió buena mesa, la puerta se abrió de par en par, un viento salvaje arrojo a una mujer de cabello largo, lacio y oscuro, entro maldiciendo el clima, atrayendo la mirada y tropezando. Bella de pies a cabeza, vestía algo similar a lo que yo llevaba, pero desde luego se le vería mucho mejor, y claro que se le veía mil veces mejor que acaparo miradas, una de esas la de la joven que solté su mano, sonreí.

-Creo que ha llegado mi cita. - Me levante y la aborde - Hola, creo que esperas a una persona…

-¿Eres brujo acaso?...es obvio si entro a este lugar.

-jajaja, no, brujo no creo…-le susurre al oído- quizá sepa un par de trucos de magia.

-Además de confianzudo, igualado y simpático ¿no?- no entiendo cómo me provocaba risa su maltrato-

-Algo hay de eso, vamos que te he reconocido por el membrete que asomas bajo tu brazo, ¿no sabes que no puede uno ir por la vida con algo así?- me incline a leer el remitente- Que soy yo a quien buscas…

Ella estaba tan confundida como yo, fruncía sus labios, me escrudiñaban sus ojos chocolate, pensó unos minutos la invitación a que me acompañara a la mesa.

-Lo pensare -me respondió, y yo me solté a reír por darse la importante, seguro de mi regrese a mi mesa y ordene para dos, al cabo de un momento la tenia frente a mí.

-¿Tan seguro estabas que aceptaría cenar contigo sin conocerte?

-Me gusta que me hables de tu…y sí, yo esperaba a una mujer interesante y al verte, supe que eras tú…Ya te lo dije…eso que llevas cargando es importante y según entiendo necesitas el paquete que yo debo entregarte.

-mmm, yo buscaba lo mismo- reí, al ver que no aceptaba vino, y pedía una cerveza que al final no bebió- digo, buscaba a un hombre que vengo siguiendo, ¿Me debes algo?...no recuerdo bien…

-No poseo mucho, lo que ves delante de ti- soltó la carcajada-

-Vaya, entonces quizá y si, y debas pagarme cuando recuerde que es…tienes plata para costear esto… ¿cierto?, no quisiera terminar fregando platos.

-Y si no hubiese estado, ¿quién pagaría tu cuenta?

-Yo, pero ya que te encontré, tendrás que hacerlo tu.

-jajajajaja, me encanta tu sentido del humor, y sí, traigo plata para lo que gustes, me resultas familiar, pero…mmm, no sé…espero que tengas hambre, yo muero por probar bocado.

-¡Y que si tengo!...Ya… ¡ya me acorde!- me dijo muy entusiasta, sacando un pergamino de la bolsa de su pantalón.- debes llevarme a un sitio que dice aquí, ¿sabes donde es?.

-Vaya, yo tengo uno casi igual, pero de lado contrario, tú tienes una mitad y yo la otra, por lo visto, teníamos que terminar por cenar juntos, aunque lamento decirte que me has estropeado una cita con esa chica.

-¿Con cuál?- giro sin pretender discreción-, ¿con la cara de escoba?, te veías mucho más inteligente.

-Por eso opte por cenar contigo.

-Cenaste conmigo, porque debíamos hacerlo.

-¿Eres tan osca siempre?

-Y tú, ¿Tan oportunista?

-jajajaja, y bien, ¿dime como lo haremos?

-¿Hacer que cosa?-arrugo el ceño y la chispa en sus ojos de navaja afilada fue lo que me daría más risa- Te aconsejo que pienses las palabras correctas.

-jajajaja, que va a hacer, el cambio de información. Yo busco algo y creo que tu también, ¿no?.

-¿Traes tus cosas?

-No, ¿tu si?

-Las encargue a tu novia…

-¿Cuál novia?

-la cara de escoba, quien mas…me mira bastante feíto.

-No es mi novia…una chica amable…

-sí, aja…y yo soy tonta ¿no?, anda que no conviene estar mucho tiempo contigo.

-¿Miedo?

-Precaución.

