Ashiba Fujimiya: Gracias!! Espero que te siga gustando.
-----
Disclaimer: Encontré un fanart muy bueno de Camus. Y aún así, siguen sin ser míos.
-----
BEYOND
Merde, el cuerpo entero me dolía. Lentamente, abrí los ojos y traté de ponerme de pie, pero mis esfuerzos fueron en vano; 3 días caminando como tarée, sin una gota de agua o un pedazo de pan habían cumplido su función. Para mi sorpresa, el laberinto a mi alrededor se desvaneció y frente a mí se posaron un par de piernas cubiertas por una imponente armadura dorada… Saga.
- ¿Todavía consideras gracioso el haberte metido con un Santo Dorado, niña? -évidemment (1). Una pequeña sonrisa apareció en mi rostro al recordar el momento en el que habíamos planeado la bromita-. Respóndeme, Chloe -su tono se estaba volviendo insoportable.
- ¿Y por qué no? -Ignorando a mi adolorido cuerpo, me puse de pie-. Sólo me arrepiento de no haberlos dejado calvos a los dos.
- No sabes con quién te metes… -respiré profundo. Nunca es bueno perder el aplomo frente al enemigo-. Ahora, pagarás el precio de tu falta.
- Malheureux arrogant (2), mi única falta fue no haber hecho más por Zelha -hasta ahí llegó el aplomo. Era cierto; Masque de Mort se encargaría de instruir a la Cabra en el arte de la oscuridad, pero conociéndolo, la torturaría en el proceso.
Como era de esperarse, Saga incrementó furiosamente su cosmo, iluminando por completo la casa de Géminis. En el estado físico en el que me encontraba, no saldría viva del encuentro; si quería venganza, debía actuar ya.
Rápidamente, levanté ambos brazos, adoptando la forma de una cruz y cerré los ojos. Claramente se podían distinguir cada una de las sombras que habitaban la tercera casa, todas esperando una orden mía para actuar.
- ¿Tienes deseos de morir, Chloe? -ahora la voz de Saga hablaba igual que mi conciencia.
- Force de Vie -el ataque salió con la potencia de un suspiro, pero aún así, las sombras obedecieron y poco a poco, la luz dentro de Géminis fue disminuyendo al tiempo que yo sentía cómo mi cosmo aumentaba.
- ¿Qué es esto? -era imposible dejar de notar el dejo de asombro en la voz del peliazul.
- "Esto", mon cher, es la Fuerza de la Vida -dije mientras abría los ojos.
Según las enseñazas de Cangrejito, la Force de Vie era un arma de doble filo, ya que al absorber la energía de un contrincante más poderoso por medio de las sombras, mi cuerpo no sería capaz de soportarlo. 'Seulement un peu plus…' (3)
- Clever girl…(4) -adivinando el punto débil de la técnica, Saga aumentó su cosmo de golpe, haciéndome gritar de dolor-. ¡Vamos¿No era esto lo que querías?
- Merde… -exhausta, caí de rodillas al suelo. Por lo menos, ahora tenía suficientes fuerzas para darle batalla.
- ¡De pie! -no me lo tuvo que decir dos veces. Recuperando el aliento, me puse de pie y adopté la posición de defensa-. Ahora, probaremos tu defensa, niña… Galaxian Explosion!
Inmediatamente, una luz púrpura rodeó todo mi cuerpo para luego concentrarse en las palmas de mis manos. Mi cosmo había regresado a mí.
- Paroi de Silence!
La luz que se había enfocado en mis manos rodeó el ataque de Saga, conteniéndolo, para después desvanecerlo en un absoluto silencio.
Desgraciadamente, no había comparación entre la fuerza de Saga y la mía, y mi barrera de silencio no pudo vencer el ataque. Lo último que pude distinguir antes de quedar inconsciente, fue un resplandor dorado que se dirigía hacia a mí a una velocidad insuperable.
. : o : .
