Gracias por sus comentarios, disculpen la tardanza. Como siempre Merlin no me pertenece, solo estoy jugando un rato con los personajes.
-Este es el plan: Vamos a ir por Guinevere y Elyan, les hacemos recuperar sus recuerdos y nos dedicamos a buscar a nuestro brujo favorito…-
-¿Quién diría que Merlin era un hechicero? Me siento un poco dejado fuera, por mi mejor amigo-murmuro Gwaine dándole un trago a su cerveza.
-Gwaine tenemos que centrarnos…-
-Y que estuvo todo este tiempo defendiendo Camelot, mi punto de vista sobre la brujería de seguro ha cambiado- agrego León.
-Si bueno podrán ponerse todos girly una vez que lo encon…-
-Además de hacer todo el trabajo solo, sin que nadie lo reconociera. Ahora entiendo porque después de tu muerte no regreso a Camelot-Percival encontró muy interesante mirar la mesa de madera de su bar.
-Chicos de verdad tenemos que repasar el pl…¿Merlín no regreso a Camelot después de mi muerte?-
Gwaine y Arthur miraban atentos a sus compañeros caballeros, esperando toda la historia, León y Percival se dirigieron sus ojos uno al otro, nerviosamente ignorando la pregunta del rubio ex rey.
-¿Qué demonios paso? No van a salir de aquí hasta explicar todo.
-Chicos ¿no les interesaría modelar para una nueva línea de ropa masculina?-
Toda la atención se centró en Morgana, habían olvidado que seguía con ellos. La pelinegra dibujaba en una libreta de bocetos, sin tomar en cuenta la expresión incrédula de Arthur, junto otras mezclas de temor y desconfianza de tres caballeros.
-Morgs aquí estamos tratando de agilizar las cosas…-le espeto Arthur-si fueras tan amable de contribuir con ideas, en vez de estar diseñando tu nueva línea de ropa se te agradecería…-Los demás observaron al rubio ex rey, como si en cualquier momento fuera a convertirse en rana, por oponerse a una poderosa hechicera que acababa de recuperar sus poderes.
-Yo ya contribuí con mi parte, te ayude a explicarles lo que había pasado y a dar información de mis investigaciones…Por dios dejen de mirarme así, no voy a hacer explotar a nadie-la pelinegra arrugo el ceño
-Perdónanos si en este momento no te creemos-dijo con sarcasmo Gwaine-pero estarás de acuerdo en que tu largo historial con nosotros no es precisamente un camino de rosas-
-Bueno, no los hare explotar aun…aunque déjame decirte que no tienes otra opción más que confiar en mí, yo tengo toda la información que necesitan para localizar a los otros-los ojos verdes de Morgana refulgieron con ira-
-¿Que prueba puedes dar de que no vas a traicionarnos como antes?-pregunto Percy
-Ninguna, no puedo darles ninguna; ustedes deciden, confiar en mi o quedarse fuera-lanzo con amargura la sacerdotisa de la antigua religión.
-Yo confió en ella-Arthur les llamo la atención, hablo con firmeza y sinceridad Morgana le lanzo una mirada agradecida.
-No creo princesa, que seas el más adecuado ejemplo, tu y yo terminamos muertos gracias a ella, por si no lo recuerdas-Gwaine tomo otra cerveza y la vacío de un trago.
-Si tú confías en lady Morgana, yo estoy contigo sir-
-Gracias León-le sonrió Arthur-Gwaine no podemos darte pruebas de que puedes confiar en nosotros, pero si quieres encontrar a Merlín y saber porque regresamos, tienes que hacerlo-el rubio, león y Morgana, lo observaron esperando sus respuesta.
Gwaine soltó un hondo suspiro, paso sus dedos por el puente de la nariz, había días en que era mejor no levantarse de la cama y hoy era uno de esos. Preguntó a Percy con la mirada, Resoplo divertido, después de encontrar cualquier cosa que estaba buscando en el caballero más grande.
-¿Gwaine?-le insto Arthur por una respuesta.
