DISCLAIMER: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, yo solo los tome prestados para poder crear esta historia.

Nota: Esta historia se la dedico a mi amiga Elhy, quien me devolvió las ganas de escribir.

Capitulo 3: El Mejor Guerrero

-Estoy listo – la voz de Hyoga los sacó de sus pensamientos.

El chico había tomado una camisa de Ikki, le quedaba a la medida ya que ambos tenían casi la misma complexión.

-¿Cómo saldremos Shaka? –el aludido le arrojo una cuerda a las manos.

-Átale las manos tras la espalda, lo usaremos de rehén.

Camus divisó las embarcaciones en medio del lago, faltaba poco para llegar, espoleo su caballo y este aumento la velocidad de la carrera, de forma inconsciente giro la cabeza para mirar sobre su hombro, había hecho eso todo el tiempo con la esperanza de ver las dos figuras rubias siguiéndolo pero no era así, rogó por que ambos estuvieran bien.

Esmeralda fue la primera en divisar al jinete que se acercaba, una sonrisa estuvo a punto de formarse en sus labios al creer que se trataba de Shaka pero al ver que el caballo tenía el pelaje negro sus esperanzas se vinieron abajo, Blanca era café. La capucha del jinete cayó dejando en libertad una larga cabellera roja, se trataba de Camus el hermano de su padre; escudriño el bosque en busca de otro jinete pero no vio nada, sintió como el corazón se le encogía en el pecho ¿Dónde estaba Shaka?

El rey escuchó la narración de su hermano y sintió como su mundo se venía abajo, preocupado se sentó en la elaborada silla a sus espaldas.

-Hyoga – el nombre salió de sus labios de forma inconsciente.

-Tranquilízate hermano, Shaka fue a buscarlo, estoy seguro de que estarán bien – Hagen no contesto estaba sumido en una fuerte preocupación, lo único en que su mente pensaba era que Hyoga estaba en peligro.

Camus contempló a su hermano con preocupación, aún no le había dicho las últimas palabras de Shaka pero viendo como estaba dudaba mucho que obedeciera las órdenes del general, lo más probable era que se empeñara en hacer lo contrario.

-Hermano – Hagen levantó la mirada – Entiendo como te sientes pero Shaka me dijo que teníamos que zarpar, ellos nos alcanzaran en Cero – los ojos del rey relucieron con furia.

-No, Shaka no es nadie para darme ordenes – Camus abrió la boca para protestar pero él otro no lo dejo y continuó – No nos moveremos de aquí hasta que Hyoga llegue.

-Ellos no vendrán aquí Hagen, nos esperaran en Cero.

-Entonces esperaremos a que nos den una señal.

-¿Te das cuenta que estas poniendo en peligro la vida de todos los que estamos aquí?

-No me importe, si Shaka no regresa con mi hijo dentro de quince minutos mandaré una comitiva en su búsqueda.

-Estarías arriesgando nuestra posición – Hagen lo miró con dureza – Confía en Shaka hermano, él traerá a Hyoga de regreso.

-Mas vale que así sea o de lo contrario exigiré su cabeza como compensación – Camus se quedo estático al escuchar la determinación en las palabras de su hermano.

-No te atreverías Hagen – el aludido lo miro con odio, un odio que no iba dirigido a él sino al general.

-Yo mismo le cortaré la cabeza así quede maldito por el resto de mi vida.

-No solo tú querías maldecido hermano, también todas aquellas personas que amas y que pudieras amar en un futuro.

Artemisa había condenado a Shaka a la vida eterna, una vida llena de sufrimiento y soledad sin contar con la posibilidad de acabar el mismo con su vida, ya que si lo hacía cien niños no natos de mujeres que hubiera visto, tocado o salvado morirían dentro de sus madres, por tal motivo Shaka trataba de mantenerse alejado de ellas manteniendo un celibato obligatorio.

Sin poder cometer suicidio la otra opción que le quedaba al general para morir era que alguien más lo matará, la única forma de hacerlo era cortándole la cabeza pero quien lo hiciera quedaría maldito de por vida, él y todos a los que amaba, nadie sabía cual era exactamente la maldición pero considerando lo cruel que había sido Artemisa mientras estuvo con vida, nadie que conociera la historia, se atrevía a matar al general, y ahora el rey lo estaba considerando por culpa de un plan que ni siquiera había sido idea del general.

