Reeditado de acuerdo al doblaje castellano.¿Sabéis que mi ordenador está taaan en las últimas que solo puedo ver vídeos por Youtube? ¿Que de SnK solo me he visto completos los seis primeros capítulos? ¿Que vi el 17 y el 18 desde casa de un amigo que NO es friki porque intuía que iban a ser episodios canon-canon? Y lo fueron. El 17 es Jearmin 100% (para los que los shippeamos). ¡Ponedlo (buscad en AnimeFLV) mientras leéis e id parando! El efecto creo que es curioso :)

Al final del capi contesto los anónimos y jugamos a Jean responde (?)

¡A leer!


~LA RESEÑA DE LA SEMANA~

Relatos cortos para una vida corta, por Jean Francis Kirschtein.

Hoy, "De Armin Arlert y ese no-se-qué suyo para atraer titanes como si fueran gatos."

Publicaciones y Ediciones Shingeki no Books.

Distrito Karanese, Nº 104. Copyright © Jean Kirschtein, 850.

Nota del autor: "Esta obra no es ficticia, cualquier parecido con la realidad es de todo menos una coincidencia. Y los reyes magos son los padres. Apreciad mi sinceridad antes de que empiece a cobrar por ella." J.K.


Si alguien le preguntara cuándo supo que el ADA (Asunto De Armin) había pasado de castaño oscuro, Jean no tendría que pensárselo una segunda vez antes de responder. ¿Cuándo fue, Jean? Es de esas preguntas a las que uno le ha dado tantas vueltas de rosca que ya tiene una respuesta preparada de antemano.

Fue en la 57ª expedición. Es un tópico, Jean lo sabe, eso de que uno no valora algo hasta que lo pierde, y es eso precisamente lo que lo decepciona y lo hace darse cuenta de que no es más que un crío que ha crecido demasiado rápido y que cree haberlo visto todo.

Lo recuerda claro y a todo color, ralentizado y terriblemente nítido, como la peor parte de una pesadilla. Recuerda que llevaban dos semanas sin dirigirse la palabra y que, pese a lo asumida que Jean creía tener la realidad de que podrían morir en cualquier momento, se encontró deseando que la misión acabara para poder hablar con él.

Recuerda haberse separado del resto del ala derecha y minutos después, distinguir su silueta bajita y menuda a lomos del caballo y el alivio enorme, la euforia, la adrenalina colapsando sus venas al verlo tan vivo y tan asustado, a unos metros de su posición. Jean podría haberlo estrechado contra él y maravillarse de lo real que se sentía tener a Armin entre sus brazos, tibio y vibrando, vivito y coleando, valiente Armin.

Recuerda la dureza en sus ojos. Armin lo había perdonado el mismo día en que discutieron pero se negaba en redondo a admitir que no podía enfadarse con él. Jean recuerda haber pensado que Armin podía tener la mala leche de hacerlo sentir mal a propósito mientras perseguían al Titán Hembra, recuerda haberlo envidiado por tener la sangre fría de no perdonarlo en esa situación (¿quién no lo perdona todo en situaciones como esas?) y haber rechinado los dientes cuando Armin pasó olímpicamente de sus preguntas y respondió a las de Reiner, que eran las mismas que las suyas pero no eran las suyas. La impotencia que le carcomió por dentro al constatar que el informe de Armin y el de Reiner eran diferentes al suyo. El pánico a dejar de mirar a Armin un segundo y que se esfumara como el humo. Sus intentos por sacarlo de aquel estado de calma helada y tensa. Su deplorable esfuerzo por empezar de cero, haciendo lo correcto.

"Podemos ganar tiempo para que escapen."

Podemos largarnos de aquí y escapar nosotros.

Dijo lo primero pero quería decir lo segundo.

Los ojos de Armin intentando persuadirlo de que no tenían posibilidades, de que recapacitara y dejara de hacerse el héroe.

Reiner estupefacto, comentando que había cambiado, porque el Jean que él conocía solo pensaba en sí mismo. Eso le alentó todavía más.

Las cenizas de Marco cargándole las manos de llagas.

"¡Ayudadme!"