Me tendió el papel, rosamos sin pretender nuestras manos, una descarga eléctrica nos recorrió, nos quedamos mirando fijamente, sus ojos chocolates sobresalían, tenían tanta chispa, como si tuviese atrapado un mundo, la música sonaba, la niebla de un color purpureo parecía cubrir todo menos este lugar, salimos, entramos a la posada, mi habitación seria la marcada por el número siete, me espero a que cogiera mis cosas, ella llevaba igual que yo una mochila, sin duda era bruja, tomo mi parte de papel y lo unió, marcamos en un mapa el destino, al hacerlo los puntos se unieron por si solos , una línea de oro puro lo sello , y nos indico el camino, hablamos de hechos que no sabíamos porque lo decíamos, algo que embriaga comenzaba a deslizarse. Algo se agitaba a nuestro contorno, encontramos el lugar después de andar, un muelle que parecía perderse en el mar báltico, un faro que señalaba el agua turbulenta, salvaje, nuestro punto era un manto rocoso, resbalo y la sostuve de su mano, ella me examino cautamente…

-Tus ojos…-diría cuando la subí a la cima de un jalón, quedamos tan cerca uno del otro, ella me contemplaba, yo solo podía ver sus labios, mi corazón bombeaba y casi a la par el suyo haría el mismo ritmo, se develo ante nosotros una verdad, un impulso la haría aproximarse más, podía sentir su aliento, no sé qué hacía, pero rose sus labios, rompí el espacio etéreo y la bese de lleno a los labios, una mezcla de sensaciones broto, ella me respondió a pesar de que temblaba, algo me jalo, una piedrecilla se soltó, nos separamos , reímos nerviosos, y la solté-

-¿Que tienen mis ojos?

-Son tan azules…

-Eso creo…

-¿Te espera alguien?

-Sí…por algo estoy aquí,

- ¿Y a ti?

-También.

-Me llamo Billius…

-Yo…mmm- miro inquieta la nota, busco algo en sus bolsillos, torcía sus labios intrigada-

-Yared… ¿no?...eso dice el remitente de tu sobre…

-¿¡Yared!?...supongo que me olvide…hace frio… ¡Mi nombre es Yared!- grito al viento cuando subió sus brazos, nos sentamos a esperar, justo cuando el Alba hizo su anuncio, la luz del faro giro y nos alumbro, el sol se cubría de una circunferencia tan roja que parecía sangre, mire un instante la Luna que ya se despedía, parecía melancólica tiñéndose de destellos purpuras, como llamas que corroen y aprisionan, ella me tendió la mano y yo la tome, sabíamos que buscar, pero no lo que nos deparaba tras la barrera, pero cruzamos.

-Ginny-

"Yo soy Hermana Luna…Yo soy Hermano Sol… grité al viento el nombre por el que me señalaron Yared, Yared… la que miro un mar tan profundo y tan bravío como el mar salado y cayó en el fuego que me atormentaría…"

Algo se despertaba en mi interior, algo tan fuerte, tan delirante, tan misterioso, tan…prohibido. Olvide lo que me unía a esos ojos tan penetrantes, tan arrebatadores, tan azules. Solo veo a un hombre joven delante de mí, algo me empujo en ese risco, cuando el fuego se aferra del agua se apacigua, se calma, se extingue, pero cuando esa agua se vuelve braza, se produce un vapor que eriza, que te hace olvidar por un momento la razón.

Yo lo veía embobada, era alto, delgado, con su rostro tan varonil, una mezcla de niño, de hombre, su barba crecida solo aumentaba su atractivo salvaje, Yo fui quien cruzo primero, Yo fui quien le cogió la mano aunque temblaba , Yo estaba tan confundida, tan hechizada.

Las seis de la mañana dieron muestra al escucharse en el reloj que lo indicaba, el día era esplendoroso, brillante, todo se veía con más color, no sé, no lo sé, pero era como si este mundo fuera mucho mejor, entramos por unas rejas grabadas en oro, aun no comenzaba el movimiento, pero podía olerse el café muggle recién tostado, el pan que se horneaba. Sobre la colina más alta una pequeña Villa, con caminos de piedra, un pequeño quiosco.

Bienvenidos a Sainte-Croix, distrito de Jura,

Villa Suiza mágica 4508 habitantes

Solté su mano para tocarlo, al momento la placa cambio

Bienvenidos a Sainte-Croix, distrito de Jura,

Villa Suiza mágica 4510 habitantes

Los grabados eran exquisitos, un hombre que caminaba rápidamente salía presuroso con un enorme libro bajo su brazo, todo de negro vestía, muy alto y delgado, viejo, o eso era lo que pretendía ser, Yo no podía creer que para la edad que aparentaba pudiese ser tan ágil, al percatarse del numero que indicaba las puertas paro, giro, una sonrisa que me produjo miedo, miro ambos lados, comenzó a caminar por lo que representaba, Billius lo noto, al mirar esos ojos purpuras aviesos recorrerme y a él como si quisiera reconocernos. Se interpuso cuando ese hombre pretendía tomarme del brazo, parecía que no mirara bien, unos anteojos tan gruesos que parecía topo, sus uñas parecían garras.

-Será mejor que no se acerque a ella.

