Buenas. Aqui traigo el útlimo capítulo del fic. Espero que les guste. Aquí contestaré tambien a sus comentarios.

. -se acerca y da un besito- jejeje, eso por lo de Kiss me. Tranquila Akira recibirá lo suyo. Gracias por leer.

Ashira23. hombre, Makoto tenía que morir, no quedaba otra, porque sinceramente, Makoto era demasiado amable como para matar a los otros. Gracias por leer.

9-bunny. Pues si, un poco tarde jejeje-rasca mejilla-la verdad la idea original era que Rin y Makoto hicieran un pacto, pero sería desviarme mucho de la canción en la que esto esta basado. Muchas gracias por leer.

Monica. Lamento haberlo matado -oye un carraspeo detras y se muestra un cartelito de "no cuela"- pero era lo que había gracias por leer.

Y hecho esto decir que esta parte de la canción esta basada en la canción que sigue a la que estaba usando The Wereabouts of the miracle. Asi que...

En sus marcas...ready? GO

Unas pocas semanas habían pasado del desenlace tan trágico del juego de supervivencia, los combatientes caídos ya habían sido enterrados con los mayores honores que se podían obtener, y muy a su pesar, y al de la gran mayoría de miembros del consejo, Haruka había sido casado con Aki Yazaki, la ganadora del juego.

A la noche, tras dejar descansar un poco a la chica, ambos habían bebido la sangre del dios del mar y habían consumado su matrimonio, había sido una experiencia horrible para Haruka, su pecho dolía de manera importante, se daba asco a si mismo, y eso sumado al asco que tenía a Aki, le hizo que esa noche, una vez consumado el matrimonio, se marchase del cuarto y se fuese a dar un largo baño al mar, se sentía sucio y un traidor, sucio por haber hecho algo taníntimo con alguien que no fuera Makoto, traidor, porque siempre quiso que esos momentos fueran solo compartidos con el difunto capitán.

Las semanas pasaron y al parecer Aki era incapaz de concebir un hijo con Haruka, la muchacha estaba desesperada intentando cualquier hechizo de fertilidad para lograr su cometido, por su parte Haruka no se encontraba del todo bien, se notaba muy cansado y pesado, además de que su estómago dolía y todas las mañanas se despertaba vomitando lo que hubiera cenado la noche anterior, hasta muchas veces había tenido que huir del desayuno por solo el hecho de que el olor de la comida le revolvía el estómago, eso no era normal.

-Haru-chan...deberías ir a que te revise Ama-chan-aconsejó Nagisa mientras acariciaba la espalda del monarca que ahora tenía como mejor amigo un barreño donde acaba toda la comida-esto no es normal...pareces Ai-chan en sus primera sema...-entonces fue como si una bombillita se prendiera en el cerebro de antes- Haru-chan...¿estas...

-Eso parece-dijo lo más calmo posible tocándose el vientre, tenía que comprobarlo, murmuró unas palabras mientras cerraba los ojos, la mano que mantenía sobre el vientre desprendió una gentil luz verde y fue ahí cuando lo notó, una magia impresionante surgía de ese punto, pero parecía controlada- ve por Nitori, que no se entere nadie.

Nagisa diligente salió de los aposentos del monarca tratando de no llamar la atención de nadie, marchando al cuarto que ahora Ai-chan compartía con Sousuke, mientras Haruka se marchó a la cama, esa que solo era suya y que solo había compartido con Makoto, había prefererido tener relaciones con su esposa en otro de los cuartos, con su mano en su vientre, aun con el hechizo activado, notando el calorcito que desprendía la magia que había en su interior. Al cabo de uno largos minutos Nagisa entró al caurto seguido de Aichiirou, el cual vestía completamente de negro guardando el luto por Rin, sus ojos azules estaban coloreados de rojo y bajo sus ojos había unas terribles ojeras, sabía que el chico estaba sufriendo mucho por la muerte de su amado pelirrojo y que si se mantenía en pie era porque Sousuke le cuidaba y por la vida que llevaba dentro.

-¿En que puedo ayudarle Haruka-sama?-preguntó el chico acercándose, su espeialidad era la mágia médica-¿que le duele?

-Pon tu mano en mi vientre-pidió y el chico hizo lo propio, murmurando un hechizo para detectar cualquier mal que el chico tuviera, sus ojos azul cielo se abrieron con sorpresa al notar una magia agena al monarca emanar de ese punto-¿lo notas?