La luz me quemaba los ojos aún antes de poder abrirlos. Ce malheureux de Saga l'avait fait de nouveau (5), y lo que era peor, lo seguiría haciendo hasta que se cansara de jugar conmigo.
- Así que por fin decidiste despertar -la arrogante vocecita de Saga era inconfundible-. Ya nos tenías preocupados.
- ¿Preocupados? Oui, comment non (6) -casi me mata y luego se preocupa.
- ¿Nunca te cansas de ser tan hostil? -tuve que abrir los ojos.
- Depende de con quién esté tratando -y si las miradas mataran, Saga estaría muerto. Menos mal que mi máscara ocultaba todo… ¡¿Y mi máscara?! Desesperada, comencé a buscarla por todas partes con la mirada hasta que la localicé… en la mano derecha de Saga.
- Tenías fiebre, así que te la quité para que pudieras respirar mejor -merde-, de todas maneras, no creo que te sirva de mucho ahora.
- ¿Y eso por qué? -definitivamente, no lo puedo amar. Pero es demasiado fuerte como para matarlo yo sola…
- Te la quitaste frente a todos el día que fueron juzgadas¿no lo recuerdas?
Ah, claro.
Un pesado silencio hizo acto de presencia.
- ¿Y ahora qué? -estaba impaciente por empezar un nuevo día al lado de semejante pedazo de… taré.
- Ahora, desayunarás -me dijo divertido y arrojó mi máscara hacia donde se encontraba la cama.
Con toda paciencia me puse el horroroso ornamento, salí de la cama, acomodé mi cabello en una trenza, me puse las botas, me desperecé un poco, acomodé obsesivamente mi ropa…
Todo hasta que Saguita se desesperó y me arrastró hacia la nave principal de la casa. Cuando por fin me soltó, me encontraba frente a una diminuta mesa de madera mal trabajada con varias frutas encima y una jarra de agua.
- Así que moriré de hambre¿no?
- No seas ridícula, Chloe -¿Ridícula¿Cree que soy ridícula?-. No has comido nada en casi 5 días. Si comes algo muy pesado, te hará daño.
- Qué considerado… -después de mucha contemplación, tomé una manzana.
- Eres mi alumna ahora, es mi responsabilidad si te mueres.
- Como si te importara… -mi sagrada comida fue interrumpida por un golpe en la mesa.
- Si vas a vivir aquí un tiempo, es mejor que aprendas a coexistir en paz¿entendido?
- Oui, monsieur -estaba demasiado cansada como para ponerme a discutir con un necio como él. Aparte, el hecho de estar hablando me impedía masticar.
- Bien. Acompáñame.
. : o : .
Después de horas de caminata bajo el sol griego, comencé a sofocarme; realmente, con una manzana y un vaso de agua no se podía aguantar ese tipo de actividades al aire libre. Gracias a mi suerte, Saga se dio cuenta.
- Ya casi estamos ahí.
- Pero no puedo respirar…
¿Cómo es que Marin, June y Shaina se habían acostumbrado a semejante pedazo de metal tortuoso?
- Quítate la máscara, entonces.
- Pero…
- Soy tu Maestro y te di una orden -me interrumpió dando la vuelta, aunque su tono dominante se esfumó cuando vi aparecer una ¿amable sonrisa? Con un suspiro, me quité la máscara y se la extendí-. ¿Mejor?
- Todavía no, pero no creo que tarde mucho -por lo menos ya no luchaba por tomar aire.
- Perfecto, porque ya llegamos -llena de curiosidad, examiné cada rincón.
El lugar no parecía fuera de lo común: un claro, algunos árboles anunciando la entrada a un bosque, a lo lejos se escuchaba agua, los pajaritos cantaban, las orugas escalaban troncos… De repente, me entró el sueño. A unos cuántos metros de donde me encontraba, se erguía un poderoso abedul ofreciendo un muy tentador refugio al calor demoníaco.
Al parecer comencé a babear, ya que Saga soltó una carcajada.
- Tienes buen ojo, Chloe. Es el mejor lugar para descansar -entonces no era la única.
