Ya el sol había caído en la Ciudad del Oeste y las luces de la calle empezaban a iluminar todo. En la oficina de Capsule Corp´s ya todos se habían ido, y se podían ver dos siluetas de jóvenes vigorosos en la puerta de la misma que se preparaban para levantar vuelo, esperando que no haya nadie que los vea.

-Vamos Trunks, cuéntame ¿qué te tiene tan raro? tú no eres así. Estás muy tranquilo, tengo que hacer el doble de esfuerzo para hacerte enojar- le decía Goten a su amigo mientras volaban a casa de los Briefs.

-Que no es nada te digo. Es solo que estoy un poco cansado. Sabes que ayer me acosté tarde, porque mi papá me obligó, nuevamente, a entrenar con él –evitaba mirarlo.

-Aahh… ya veo, por lo mismo que llegaste dos veces tarde la semana pasada. Pero a mí no me engañas te pasa algo más –lo seguía picando para ver si lograba convencerlo.

-Te estoy diciendo que es porque estoy cansado y tengo sueño, eso es todo.

-Bueno, está bien. Si tú lo dices…- dijo resignado. Mientras seguían volando hacia la casa del joven de pelos lilas.

- ¡¿Ya está la comida?!- dijo Vegeta entrando en la cocina con toda la ropa rota y sucia ya que acababa de terminar de entrenar en su vendita Cápsula de Gravedad.

-¿Tú te piensas que vas a comer así con esas fachas? ¡Te equivocas! ¡Ve a ducharte y a cambiarte esa ropa!- le dijo con el tono de voz muy elevado su mujer.

-¡Mujer, a mi no me grites! ¡¿Qué rayos te pasa?!- con su típica mirada enojada.

-¡Pues vas a tener que esperar para comer, porque todavía no acabo de cocinar y una ducha no te vendría nada mal, sabes que odio que comas así!- ante esta discusión Bra bajó de su cuarto para ver por qué se peleaban ahora.

-¡Yo voy a comer como me dé la gana! Si no quiero bañarme, ¡no lo haré! –se cruzó de brazos apoyándose en el marco de la puerta.

-¡Bien, entonces no vas a comer!

-Cada día estás más insoportable mujer. Yo ahora ¿qué hice?

-Papá, vamos, ve a ducharte ¿sí? Eres más lindo cuando estás limpio y bien perfumado -había hablado la preciosa hija del Rey de los Sayian´s con su cara más tierna.

-Está bien, yo iré a bañarme, pero trata de tranquilizar a tu madre- no pudo no obedecer a su querida hija, y se fue a duchar.

-¿Qué es lo que te pasa mamá? ¿Por qué peleaban? – preguntaba mientras se apoyaba en la mesada de la cocina.

-Es que tu padre siempre quiere todo en el momento. No puede esperar nunca- le decía a su hija mientras estaba picando una zanahoria exageradamente.

-Mamá ten cuidado puedes rebanarte los dedos, tranquilízate- con una gota de sudor en la frente y mientras ponía sus manos adelante y las movía de un lado al otro

-Tienes razón. Es que entre tu padre y tu hermano, no sé quien es peor.

-¿Por qué? ¿Qué paso con Trunks?- con cara de desentendida.

-Es que hoy se levantó tarde y llegó mucho más tarde a la empresa y la semana pasada ocurrió lo mismo y todo porque tu padre lo hace quedarse a entrenar con él algunas veces a la noche.

-Ya veo. Pero igual mamá, no tienes que enfadarte de ese modo, porque te saldrán más arrugas –bromeó entre risitas.

-¡Ve a poner la mesa y no digas nada!- gritó furiosa ante el comentario de su hija, amenazándola con el cuchillo en la mano.

-Está bien mamá…- le dijo un poco asustada.

-Recuerda que vendrá Goten a comer, pon un plato más.

-¿En serio? ¿Vendrá Goten? ¿Estoy bien?- dijo felizmente con un brillo en los ojos.

-No tienes remedio niña, que va.

Trunks y Goten llegan a la casa, entran por el frente y al sentir el olor rico proveniente de la comida, el hijo de Goku se dirige hacia allí.

-¡Hola Bulma!- la mujer se encontraba sacando una fuente del horno.

-Hola Goten, buenas noches –dijo sin mirarlo.