El golpe sordo en su pecho cuando Armin se puso la capucha. La confianza en él, en Jean, rezumando por cada poro de su piel. Reiner haciendo lo propio.

Y entonces…

"Armin, siempre pensé que era patético que dependieras tanto de Eren, pero al mismo tiempo siempre supe que tenías agallas."

La mueca de dolor descomponiéndole la cara a Armin, y de nuevo el gesto serio y decidido. Uno de sus peores defectos sin duda, ese de encerrar en un rincón de su mente todos los golpes bajos que le van asestando. El rencor contenido es como la lava de un volcán; se acumula toda en la gruta y pueden pasar años sin que los de fuera noten nada extraño, pero tarde o temprano el volcán explota y los ríos de lava lo desbordan. Con el rencor contenido pasa lo mismo, Jean lo sabe: tarde o temprano Armin perderá el control sobre él y el rencor buscará un sitio por el que salir. Lo sabe porque él es justo al revés, y entender a alguien diametralmente opuesto le resulta fácil (no me entiendo ni a mí mismo pero entiendo a otros. Vaya chollo). El rencor de Jean es como un boomerang, se lo tiras y te lo devuelve sobre la marcha. Ojo por ojo.

Jean no es de los que se arrepiente de las decisiones que toma. Reconoce que la caga más veces de las que le gustaría y que el daño es irreversible, pero cuando sabes que has hecho algo mal lo tienes más presente que las cosas que has hecho bien. Esas… como que no compensan las otras. Las malas. No es arrepentimiento, es sentir que tiene una deuda con la vida que no hace más que aumentar.

Hay fragmentos de ese día que a Jean le gustaría olvidar.

La vacilación envuelta en capas y capas de esperanza al decirles a Reiner y a Armin que retuvieran al Titán Hembra hasta recibir la orden de retirada. Jean no iba a sacrificar su vida a lo tonto. Iba a venderla tan cara que nadie podría comprarla.

"¡Chicos, no hagáis ninguna locura! ¡No intentéis matarla!"

Por el amor de Dios, tened cuidado.

Jean recuerda haberse puesto de pie en su caballo. Recuerda la mirada que intercambió con Armin antes de que todo se desvaneciera en un torbellino de fulgor metálico de hojas de espada y ráfagas de viento, antes de que todo se volviera confuso. Durante el resto de su vida, Jean recordaría los ojos de Armin como los ojos del miedo.

Actuó casi sin pensar, a la desesperada.

Y Armin salió volando por los aires, aterrizando de cabeza y con un chasquido que se oyó a un kilómetro y que le secó la garganta a Jean.

Recuerda verlo rodar por el suelo con el corazón en un puño. Echarse a correr antes de que dejara de moverse, con los tacos de las botas agarrándose a la hierba, con la quijada desencajada y la voz deshumanizada, cielo y mar abierto.

"Armin."

La sangre goteándole a Armin por toda la cara. El semblante palidísimo y los labios de cera. La mirada perdida y desenfocada. La postura de maniquí sin vestir, con el brazo retorcido en un ángulo antinatural, como no suelen tenerlo las personas.

El titán de catorce metros agachándose junto a él.

"¡ARMIN!"

Y su cuerpo se movió solo.

Se lanzó hacia delante y dejó que el destino jugara sus cartas por él. Empezó a oírlo todo como si sucediera fuera de una celda acolchada; le llegaban las voces atenuadas por un lado y las formas, grandes y pequeñas, difuminadas, por otro.

Reiner gritando su nombre a voz en cuello.

La muerte mirándolo a los ojos y Jean entornándolos con comprensión.

Tengo miedo. Pánico. Estoy muerto. Me va a matar. Tengo miedo a morir en este lugar, de esta manera. Con mi caballo Dios-sabe-dónde y Armin en el césped tirado como un muñeco de trapo. No me da la gana.

¡NO ME DA LA PUTA GANA, JODER!

Jean Kirschtein iba a morirse ahí, aplastado como una mosca por un monstruo demasiado listo y sorpresivamente letal, en un pasto dejado de la mano de Dios. Y luego el titán mataría a Armin. Y después a Reiner.