-Tranquilo muchacho, me parecía familiar.

-Ya se lo dije, no se acerque. Y no me llame muchacho…

-¿Cómo debo llamarte?...

Comenzaban las personas a aparecer por las calles, una campanilla sonó, otro hombre vestido sobriamente, joven, de color, apareció, dándose paso por las personas que nos rodeaban…

-Paso, denme paso… ¡¿Dónde están?! Dejen de interferir con el movimiento…

-Aquí, un muchacho, una chica.

-¡Ya le dije que no me llame muchacho!, y a ella no la toque.

-¿Qué ocurre?- le pregunto al anciano- ¿Ustedes cambiaron el numero?...

-Nosotros no cambiamos nada, se cambio solo- Salí de mi escondite-

-Vaya…entonces…Bienvenidos a nuestra Villa. Los hemos estado esperando hace tiempo.

-¿A nosotros?

-Desde luego, ¿no son los nuevos Aurores que manda el Ministerio Internacional?... ¿Lo son?- la cantidad de personas que ya rodeaban eran demasiadas, aun los niños que asomaban por las ventanas miraban entretenidos.

-Si…-me lanzaría una vista rápidamente-nos asignaron hace poco tiempo.

- Soy el alcalde de esta magnífica Villa, no se dejen llevar por mi edad, hemos creado algo único, Blaise Zabini a sus órdenes. Esta vez se ha demorado el Ministro en mandar a los suplentes, los otros no se acoplaron, pero me habían dicho que eran… - el reloj cucú de la plaza sonó dando las siete de la mañana- justo a tiempo, tenemos una reunión, vamos.

Todos parecieron entender, porque siguieron con su vida normal, yo iba callada, caminando a su lado, cogiéndome de su chaqueta, no nos dejarían esperar, entramos a la alcaldía, todos se asomaban a mirarnos pasar, unos saludaban respetuosamente, otros cuchicheaban y otras comenzaron a prestar la atención al hombre que iba a mi lado, observando el lugar con la mirada inquieta, pero si he de ser honesta tenía algo, no sé si su aspecto rebelde, su forma de caminar, de sonreír, de mirar... me comenzó a molestar la manera en que lo trataban, por ello cogí su mano, otra vez esa sensación que inquieta el cuerpo. Antes de pasar a una oficina lo jale a un lado.

-¿Eres Auror?

-Se que lo fui, tranquila, yo te cubro… ¡Hola guapas!- diría al pasar unas de esas mujeres, le sonreían y yo no sé que me pasaba, me enfade y cruce mis brazos, pase dándole un pisotón- ¡¿Qué?!

Nos indicaron tomar asiento en una mesa cuadrada, en donde habían ocho puestos, dos en cada lado, desde luego el que estaba vacío debíamos ocuparlo. Seis hombres y dos mujeres contándome, éramos los que tomamos asiento, yo me sentía incomoda, aquella mujer me miraba airadamente, con su bonito traje de dos piezas ajustado que le quedaba bastante bien, los hombres en su mayoría jóvenes la miraban atentos, el que estaba a su lado parecía indiferente a ello, le ofrecerían a la mano lo que tenían, ella solo me miro como si de una chinche fuera, pero cuando reparo en él, sonrió ladinamente.

-Bien, como se darán cuenta, somos un grupo joven, incluyéndolo a usted profesor-Yo observe aquel hombre, con su cabello despeinado, blanco y revuelto, con anteojos que sonreía mostrando la falta de unos dientes-, pero altamente calificado, -decía Blaise , quien iría presentándonos-, tengo a la mano un informe de ustedes dos, el cual nos parece…extraordinario. Les presento a Billius y YaredPrewett, ella estará trabajando en el departamento de pociones y él se hará cargo de la seguridad de nuestra Villa, serás mi mano derecha, alguien que deberá estar continuamente acompañándome en reuniones. Presento al resto del equipo. Desde luego primero las damas, SusanBonesFinch-Fletchley encargada del departamento de Aritmancia y Aparición, su esposo Justin Finch-Fletchley del de Pociones, JeremiasSkeeter se encarga del de Trasfiguración y criaturas mágicas, Juan Gonzalo Piñero ciencia trasmutable, y por ultimo y no menos importante, nuestro querido profesor quien está a cargo del departamento de Investigaciones, regularmente solo viene un día a la semana, el resto lo ocupa en otras instalaciones, y desde luego Yo, quien debo hacer que todo continúe su ritmo.

-Organizaremos una pequeña reunión por tu visita, en nuestra casa- diría la mujer que solo lo miraba a él-, desde luego disculparas que no sea tan sobria pero realmente no sabíamos cuando llegarías.