-Que linda que estás Bra. ¿Cómo estás?- se le había acercado y le hablaba con una voz dulce.

-Muy bien Goten, gracias por el cumplido- dijo sonrojada- tu también te ves bien. Mientras tanto, Trunks, quiso escabullirse hasta su habitación, pero antes que pudiera subir las escaleras, Bulma pegó un grito que dejó a todos con los ojos abiertos como dos platos.

-¿A dónde crees que vas jovencito? ¡Ven aquí inmediatamente!- muy furiosa- ¿cómo es eso de que volviste a llegar tarde? ¡Si te envié de inmediato, si fuiste volando tendrías que haber llegado a tiempo!- con una vena en la frente.

-Lo siento mamá, hubo un problema en medio. No volverá a suceder, te lo prometo- le dijo mientras agachaba la cabeza- me iré a duchar, ahora vengo.

-… –anonadada por lo que había escuchado- ¡¿qué no me escuchaste?!- pero Trunks ya había subido las escaleras- ¡Ay! pero es igual a su padre, nunca me escuchan.

-Ha estado así todo el día Bulma, no sé qué le pasa. Y cuando le pregunto que tiene me dice que está cansado porque ayer se quedó con el tío Vegeta hasta tarde. Pero tiene que ser otra cosa, porque nunca lo vi así. A mí no me engaña debe ser por esa chi…- antes de terminar la palabra se tapó la boca- no, digo… nada -dando unas risitas seguidas y rascándose la nuca.

-¡Ibas a decir CHICA! ¡Así q voy a tener cuñada! ¡Qué bien! Era hora que mi hermano tenga una novia- dijo con alegría la pequeña.

-Pero esto es el colmo, faltar a sus obligaciones como presidente por salir con una chica. Pero a esa hora de la mañana. No lo puedo creer, voy a tener que castigarlo –decía ofuscada.

-Ay, mamá. No es para tanto, además ya no es un niño para que lo castigues.

-¡Tú no lo defiendas! Y t Goten- señalándolo con el cuchillo- ¡vas a contarme quien es esa chica! ¿De acuerdo?

-Hmp… es que… - tragó saliva- no es nadie, solo la conoció es todo- dijo con una sonrisa tratando de disimular el nerviosismo.

-Vamos Goten… - amenazándolo con el cuchillo.

-¿Por qué amenazas al hijo de Kakaroto con el cuchillo? cada vez estás más loca –justo llegaba Vegeta.

-¡Tú cállate! Que estoy hablando con él, no contigo!- para este momento Goten se encontraba detrás de Vegeta, mirando a Bulma por arriba del hombro de este- además estoy enfadada contigo porque desde que le pides a Trunks que se quede entrenando contigo en las noches, está llegando tarde al trabajo.

-Baahh. ¿Solo por eso estás enojada? Además, tu siempre lo conscientes, tienes la culpa- mirando para otro lado y caminando hacia la fuente de comida.

-¡Vegeta! ¡Aléjate de ahí! –y le tiró el cuchillo que fácilmente el príncipe puso agarrar con dos dedos. Mientras ellos dos seguían discutiendo Bra lo tomó a Goten del brazo y se lo llevó al pasillo.

-¡Anda Goten cuéntame quién es esa chica! ¡Si, anda!- con una voz melosa- si me cuentas luego te recompensaré ¿Si?

-…- tragó saliva y un poco caía por su boca también, hasta que Bra le dio un pellizco- está bien pero ¡no le cuentes nada eh! Que después se enoja conmigo. Es que conoció a la chica de la pastelería nueva de la ciudad y le regaló un pastel y bueno, quedó embobado al parecer, o talvez tendría una poción el pastel, vaya Kami a saber… -explicaba sencillamente.

-¿En serio? ¡Qué bueno! –le dijo con los ojos brillándole- ¡Voy a tener cuñada que me cocine ricos pasteles y tartas y muchos dulces! Siiiiiii!- se le abalanzó de golpe a Goten.

-¿Qué demonios hacen abrazados ustedes dos?- con cara de pocos amigos.

-Nada… es que… -Goten se separó rápidamente de la chica y quería excusarse.

-¿Qué? ¿Yo no puedo abrazar a mi amigo y tu puedes aceptar pasteles de una cualquiera? –dijo con cizaña.

