Honestamente no me gusto como escribí este capítulo, sentí que lo hice muy simple, pero honestamente no encontré alguna forma de mejorarlo.
…
Sobré la acera está un auto color negro de lujo, no es último modelo, pero es más de lo que yo pediría. Subimos al vehículo, y cuando pienso que estar por arrancar, lo veo llevarse las manos al rostro.
— ¡Ay! No — se lamenta como si hubiera cometido un error. — se supone que tenía que abrirte la puerta
¿Eso es todo? ¿Ese es su gran error?
No puedo evitar reír por la exageración
— No te preocupes, no es necesario que lo hagas — se tranquiliza un poco y comienza a reír — No creas que soy de esas chicas que necesitan que hagan todo por ellas
— Me alegra saberlo. — Inmediatamente se relaja, enciende el auto y comienza a conducir
— ¿Eres nuevo en esto verdad? — siento la confianza para comenzar a indagar un poquitito. No suelo ser muy sociable con alguien a quien acabo de conocer, pero parece que pasare mucho tiempo con este Jack
— O no, claro que no — ¿cómo es eso posible? Ahora que lo veo bien, creo que es más joven que yo. — Este es mi segundo trabajo — responde con orgullo.
Ahora si no lo resisto y rio a carcajadas
— Lo siento — no quiero que se sienta ofendido, aunque no parece ser así. Inclusive la risa se le contagia
— Es enserio, apenas hace dos meses que inicie con esto
No puedo creerlo. ¿Dos meses y el señor Overland lo pone a cargo de mí se seguridad? Bueno, no es como que sea alguien de alto riesgo como la hija de un presidente o algo así. Creo que más que un guardaespaldas tengo un chofer
Creo que malinterpreto mi reacción. Espero que no esté molesto, quizá debería disculparme.
Al final no digo nada y continuamos el trayecto en silencio.
Por fortuna es muy buen conductor, en menos de lo que esperaba ya estamos en la entrada del Frozen Institute, inclusive tengo tiempo de sobra
— Gracias por traerme — rompo por fin el silencio lista para bajar del vehículo, pero el sigue. — Amm… yo bajaba ahí — trató de señalar la entrada principal la cual va quedando cada vez más lejos.
— Debemos buscar donde estacionar el carro — me responde tranquilamente; avanza un poco más hasta que llegamos al estacionamiento. Todos los alumnos tienen derecho a un lugar, pero muchos, como yo, no lo ocupan.
Se estacionan cerca de mi edificio de clases. La escuela es realmente grande. De un lado está el estacionamiento junto a las oficinas escolares, en medios los edificios de estudio y la cafetería; y por último las áreas verdes que incluyen los campos de futbol americano.
— Bueno, supongo que te veré a la salida — estoy lista para dirigirme a mi aula, pero su respuesta me hace detenerme en seco
— No exactamente — justo lo que temía — tengo que asegurarme que todo sea seguro y eso
— Pero es una escuela, no hay nada inseguro aquí — trató de debatirle. Ir por él campus con mi guardaespaldas es algo que no quiero; aunque claro que el no parece, cualquiera lo confundiría con un estudiante mas
— Tranquila — ríe un poco al ver mi descontento. — te diré que. Sólo por hoy estaré contigo, veré que no exista algún peligro, que nadie te moleste; y después solo me veras a la entrada y a la salía. ¿Te parece?
— ¿Tengo otra opción? — el ríe y niega con la cabeza. — Bien, pero si alguien pregunta, no digas que eres mi guardaespaldas.
— Echo
Me siento un poco más tranquila así. El camina a mi lado, observando el campus, lo noto sorprendido como si nunca hubiera visto algo así; noto también los murmullos de algunos, los chicos miran sorprendidos, no hay que ser un genio para saber lo que piensan; las chicas parecen celosas, murmurando entre ellas lo que seguramente son insultos.
Para bien o para mal ya estoy acostumbrada. Mi carácter fuerte y mi frialdad hacia la gente no me han conseguido muchos amigos. Así que sólo ignoro a aquellos que hablan a mis espaldas
Nos adentramos en el edificio de aulas, subo las escaleras al primer piso donde corresponden mis clases. Quiero voltearme y decirle que hasta ahí está bien, que se valla y me espere hasta la salida.
Pero no. Simplemente sigo e ingreso al salón; no es muy grande, las paredes están pintadas de blanco en su totalidad, las ventanas permiten ver gran parte de las áreas verdes destinadas al entrenamiento de Fútbol.