-Estamos contigo Princess…demonios, nunca pensé que diría esto, extraño tremendamente a Merlín-
-A estas alturas creo que todos lo hacemos-la pelinegra sonrió levemente, Gwaine se acomodó su cabello castaño con una sacudida, mientras los demás asentían-especialmente Arthur, parece que perdió a su otra mitad-el rubio le lanzo una mirada asesina a su hermana, los caballeros lo miraron pícaramente (excepto León claro, aguanto las ganas de burlarse de su rey)
-Pobre Gwen…-se arriesgó el castaño de cabellos ondulados, mientras se rascaba la barbilla-por otra parte siempre supe que tenías algo para Merlín; por favor, si nomas les faltaba tocarse las manos y la sesión de besos-
-Gwaine no es el momento de tus tonterías…Ahora que decían sobre que Merlín no volvió a Camelot-el ex-rey no pudo ocultar su ligero sonrojo, lo que causo que los chicos y Morgana no dejaran de reír.
León y Percival intercambiaron miradas, tenían la esperanza de que Arthur se olvidaría de preguntar, evidentemente no lo hizo.
-Solo volvió una vez. Antes de que te diga todo sir, déjame explicar las circunstancias que llevaron a lo que estoy a punto de contar…Percy puedes añadir cualquier cosa que me falte decir-
El caballero fornido de cabello corto asintió.
-Sir…-León se aclaró la garganta antes de continuar-todos nos dimos cuenta de lo que había pasado, por una carta de que Merlín mando a la reina y por el testimonio de los hechos de Percival, él dio fe de que todo lo que decía la carta era cierto, su siervo jamás se presentó. Ese día su majestad la Reina no solo perdió a su esposo, sino a su mejor amigo también. A pesar de que interrogo a Gayo con lágrimas en los ojos varias veces, el médico de la corte, aunque abatido por la pérdida del rey y de varios caballeros, no dio ninguna pista del paradero de su pupilo…-
-Todos estábamos seguros de que Gayo sabía algo, no obstante lo negó hasta el final-agrego Percy
-La carta fue leída ante los últimos de la mesa redonda original, fueron palabras muy conmovedoras las de Merlín- siguió león-no sé cómo tuvo el coraje de hacerse cargo de su amigo y rey en sus últimos momentos sin flaquear-
-Créeme que estaba llorando como toda una chica en esos ultimo momentos…-Arthur añadió con cariño y melancolía en sus ojos
-Después de eso no supimos nada de Merlín, excepto rumores. Debes comprender señor, la reina estaba muy dolida por tu muerte y la partida de Merlín, nada podía sacarla de su profundo pesar. Tú más que nadie sabe que en un estado tan agitado, tan pesaroso, hacemos cosas impulsados por el rencor, que en otras circunstancias no haríamos…-
-A qué quieres llegar con esto León…-pregunto Morgana atenta, tenía la certeza de que lo siguiente que oyera no le iba a gustar.
-La reina desarrollo un odio comparable, con el del difunto rey Uther por la magia…-explico Percival contrito
Los otros tres ocupantes del solitario bar que no sabían nada de eso, hasta ahora, se quedaron en shock.
-Estas seguro que nos referimos a Gwen, la dulce Gwen que conocemos, el alma más bondadosa-Morgana puso en palabras los pensamientos de Arthur.
-Si…la reina Guinevere, que subió al trono después de la muerte de su esposo el rey Arthur. Y que sabiendo que Mordred antiguo caballero de la mesa redonda, druida y lady Morgana; tuvieron que ver con la muerte de su cónyuge, comenzó a ejecutar a todo portador de magia-afirmo Percy.
-Gayo y los pocos caballeros originales que quedaban (entre ellos Percival y yo) tratamos de detener, de aconsejarle que otra gran purga no era lo que la estabilidad de Camelot necesitaba, la gente no se merecía vivir en el temor; pero como ya dije el dolor y la ira nos hacen hacer cosas disparatadas que no siempre son las mejores-
Gwaine y Morgana tenían la boca abierta, sus ojos mostraban dolor.
-No intentaron detenerla…-presiono Arthur, no queriendo creer que su pacífica Guinevere, el amor de su vida la persona mas paciente, misericordiosa y justa, sería capaz de eso; sobre todo con lo ocurriso con su padre.
-Su majestad no escuchaba a nadie, ni siquiera a Gayo-Percy dijo perdiéndose en sus nuevos recuperados recuerdos-hubo una única persona que la detuvo, antes de que llegara a cobrarse más vidas inocentes-
Morgana imaginaba quien era esa persona, de cualquier forma quiso oírlo de los labios de los caballeros.