-¡Lita no es una cualquiera!- pegó un grito que hasta Vegeta y Bulma lo escucharon y se dirigieron a ver qué pasaba- digo… este… - tartamudeó todo ruborizado.

-¡Ajá! ¡A Trunks le gusta Lita! ¡Trunks está enamorado!- mientras saltaba de un lado al otro canturreaba la jovencita.

-¡No digas tonterías, Bra! ¡GOTENNNN!- mirándolo con cara de asesino y acercándose a él.

-No fue mi intensión, se me escapó, jeje- con la mano detrás de la nuca

-¿Cuándo la vas a traer a la casa? –preguntaba Bra.

-¡Ya cállate! No me molestes…- decía con la cara colorada.

-Anda Trunks, no es para que te molestes tanto –trataba de calmarlo el amigo.

-¡Eres un imbécil!- y se abalanzó a Goten y empezaron a reñir en el suelo.

-¡Ya basta Trunks! Quítate de encima de Goten ahora mismo- lo retaba su madre, mientras que Vegeta apoyado en la pared, se reía ante la escena que estaba presenciando.

-¡Estoy harto de que todos me molesten! Y tú mamá, ya no soy un niño ¿sabes? Si me trataras como un adulto tal vez no cometería acciones como un mocoso. Déjenme tranquilo y métanse en sus asuntos- entonces salió furioso de la casa y se fue volando.

-Ay, mamá ¿Ya viste lo que hiciste? Se fue. Nunca lo había visto así de enojado- le dijo Bra mirando a su madre.

-No es mi culpa. Es culpa de él que no cumple con sus obligaciones. Si lo hiciera no lo estaría retando a cada rato.

-Pero a veces eres muy pesada –le decía Vegeta- además, nunca nadie te dice que es lo que tú tienes que hacer, así que déjalo a tu hijo tranquilo- se fue caminado hacia la cocina- y termina de hacerme la comida que tengo mucho hambre.

-¡No me ordenes!- se fue enojada a terminar de preparar la comida y pensaba "tal vez tenga razón, quizás lo estoy presionando mucho con esto de ser el presidente de la empresa. Tendría que hablarlo con él."

-Sí que metiste la pata…- le decía la niña a Goten.

-¿Yo? ¡Y tú que empezaste a molestarlo cuando yo te dije que no hables! ¡Eres una boca floja, no se te puede contar nada!

-¿A quién le dices boca floja? Tú fuiste el que me contó, así que tu también tienes la culpa- sacándole la lengua.

-¡Ustedes dos vengan a comer! –gritaba Bulma desde la cocina.

-¡Ahí vamos!- contestaron ambos, mientras se miraban y se sacaban chispas.

En otro lado de la ciudad, mientras Trunks discutía con su madre, Lita ya había cerrado la pastelería y estaba en su casa acostada en la cama porque había sido un día agotador. Por fortuna el negocio fue un éxito ese primer día.

-Debería contratar a alguien más que me ayude, no había pensado en eso. No puedo yo sola. Bueno, mañana veré que hago- pensaba Lita, cerró un segundo los ojos y se puso a pensar en el joven de cabellos lilas de esa mañana- ¿volverá a la pastelería? ¿O solo lo habrá dicho para que no lo molestara más? Espero cruzármelo de nuevo. Es un chico muy amable, y lindo. Pero de seguro ya tiene a alguien, los chicos como él no están disponibles hoy en día... –abrió los ojos y estiró sus brazos- oohuuu, estoy muy aburrida- dijo mientras se sentaba en la cama de un salto– ¡Ya sé! Iré a entrenar, pero ¿a dónde? -se preguntó con un dedo en su mentón y mirando al techo- ¡Lo tengo! Iré a esas montañas que están alejadas de la ciudad, así no molestaré, no debe haber nadie allí. Sí, que buena idea- sonrió para sí misma, se cambió de ropa, se puso una calza larga y ajustada negra, una musculosa al cuerpo verde y unas zapatillas negras. Luego agarró la Cápsula que contenía una motocicleta, una chaqueta de cuero y salió de la casa, y se fue rumbo a las montañas. Tardó poco tiempo en llegar, el lugar estaba rodeado de montañas enormes del lado derecho, de fondo se podía ver un enorme río y a la derecha una espesa arboleda. Observó un rato el lugar, mientras guardaba la Cápsula de la moto en el bolsillo de la chaqueta, sacándosela y dejándola a un costado de donde ella entrenaría. Había un árbol seco que decidió lo utilizaría para su entrenamiento. Se sacó las zapatillas y se vendó las manos y los pies para no dañarse tanto al golpear el tronco. Comenzó a calentar el cuerpo corriendo un poco y haciendo algunos movimientos de hombros y piernas. Cuando le pareció oportuno, comenzó a darle patadas a pie firme, en el aire y puñetazos al árbol seco.