Busco donde sentarme, no hay muchas bancas. De hecho somos pocos los alumnos.
Aún faltan unos minutos para que dé inicio la clase. Como siempre, son pocos los alumnos que llegan con anticipación. De hecho sólo soy yo
Me siento en mi lugar de siempre, justo en medio. Jack aún no ha entrado, de hecho no lo veo, quizá está en el pasillo vigilando.
Justo en ese momento veo entrar a Tadashi, con sus típicos pantalones y su gorra la cual nunca se quita. Sonríe al verme, lo cual creo que me hace sonrojar ligeramente.
Deja su mochila en la primera banca y se acerca a mí.
— Hola — me saluda y yo me limito a repetir su saludo. — quería saber cómo estas. Ya sabes... Lo de ayer.
Nunca creí que ser asaltada me agradaría tanto.
— Este... estoy bien gracias — no se me ocurre que más decir. Creo que he perdido la capacidad de hablar, ¿Cómo es que me pasa esto?
Por suerte, o no tanta, el popular grupo de chicas hace acto de presencia
— ¡Tadashi! — se escucha el llamado del grupo de "chicas populares"
— ¿Por qué no viniste ayer? — Pregunta Alice, la chica más popular de mi grupo y quizá del instituto, es linda, no lo niego, pero eso no le quita lo cabeza hueca.
— Nos vemos luego — Tadashi se despide y se dirige con Alice y su grupo, ella me mira y sonríe triunfalmente
Tadashi es tan amable que raya en la línea de la ingenuidad. Es obvio que la mayoría babea por él.
Aunque creo que no debe importarme, después de todo sólo es mi amigo y nada más.
Poco a poco van llegando el resto de mis compañeros. No somos muchos, sólo catorce.
Ahora que lo pienso, ¿dónde está Jack?
Y como si fuera magia, aparece en la puerta, observa el grupo y después se adentra.
No sé por qué, pero las quijadas de Alice y sus amigas cuelgan de sus rostros. Están más embobadas de lo normal, y creía que eso era imposible.
Jack avanza hacia mí, todos lo miran sin quitarle la vista ni un segundo.
— ¿Tienes hambre? — Me pregunta de lo más normal con su típica sonrisa torcida
Me extrañó un poco, pero recuerdo que no he desayunado. Algo de comida no me caería nada mal
— Eso creí — creo que mi silencio me delató. De la bolsa frontal de sus sudadera saca un jugo y unas galletas de chocolate. Mis favoritas de hecho
— ¿encontraste la máquina verdad? — yo pregunto ya conociendo la respuesta
— De hecho fui al baño, y bueno, se me antojó un bocadillo. — Esa sonrisa torcida otra vez, ahora que lo noto, tiene una perfecta hilera de dientes blancos
— Gracias — No sé qué más decir, acepto el jugo y galletas y comienzo a "desayunar"
Por suerte la profesora Bella ingresa, lista para comenzar la clase. Aunque se distrae un poco viendo a Jack.
Jack por fin se da cuenta de que todas las miradas están sobre él. Se dirige a la salida listo para marcharse
Está por salir, su cuerpo ya está fuera del salón, sin embargo se detiene y asoma solo su cabeza por la puerta de una manera algo comica
— ¿Tienen receso? — Pregunta .Siento la sangre llegar a mi rostro. Me está avergonzado.
— Si — responde la profesora algo extrañada — es de 11:30 a 12:00.
— Oh. Entonces te veo a esa hora. — se despide de mi agitando su mano y se va. De repente todas las miradas están sobre mí
— Vaya que no pierde el tiempo señorita Elsa. — creo que voy a explotar. Cualquier otro día nadie notaría mi existencia, pero hoy todos me observan. — Y valla que es guapo. — añade. Creo que ha dejado de ser mi profesora favorita
— Se equivoca señorita bella… — tartamudo por el nerviosismo. — Él es... — no quiero decir que es mi guardaespaldas, así que... — es un amigo — suelto por fin. Y creo que lo creyeron
— Entonces está disponible — escucho a Alice susurrar para ella misma.
Creo que este será un largo día.
...
El chirrido de la campana nos indica que el receso ha comenzado.
Suspiro aliviada. Guardo mis cosas en mi mochila y me dispongo a salir. Espero ver a Jack afuera, pero eso no ocurre.
Ña, no le doy importancia y me dirigió a la cafetería, cuando llego, pido un almuerzo y me siento en una de las tantas mesas del lugar. Aquí cabrían cuatro personas, pero casi siempre como sola.
