Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer, y esta trama a vampiregirl93. Yo solo traduzco con su autorización.


17 de Marzo, 2012

3:25 a.m.

Hay dos cosas de la que estoy completamente seguro en mi estado de ebriedad: uno, esta fue una muy mala idea. Dos, y bastante seguro, Heidi es una muy mala prima y horrible amiga, porque todavía no sé quién es, y no se ha presentado ante mí o Bella en toda la noche.

Además de eso, las cosas son bastante confusas.

—¿Estás seguro de esto? —Bella tiembla y se inclina hacia mi por calor. Es casi la mejor cosa que me ha pasado.

Estamos de pie frente a mi puerta mientras yo lucho por recordar cuál llave es de mi casa, la de mi tía, del coche de mi madre, mi coche, y la puerta del garaje. Solo necesito una llave, pero igual sigo llevando todas.

Soy jodidamente estúpido.

Me encanta cómo me doy cuenta de esto ahora específicamente. Cuando estoy borracho, e intentando meter esta chica hermosa y casi (o igual) de intoxicada en mi cuarto así podemos emborracharnos más. Esto es lo que me tomó para darme cuenta lo idiota que soy.

Bella nota mi lucha, y estalla en risas ante mi obvio apuro.

—Shh —le digo, pero no lo digo en serio. Estoy enamorado de la risa de esta chica. Ya nadie se ríe, y ya estoy grabando la suya para ayudarme a dormir por la noche. Porque soy un raro—. Puede que mi madre esté en casa.

Finalmente encuentro la llave. Resuelta que estaba bien la primera vez; solo la había colocado al revés.

Porque soy así de tonto.

—Oh, no, Edward. —Bella se detiene en la entrada, palideciendo—. Em…no debería estar aquí.

—¿Qué? —Miro a mi alrededor, preguntándome de dónde vino eso—. ¿Se pasó tu hora de llegada o algo?

—Em… —Ríe, mirando a su alrededor antes de llevar su mirada hacia el suelo—. Sí. Quiero decir, obviamente. Pero no puedo faltarle el respeto a tu madre al entrar a su casa sin que lo sepa.

Miro a esta chica como si estuviera loca.

¿Lo dice en serio?

—Cállate. —Tomo su brazo y la llevo hacia adentro, cerrando la puerta detrás de mí—. Mi cuarto es la segunda puerta a la derecha.

Ella se tambalea delante de mí, mirando alrededor de la casa que estoy agradecido que esté muy oscura como para ver. Probablemente es un desastre. Probablemente el fregadero esté lleno de platos y la mesa ratona esté llena de facturas sin pagar. Emmett probablemente trajo comida rápida e hizo un lio que Rose o yo tendremos que limpiar en la mañana, si alguno de los dos se despierta antes del mediodía. Asumiendo que Rose no esté en muchos problemas, como siempre la mete Emmett.

Sigo a Bella hacia mi habitación con pasos lentos y cuidadosos. No tengo miedo de ser atrapado, pero tengo miedo de tropezarme.

Estoy muy borracho. Mi visión es un poco borrosa, mis hombros se sienten un poco pesados, y mi cabeza duele un poco. No estoy pensando bien, y sé esto. Pero no quiero dejar que esta chica se vaya a su casa todavía.

Cierro la puerta de mi cuarto, y me quito las zapatillas mientras Brightside inmediatamente descubre mi colección y comienza a observar los CDs que se encuentran en un cesto al borde de mi cama.

—Wow, estos son muy viejos.

Me quito la chaqueta.

—¿Te estás burlando de mí?

—Jamás. —Muestra un álbum de Manchester Orchestra—. Me gusta esta banda. ¿Podemos escucharla?

Asiento con la cabeza hacia el reproductor de CD antes de caminar hacia mi cajonera y sacar una bolsa de verdes y lanzarla a la cama. Encuentro mi encendedor mientras ella intenta hacer funcionar el equipo. Me arrastro por la cama para tomar mi pipa de la mesa de luz y la lleno mientras I've Got Friends llena la habitación.