Mientras Lita se encontraba en las montañas, Trunks iba volando en dirección la misma dirección, primero lo hizo porque quedaba en dirección a donde estaba volando por casualidad, pero luego sintió un ki que estaba solitario en esas montañas y que se iba acrecentando de a poco, no era peligroso, pero lo sintió conocido, pero extraño a la vez, entonces decidió dirigirse hacia él.

Trunks disminuyó su ki por las dudas y descendió en el bosque que estaba junto a las montañas y unos metros apartado del árbol seco en donde practicaba Lita. Se escondió tras los árboles de ahí y comenzó a espiar, apenas visualizó a la persona que estaba entrenando se quedó boquiabierto, no podía creer que fuera ella. Las mejillas se le pusieron rosadas al verla

-Qué suerte la mía, no puedo creer que sea ella -pensaba mientras la veía toda transpirada y con su ropa tan pegada al cuerpo dejaba ver su perfecta silueta.

Lita no se había percatado de que la observaban y seguía entrenando y al mismo tiempo pensaba en muchas cosas… y una de esas cosas, o más bien dicho, una de esas personas era el joven de cabellos lila que la estaba observando. Lita estuvo largo rato entrenando, desde que llegó Trunks allí, y al mismo tiempo éste estuvo observándola todo el tiempo.

-Bueno, creo que es suficiente -concluyó felizmente la jovencita dándole un último golpe al árbol- ya te voy a derribar, ya lo verás.

Luego de esas palabras comenzó a desvendarse y se quitó la remera dejando ver un corpiño deportivo, acción que hizo que Trunks se ponga colorado, primero atinó a no mirar pero la tentación ganó; luego la muchacha se sacó la calza dejando ver su pequeña bombacha, ahora sí, el joven estaba rojo y con hemorragia nasal.

-Que cuerpo… Es hermosa -se decía a sí mismo el joven.

-Creo que me voy a dar un chapuzón- salió corriendo hasta el río, se adentró unos metros en él y se tiró de cabeza- Que refrescante, delicioso…- nadó durante unos minutos, se recostó en el agua unos segundos y salió. Se recostó en la hierba, mirando la luna que llamaba su atención, un flash pasó por su mente, parecía un castillo brillante con la silueta de una joven de pelo largo –Que raro, ¿qué habrá sido eso? –decía para sí en casi un susurro imperceptible. Luego de un rato, dio un pequeño suspiro, estirando su cuerpo, se levantó y comenzó a cambiarse- Mejor me voy ya, porque mañana va a ser un día atareado- se cambió, se subió a la moto y se fue rápidamente.

-Debería irme también –pensaba Trunks- mañana iré a la pastelería –tenía ganas de hablar con ella. En el momento en que Lita se alejó un poco, él muchacho levantó vuelo y se fue a su casa con una pequeña sonrisa.

Cuando el joven llegó lo primero que hizo fue dirigirse a la cocina, lugar en donde lo estaba esperando su madre.

-Hola –dijo Bulma de forma amable.

-Hola mamá. Lamento haber llegado tarde al trabajo es que tuve un problema en el camino. Lo que sucedió fue que…- fue interrumpido en ese momento.

-Está bien Trunks, no hace falta que me cuentes, yo confío en ti y sé que no fuiste tarde a propósito. Lo único que voy a pedirte de ahora en adelante es que trates de levantarte temprano así desayunas bien, ¿sí?- con una gran sonrisa le dijo a su hijo- y en el horno tienes comida que guardé para ti, que tengas buen provecho y que descanses –le dio un beso en la cabeza a su hijo y se fue a su habitación.

-Está bien mamá, muchas gracias. Te prometo ser más responsable -muy sorprendido por lo que acababa de escuchar, él estaba esperando el grito en el cielo, y no fue lo que pasó.

Así finalizó otro día más en la Ciudad del Oeste…