— ¿Está ocupado? — levantó la vista y veo a Tadashi con su bandeja del almuerzo, noto que es incapaz de mirarme a los ojos. Y me alegra que así sea.
— No, adelante — realmente estoy sorprendida, es la primera vez que alguien, a excepción de mis amigas y Anna, almuerza conmigo.
Él toma asiento frente a mí y comienza a comer sus papas fritas.
— ¿Quieres? — Me ofrece y estoy dispuesta a aceptar. Siento que esto parece una escena de esas películas románticas que Anna ve todo el tiempo
Pero esto es la vida real. Y
— Gracias — una mano pálida se entromete en mi camino e intercepta la papa que iba a tomar
No me cuesta trabajo reconocer de quien se trata
— Mmm, no, no están envenenadas — comenta a modo de broma, ocupa la tercera silla y se sienta. Lo noto algo agitado, como si hubiera estado corriendo.
Tadashi mira algo extrañado — yo... Tengo que ir por unas cosas — justo lo que temía, Jack lo asustó. — Nos vemos luego — alcanza a despedirse antes de perderse entre el resto de los estudiantes
— ¿se va tan pronto? — me pregunta Jack cuando Tadashi ya se fue— pero si aún falta para las 12. — pregunta de lo más tranquilo, como si no supiera que acaba de hacer.
Obviamente estoy molesta, no tengo nada contra Jack, pero es como tener una especie de amigo inmaduro y no un guardaespaldas. Aunque a este punto ya no sé lo que quiero.
— ¿Estuviste corriendo? — no quiero hablar del tema de Tadashi, así que decido cambiar de tema.
— A sí. Más o menos — aún está recuperando el aliento — estaba recorriendo el campus y un grupo de chicas comenzó a molestarme. — ¿es enserio? — y bueno… yo no soy su tipo, así que tuve que huir.
Esa sí que no me la esperaba. ¿Un chico huyendo de un grupo de universitarias? Tengo que averiguar si es gay, claro que no ahora.
— ¡Oh! y lamento lo de tu amigo — paro de comer para poner atención — sé que interrumpí un poco, pero debes entender que es mi trabajo.
— Yo no sé de qué hablas — trató de regresar a mi acritud fría y cortante, solo espero que funcione en él
— Vamos. ¿Crees que no noto que babeas por él? — Siento mis mejillas enrojecer ante sus atrevidos comentarios — ¿y sabes qué? El babea por ti. De hecho creo que deberías agradecerme.
— ¿Agradecerte?
— Sí. Apuesto por tu sorpresa a que es la primera vez que él se sienta contigo. — creo que tiene razón. — y eso se debe a que obviamente esta celoso de mí. — termino señalándose a sí mismo con su pulgar, siempre con su típica sonrisa.
— ¿Que te hace creer eso?— valla que tiene un alto autoestima
— Nah, es broma. Sólo quería probar una vieja táctica.
— ¿La cuál es?
— Afirmar algo y esperar que la otra persona lo afirme. Y usted señorita Arendelle lo acaba de hacer. Ahora sé que le gusta ese joven.
¿Así de repente me hablaba de usted? Bueno no me molesta, al contrario, creo que es mejor así.
El resto del receso pasa en silencio, yo consumo mis alimentos mientras el parece divagar en su mente, de vez en cuando mueve los ojos hacia arriba, quizá enfocando el cielo o simplemente perdiéndose en sus pensamientos.
Estoy por preguntarle si no va a comer, pero me arrepiento al instante, si quiere comer puede hacerlo cuando quiera, ya que prácticamente tiene el día libre.
La campana suena indicando el fin. Tomo mis cosas y procedo a dirigirme de regreso a mi aula.
— ¿la espero en el auto? — Otra vez esos prefijos formales
Ante su pregunta sólo asiento con la cabeza y mirada firme. Comienzo a caminar y Jack solo se queda ahí, sentado y divagando
Llego a mi salón y el resto de las clases transcurren con normalidad, nadie me habla, aunque muchos murmuran, sobre mi o mejor dicho sobre Jack. Llegó escuchar a algunos afirmando que es mi hermano perdido, otros dicen que es mi novio, e inclusive algunos locos comentan que se trata de mi hijo.
Obviamente todos están mal, y yo no le tomo la importancia necesaria como para intervenir.
Por fin la campana suena. El día escolar ha acabado
…
Uff, este capítulo lo termine de editar a las 2:23 a.m, ya estoy medio dormido, así que si notan un error, háganmelo saber para corregirlo a la brevedad