-Siempre has confiado en Shaka hermano ¿Por qué dudas ahora? - Hagen miró a su hermano con la sorpresa tatuada en el rostro.

-¿Quién dijo que confió en él? – esta vez fue el turno de Camus de sorprenderse.

Hyoga giraba la cabeza cada instante para asegurarse de que nadie los estuviera siguiendo.

-No mires atrás Hyoga y concéntrate en el camino – la reprimenda de Shaka lo hizo volver la cabeza al frente.

Shaka cabalgaba a su lado sujetando las riendas del caballo donde un atado Ikki lo miraba con odio.

Tras atar las manos del peliazul, Shaka y él habían salido de la tienda con la espada firmemente apoyada en la garganta de Ikki, apenas salieron se vieron rodeados por los soldados de Trel quienes al ver a su rey capturaron se detuvieron.

Shiryu fue el único que se acerco a ellos cuidando de mantener las manos alejadas de la cintura.

-Mi nombre es Shiryu y soy uno de los tres generales del ejercito de Trel – a Hyoga le sorprendió la tranquilidad con la que el hombre hablaba pese a la situación.

-Conozco su nombre general, yo soy el general del reino Andul, Shaka – todos los soldados soltaron una exclamación al saber la identidad del invasor – Y con el mayor respeto general Shiryu le pido dos caballos para que mi amigo y yo podamos volver a casa o de lo contrario tendrán que elegir a un nuevo rey para Trel – diciendo esto apretó más la hoja de su espada contra la garganta del peliazul.

Ikki estaba furioso, aquel hombre lo estaba humillando frente a sus hombres, en esos momentos no pensaba en Esmeralda sino en tomar venganza, miró a Shiryu a los ojos y notó que él también lo miraba esperando sus ordenes.

En Trel existía una enseñanza reservada para los reyes y los militares de altos mandos que consistía en la habilidad de entrar en sus mente, esta práctica les otorgaba una ventaja sobre los demás ya que no era necesario que estuvieran cerca para discutir planes esenciales.

"Dale los caballos" Shiryu lo miró confundido "Dales ventaja, yo te mantendré informado de la dirección que tomemos"

"¿Estas seguro?" obviamente el plan no parecía agradarle al moreno.

"Completamente" desvió la mirada hacia el rubio que lo aprisionaba "Me vengare de este sujeto cueste lo que cueste" Shiryu se sorprendió al sentir el odio y el rencor de su rey hacia el general, era la primera vez que sentía un rencor tan grande por parte de su rey aunque, también, era la primera vez que alguien lo reducía a la condición de rehén.

-De acuerdo – accedió aún de mala gana mientras se preguntaba como conseguiría su rey escapar, dio la orden de que prepararan el caballo donde la falsa princesa había llegado y otro más de sus caballerizas, por ningún motivo les entregaría a Fuego, el caballo más rápido de Trel.

Hyoga miró a Shaka y este también lo miró.

-Sube a Oruat Hyoga – el chico asintió y montó el caballo al tiempo que Shaka le pasaba su espada y le indicaba que la mantuviera contra la garganta del rey para él también poder montar.

Apenas subió al caballo se apresuró a colocar al rey frente a él, el hecho de que el rubio lo levantará como si no pesara nada hizo que la furia del rey incrementara aún más.

-Hora de irnos – diciendo esto Shaka extrajo una esfera de su cinto y la arrojo al suelo.

Cuando la esfera tocó el suelo se rompió y un fuerte destello cubrió todo el lugar cegando a los presentes por completo, Hyoga también hubiera sufrido la misma suerte pero Shaka alcanzó a cubrirle los ojos a tiempo y ambos salieron a galope del campamento, huyendo por el bosque y tomando caminos que él ni siquiera sabía que existían.

Ikki miraba a su alrededor completamente desorientado, había estudiado con detenimiento cada mapa hecho de aquel lugar y nunca había visto nada que indicara aquellos senderos.

-Shaka – el aludido giro la cabeza para mirar a Hyoga - ¿Dónde estamos? – el general sonrió.

-En uno de los túneles temporales del bosque, senderos ocultos que nadie conoce, aquí estaremos a salvo – miró a su prisionero quien le devolvió la mirada – Lamento decirle Majestad que su habilidad mental no funciona en este lugar.

