Tercero! Espero que les esté gustando :3
Acá se ponen un poco más... interesantes las cosas jejej
Capítulo 3.
El grupo recorrió las calles del pueblo comprando lo que necesitaban. Había muchas tiendas distintas con todo tipo de mercancías y a decir verdad se divirtieron bastante recorriéndolas. Luego del medio día, y habiendo comprado ya todo lo que precisaban, almorzaron y retomaron su camino por los bosques. Se adentraron en el bosque de la montaña Hyu y Yoon les advirtió sobre los extraños animales que merodeaban los alrededores.
-¿E-Extraños animales? ¿BICHOS?-
-No, Kija, no bichos, animales, más peligrosos de lo normal. Parece que el alimento para ellos por aquí escasea, así que siempre suelen estar hambrientos y atacan a cualquiera sin provocaciones-
-Uff- Suspiró aliviado Kija -Los animales no me asustan-
-Tal vez sea buena idea que hoy duermas en la tienda con Hak, Yona-
-¡No!- Respondió ella instantáneamente -Dormiré contigo como siempre, Yoon-
El joven y los cuatro dragones no entendían nada. Todo el día habían estado confundidos por el comportamiento de sus amigos.
-No te preocupes, Yoon, dormiré afuera hoy en caso de que se acerque algún animal- lo tranquilizó Hak.
Encendieron una fogata, armaron las tiendas y prepararon la cena. Cenaron parte de la carne y vegetales que habían comprado en el pueblo y luego se fueron a dormir.
A mitad de la noche, Yona se asomó de la tienda. Hak estaba ahí afuera, como había dicho, recostado contra un árbol. Sus ojos estaban cerrados.
-Oye... Hak- La chica lo llamó pero él no respondió ni abrió sus ojos, ni siquiera se movió. -Vaya guardia que haces...- Salió de la tienda en silencio y se alejó por el bosque. Luego de unos minutos encontró un río y se sentó en la orilla. Estaba pensativa, mirando el agua, cuando se percató de que algo estaba detrás de ella. Se dio vuelta asustada y lo vio. Era uno de los animales de los que les había hablado Yoon. Parecía un perro muy grande pero con aspecto demoníaco, sus ojos brillaban de color amarillo y chorreaba saliva de su hocico. La chica atinó a agarrar su arco y flechas pero se paralizó cuando no los sintió en su espalda.
-¡Es verdad! Estaba tan concentrada en no hacer ruido que olvidé tomarlos. Tampoco traje la espada-
Comenzó a temblar, su cuerpo no le respondía y no le salía la voz. Había estado en situaciones peores y no había sentido miedo, ¿por qué ahora sí?
-Hak...- Su rostro apareció en su mente. -Por eso no tengo miedo en las batallas, sé que el está cuidándome, él siempre está protegiéndome, siempre...-
El animal, que sólo se encontraba a unos diez metros de ella, lanzó una especie de aullido y comenzó a correr hacia la chica. Yona lo veía acercarse y su corazón cada vez palpitaba más rápido, seguía sin poder moverse y ya no había nada que pudiera hacer. Rendida, angustiada y asustada, cerró los ojos y se arrodilló en el pasto. Pensó en él una vez más, porque él siempre lograba calmarla.
De pronto escuchó el chillido del animal, pero no fue como al aullido de hacía unos segundos, esta vez había sido un chillido de dolor. Levantó lentamente la cabeza y vio que se alejaba corriendo.
-Tonta. Yoon nos dice de los peligros de aquí ¿y tú sales sin armas?- Hak se arrodilló a su lado con cara de burla -¿Qué tienes en la cabeza, Princesa? ¿Aire?-
Ella se lo quedó mirando. Una vez más la había salvado. Una vez más estaba allí con ella y había alejado el peligro, protegiéndola. Quiso abrazarlo, descargar esa angustia, ese temor, abrazada a él. Pero recordó rápidamente su enojo y su rostro, que inicialmente era de sorpresa,cambió.