-No puede ser-susurró para luego murmurar unas nuevas palabras, su mano se rodeó de una brillante neblina verde azulada- Haruka-sama, usted...

Haruka asintó, era innegable, estaba emabrazado y su mente le repetía quien era el padre, un padre que en esos momentos yacía enterrado con los mayores honores en el panteón de los héroes de Iwatobi, cerca del templo del mar. Nitori le dio la razón a su pensamiento cuando le dijo que el bebe ya tenía casi un mes de gestación, un mes, la fecha que había psado desde la última vez que yació con Makoto, sin duda alguna ese hijo era suyo y del otro mago.

-Tiene una mezcla de tres magias-dijo Nitori mientras examinaba más a fondo el vientre de Haruka- la suya magestad, la de Makoto-sama y la del dios del mar-explicó- probablemente adquirió esta última cuando usted bebió su sangre.

-Ya veo...¿entonces este es el niño que salvará Iwatobi?-preguntó a Ai que simplemte asintió, ahora ambos pensaban lo mismo, de haberlo sabido antes, las vidas de sus personas queridas se habrían salvado-lo siento Nitori.

-Usted no lo sabía, no tiene culpa-dijo el chico- la única culpa es de esa chica que nos arrebató lo que más queríamos-el menor se mordió los labios y se tocó el vientre-ella debería estar muerta, no los demás.

Haruka asintió antes de mirar por la ventana, Dios, quería tanto que Makoto estuviera ahí con él, ¿que cara hubiera puesto si se hubiera enterado?, seguramente se hubiera lanzado a por él, a abrazarle sin dudarlo ni un instante y a decirle lo feliz que le hacía ese milagro, el que por fin hubieran podido formar una familia juntos.

El consejo fue enterado del estado de Haruka, y Aki expulsada del palacio, aunque consevaba su puesto como guardia del palacio, las cosas empezaron a ir de mal en peor, Akira, enfadada por aquellas acciones inició una serie de revueltas en el país, usando magia prohibida trajó el hambre a Iwatobi, y aunque la gente del consejo trató de eliminar el hechizo nada udo hacerse, además de que Aki había desaparecido de la faz de la tierra y la opción de matarla para suprimir el hechizo había desaparecido con ella. Aun así no todo era malo, Rei y Nagisa habían contraido matrimonio, igual que habían hecho Aichiirou y Sousuke, unidos por el cariño y por el ansia de venganza por perder a Kisumi y a Rin, y Haruka, Haruka estaba más solitario que nunca, a pesar de que sus amigos estaban ahí, siempre faltaba algo, siempre faltaba la sonrisa de Makoto y esos ojos verdes siempre fijos en él.

-Ojalá pudiera resucitarte-fue lo que pensó en más de una ocasión

Fue una noche, mientras pensaba en lo mucho que quería que Makoto estuviera a su lado y en que ojalá hubiera forma de revivirlo, que lo vio, era su Makoto, en una esquina del cuarto, estaba tal y como lo recordaba, tan hermoso como el día en que le dieron sepultura.

-Ne, cariño, ¿puedes oír mi voz?-preguntó esa voz tan conocida, Haruka solo pudo asentir-si es así, coloca mi cadaver en el arca que hay en el templo y así resucitaré. -se iban acercando el uno al otro hasta estar en el centro de la habitación, Makoto estiró su mano hacia el rostro de Haruka, estaba fría y a Haruka le olía a mar- este país ha comenzado a quebrarse, el deseo les ciega a todos, -Haruka cerró los ojos, era cierto, su país se hundía en la miseria, la gente se mataba entre ella para reducir la población y tener más alimentos y más bienes- Hacer que todo vuelva al origen, es algo que los dos podemos hacer.

-Makoto...¿de verdad podremos arreglar el país? ¿podremos estar juntos de nuevo?

-Una misión así, es algo que una sola persona no puede hacer, pero si estamos juntos, estoy seguro, de que podremos hacerlo-la mano bajó hasta el vientre de Haruka, una patada del bebe, les soreprendió a ambos-el milagro ahora esta en tu vientre

Haruka asintió mientras Makoto se desvanecía ante él, sabía lo que tenía que hacer. Aprovechando que lo habían dejado solo, abandonó el palacio, sin emabrgo, no era el único que tenía planes esa noche, Sousuke y Ai también habían salido del palacio, ocultos por la noche, con una misión en mente.