Ikki lo miró sorprendido ¿Cómo sabía sobre su habilidad?

-Pero tampoco podemos llevarlo con nosotros así que… - antes de que el peliazul pudiera registrar lo que pasaba Shaka levantó el brazo y lo golpeó en la nuca sumiéndolo en la inconsciencia, Shaka lo sujeto antes de que cayera del caballo.

-¿Estas seguro Shaka? – Hyoga contemplo confundido como el general desmontaba y colocaba el cuerpo del peliazul contra el trono de un árbol.

-Es un rey Hyoga, hay gente que depende de él.

-¡Ataco nuestro hogar! – gritó furioso mientras bajaba del caballo y sacaba la daga de su bota dispuesto a clavarla en el corazón de su enemigo pero antes de conseguirlo Shaka le arrebato la daga de las manos y lo alejo del otro - ¡Shaka!

-No somos asesinos para acabar con la vida de alguien de esa manera.

-No me importa, por su culpa nos hemos quedado sin hogar además él intento… - el recuerdo de aquellas manos tocando su cuerpo lo hizo estremecer – Intento lastimarme – las lagrimas acudieron a sus ojos y se deslizaron por sus mejillas.

Shaka lo miró y después miró al peliazul, no lograba entender que había pasado entre ellos que tenía a Hyoga tan alterado.

-Hyoga – este levantó la mirada y se encontró contemplando los ojos celestes de Shaka - ¿Paso algo?

El chico se sonrojo, incapaz de contar que había sito tratado como una mujer.

-Hyoga… - la voz de Shaka lo sacó de sus pensamientos.

-No paso nada – miró al peliazul y las ganas de matarlo volvieron a embargarlo – Vámonos – hizo que su caballo diera la vuelta para no continuar viendo a su enemigo, Shaka no insistió.

-De acuerdo – ató el caballo pardo junto a Ikki y silbó, casi de inmediato Blanca estuvo a su lado, le acarició el cuello y montó – Vámonos.

Camus caminaba de un lado a otro dentro de su tienda, las palabras de su hermano seguían rondando en su cabeza.

-¿Cómo se puede confiar en alguien como él? Es aterrador, solo lo mantengo a mi lado por miedo pero su figura me resulta repugnante, no es más que un anciano atrapado en el cuerpo de un joven.

Su hermano había hablado de Shaka como si esté fuera un monstruo, Hagen era injusto él no tenía la culpa de aquello, la maldición había caído sobre él por defender su reino. Muchos magos habían tratado de removerla pero ninguno había tenido éxito, ni siquiera él, la hechicera Artemisa era realmente aterradora, aún muerta sus maldiciones eran irrompibles.

La mayoría de los soldados que habían participado en aquella batalla se habían vuelto locos, su larga vida cubierta de penurias y tristezas los hizo actuar de forma irracional, algunos llegaron al extremo de asesinar a sus seres queridos para de esa forma poder morir; aquello había hecho que la princesa Mio, la nieta de la Reina Saori, diera la orden de aprenderlos a todos.

Fueron encerrados en las torres de plata, donde muchos perecieron, algunos cometiendo suicido llevándose con ellos la vida de seres inocentes pues ese era el precio, de todos ellos solo quedaron dos: Shaka y Giste. Y ahora solo quedaba Shaka pues Giste murió cuando su tataranieta Marina había perecido.

Shaka era un verdadero misterio para él, el rubio era huérfano y, según los libros de historia, siempre había sido una persona solitaria, entonces ¿Qué ser querido, para él, continuaba con vida?

Nunca se había atrevido a preguntárselo y él otro jamás tocaba el tema. Una sombra de tristeza cubrió su mirada al pensar en el rubio, su vida debía ser realmente cruel.

Gracias a la ayuda de DeathMask no les tomo mucho tiempo localizar a su rey, lo encontraron forcejeando con unas cuerdas que lo retenían contra un árbol.

-Ikki – Shiryu se apresuró a ayudarlo cortando con su katana las cuerdas que lo retenían – Vinimos por que nos preocupamos al no recibir ningún mensaje de tu parte.

-Ese maldito conocía nuestra habilidad mental.

-¿Qué? ¿Cómo?

-No lo sé – una vez Shiryu terminó de soltarlo subió a su caballo – Pero lo averiguare – señalo hacía el sur, en dirección al lago – Trataran de huir por el lago, los alcanzaremos y los someteremos – sus hombres soltaron gritos de excitación ante la inminente batalla que se avecinaba.