Armin.

—Que gracias por quedarte. Lo que quiero decir…

—Lo que quiero decir es que haces más estando que diciendo.

—Que a lo mejor deberías planteártelo. Esperar.

"¡JEAN! ¡VENGA A NUESTRO AMIGO CON TENDENCIAS SUICIDAS!"

Armin.

"¡Ella es la que lo ha matado!"

Armin con el rostro desfigurado, rugiendo una retahíla de ideas inconexas.

"¡Venga a nuestro amigo que se ha precipitado literalmente a su muerte!"

Armin con los ojos desorbitados.

"¡En el flanco derecho!"

Armin vivo.

Recuerda haberse quedado petrificado y al titán inmóvil. Recuerda haber tirado al aire un par de maldiciones y haberse destrozado las uñas cortas. La boca llena de tierra pedregosa. Pinchazos agudos en la rodilla que más había absorbido el impacto contra el suelo.

Un borrón verde oscuro corriendo, pasando a su lado a toda velocidad.

Reiner.

El crujido de un millón de huesos partiéndose.

Armin estaba mareado y ya no percibía el olor de la sangre, pero a Jean le llegó como un varazo de hierro en la cara, como una puñalada frontal. Se le doblaron las piernas y la leche del desayuno le trepó por el esófago ácida y venenosa, pugnando por abrirle los labios.

"Reiner… tú…"

Ver a Reiner zafarse del agarre del titán fue como volver a nacer. Jean vio un milagro ese día y si no hubiera estado tan impactado habría roto a llorar por primera vez desde la pira comunitaria en la que incineraron a Marco.

Fue justo ahí, antes de procesar que Reiner había sobrevivido. Jean se horrorizó nada más pensarlo y estuvo, en términos de Reiner, más raro de lo habitual después del incidente. Buscó la mirada ida de Armin después del trayecto, ansioso y aterrado. Nunca más. Te lo juro Armin, nunca más. Dios, es culpa mía Dios, lo siento tanto.

Cuando le ocurre algo a alguien a quien queremos la culpa siempre es nuestra. Da igual que estemos a kilómetros o que estemos junto a ella, en el ojo del huracán. La culpa es nuestra porque si hay algo que hace sentir peor a una persona que hacer algo mal, es no hacerlo.

No se lo dijo. Se mantuvo alejado de él un rato y se abstrajo del mundo, concentrándose en llamar a su caballo. Tampoco sabía aplicar los primeros auxilios, de todas formas. Reiner era una mejor opción. Era más fuerte y mejor y sabía dónde presionar y dónde cortar para colocar una venda de mierda. Reiner había salvado a Armin y él no.

Al llegar al bosque, Armin estaba más lento de reflejos de lo que solía estarlo y el vendaje en la frente le sentaba bien. Pensarlo era enfermizo, pero era así.

Estaba más guapo que nunca y Jean lo quería tanto que verlo vivo y desgreñado, flacucho y alerta, encaramado a la rama de un árbol con él lo hacía sentir como si la guerra hubiera terminado.

"Reiner…tú…"

Gracias al cielo que has sido tú y no Armin.


Ha sido cortito (más notas que fic) pero esta secuencia es la madre de esta OTP y debía ser escrita. ¿Jean Francis? IDK de por qué. Es que es de ascendencia francesa y yo simple de mentalidad.

-Ally-kun dice "p.d para Jean: :D eres un tarado y me voy a violar a Armin xD(?)" a lo que Jean responde "Guay *mano apoyada en la cara*. Avisadme cuando tengáis al crío para enseñarle a decir palabrotas y contarle el cuento de El melocotón que murió por culpa tuya. PD: ¡comprad mi libro!"

-REVIEWS: muchas, muchas gracias a todos (los que tenéis cuenta y los que no) por los reviews, los favs y los follows. Estoy flipando porque creía que en español el Jearmin no iba a triunfar mucho (y aun así quería publicar), pero en el año que llevo escribiendo para esta página nunca antes había recibido ocho reviews en menos de un día. Dos veces seguidas. Alucino. Espero que los caps que vienen compensen todo lo que me estáis dando.