El chico de ojos oceánicos llegó al panteón y se acercó a la tumba de Makoto, esta estaba al lado de la de Rin que sabía que acababa d ser visitada por la cantidad de flroes frescas que había en el lugar. Usando su magia levantó la lápida y la tapa del ataud, no pudo evitar las lágrimas cuando vio a Makoto muerto, parecía que estaba dormido, sus ojos verdes estaban cerrados, y sus manos reposaban sobre su pecho, alargó la mano para tocarle el rostro y su corazón se contrajo, estaba tan pálido y frío.

-No te preocupes, pronto estaremos juntos.-dijo volviendo a usar su magia para levantar el cadaver del chico y marchar hacia el templo.

Una vez llegó dentro del templo entró, estaba algo oscuro, pero no tenía miedo, la esperanza de que pronto volvería a estar con Makoto le guíaba hacia la sala deseada, una sala circular de piedra que parecía una gruta, del techo colgaban miles de brillantes piedras preciosas que le daban un aspecto mágico al lugar, en el centro estaba el altar de mármol, su esperanza.

-El aparato prohibido esta justo frente a ti, cariño, si lo haces ahora nadie te descubrirá-dijo la voz de Makoto, otra vez venía a su nariz el olor a mar-vamos a hacerlo ahora, no dudes, sigue avanzando

No dudo y siguuió avanzando, apartó la losa de marmol con otro hechizo y estaba por depositar el cadaver cuando la escuchó la voz de Makoto, solo que esta vez era diferente, ra más gentil.

-La llave para aobri la puerta a lo desconocido esta frente a ti, su nombre es pecado-dijo esa voz- haz lo que deseas haru, ¿pero realmente quieres esto? -Haruka se detuvo unos instantes, ¿de verdad quería eso? sabía que ese aparato estaba prohibido, pero no podía, no quería estar sin Makoto- por favor, no te dejes engañar

-Makoto...-se mordió los labios, el vientre empezó a dolerle y se notó húmedas las piernas, había entrado en labor de parto

-Vamos cariño, coloca mi cuerpo ahí, date prisa, entra conmigo antes de que...-la voz de Makoto se cortó, Haruka apenas tuvo tiempo de meter el cadaver de Makoto en el arca y de meterse el mismo cuando todo comenzó a temblar, su hijo estaba por nacer, la magia se estaba liberando e iba a destruirlo todo.

Mientras tanto en un lugar más alejado, una chica miraba un mapa incrustado en la pared, en el se marcaba el centro de Iwatobi como objetivo, si, ella eliminaría a Haruka, su amor unilateral y sería la reina de Iwatobi al que devolvería la vida con su contrahechizo.

-Es un plan perfecto.

-Lástima que no te vayamos a dejar ejecutarlo-dijo una voz fuerte a su espalda, la chica no pudo ni girarse cuando notó como dos cosas punzantes, presumiblemnte cuchillos se clavaban en su espalda varias veces.

Aki Yazaki gritaba de agonía mientras era apuñalada una y otra vez sin descanso, hasta que su cuerpo se vió reducido a un amasijo de cortes y sangre que estaba tirado en el suelo, antes de morir lo último que vio fueron los rostro de Sousuke Yamazaki y Aichiirou Nitori cubiertos de sangre, se habían cobrado su venganza.

-Por fin nos hemos librado de ella-dijo Sousuke mientras salían del escondite de la chica y abrazaba a Nitori.

-si, ahora Rin san puede desacansar en paz, igual que Kisumi-san-sonrió el chico, entonces lo sintieron, un gran temblor.

Cargando a Ai como si fuera una princesa hasta el caballo en el que habían venido, Sousuke se encaminó hacia fuera del bosque, lo que vieron les dejó a ambos sin aliento, una gran ola se alzaba del mar y se abalanzaba sobre Iwatobi, no dejando nada a su paso.

Se notaba flotar en un gran mar, no había dolor, no había penas, no había nada, internamente Haruka se preguntó si había muerto, recordó entonces que estaba con su bebe a punto de nacer, ¿estaría bien su niño? ¿y Makoto? ¿habría resucitado?. Abrió ligeramente los ojos justo para ver ante él a un hombre de alta estatura, piel escamada y profundos ojos azules que sotenía un bebe en sus manos.