-Merlín…-declaro León
-¿Merlín?-
-Si señor…Merlín. Fue justo antes de que todos los rumores se extendieran a los reinos vecinos, sobre la purga de la que era foco Camelot; Merlín llego pidiendo una audiencia con la reina…-
-¿Qué Paso en esa audiencia?-
-No lo sé, sir. Solo la propia reina y Merlín saben de lo que hablaron, fue privada, ni nosotros ni Gayo, podíamos estar presente. Lo único que podemos decirle, es que la reina recibió a Merlín con los brazos abiertos, después de su encuentro, su ex siervo salió, con más presencia y dignidad de la que le he visto nunca, nos saludó calurosamente, con su sonrisa habitual, ante nuestras preguntas dejo claro que no regresaría a Camelot y se fue, desapareció de nuevo…-
-Encontramos a la reina llorando en el trono, pidiendo que le trajéramos a Merlín, está por más decir que no lo hayamos jamás. Des pues de eso las leyes que castigaban a los portadores y el uso de la magia fueron abolidas. Gracias a esa reunión Camelot llego a sus años dorados, aunque fue duro aceptar la convivencia con los portadores de magia, el pueblo puso mucho de su parte, para que el reino fuera prospero-termino León
-Incluso tuvimos un Mago de la corte…-comento Percy riéndose junto con su compañero caballero de rizos rubios.
Había tantas cosas que tenía que preguntarle a Guinevere y a Merlín cuando los encontrara, que no sabría por dónde empezar. Una vez más Camelot había estado en deuda con Merlín.
-Debemos darnos prisa y encontrar a nuestros amigos…-el de pelo oscuro, ondulado y un poco largo, casi les ordenó
-Es lo que he estado tratando de decirles, toda la noche y parte de la madrugada-Arthur hizo un mohín.
-Mejor dicho, Arthur quiere reencontrarse con Gwen-el rubio se ruborizo como tomate.
Morgana no pudo evitar reírse de él, seguida por los caballeros. El ex rey trato de parecer resentido, no funciono, los acompaño riéndose de si mismo.
-Bien, alta sacerdotisa de la antigua religión…-se burló Arthur-donde están el resto y que es lo siguiente que vamos a hacer-
-Espero que les guste Escocia porque ahí nos dirigimos-
A Arthur lo lleno un sentimiento de anticipación, por fin se reuniría con Guinevere y seguir su relación, ya no tendría que estar sola.
Morgana vio el rostro esperanzado de su hermano, sabía que tenía que contarle el otro asunto sobre Gwen, no tenía el corazón para hacerlo, era mejor que Arthur lo viera con sus mismos ojos aunque doliera.
Mordred observaba atentamente al joven desgarbado, que hacia trabajar con agilidad, las máquinas de café y la cocina. Había sentido el momento en que el flujo de magia cambio, justo antes de entrar al trabajo.
Era imposible pasar por desapercibido toda esa cantidad, no entendía porque Emrys estaba tan tranquilo, casi como si no le importara.
Sabía lo que estaba pasando, el destino tomaba su curso, los caballeros y el único y futuro rey, se reunían; Morgana los seguía buscando y encontrando.
Era hora de hacer su movimiento. Aunque le había prometido a Emrys no intervenir, no podía quedarse sin hacer nada. Debía inmiscuirse sin que su jefe pelinegro, se diera cuenta.
Sin esperarlo un joven de cabellos color paja más alto que Merlín, entro por la puerta de atrás del café, acercándose con una gran sonrisa, tipo comercial de televisión, camino directo al chico desgarbado en la cocina.
Tomo a Emrys por la cintura exigiendo su atención, beso la mejilla del ojiazul larguirucho en forma de saludo. Comenzó a charlar efusivo una vez que el pelinegro cocinero solo tenía ojos para él.
El sujeto no podía haber llegado el momento más oportuno, era una muy buena distracción para el joven de orejas adorables, mientras Mordred hacia su parte.
