BETEADO POR: Viry Natzy. Gracias bonita por soportarme!
Disclamer: Los maravillosos persojanes pertenecen a Stephenie Meyer y solo la historia es completamente mía.
¿QUIEN ERES?
Aun no era capaz de asimilar si en verdad estaba en los brazos de una persona tan perfecta o era imaginación mía por el golpe. Sus ojos me miraban angustiados y sus labios se movían en palabras que mi cerebro no comprendía y como lo iba a hacer si estaba perdida admirando sus facciones.
Al recibir algunos rayos del sol su cabello que era un perfecto desorden parecía de un tono cobrizo con destellos rojizos los cuales se perdían al caerle sobre su frente dándole un aspecto tierno y a la vez sexi, el color de su piel era blanca e incluso un poco más que el tono de la mía aunque sin ningún tipo de imperfección que la opacara, su nariz era recta y un poco respingada pero era exacta para sus rasgos felinos y poderosos que poseía, sin embargo lo que hacia la conjunción perfecta era su mandíbula cuadrada que te invitaba a pasar tus manos sobre ella, justo en medio de esta se encontraban unos labios que estaban en línea recta pero eran finos y aparentemente suaves, por ultimo dando un toque final a su rostro estaban sus ojos de un poderoso verde esmeralda con un potente brillo que los hacía lucir aun mas preciosos de lo que ya eran. Esos ojos que me miraban expectantes y esperando alguna reacción de mi parte y fue cuando caí en cuenta que en verdad estaba en los brazos de el.
− Creo que el golpe es más serio de lo que parece, es necesario que te lleve al hospital a que te revisen. − Aunque me veía a mí el parecía debatirse entre el mismo y ahí supe que debía actuar.
− ¿Uh? No, creo que me encuentro bien. − Mi voz salió demasiado ronca para su tono normal y la cabeza la sentía explotar por lo cual no tarde en llevar mi mano para cubrirla.
− ¡REACCIONASTE!
Su grito fue lo último que escuche antes de caer completamente en la oscuridad que me cubrió.
Oooo0ooo0oooo0ooo0oooO
Podía percibir ruido a mi alrededor pero no me creía capaz de abrir mis ojos, el dolor en mi cuerpo era soportable pero principalmente se concentraba en una parte de mi cabeza y fue cuando recordé el golpe, la sangre, pero principalmente fue el chico de cabellos cobrizos el que vino a mi mente he hizo obligarme a abrir mis ojos. La luz me obligo a cerrarlos pero poco a poco me fui acostumbrando y caí en la cuenta que me encontraba en el interior de un auto − uno muy lujoso − y que para mi grata sorpresa el conductor era el mismo que me había arroyado.
Al parecer el no se había dado cuenta que ya estaba consiente, pues sus nudillos apretaban con demasiada fuerza el volante y su mirada estaba completamente puesta en el camino
− Hola. − Mi voz seguía siendo grave y mi garganta pedía a gritos agua.
El ojiverde freno en cuanto escucho mi voz, provocando que el carro se detuviera bruscamente y mi cabeza impactara con la guantera.
− ¡Mierda! − El primer golpe más este me provocarían daño cerebral de por vida.
− Yo… lo siento mucho, en verdad perdóname. − Automáticamente volteo a verme con una expresión preocupada.
su voz era como terciopelo y jodidamene sexy que incluso me dejo aturdida por unos instantes.
− Se que sonara estúpido pero, ¿Cómo te encuentras? El golpe con el pavimento afortunadamente no provoco una herida muy seria por lo que pude observar. Pero creo conveniente que te lleve al hospital a que te revisen. − Su mirada era sincera e incluso preocupada, pero, de ninguna manera podía darme el lujo de ir al hospital por una simple caída. ¿Dolía? Claro que si, parecía que me habían tirado una enorme roca encima pero debía asistir a la escuela y regresar con los señores Cullen. Tal vez después iría al hospital pero momentáneamente no.
− ¡NO! − Al parecer levante la voz más de lo debido pues mi grito lo hizo brincar − Mmm... sinceramente agradezco tu preocupación pero no considero conveniente ir al hospital, ¿sabes? Caerme no es algo nuevo para mi por lo cual te agradecería que me dejaras en donde me encontraste. − Por su cara podía deducir que mi idea era demasiado loca y que una persona en su sano juicio aceptaría que la ayudaran, claro, en mi caso eso estaba de mas.
− En verdad te golpeaste duro ¿cierto? − la expresión con la que lo dijo provoco una carcajada en mí.
Pero en cuanto comencé a reír pare bruscamente pues la cabeza la sentía a explotar, y el chico a lado mío solo me miraba como si tuviera dos cabezas.
− Mira…
− Isabella.
− Ok. Isabella de verdad que no acostumbro ir arrollando gente por mi vida, pero no fue mi error tú eras la que ibas tan despistada y ahora que quiero ser cortes y me ofrezco a llevarte a un hospital a que te revisen, me desprecias con la mala escusa de que "estas bien" − todo lo dijo mirándome fijamente a los ojos y sin respirar, no negaba que se veía muy apuesto pero ¿Quién se creía para hablarme así? Ni siquiera mi padre lo hacia y no iba a permitir que un niño bonito viniera a hacerlo.
− ¡Ni siquiera fue mi culpa! Tú eres el que debiste fijarte por donde conduces, además es mejor para ti desligarte de esto. Si lo que te preocupa son los cargos que pueda presentar, líbrate de culpas niño que lo que ahora me importa es llegar a tiempo a clases.
Aun y con dolor le di la mirada más fría que pude y aunque su cara era un verdadero poema paro por completo el auto lo que me permitió descender rápidamente. Oh, oh, grave error. El maldito mareo que me dio me dejo como estúpida, tanto que al cerrar la puerta del auto me deje caer en el pavimento para cerrar un momento mis ojos en lo que pasaba.
En cuanto los abrí me encontré unos ojos verdes mirándome preocupadamente y a su dueño en cuclillas frente a mí.
− Por favor Isabella, esto no lo hago por culpa o lo que puedas hacer. Simplemente permíteme dejarte en un lugar seguro. − mientras decía eso su mirada se suavizo y tomo delicadamente mi mano como si de una pieza delicada de cristal se tratara haciendo que al sentir cuando su mano toco la mía una corriente eléctrica atravesarme.
Automáticamente levante mi mirada permitiendo que se encontrara con la suya. Me miraba sorprendido, al parecer no era la única que lo había sentido pero sin tomarle mas atención me ayudo a subir de nuevo a su auto.
− Por cierto soy Edward…
Hola señoritas bonitas, como están? Yo muy muy feliz por la aceptación que esta teniendo el fic muchas gracias a todas ustedes que se toman tiempo para leerlo, un poco tarde pero aquí esta el capi, les gusto?
Pregunta a todas les llego el adelanto? Si no es asi avísenme para ver que pasa. Insisto si no tienen cuenta déjenme su correo para los adelantos.
Nos vemos el lunes