-Gracias por tenerme, prometo ser un buen hijo. -fue lo que dijo el hombre antes de desaparecer.

-Haru-chan, Haru-chan-escuchaba esa voz que tan familiar le era a su espalda y al girarse una gran luz le tragó obligandole a cerrar los ojos, cuando los volvió a abrir se encontró de frente con aquellos ojos verdes que tanto había amado.- Haruka

-Makoto...¿estas vivo?-preguntó tratando de ubicarse, ya no estaban en el templo, sino en el bosque que había tras este, el bosque de Edoh, entonces se acordó, sus ropas estaban manchadas de sangre en la parte baja ¿donde estaba su bebe?-¿Y nuestro bebe? ¿donde esta?

-sss tranquilo -Makoto entonces le acercó un revoltijo de telas, era un bebe, su bebe, de cabellos castaños y hermosos ojos azules- esta aquí, nuestro bebe está bien Haru -Haru tomó al niño en sus brazos, estaba bien, su bebe estaba bien, y Makoto estaba con ellos.-aunque estoy feliz, eso no quita que esté enfadado contigo Haru, lo que has hecho ha sido muy imprudente ademas, las consecuencias...han sido nefastas.

-¿Consecuencias?

Y fue ahí cuando Haru se enteró de lo que había pasado, había dado a luz al bebe dentro del arca, y había quedado inconsciente, la magia del niño se había descontrolado, una gan ola había surgido del mar, Iwatobi había sido tragada y su gente con ella, ¿que había sido de Rei y de Nagisa? ¿de Ai y Sousuke? ¿de Gou y Mikoshiba? ¿de todos sus amigos? Makoto le calmó diciendo que había varios que se habían salvado.

-fui un idiota, mi egoismo, mi egoismo ha causado todo esto-dijo Haruka mientras veían desde lo alto como había quedado Iwatobi de destrozada, a su lado Makoto miraba todo de manera imapsible.-he fallado a mi abuela.

-No lo creo-dijo Makoto y suspiró pasando un brazo por los hombros de Haruka para atraerlo hacia si- has cumplido con el deseo del dios del agua, el que Iwatobi volviera al origen, lo has limpiado, ahora solo queda comenzar de cero. Ellos comenzarán de cero, mientras nosotros les miramos.

-¿Debemos dejar a nuestro hijo con ellos? -preguntó Haruka apretando al niño contra su pecho, Makoto asintió, no quedaba otra.

-Él será quien traiga la gloria al pueblo, Haruka, nosotros solo podremos mirarlo de lejos-le abrazó fuertemente mientras oía los pasos de alguien aercarse, y por el escandalo supo que era Nagisa guiando a los supervivientes- el arbol de Edoh también lo quiere así, has cumplido con la profecía de tu abuela.

Haruka miraba a su niño, le dolía en el alma tener que separarse de él, con cuidado lo depositó entre las raices de aquel árbol que en su corteza central tenía el rostro de una anciana mujer, el arbol de edoh que protegía el bosque, aquel que les había explicado que pasaría ahora con ellos.

-Haru, tenemos que irnos.

-Si...-miró al árbol-cuidalo hasta que lo encuentren, cuida de Umi.-El árbol movió unas de sus ramas y respondió de manera afirmativa.

Y mientras partía junto con Makoto de la mano, echó la vista atrás justo para ver como su hijo era encontrado por sus amigos, Makoto apretó su mano, y ambos se encaminaron juntos a la eternidad.

-¿Y así termina esta historia?-preguntó un joven niño de rubios cabellos y ojos dorados a aquel encapuchado que ls estaba contando el cuento, a su lado había varios niños más que miraban al encapuchado con disgusto en sus miradas.

-para nada pequeño.

-¿que pasó con Umi? -preguntó esta vez un chico de cabellos rojos y ojos del mismo color que tenía de la mano a un niño de ojos azules y cabellos grises con un lunar bajo el ojo.

-Umi-kun fue un gran rey-dijo el hombre- empezó a reinar desde muy joven y su reinado fue uno de los más prósperos que Iwatobi jamás tuvo, se casó con la hija que tuvo Ai con Rin y tuvieron muchos hijos, cuando murió dejo Iwatobi en manos de sus descendientes, aunque el final para ellos no fue muy bueno, ya que perdieron el reino a manos de otras personas.