Le daría un empujoncito en la dirección correcta a Morgana. Esperaba que no fuera demasiado tarde. Al ver la misma expresión imperturbable de Emrys, su piel pálida y sus rasgos fae, sublimes, se preguntó por milésima vez si Emrys seguía siendo humano. Tan solo el aire que lo rodeaba, el brillo de sus ojos azules electrizantes lo hacían parecer más una criatura de mítica, proveniente de alguna leyenda.
No sabía que era lo que pasaba con Emrys, aun viviendo los últimos 4 años con él; cada día veía menos del humano y más del ser de magia. Esperaba que la otra cara de la moneda devolviera al antiguo Merlín.
-Darcy…me prestas tu computadora para mandar una información urgente-pidió a su compañera de trabajo antes de poner manos a la obra.
Guinevere siempre había deseado dejar su hogar. No porque lo odiase sino que estaba segura que una vida tranquila no era para ella; diario se preguntaba que le tenía deparado el destino.
Algunas veces envidiaba a su hermano Elyan, él había tenido la oportunidad de irse a buscar su propio camino, mientras que Gwen (como gustaba que le dijeran) siendo la buena hija, decidió quedarse, no podía dejar a su padre solo.
Se hizo cargo del negocio familiar hasta que su Tom falleció, dejándola una vez más desolada, si bien Elyan volvió, no dejaba de sentirse como una extraña.
Para cuando pudo salir, experimentar emocionantes nuevos entornos; nada era suficiente para llenar ese deseo, ese vacío que la ataba y que la obligo a volver a casa, sentía la falta de algo y mientras no tuviera ese "algo" no podía estar completa, solo soñaba con lo que sería…
Entonces lo conoció…cabellos cortos castaños, los ojos chocolate mas amables que pudieran existir, muy apuesto, con una caballerosidad innata.
Cada que se tocaban las chispas volaban entre ellos, con él se sentía completa, desaparecía ese vacío, era la personificación de sus deseos y cada minuto con este hombre era emocionante de una forma única.
Lance era lo que su alma siempre había buscado…
Fue la casualidad la que los reunió, lance diría que el destino; lo que fuera le daba las gracias.
Una de sus amigas de la infancia, inicio trabajando en la escuela de la pequeña ciudad, Gwen siempre iba a visitarla o llevarle sus célebres cupcakes para el desayuno; una mañana se topó con Lance el maestro de piano, fue como reencontrarse con una parte perdida de ella misma, sintió que lo conocía desde mucho tiempo atrás (lance bromeaba diciendo que se encontraron en una de sus reencarnaciones, obvio no creía eso)
Se siguieron viendo, a menudo el hombre apuesto de cabellos castaños, pasaría por su florería llevándole una taza de té en vaso térmico, o un café con leche. Buscarían cualquier excusa para encontrarse, hasta que Lance pudo reunir el coraje para preguntarle si quería ser su novia.
Un año después seguían en una relación y actualmente daban su paseo de todas las tardes por el parque, tomados de la mano, planeando su futura vida juntos. Una boda sencilla junto al mar, un viaje romántico a la toscana deseado por los dos, una casita cómoda blanca con un perro pastor alemán…
Su apuesto novio la beso tiernamente, ella entrelazo sus manos detrás del cuello, intercambiaron promesas tontas y susurros de te amo.
Por el rabillo del ojo se percató de que frente a ellos un hombre rubio de ojos azules, los miraba en shock y si no fuera la primera vez que lo veía hasta diría que con una expresión rota y herida.
Hælan Gemynd murmuro alguien atrás de ellos, un torrente de imágenes lleno su cabeza, sintió tensar a Lancelot en sus brazos, dedujo que le pasaba lo mismo.
-Arthur…-el nombre salió de sus labios, recordaba al joven rubio, rey de Camelot y su marido.
Soltando a Lancelot corrió y abrazo fuertemente a Arthur, sus lágrimas cayeron sin poder detenerlas. Su antiguo esposo no le regreso el gesto, comprendió lo que pasaba, Arthur la había visto besando a Lancelot, diciéndole que lo amaba.
Se quedó sin palabras, a pesar de la felicidad que la inundaba al encontrar a una persona muy querida.
-Creo que debemos encontrar un lugar mejor para charlar-una voz conocida desvió su atención de Arthur.
Morgana luciendo más linda que nunca, León, Percival y Gwaine, observaban con asombro entre lancelot y ella.
