Disclaimer: los personajes de Bleach no me pertenecen. ;)


Bleach Institute


Capítulo 3


Ukitake tenía el dedo extendido en actitud de dar órdenes y señalaba con él varias veces el maletín, incrustado bajo su mesa.

- Liza, tiene que entender que este maletín no puede salir de mi despacho.- Le decía a su distraída secretaria. Su tono era apenas audible así que la mujer tenía que acercarse al hmbre de cabello blanco para escuchar sus palabras.- De ningún modo puede verlo alguien. Imagínese si alguien se diera cuenta del signficado de su inscripción…

Liza tomó el maletín y leyó la incripción dorada: "Por un largo matrimonio con Kuchicki Rukia". Soltó el maletín, sorprendida.

- ¡Oh! Señor Ukitake, se trata de esa chica Kuchiki, tiene algo que ver con Rukia, ¿verdad?

- Sí.- Asintió Ukitake.- Ya que tengo que eres la guardiana del maletín he de avisarte. Esta es la dote de Kuchiki Rukia.

La mujer abrió los ojos como platos. - ¿Se va a casar esa niña?

- Di mejor: "La van" a casar…- dijo Ukitake sacando su encendedor de plata y uno de sus cigarros de lavanda-… "la van" a casar con uno de los más importantes millonarios de la ciudad. Nada menos que con su primo, Byakuya Kuchiki…

- Señor, no debe fumar aquí, está prohibido…

- No te preocupes, Liza, estos cigarros están hechos por encargo, "especialmente para mí", así que nadie puede detectarlos…- Ukitake sonrió. Liza tomó uno de los cigarros de la pitillera de Ukitake.

- Y ¿se puede saber porqué está aquí todo ese dinero ?- preguntó ella dando una calada.

- Oh, Liza, este maletín no contiene "dinero", sino otro tipo de cosas de gran valor pecuniario.- Ukitake apagó su cigarro largo tras dos caladas y lo metió en un estuche nacarado.- Pero si quieres saber porqué está aquí. Es simple. Nuestra institución – dijo abriendo los brazos como si señalase cada rincón de aquel edificio- es un lugar neutro para la familia Kuchiki.

Liza miró de reojo al doctor Ukitake.- Sabe que hace tiempo que lo conozco.

- De acuerdo, de acuerdo, Kuchiki Byakuya, el novio, es gran amigo mío y se da la circunstancia que hemos hecho hermosos negocios juntos.

Liza alzó una ceja. – ¿El novio? ¡qué ocasión tan propicia! A propósito, el presupuesto para una sala de conferencias en el instituto aún está por ser aprobado, ¿me equivoco?

Él cruzó los brazos.- Temo que ese tipo de proyectos están fuera de su jurisdicción. Por favor, vaya a por mi té, si no es mucha molestia.

FLASH BACK

Byakuya Kuchiki conducía su deportivo gris a toda velocidad. Pasó por las avenidas más concurridas sin apenas pisar el freno, disfrutando a la vez de la fresca brisa que se colaba en el interior. En esos momentos, su mente se despejaba, sentía que no hacía falta, como si fuese un peso muerto, se arrebullaba en su fantástica silla de última generación, hecha a medida sólo para él.

Podía pasarse toda la noche así. De hecho, miró su rolex deportivo, eran las 7:45. Un jueves cualquiera. Iría a buscar a Yuki y le regalaría otra velada romántica para agradecerle que su padre le sacase otra demanda. Estaba seguro de su triunfo. El motor comenzó a marcar reserva así que decidió repostar en la siguiente gasolinera junto a la que pasase.

Se paró junto al surtidor. Dio la indicación de que le llenasen el depósito. "Super, por favor". Un hombre aproximadamente de su edad, con la cara tatuada, lo atendió con precisión. Byakuya lo miró de arriba abajo con desaprobación. Desde la punta de los pies hasta el último pelo de su negra cabellera, aquel chico era la representación de un "pobre", además estaban los tatuajes que horripilaban a Byakuya.

Se introdujo en el coche, sacó el freno de mano, y encedió los faros. Accionó las llaves. El coche rugía pero no se movía. Volvió a mover la palanca de cambios y pisó el acelerador a fondo. El tatuado comenzó a gesticular a través del retorvisor. Byakuya suspiró.