-¿Por qué me sigues?-
-¿Eh? ¿Que por qué...? ¿Que no ves que acabo de salvarte la vida? Como mínimo deberías agradecerme-
-Oh, bueno, muchas gracias, Hak. ¡Ya te puedes ir!-
-Oye ¿pero qué te pasa? Desde hoy temprano estás así conmigo-
-¡Tú también estás así conmigo!-
-¡Sí pero yo sé por qué estoy así contigo! Tú no tienes razón alguna-
-¿Que no tengo razón alguna? ¡¿Que no tengo razón alguna?! ¡¿Y por qué estás tú enojado?! Oh, espera, ya lo sé, querías quedarte en esa posada con tu querida Miri ¡¿no es así?!-
-¿Mi queri...? ¿De qué estás hablando?-
-¡No te hagas el tonto conmigo, Hak! Bajé ayer a la playa, como tú me pediste, y te vi muy animado hablando con ella-
-¿Muy animado? Estaba hablando normalmente. Además, ¿cómo que bajaste a la playa? Si después de un largo rato esperándote fui a tu habitación ¡y te habías vuelto a dormir!-
-¿Qué?-
-¡Volví a la posada a buscarte y tú estabas durmiendo de nuevo!-
-¡Claro que estaba durmiendo! ¡Te vi con esa chica y volví a mi habitación y lloré y terminé quedándome dormida otra vez!-
-¿Eh? ¿Llo-Lloraste?-
-Sí... Bueno, no... No lloré, estoy exagerando...- Yona quiso disimular, pero se había puesto nerviosa y no sabía qué decir. -No... fue nada. Estaba cansada y como vi que estabas con ella supuse que ya no te importaba si yo iba así que me fui a dormir de nuevo-
-Mentira-
-No, bueno... Sí, tal vez me preocupó un poco que ella se fijara en ti, pero no lloré, tonto. No tengo razones para...-
-Lloraste- Dijo Hak esbozando una pequeña sonrisa. -Lloraste porque una chica se fijó en mí-
-Ya te dije que no...-
-Espera, ¿de dónde sacaste que se había fijado en mí?-
-... Jae-ha me lo dijo- dijo mirando al piso.
-Ese idiota...- Pensó apretando sus puños. -Princesa- Yona lo miró. -Miri llegó mientras te estaba esperando. Salió de la posada un momento para hacer un recado y me vio sentado allí. Se acercó y me preguntó un par de cosas, le respondí y se fue. No bajé a la playa a verme con ella. Fue casualidad-
-¿En... serio?-
-En serio- sonrió él como aliviado. -Ahora... Cuéntame más sobre eso, sobre que lloraste porque una chica se fijó en mí- Le dijo divertido con la intención de molestarla un poco y aliviar el ambiente.
El color del rostro de Yona se igualó al de su cabello. Comenzó a tartamudear que no había sido así, que lo había exagerado, que no le importaba. Hak reía cada vez más cuando ella intentaba explicarse porque cada cosa que decía parecía empeorar la situación.
-Ya está bien, Princesa, puedes parar. Me duele el estómago de tanto reír-
Se quedaron sentados en la orilla del río, sin hablar, mirando el agua, el cielo. De repente Hak recordó algo.
-Ah, toma- le dijo sacando algo de su bolsillo y poniéndolo en sus manos. Eran unos pendientes azules. -Te vi mirándolos cuando volvíamos de la cena, así que más tarde volví y los compré. Mi intención era dártelos en la playa pero...-
-Me encantan- Yona los miraba embelesada, sos ojos azules abiertos de sorpresa. Se los puso de inmediato y miró su reflejo en el agua tranquila. -¡Gracias, Hak, me encantan!- Le dijo girando hacia él y abrazándolo en un impulso. Él se sorprendió un poco, pero correspondió al abrazo. Le encantaba esa sensación, sentir a la pequeña princesa entre sus brazos, sentir su respiración, sentir su cuerpo junto al de él.
-Hak- dijo Yona alejándose lo suficiente como para verlo a los ojos pero aún dentro de sus brazos y con los de ella rodeando su cuello. -No lloré porque pensé que Miri se hubiera fijado en ti-
-Ya lo sé, no tienes por qué...-
-No, pero... Lloré porque...- Tomó coraje de donde pudo, y sin quitar sus ojos de los de él, terminó la frase. -Lloré porque creí que tú te habías fijado en ella-
Los ojos de Hak se abrieron inmediatamente al escucharla decir esas palabras y sintió cómo un calor comenzaba a subir por sus mejillas. La mirada de Yona era tan tentadora, lo miraba como queriendo adivinar sus pensamientos, pero no podía dejar que los adivinara, porque no eran dignos de un sirviente hacia su princesa, así que apartó la vista mirando hacia un costado.