Lancelot su querido Lancelot, Arthur su amado esposo.
-Un placer Verla de nuevo majestad…-León hizo una inclinación. Percival solo la saludo con un gesto, Gwaine la abrazo.
-Ya no soy la reina, León…-
El comentario junto con el espectáculo que había puesto con Lancelot (antes de recuperar sus recuerdos) fue malinterpretado, el rubio ex rey apretó la mandíbula. Mirando asesinamente a Lancelot que saludaba efusivo a sus compañeros caballeros.
-Sir…es un gusto verlo de nuevo-saludo lance a Arthur sin acobardarse y con la mirada fija.
-Estoy de acuerdo Morgs, tenemos que hablar de inmediato…-respondió Arthur con voz fría.
El pequeño restaurant que habían elegido, estaba lleno del olor del café y de las malteadas.
Siete personas rodeaban una de las mesas, el silencio era cargado, nadie se atrevía a romperlo. Morgana, león y Percival sorbían de sus bebidas, solo para mantener la boca ocupada; Arthur miraba a ningún lado, Gwen dividía su atención entre Lance y Arthur, Lancelot entre Gwen y el ex rey. Gwaine solo se entretenía con el nuevo giro de las cosas.
-Te ves muy bien Gwen y tu Lancelot-Morgana comenzó la charla, no soportando más aquella tensión opresiva.
-Morgana…-era obvio que la chica de piel oscura, quería preguntar sobre la presencia de su antigua señora, entre Arthur y los caballeros, aunque se guardó sus preguntas, no era el lugar.
Los demás asintieron en Lancelot, era evidente que se alegraban de ver de nuevo a uno de los mejores caballeros, sobre todo ahora que Morgana les había explicado que el Lance que trato con ellos y que anteriormente logro que Gwen fuera desterrada, no era el caballero de ojos chocolate en realidad, solo una marioneta con la misma piel.
Arthur también lo sabía, por lo que no era pretexto, para que le dirigiera esas miradas desconfiadas.
-ok muy bien ¿Qué haces aquí Morgana?-la chica de rizos negros no se pudo resistir más-la última vez que nos encontramos querías matarnos a todos-
-Te lo explicare más adelante Gwen, hemos venido por ustedes y por Elyan, para regresarles los recuerdos perdidos de su anterior vida, no puedes culpar a alguien cuando no se acuerda de quien era…-dijo mirando decididamente a Arthur.
El ex rey rubio suspiro, Morgs tenía razón, no podía culpar a Guinevere o a Lancelot, no tenían sus recuerdos, eso lo entendía, solo eran dos personas que se atraían entre si, no habían sido la reina y el primer caballero con una historia escandalosa de amor acuestas. Ya sabía eso. Lo que dolía, era lo que vio en los ojos de ambos cuando se miraban, en el reflejo de sus pupilas era un amor real; cuando una persona es tu todo y no te importa nadie más que ella.
Veía las chispas al tocarse, veía la devoción en los ojos de Lancelot, parecían dos partes de un todo. Alguna vez él se sintió así. Amaba enormemente a Guinevere, no sabía si podía competir con el lazo que compartían ella y su caballero.
-Ok, me parece que ustedes tres tienen mucho de que hablar…es mejor si arreglan sus asuntos mientras nosotros vamos por Elyan-sugirió Gwaine, si bien no lo creían, el caballero de la sonrisa del millón (no esperen ese era Merlín) sabia cuando estaban interrumpiendo algo importante.
-Buena idea, my lady ¿podría dar la dirección de Elyan?-Leon pidió cuando ya todos los que debían dejar de interferir (según su punto de vista) estaban de pie listos para irse.
-Un momento ¿Dónde está Merlín?-pregunto Lancelot mirando a todos lados en búsqueda de su amigo. La ex reina hizo una mueca culpable, mientras escribía la dirección de Elyan, confirmando las palabras de Percy y león sobre la segunda gran purga.
-Eso es parte de la información que oirán después, ahora tienen asuntos importantes. Arthur, regresamos aquí en una hora-la sacerdotisa de la antigua religión le lanzo una expresión cargada de significado; Arthur no pudo descifrarla.
Una vez solos los tres, el silencio ahogante continúo…
-Señor, no quisimos ofender…-lancelot tan honorable como siempre, salio en defensa.