- Disculpa, Maître¿pero me trajiste hasta acá para descansar? -no debía quejarme; la caminata en sí era trabajo suficiente para un día.
- Obviamente no, pero te necesito relajada el día de hoy -esto ya no me estaba gustando nada. Alerta, lo observé dirigirse hacia el abedul, cuando se detuvo de repente-. Acompáñame, pequeña -aún dudando, caminé hacia donde se había sentado y me acomodé sobre una raíz a un par de metros de distancia-. Chloe, las técnicas que mostraste ayer¿son las únicas que conoces?
- Oui, Maître -Saga suspiró.
- Dime¿qué ves aquí?
- ¿Naturaleza…?
- Chloe, por lo que vi ayer, manipulas únicamente la oscuridad.
- Así es.
- La manipulas, pero no la conoces.
¿Tres tristes tigres?
- ¿A qué te refieres, Maître?
- Presta atención a la sombra que produce este árbol. ¿Sabes qué la hace existir?
- ¿Qué la hace existir…? -no lo había considerado. Observé con detenimiento todo lo que nos rodeaba; había sombras por doquier, todas ocupando un lugar sobre la tierra, ofreciendo un resguardo de…- ¿La luz?
- Exactamente. La oscuridad existe porque hay luz, así como la luz existe para alumbrar el camino oscurecido.
- Eso lo sé. Masque de Mort ya me lo había dicho. ¿Y el punto es…?
- ¿Sabes por qué perdiste contra mí?
- Creo que es bastante obvio… Tú eres un Santo Dorado, y yo soy una aprendiz.
¿Tengo cara de tarée, acaso? Saga me miró fijamente.
- Yo domino ambas, Chloe. Tú sólo te enfocas en una.
- Entonces, si manipulo las dos¿te derrotaré? -curiosamente, tengo la habilidad de sacar a cualquiera de un momento profundo e inspirador. Saga se echó a reír.
- Si te esfuerzas, es posible que lo logres en un futuro lejano, pequeñita.
- Arrogant…
- Cierra los ojos… -respirando profundamente, obedecí-. Ahora, concéntrate en las sombras que nos rodean… -eso era cosa fácil, hasta comencé a mover algunas-. Muy bien. Ahora, enfócate en lo que rodea a las sombras; siente cada presencia, no sólo la sombra que proyecta… -eso me costó un poco más de trabajo. Las sombras eran frías y definidas, pero la energía que despedía cada objeto era vaga, y el objeto en sí me era difícil de enfocar-. Concéntrate, Chloe.
- Eso intento, pero es difícil -y tu vocecita distrayéndome no ayuda en nada.
- Aumenta tu cosmo; no trates de verlo, siéntelo como parte de todo… -claro, para ti es fácil decirlo, ya conoces el truquito-. ¡Chloe!
- ¡¿Qué?! -au revoir, concentración. Abrí los ojos e inmediatamente enceguecí por la luz del sol.
¿Cuándo se volvió tan brillante?
- ¡Deja de pensar en tonterías y pon atención! No es cuestión de un truco.
- Es lo que intento hacer, Maître, pero como ya has de saber, tu voz me distrae -tanta luz no era normal. ¿Por qué seguía sin poder ver nada?
- ¿Y pretendes hacerlo tú sola? Si es así, regresa a Cáncer, que no tengo nada qué enseñarte.
- ¿Te cansaste tan pronto de torturarme? -demonios, cómo me ardían los ojos-. Pourquoi ne me tuez-vous pas? Puisque vous êtes tous si désireux de me garder ici! Je mourrais plutôt que vous revoyant, vous bâtard sadique (7) -todo estaba tan lejos...
. : o : .
Todo estaba oscuro. Estaba segura de tener los ojos abiertos; incluso parpadeé un par de veces, pero la situación era la misma. Algo me hizo voltear, y aunque seguía sin poder ver, un escalofrío me recorrió la espalda.