Ikki encabezo la avanzada, nadie se burlaría de él de esa forma, conseguiría a Esmeralda y convertiría a Shaka en su esclavo, lo humillaría delante de sus soldados.

-Solo recuerden una cosa: el general Shaka es mío – lo atraparía solo, no aceptaría la ayuda de nadie para capturarlo.

El punto Cero era el ultimo paso antes de que el lago desembocara en el mar, Hyoga lo contemplo asombrado, era la primera vez que lo veía.

Shaka se acerco a la orilla del lago seguido de Blanca, Hyoga lo imitó y ambos escudriñaron el horizonte en busca de los barcos pero no había nada.

-Shaka – el aludido no le hizo caso sino que se interno en el bosque de nueva cuenta.

Hyoga dudo en si seguirlo o no, pero cuando al final se decidió Shaka regresaba a su lado, llevaba un ave entre sus manos, sus plumas celestes le indicaron al chico que se trataba de un ave ventisca, el mayor la acerco a su boca y murmuro unas palabras antes de soltarla, el ave desapareció de la vista de Hyoga quien se giró para mirar a su compañero confundido.

-Le he mandado un mensaje al rey para que sepa que ya hemos llegado – Hyoga miró el lugar donde el ave había desaparecido y guardo silencio.

DeathMask levantó la cabeza y contemplo el rayo azul que atravesó el cielo hacia el lugar donde ellos se dirigían.

Las aves ventisca solían volar en grupos ¿Por qué esta volaba sola? Murmuró un sencillo conjuro y una estela blanca apareció en el cielo, la trayectoria que el ave había recorrido.

-Majestad – Ikki se detuvo y lo miró - ¿Puedo desviarme un poco? – su rey lo miró confundido pero al final asintió.

-Solo no te retraces.

-No Majestad – tras una breve reverencia tomo el camino por el que el ave había venido.

Shaka contemplo la estela blanca en el cielo y en seguida comprendió lo que había pasado, se quito la gema que colgaba de su cuello y se la arrojo a Hyoga.

-Camus encantó ese medallón con un hechizo de espacio, podrás resguardar a Blanca y Oruat dentro de ella – Hyoga la contempló unos momentos antes de obedecer, mientras que Shaka sacaba una flecha de su carcaj y la colocaba en el arco, ya los habían localizado y lo único que podían hacer era defenderse -Ya esta Sha… - calló al ver la posición defensiva del otro - ¿Ocurre algo malo?

-Ocúltate en un lugar cercano a la orilla, el barco del rey no debe tardar, apenas lo veas sube a el.

-Pero ¿Y tú?

-No te preocupes por mí, subiré tras de ti.

Cuando Ikki y sus hombres llegaron al lago los barcos ya habían partido, el rey soltó una maldición, desmontó sintiéndose impotente y al hacerlo noto algo bajo sus botas, se arrodillo y encontró un pergamino, al abrirlo una sonrisa se formó en sus labios, Milo era un excelente informante.

Al ver la posición defensiva del rubio DeathMask detuvo su caballo y bajo.

-Me descubriste.

-Lo mismo digo – DeathMask sonrió, ambos habían cometido un error.

-He venido solo – mencionó mientras señalaba el camino tras él.

-¿Por qué?

-La prioridad de su majestad es capturar a la princesa no a ustedes.

Shaka no respondió pero se preguntó como era que Ikki sabía donde estaba Esmeralda.

-Yo he venido porque deseo saber algo.

-… - Shaka no dijo nada tan solo lo miraba atento a cualquier ataque.

-Durante años me he dedicado a estudiar lo sucedido en el Reino de la Corona – la mención de aquel lugar no causo ningún efecto sobre el rubio – Pero nunca he tenido la oportunidad de examinar con detenimiento alguno de sus conjuros – recorrió el cuerpo del general con una mirada hambrienta – Y entonces apareciste tú, que fuiste maldecido por la mismísima Artemisa, serías sin duda un objeto de estudio muy interesante - como respuesta Shaka tensó la cuerda de su arco.

-Ni Artemisa ni sus esbirros son objeto de admiración, lastimaron a mucha gente inocente.