-¿Amas a Guinevere Lancelot?-el ex rey lo interrumpió.
Se miraron a los ojos ambos estudiándose, midiéndose.
-Si…-contesto el caballero sin apartar sus ojos, apretando la mandíbula. Arthur vio el fuego en sus ojos. Desvió su atención a Guinevere, no necesito preguntarle nada.
-Arthur…no teníamos nuestros recuerdos…-comenzó ella a excusarse.
-Lo se Guinevere, como también sé que amas a Lancelot…Quiero que me escuches lo pasado es pasado, estamos de vuelta en una nueva vida, donde podemos tomar nuevas decisiones. Hoy te dejo libre para elegir…-
Los otros dos ocupantes no lo perdieron de vista incrédulos. El rubio casi quería reírse, seguro que si Merlín estuviera presente sabría que hacer. Merlín su protector, su lindo amigo. ¿Lindo? Trato de no quebrarse la cabeza, queriendo averiguar cómo su cerebro había puesto la palabra al instante de pensar en Merlín.
La de piel oscura no pudo retener sus lágrimas más.
-No te pido que elijas ahorita…solo cuando estés preparada-dirigiéndose a Lancelot dijo-A ti Lance te doy la mano como tu rival, ten por seguro que luchare por Guinevere-
Lance sonrió, se estrecharon las manos en señal de promesa y juego limpio.
-Me alegra de que nos reunamos de nuevo, con una habilidad como la tuya de nuestro lado Lancelot, cualquier cosa que enfrentemos será más fácil de vencer. Antes tenemos que encontrar a Merlín para averiguar que está pasando…-
-No saben dónde está, sir-el castaño mostro preocupación por su viejo amigo.
-No, queríamos reunirlos a todos para buscarlo; pero es mejor que esperemos a todos para explicarle también a Elyan, Morgs es mejor en eso que yo-
-¿Asi que ahora esta de nuestro lado?-pregunto dudosa Gwen
-Yo confió en ella si es a lo que te refieres, como dije antes, tenemos la oportunidad de tomar nuevas decisiones-
Gwen dejó caer el tema, platicaron de naderías, esperando la llegada de los demás. Arthur miro la interacción de su ex esposa y su caballero, preguntándose porque aunque le dolía verlos no era tan intenso como lo hubiera creído antes; amaba a Guinevere como su propia vida; pensándolo bien sintió más dolor al descubrir que Merlín no estaba junto a él ni en cualquier lugar de ser hallado pronto, que el ver a su ex reina y Lance besándose. ¿Que había cambiado en su corazón?
El no saber la respuesta lo enojaba, extrañaba terriblemente a Merlín, no obstante era algo que no admitiría en voz alta.
Londres, Inglaterra. Días después.
Uther Penn convoco a una reunión y necesitaba a Arthur presente, después de todo, su hijo era el vicepresidente de Industrias Camelot.
Había esperado con ansias el día en que su corporación y "Albión" una de las compañías más poderosas de Inglaterra y del mundo, se unieran. En ese momento nada podía echarle a perder su ánimo, ni siquiera el poco interés de su hijo en el contrato.
Kil Draig el presidente de "Albión" leyó junto con sus abogados todas las clausulas y firmo. Todos en la mesa directiva aplaudieron. Esa unión auguraba prosperidad y cambios provechosos.
Uther y Draig se dieron la mano. Justo cuando los ojos ambarinos de Draig se cruzaron con los de Uther, una corriente eléctrica lo sacudió. Miles de imágenes y sentimientos lo marearon, tanto que tuvo que tomar su asiento para no caerse.
-¿Estas bien Uther?-pregunto Draig
-¿Estas bien padre?-se acercó de inmediato Arthur
-Si, solo que estos días he tenido mucho trabajo-mintió observando con una nueva luz todo su alrededor, con los recuerdos de Uther Pendragón, antiguo rey de Camelot.
-Debes cuidarte Uther, después de todo solo se vive una vez…-Kil Draig le dio media sonrisa.
-¿Disculpa?- Tal vez había oído mal, pero las palabras del presidente de "Albión" parecían insinuar algo. Se rio de sí mismo, no podía ser posible, solo estaba siendo paranoico.