-Princesa... No está bien decir esas bromas, no deberí...-
-No es una broma. Hak, mírame- le dijo poniendo su mano en la mejilla del chico y girándole el rostro de nuevo hacia ella. Tragó saliva nerviosa. -No es una broma- volvió a decirle, y esta vez, sus ojos se despegaron de los de él y bajaron hacia sus labios, apenas entre abiertos, al igual que los de ella. En seguida volvió a mirarlo a los ojos, pero esta vez no intentaba adivinar lo que pensaba, le estaba preguntando algo. Le estaba preguntando si estaba bien hacer lo que ella quería, si tenía su permiso. Su respuesta fue simplemente devolverle su acción y mirar sus labios, esos labios con los que siempre había soñado, mientras dejaba escapar un pequeño, casi diminuto, suspiro.
En menos de un segundo, y sin saber muy bien quién lo había iniciado, se besaron. La mejor sensación que habían sentido en sus vidas les recorrió el cuerpo. El resto del mundo desapareció para ellos, tan sólo estaban los dos, sintiendo cosas que no habían sentido nunca antes. No estaban muy seguros de lo que hacían, simplemente se dejaban llevar. Yona comenzó a mover sus manos despacio, recorriendo cada uno de los músculos de Hak, los de su espalda, los de sus brazos, los de su pecho, reconociendo su cuerpo, pero además, dándole permiso a Hak para que él hiciera lo mismo. Él intentaba controlarse, era evidente que Yona también estada disfrutando de los besos pero, después de todo, él ya tenía 19 años y ella apenas 16, además de que siempre había sido muy inocente, tal vez las ideas que estaban pasando por sus cabezas en estos momentos eran muy distintas. Pero ella seguía moviendo sus manos, acariciándolo, sintiendo su piel. Y su mente se apagó por completo, no le importó nada más, sólo sabía que estaba allí con su princesa y que quería más de lo que estaba sintiendo, más de ella. Sus manos comenzaron a bajar por los costados del cuerpo de Yona, disfrutando cada centímetro, aunque fuera por encima de sus ropas. Llegó hasta su cintura, nunca se había dado cuenta de que era tan pequeña, casi podía rodearla por completo con sus manos. Casi sin darse cuenta, comenzó a subirlas lentamente, sus pulgares ahora extendidos sobre el cuerpo de la chica, y a medida que seguía subiendo, notaba como ella se iba tensando, anticipándose a lo que ocurriría. En el momento en que tocó sus senos, Yona soltó un gemido que simplemente ya no pudo contener. Instantáneamente Hak la soltó y se giró, quedando de espaldas a ella.
-Lo-Lo siento- le dijo mirando al piso y tratando de calmarse. Respiraba pesadamente.
-¿Qué...? ¿Por qué...?- La chica estaba confundida, parecía que todo iba bien y de repente ocurría eso. -¿No... te gustó?- le preguntó muy apenada.
-No, por dios, no es eso. Sí me gustó. Mucho. Demasiado. Pero no puedo, Princesa... No debo. Soy sólo un sirviente-
-Hak...- Yona se acercó y lo abrazó, apoyando su cabeza en su espalda y provocando que él se sorprendiera y se pusiera más nervioso. -Hak, no eres sólo un sirviente, nunca lo has sido. Si tan sólo pudieras verte de la manera en que yo te veo, dejarías de preocuparte por esas cosas- Pero para él no era tan sencillo, toda su vida había estado reprimiendo sus sentimientos y no podía simplemente dejarlos salir de un momento a otro. Se quedaron en esa posición varios minutos, hasta que al final volvieron al campamento, se dieron las buenas noches y Yona entró a su tienda mientras que él volvió a recostarse contra el árbol para hacer guardia. Sabían que su relación ya no sería la misma, pero también sabían que no había sido un cambio necesariamente negativo. Ninguno de los dos durmió por el resto de la noche.