-Su comportamiento no influye en su increíble habilidad mágica – DeathMask sonrió – Bueno vayamos al grano, quiero que me dejes experimentar contigo, deseo saber que clase de magia uso Artemisa en ti.

-¿Para que deseas saber algo como eso?

-Un guerrero como tú no podría comprenderlo, el hechizo que pesa sobre ti si se usa de forma correcta sería de gran utilidad ¿lo sabías?

-Dudo que una maldición sea algo útil, solo un tonto pensaría tal cosa.

-Mi rey someterá al tuyo y obtendrá a la princesa – Shaka dudaba que eso ocurriera – Pero yo puedo ayudarte a que eso no ocurra, solo tienes que aceptar ser mi conejillo de indias.

-Lo siento pero eso no pasará – la flecha salió volando y DeathMask tuvo que arrojarse al suelo para esquivarla, Shaka aprovecho la oportunidad para correr hacia él y antes de que pudiera levantarse estampo su rodilla en la cara del hechicero sumiéndolo en la inconsciencia.

-Shaka – giro hacia Hyoga, quien señalaba algo mientras sonreía - ¡Mira! Ya vienen por nosotros.

A lo lejos se distinguían las velas de cuatro barcos que se acercaban a ellos, pese a que el viento no era tan fuerte las embarcaciones avanzaban rápidamente, probablemente a consecuencia de un hechizo; pero no solo los barcos se acercaban a ellos sino también una nube de polvo.

-Acércate a la orilla y salta al primer barco que quede a tu alcance – sin decir nada más volvió a tensar el arco, por fortuna y temiendo que el espía hubiera descubierto su vía de escape había colocado trampas en algunas zonas cercanas al lago y el punto Cero era una de ellas.

Camus trataba de ignorar los gritos de sus perseguidores para poder recitar el hechizo, si no hubieran recibido el mensaje de Shaka los soldados de Trel los hubieran capturado, mientras escapaban le había dirigido una mirada de reproche a su hermano pero esté lo había ignorado. La cruel revelación que su hermano le acababa de hacer seguía molestándole, Hagen veía a Shaka como un mero instrumento, nunca lo había apreciado ni confiaba en él.

¿Quién se pensaba que era? Por muy rey que se llamará el legendario general estaba por encima de él de acuerdo al testamento de la Reina Saori, su hermano parecía haber olvidado la voluntad de su antepasado.

-¡Shaka! – el grito de Esmeralda lo sacó de sus pensamientos y miró hacia donde señalaba la chica.

Sobre la enorme piedra que representaba al punto Cero se erguía la figura de Hyoga que los miraba con agradecimiento, a diferencia de Hyoga, Shaka no los miraba sino que veía a sus perseguidores.

Hyoga respiro tranquilo cuando el barco principal se acerco a la orilla, miró a Shaka quien contemplaba a los jinetes que se acercaban rápidamente, y muy probablemente llegaran con ellos antes que los barcos, preocupado trato de acercarse a pero esté lo detuvo.

-No vengas, refúgiate tras la roca y salta al barco cuando se acerque.

-Pero…

-Solo hazlo – tensó la cuerda del arco y disparo, la flecha voló por el cielo y se perdió en la copa de un árbol, al principio nada sucedió y solo se escucho un fuerte crujido, Hyoga pensó que tal vez se trataba de un disparo de advertencia pero entonces la copa del árbol se estremeció, algunas lianas se rompieron y algo crujió, los soldados de Trel no se dieron cuenta de lo que ocurría hasta que un tronco se columpio frente a ellos golpeándolos tan fuerte que los tumbo de los caballos.

Ikki contemplo furioso como muchos de sus hombres caían por culpa de aquellos troncos voladores.

-¡Aléjense de los árboles! – ordeno al tiempo que un tronco pasaba peligrosamente cerca de su cabeza.

"Error" pensó Shaka disparando otra flecha que esta vez se clavo en una roca cercana al lago, esta desapareció y su lugar fue ocupado por una montaña de mariposas las cuales comenzaron a volar sobre los jinetes libreando sus esporas, estos inmediatamente se quedaron dormidos.

-Esas son… - comenzó Hyoga viendo a los pequeños insectos.

-Mariposas libélulas – respondió Shaka sin mirarlo – Cualquiera que respire sus esporas queda sumido en un profundo sueño – Hyoga contemplo asombrado a las mariposas que ahora regresaban al bosque.