-Realmente no me gustan las grandes reuniones, no debería molestarse, si no hay nada más, quisiéramos descansar un poco.

-¡Cierto!... ¡en que estaba pensando!... en tres días estará lista la casa que habitaran, están haciendo unas reparaciones en vista de que…de que no sabíamos si llegarían después. Los hospedare en mi casa, Yared podrá conocer a mi esposa, platicar de las cosas mundanas del mundo muggle y de esa manera estaré poniéndote al corriente Billius, tenemos muchos asuntos por revisar.

-No- me levante, recogí mi mochila, lo que pareció no gustarles- Yo, no quiero dar tantas molestias, realmente estaré bien en la posada que vimos al llegar. Si él-dije yo sin mirarle- gusta hospedarse en su casa, mejor para mí.

Si, estaba loca, salí con una tormenta, porque los papeles volaron al paso, saldría a grades zancadas, rumiando, mis cabellos negros ondeaban, ese anciano me miraba pasar recargado en el poste de un alumbrado. Su voz era tan desagradable, como su presencia.

-Te condenara esa rabia que llevas muchacha…- me pare en seco-

-¡Sabe qué, déjeme en paz!.

-Ese hombre es quien…

-¡No me importa lo que me diga!...¡escucho, déjeme en paz!

-Lo advertí…

Me daban ganas de cachetearlo, y lo iba hacer, cuando vi que Billius salía a buscarme, eche a correr a la salida, pero no pude dar un paso fuera, no es que no pudiera, es como si no quisiera, sentía que me ahogaba, que mi corazón se aceleraba, llego con ese caminar mundano, con una sonrisa torcida y estúpida…si estúpida sonriza, solo tenerle cerca me...encrespaba mi ser.

-¡Déjame en paz!

-¡¿Que te sucede?!- me tomo del codo para girarme, ¿pero es que no comprendía lo que me provocaba?

-¡Suéltame!, ¡déjame, no me toques!, ve a conquistar a una chica tonta, ve por una de ellas, no te quiero cerca de mí, aléjate…- mi corazón, sentía que brincada- me arrepiento de haber confiado en ti, ¡me arrepiento de pretender conocerte!- me soltó, lo mire con una ira que no comprendía porque la sentía tan dentro, con estas ganas enfermizas de querer que…lo empuje.

Entre y me registre Yo sola, estaba a punto de estallar, sentía que tantos sentimientos, tantas cosas que contenían mi cuerpo desatados al pisar este lugar terminarían con mi vida, comenzaría a sentir rencor, rabia, admiración, y una creciente necesidad que se formaba de pronto y con la fuerza de un tornado, y me culpaba por algo semejante, por pretender…por…Yo había venido a recuperar algo, buscar algo valioso, tan importante como el oxigeno, buscaba liberar y justo ahora me sentía prisionera de este sentimiento que nacía y me llenaba de temores.

-¿A nombre de quien hago la reservación señ…ora?.- me pregunto el muchacho que me miro con disimulo la mano, yo mire en esa misma dirección y me percate de algo…una argolla dorada…un momento…¡yo no recordaba que estuviese casada y si lo estaba con quién demonios era!.

-Yared…mmm…- mire mi rededor, ¿debía tener un apellido no?, me sentía bien tonta no saber responder algo tan simple…tan sencillo- solo Yared…

-Necesito poner su apellido…-insistió-

-¡Me va a dar la maldita habitación sí o no!- Merlín, parezco loca aquí gritando sin motivo…porque no tenía motivo de ponerme así como erizada, como espino, pero no podía controlarlo, saque unos galeones y pague, tome la llave y desde luego que no deje que cargaran mi mochila.

-Vaya genio- susurraron a mi espalda…aaahhh yo quería salir corriendo antes de terminar matando a ese sujeto…claro, la tonta aquí era Yo, nadie más que Yo.-

Entre a la habitación número trece, una habitación dirigida al oriente, su empapelado eran hojas de ocre, un velo caería del techo, no entendía para que si ni mosquitos había con este frio, un cuartito de baño con azulejos de relieves dorados, tras un cancel se ocultaba un majestuoso paisaje, la terraza solitaria, particular que daba a cara del barranco por donde estaba sobrevolando el sitio, me faltaba el aire, deje mi mochila sobre la cama, escuche unos pasos por el corredor, mi corazón bombombombom, la manija circular de la puerta se movió un poco, yo tenía mi varita a mano, pero no se abrió. Tocaron.