Parpadeé de nuevo, y esta vez pude reconocer algo; un par de ojos azules, casi transparentes, que me miraban con una frialdad que jamás había visto. Desprendían un brillo, una mezcla de dorado con púrpura que los hacía más terribles, si es que eso era posible.
Traté de dar un paso hacia atrás, pero mi cuerpo no se movía. Respiré profundamente, tratando de controlar mi pánico, y volví a intentarlo. Nada.
- Bienvenida a mi mundo, Chloe -mon Dieu, esa voz… Esa voz iba a enloquecerme.
- ¿En dónde estoy?
- En las puertas del Infierno.
Temblaba como hoja de papel, pero por alguna razón, no podía quitarle mi atención a ese par de ojos. De pronto, el brillo que los rodeaba se expandió e iluminó tenuemente el lugar.
Ni siquiera pude gritar; parecía una pesadilla: un monte gigantesco se erguía frente a mí, similar al cráter de un volcán, y millones de cadáveres caminaban por el borde, todos dirigiéndose hacia un espantoso vacío.
Sus voces… Podía escucharlos aullar; algunos lloraban, otros maldecían, pero la mayoría pedía "piedad". Casi por reflejo, traté de cubrir mis oídos, pero algo me sujetaba con fuerza. Manos… Las manos de los cadáveres me sujetaban como raíces al suelo.
- Mira hacia arriba… -Masque de Mort me susurró al oído. ¿Desde cuándo estaba a mi lado?
Renuente, obedecí. Los cadáveres seguía caminando sin voluntad hacia el vacío, pero uno llamó mi atención. No tenía apariencia de momia, au contraire (8), era una chica. El viento movió ligeramente su largo cabello cobrizo, descubriendo su rostro.
¡Audrey¡Mi hermana iba directo a la nada! Con todas mis fuerzas, comencé a retorcerme, tratando de zafarme de mis horrendas cadenas.
- ¿Quieres salvarla, verdad?
- ¡Por supuesto que quiero salvarla¡Déjame ir!
Mientras más me retorcía, más fuertemente me sujetaban.
- Ya está muerta. No hay nada que puedas hacer por ella -se estaba divirtiendo, estoy segura.
- ¡No me importa! No voy a dejar que caiga al vacío como todos los demás -empecé a llorar. Había olvidado lo que era llorar.
- Chloe, si quieres soltarte, tendrás que manipular las sombras para que te dejen ir.
- Mais je ne peux pas! (9)
Ya estaba desesperada y cansada de luchar.
- ¡Concéntrate¡Siente cómo eres parte de todo esto!
- Audrey, ouvrez vos yeux, s'il tu plaît! (10)
- ¡Chloe! -los diabólicos ojos de Masque de Mort parecían atravesar mi alma.
Cerré los ojos. Mi hermana había muerto años atrás, ya me había hecho a la idea; pero el verla caer y no poder seguirla me partía el corazón de nuevo. No podía soportar el perderla dos veces.
Una intensa luz dorada lo iluminó todo, haciendo desaparecer las imágenes que tenía en la cabeza.
- ¡Chloe! Abre los ojos -la voz era diferente. Cuando por fin obedecí, no era Masque de Mort al que tenía enfrente, era Saga.
¿Por qué había olvidado todo eso¿Y por qué tuve que recordarlo? Me sentía ridícula; no podía dejar de llorar, aún cuando sabía que todo había sido una ilusión…
- Oui… -murmuré entre sollozos-. Je souhaite mourir (11).
-----
Traducciones:
- Tarée: tarada / Taré: tarado.
- Maître: Maestro
(1) Obviamente.
(2) Maldito arrogante.
(3) Sólo un poco más.
(4) Niña lista.
(5) Ese maldito de Saga lo había hecho de nuevo.
(6) Sí, cómo no.
(7) ¿Por qué no me matas¡Ya que todos están tan obstinados en retenerme aquí! Prefiero morir que obedecerte, sádico bastardo...
(8) Al contrario.
(9) ¡Pero no puedo!
(10) ¡Audrey, abre los ojos, por favor!
(11) Sí, deseo morir.