El numeroso grupo de soldados se había reducido a treinta y ocho, Shaka esbozo una sonrisa, aún no revelaba su última trampa.

Ikki miro furioso al general rubio, ya era demasiado, pagaría por cada una de aquellas humillaciones.

-Shiryu – el pelinegro se acerco a él – Mantente alerta, vigila los barcos y cuando descubras donde esta la princesa me lo informas – Ikki desmontó lentamente, Shaka lo miró y volvió a tensar su arco – General Shaka – Ikki retiro el arco corto de su espalda junto con el carcaj arrojándolos al suelo – Te desafío, tu y yo en un duelo limpió – el rubio soltó la flecha y esta se clavó entre los pies del peliazul.

-Da un paso más y la próxima flecha se clavara en tu corazón – los barcos estaban muy cerca, era cuestión de minutos para que llegaran a la orilla y poder subir por lo que no planeaba enzarzarse en una pelea con nadie.

-¡Shaka! – el aludido reconoció la voz de Esmeralda y desvió la mirada hacia ella, una leve sonrisa se formó en sus labios al verla sana y salva.

"Esmeralda" al ver el rostro de la mujer a la que amaba Ikki sintió como cada parte de su cuerpo recobraba la fuerza y el vigor, sin notarlo apretó la empuñadura de su espada con mayor fuerza.

Con la mente centrada en la delicada figura de su futura reina Ikki se lanzó contra el rubio, Shaka se sorprendió ante la ferocidad del ataque pues era un verdadero suicidio, tensó la cuerda del arco y soltó la flecha pero antes de que pudiera tocarlo Ikki la desvió con su espada, estaba decidido: o conseguía a Esmeralda o moriría.

Shaka soltó el arco y sacó su claymore de la funda en su espalda, aquel hombre estaba decidido, pero no era el único, jamás permitiría que se acercara a su princesa.

Cuando las dos hojas chocaron las chispas volaron por todas partes, ambos hombres eran fuertes, campeones de sus respectivos reinos, ahora sabrían cual de los dos era el mejor.

-Te derrotare – murmuro Ikki con los dientes apretados por la cantidad de fuerza que estaba usando – Y me quedare con tu princesa – Shaka no respondió toda su atención estaba centrada en el combate.

El barco donde iba Esmeralda se acerco a la orilla, siguiendo las indicaciones de Shaka, Hyoga lo abordó de inmediato, Shaka empleo un movimiento horizontal con su espada alejando al peliazul de él y corrió hacia la orilla, Ikki grito una orden y lo que quedaba de su ejercito se lanzo contra los barcos, Shaka también grito una orden, su última trampa, del segundo barco de Andul salió una lluvia de flechas que detuvo el avance de sus perseguidores.

Esmeralda gritaba el nombre de Shaka, al verlo la ira inundó el corazón de Ikki, sin medir las consecuencias corrió tras el general esquivando la mortal lluvia de flechas, sus hombres lo llamaban pero no les presto atención.

Todo era culpa de Shaka, si no fuera por él Esmeralda ya sería suya.

Shaka llegó a la orilla del lago pero en lugar de detenerse saltó, poco falto para que cayera al agua pero logró sujetarse de la orilla del barco, Hyoga y Orfeo se apresuraron a ayudarle a subir a cubierta.

Ikki vio como el bardo se alejaba, estaba cada vez más lejos de la orilla, su mente le indicaba que debía detenerse pero sus piernas continuaban moviéndose, negándose a la razón, al llegar a la orilla también salto.

No logró llegar al barco y cayó al agua, la lluvia de flechas se detuvo, Shiryu y los demás se acercaron a la orilla esperando ver a su rey emerger de las profundidades pero al cabo de unos momentos nadie salió.

-Ikki – Shiryu comenzó a bajar del caballo dispuesto a lanzarse en su búsqueda.

-¡No! – todos miraron a Camus, el hechicero miró las oscuras aguas del lago – No debes ir a buscarlo, este lago esta habitado por una criatura maligna, nadie que haya entrado en el vuelve a salir.

-¿Y esperas que sabiendo eso me quede de brazos cruzados? – reclamó Shiryu furioso.

-Entrar o no es tu decisión, yo solo te advierto del peligro.

Sin embargo antes de que nadie pudiera reaccionar Shaka se lanzó al agua.

***Continuará.