-Que quieres- entreabrí la puerta, me empujo para pasar,

-Sabes, no te entiendo, te bese lo sé, pero tú no dijiste que no…

-Un error.-no quería reflejarme en su mirada, mis piernas temblaban, mi saliva se atoraba en mi garganta- eso fue todo…hazme el favor de salir de mi habitación.

Pero él acortaba el espacio, y yo sentía temor a sucumbir a sus ojos, su aliento que abraza, me tomo de la muñeca izquierda, su barba me picaba la piel de mi mejilla cuando el susurraba en mi oído:

-No sé qué pasa…pero no puedo estar lejos…- mi pulso se acelero, un miedo me circulaba, miedo a olvidarme, aventarme como la impulsiva quien sea que sea Yo…porque solo a una loca…si una loca como Yo , conoce a un tipo de ojos azules lo besa y se olvida hasta de su nombre y…apellido-

-vete…por favor- logre decir- vete.

-¿en verdad quieres que me vaya?

-¡No!...¡sí!...-¡lo empuje pero no lo soltaba!, me quería poner a gritar ,a llorar...

-¡Estás loca, demente!…¿qué demonios pretendes hacer?, ¡te paseaste frente a mí! - le di tres bofetadas, sus mejillas se encendieron, se sobo, dispuesto a salir...

Me desespere, y cerré la puerta antes de que saliera, el molesto se giro, pero lo volví a besar, cada que lo hacía parecía un veneno poderoso, ajeno a todo conocido, ajeno a etiquetas, besos que atrapan, que sumen, que desatan iras, males, calamidades, como el fuego…una pasión atrayente, que pierde. Es no querer que te toquen, no querer sufrir pero que parece imposible resistir. Yo fui quien deslizo mis manos sobre su cuello, yo fui quien atrajo sus manos a mi cintura, sus labios me quemaban, pero no podía apartarle, parecía que dos fieras quisieran destruirse con los labios, la agitación, hacia subir y bajar mi pecho, sus manos trasmitían calor sobre la ropa, cielos no quería que parara, quería deshacerme de cuanto llevaba, tire su camiseta al piso, un torso marcado, pecoso y blanco, unas marcas aun presentes de heridas, pase mis dedos, por ellas, él se quedo quieto, veía la duda, veía …que intentaba contenerse…¿Cómo era posible que ese sujeto pudiese ser más sensato que yo si a eso se le llamaba sensatez?

Deslice mis manos por su torso desnudo carente de vellos, pero se sentía tan suave, me quite mi blusa ante su mirada, él bajo su rostro parecía mareado, se sentó en la orilla de la cama con sus manos tapándole la cara, me sentí ridícula queriendo seducirlo, porque me di cuenta que esa era mi intención, y me ofusque nuevamente, levante mi camisa, con la cara llena de vergüenza, quería esconderme en el baño y no salir nunca…¡nunca!.

Pero me jalo cuando yo me dirigí al baño, y me sujeto tan fuerte que me hacía daño, yo me movía para zafarme de su cadena, se lanzo a mi boca para callarme, su lengua se movía furica, caímos a la cama en la lucha de separarme mordí su labio y sangro, unas gotitas caerían en la dorada colcha, me soltó, cuando sus manos eran débiles, lo empuje y cayó al otro extremo, cerro sus ojos, se llevaba una mano a sus labios, el hilo de sangre escarlata me hipnotizo, y esa sangre mía que parecía bullir me traiciono, subí a él, borrando la mancha de sus labios, aprisionándolo con mis muslos a lado de su cadera, el deseo que estábamos creando era tortuoso, sus manos se deslizaban por mi espalda, deslizaron mi sujetador, me miraba con las mejillas sonrojadas, y el brillo en sus ojos me acelero el pulso, los torsos desnudos se atrajeron, juro que mi piel estaba ardiendo y que al tenerlo tan cerca me dio un vuelco en el estomago pero no pare su mano sobre mi trasero, me giro , yo zafaba el botón de su pantalón y deslizaba el cierre, él se los quitaría con presteza, los míos cayeron a un costado, me atrajo a él y yo lo apremiaba a seguir, rodábamos por el colchón, mis senos chocaban, sus labios viajaban por mi clavícula, gemía descaradamente y el rumiaba por lo bajo , omití un quejido cuando sus manos bajaron a mi costado, me dolía la herida justo en ese momento.

-será mejor que…esto no está bien, no puede estar bien…tu estas confundida…yo también…- me dijo al percatarse de ella-

Los dos respirando trabajosamente, yo solo le afirme con la cabeza, cubriéndome con una mano mis senos, me entraron unas ganas de vaciar el estomago, corrí al baño, cerré de golpe y metí la cabeza en el inodoro. Todo me dio vueltas.

Continuara…