-Entonces la historia tiene un final feliz-sentenció contento un chico de cabellos rosas y ojos azules sonriendo.

El encapuchado vio como otro de los chicos, de cabellos azules y ojos violetas iba a abrir la boca para preguntar algo, pero fue abruptamente interrumpido por la voz de una mujer.

-Rei, Nagisa, Ai es hora de ir a casa

-Kisumi, venga, que aún tengo que hacer la cena.

-Gou, Rin, para casa ya-dijo otra mujer recibiendo los resoplidos de los dos hermanos que se levantaron.

-Sousuke, ¿vienes? -preguntó Kisumi al chico que había estado sentado con él, el cual solo asintió y se levantó para ir con el de cabellos rosas.

Solo queron dos niños en el grupo cuando un par de chicos de ojos ambar y bastante escandalosos se levantaron, el encapuchado miró al más alto de ellos que estaba al lado del otro niño tomandole la mano, sonrió con ternuro.

-Esto...señor...-habló el niño con timidez, tenía los ojos verdes y los el cabello castaño- ¿que pasó al final con Haruka y Makoto? Haru-chan y yo queremos saber-el encapuchado se arrodilló para quedar a su altura, así los niños pudieron apreciár un par de ojos azules muy brillantes y unos pocos cabellos castaños que aparecían por bajo la capucha

-Es un secreto, pero si quieres os puedo decir como termina su historia-les sonrió y ambos niños asintieron- ambos vivieron juntos y felices durante toda la eternidad.

Ambos niños se miraron y el encapuchado pudo ver como el de ojos verdes le dedicaba una sonrisa enorme al chico inexpresivo que era su amigo, ambos se despidieron de él antes de irse.

-Te dije que la historia acaba bien Haru-chan.

Una vez los niños se fueron el chico emprendió el camino a casa, se adentró en la montaña de Iwatobi, donde había un templo de madera, sonrió y abrió la pueta siendo recibido por el calor del hogar y el olor a caballa recien cocinada.

-Eso huele delicioso mama-dijo entrando al lugar y acercándose donde un joven de cabellos negros y ojos azules cocinaba la cena de esa noche-¿quieres que ponga la cena?

-Si, tu padre esta a punto de llegar Umi.

El chico se quitó la chaqueta con capucha revelando su aspecto completo, un chico alto de unos veinte años, de ojos azules oceánicos y cabellos castaños, se dispuso entonces a poner la mesa cuando entró a casa un hombre de treinta años, de cabellos castaños, alto y de ojos verdes muy brillantes.

-Estoy en casa-anunció con un tono amable.

-Bienvenido papa-saludó de vuelta el chico recibiendo la mano de su padre en la cabeza que le revolvió el pelo con infinito cariño antes de dirigirse a la cocina a saludar a su esposo.

Umi vio como sus padres se besaban, era un secreto como había acabado su historia, ambos habían recibido como regalo el poder de la eternidad, incapaces de morir salvo que fueran asesinados, destinados a permanecer siempre con una edad determindada, siempre juntos, por toda la eternidad. Él se había unido a ellos cuando, teniendo veinte años, había sufrido el intento de asesinato de una muchacha que se obsesionó con él, creyendole muerto le enterraron y cuando él depertó estaba con sus padres. Desde ese momento habían vivido los tres juntos.

-Hoy me encontré a vuestras encarnaciones-dijo sonriente una vez estuvieron en la mesa- siempre juntos.

-Es lo normal-habló Makoto mientras tomaba la mano de su esposo y lo miraba con dulzura.

-y tambien los de Rin y Ai-san -dijo y su sonrisa se ensanchó- solo tengo que esperar.

-¿Esperar a que?-preguntó Haruka mirando serio a su hijo.

-A que ella vuelva a nacer para estar juntos- fue lo único que dijo y eso bastó para que su madre le echase una charla sobre lo mal que estaba acosarse con gente a la que sacabas miles de años.

FIN

En fin, espero que les haya gustado, muchas gracias por leer. En serio. Nos vemos el miércoles con otro cap de Llamas de culpa agua de redención. -reverencia- los estaré esperando