—¿Es muy fuerte? —pregunta ella. Se gira y noto que la camiseta de algodón que tiene puesta tiene un botón desabrochado que no tenía antes de irnos de la fiesta de Jake Black.

Hago observaciones como esta, pero no puedo pasar la clase de gimnasia sin tener un 6 porque siempre me olvido de llevar las zapatillas.

Soy un típico chico adolescente.

Sacudo mi cabeza.

—Súbelo.

Ella lo sube, y música sobre saber la verdad sobre la amistar ayuda a calmar mis nervios mientras ella se sube a mi lado en la cama.

Tomo una calada. Levanto el bol y la miro mientras el humo golpea la parte posterior de mi garganta.

Los ojos de Bella están bajos, y luce como si estuviera demasiado borracha como para pensar con claridad. El delineador de ojos debajo de su ojo izquierdo está un poco corrido, pero sigue luciendo hermosa con las sombras en su rostro. Su cabello marrón rojizo está un poco crispado, pero sigue luciendo suave y huele a vainillas y lavanda. Ni siquiera es vainilla barato, es más dulce pero no tan fuerte. Como vainilla francés.

Ella no necesita drogarse, pero es por eso que vinimos aquí. Al menos, es por qué ella quiere estar aquí. Yo solo no quiero despedirme aún.

Le paso la pipa, y ella tiene que apartar su cabello detrás de sus orejas antes de colocar sus labios sobre la boquilla. Enciendo el bol para ella, espero hasta que llene la base antes de levantar el metal del plástico.

Ella suelta el humo entre sus labios lentamente y silenciosamente, y me encuentro lamiendo los míos mientras la observo.

—¿Cuántos años tienes? —Mentalmente me golpeo una vez que me doy cuenta de lo que he dicho.

Ella levanta la mirada hacia mí, sonriendo.

—Em…dieciséis. ¿Por qué? ¿Vas a decirme que realmente tienes treinta?

Aclaro mi garganta, desviando mi mirada hacia las sábanas desordenadas rojas y blancas.

—No, tengo dieciséis. Solo tenía curiosidad.

Ella echa un vistazo alrededor de la habitación otra vez y se recuesta sobre sus codos, mordiéndose el labio mientras escanea el estante por encima de nuestras cabezas.

—¿Te gusta el béisbol?

Sacudo mi cabeza, haciéndome hacia atrás sobre mis codos para descansar a su lado.

—Mi papá jugaba. Me gusta mirar a veces, pero no puedo jugar.

Ella hace su cabeza hacia atrás.

—¿No puedes?

Asiento, sin humor como para elaborar. Todo es un poco borroso, y no puedo dejar de mirar sus labios y mejillas, y olvido de lo que quiero hablar.

Noto mucho sobre Bella que antes no.

Ella tiene tres pecas en fila a lo largo de su mejilla que no había visto antes pero no puedo dejar de mirar ahora bajo la luz de mi cuarto.

No solo ella es la primera chica que he invitado a mi cuarto, sino que también es la primera chica que se sienta en mi cama y es todo en lo que puedo pensar.

No soy un amateur.

He besado chicas, y he hecho cosas…otras cosas con ellas. El sexo y las chicas no me ponen nervioso. Ella lo hace.

No quiero usar a Bella.

Quiero decir, sí. Pero no quiero devolverla.

Quiero besar a Bella. Quiero hacerle muchas cosas. Pero esta noche no es suficiente, y temo que si no la beso ahora puede que no lo haga otra vez.

Quizás es porque soy un idiota, o quizás es porque estoy borracho. Quizás es porque estoy drogado y tengo una mente de un adolescente típico. Quizás es porque los labios de Brightside están muy cerca como para pensar, pero parece que vale la pena arriesgarse cuando también la veo observando mis labios.

Cierro mis ojos y murmuro:

—A la mierda.