-Solo decía que te cuides…Nosotros ya nos retiramos, es mejor posponer la celebración para otro día, ya que estes mejor, además surgieron muchas cosas, es difícil cuidar adolescentes y mi sobrina me espera…-Draig lo saludo una última vez
-Tienes razón socio, disculpa los problemas-Uther paso la palma de la mano por su frente.
-Padre ¿estás seguro que te encuentras bien?-
-Si, Arthur mi hijo-Uther abrazo fuertemente a Arthur, lo había perdido tanto.
Morgana iba directo a la oficina de Arthur, habían planeado reunirse en su apartamento, donde actualmente se hospedaban algunos ex caballeros de la mesa redonda, seguirían con su búsqueda infructuosa de cierto brujo escurridizo.
-Señorita Morgana, es un placer verla-
Se topó cara a cara con el presidente de "Albión", aunque el hombre era misterioso tenía una tranquilizante aura a su alrededor. Arthur solia decir que el tipo le daba escalofríos, Morgana sentía una extraña familiaridad cada que lo veía.
-El placer es mío Señor Draig-
-He oído que lanzara una nueva línea de sus diseños…A mi sobrina le encantan, creo que es una gran admiradora de toda su marca-le dijo con una sonrisa antigua.
-¿Tiene una sobrina?-la pelinegra nunca había oído al respecto
-Si, se llama Ai es creo que dos años más joven que usted-el hombre rio al parecer de una broma personal-De hecho tengo dos sobrinos, son mis únicos familiares-
-Me encantaría conocerlos…-dijo con sinceridad la ojiverde
-Le diré a Ai, de seguro se pondrá eufórica. En cuanto a mi sobrino, el actualmente está en Norteamérica, en la universidad-Morgana asintió interesada, siempre era bueno conocer nuevas personas y más si les gustaban sus diseños-a menudo discuto con él, no me visita lo suficiente, vive en Providence Rhode Island, bonito lugar, genial (como dirían los jóvenes de hoy) para unas vacaciones. De hecho señorita, le aconsejo que visite el lugar no se arrepentirá-sonrió mostrando sus dientes ligeramente afilados, con unas últimas palabras se despidió.
Tomando el ascensor con su sequito de abogados, se perdió de vista.
Una idea se incrusto en la mente de Morgana, de esos impulsos que tienes que efectuar en el momento o te molestan en la parte de atrás de tu mente todo el día.
Corrió a la oficina de Arthur, abriendo sus cuentas y sus correos, los leyó con cuidado. Esa misma mañana al revisarlos, un anuncio de la Universidad Brown, apareció como por arte de magia en su correo.
Sin remitente, solo enviado de Providence, Rhode Island, donde estaba la misma universidad.
El presentimiento la embargo, saco el celular de su bolso, marcando a su investigador privado (hacker).
-Emma…soy yo Morgana…te hablo para pedirte que investigues un lugar, se trata de Providence, Rhode Island, presta atención especial a la universidad, averigua si alguien con las características que antes te mencione vive allí-
Cerró el celular después de la confirmación del otro lado de la línea y espero a Arthur impaciente, deseando que la respuesta a sus investigaciones no tardara.
-Morgs ¿Qué te he dicho sobre la privacidad de mi computadora?-Arthur entro por la puerta de cristal-sabes, nuestro padre está actuando extraño-continuo sin esperar una respuesta.
Un nuevo correo llego a su cuenta super-secretisima.
-Puedes creer que hizo lo que nunca…-
-Arthur puedes guardar silencio por un minuto-
La pelinegra abrió el archivo que obviamente era la información que Emma localizó. Se topó de inmediato con la imagen de la persona que busco durante años.
No era tan tonta como para pensar que así de fácil lo encontró, alguien le había ayudado…
El rostro elfico familiar de Cabellos negros desordenados, piel pálida y ojos azul intenso. No había cambiado en nada de su apariencia. Ni siquiera se cambió el nombre.
Merlín Emrys
Estudiante de último año de Literatura en la Universidad de Brown…
Antes que nada no odio a Gwen (bueno tal vez un poco).
Recuerda comentar solo te lleva menos de un minuto, aun si no te gusta el fic, puedes decir tu critica para ayudarme a mejorar. Gracias.