- Debe ser un problema en el líquido refrigerante, déjeme ver…- dijo el hombre con una sonrisa.

Byakuya repiqueteó los dedos. Tenía ganas de divertirse mirando la cara de Yuki. No le gustaba aquella chica, pero los negocios eran los negocios.

- ¿Tengo que dejarlo aquí?- soltó resignado, mientras sostenía las llaves.

- Oh, no se preocupe serán nos quince minutos, puede dar una vuelta por ahí mientras tanto – dijo el hombre mientras tomaba las llaves de manos del hombre con traje Balenciaga.

Byakuya observó cómo los mecánicos introducían el coche en el taller anexo a la gasolinera. Miró en derredor no viendo más que escaparates brillantes pero ni un alma en unos metros a la redonda.

Comenzó a caminar, sin muchas ganas, para aliviar el estrés. Los escaparates brillantes y las farolas, seguro que le aportaban una imagen a quién lo viera. Un grupo de chicas adolescentes, ebrias y prácticamente desnudas lo abordaron. Iban en un deportivo blanco y tenían botellas de vodka y cervezas, que hacían tintinear con los tantos abalorios de brazos, cuellos y orejas.

- ¿Quién eres, Armanito?- gritó una de las rubias-¿quieres divertirte con nosotras?

- ¡Sí! – gritó otra rubia- vamos al río…anímate…

Byakuya denegó con la cabeza. "No sabía que hubiese tantas rubias en Japón".

- No gracias señoritas, estoy casado – y siguió su caminata más rápido.

- Oh, - se quejaron las chicas al unísono- pero a nosotras no nos importa.

Una patrulla con alarma asustó al corvette blanco. Pronto desaparecieron en la boca de la noche. Byakuya miró su rolex de oro, eran las 8:20. Había avanzado bastante en su caminata mientras hablaba con el corvette. "¿Adónde habré llegado? Quizá a la zona de los pobres".

Una calle que se estrechaba al final, al inicio había un Burguer. Un chico de unos diecisiete años estaba en la puerta. Pelo azul, fornido, Byakuya lo miró con interés hasta que lo reconoció. "Es Jaegerjaquez, el novio de Rukia…supongo que estará esperando por mi prima".

El frío Byakuya se sorprendió cuando una chica de pelo verde se acercó al peliazul, abrazándose a él como si la vida le fuese en ello.

Miró su rolex de nuevo. No había duda, eran las 8:30.

FIN DE FLASH BACK

Kuchiki Rukia estaba en un deportivo azul junto a un chico de pelo azul. Se besaban intensamente. Mientras, en el gran monitor al aire libre se pasaba la última secuela de "La Jungla de Cristal de Bohemia".

- Me encanta esta película, Gibson y Sutherland están genial,- dijo ella por bajar la intensidad al momento que estaba viviendo. Estaba en brazos de uno de los chicos más codiciados del Instituto, nada menos que Grimmjow Jaegerjaquez, el gran jugador de futbol, el chico más atractivo y agresivo.

– Nena...-suspiró mientras no la soltaba el peliazul- ...¿me detienes para decirme algo de la peli?¿tanto te gustan esos viejos?

Rukia no paraba de besarlo. Cerró los ojos y en su mente comenzaron a desfilar imágenes de su novio. Grimmjow hablando con una chica de pelo verde, Grimmjow saliendo de un conocido Burguer con una chica de pelo verde. Aunque pareciese irónico, aquellas imágenes la hacían motivarse para besar al peliazul más agresivamente, más intensamente, más a fondo...

– Heyy...-suspiró casi quejándose Grimmjow, cuando ella le mordió el labio inferior- me equivoqué, hoy estás entusiasmada...- y siguió profundizando en su beso mientras bajaba lentamente las manos. Sacándole el pantalón a su chica de forma suave, mientras le acariciaba la espalda firmemente.

De repente Rukia se alejó de él apartándolo con un ademán. - Llévame a casa, Grimmjow...

El chico le acarició la mejilla con dos dedos mientras intentaba acercase a ella. Pero ella denegó con la cabeza.

– ¿Quién te entiende?-dijo encendiendo el motor, mohíno- cuando no tienes ganas, siempre soy yo el que paga el pato...

Rukia dobló su cuerpo sobre el asiento, dándole la espalda a su novio. Alguna lágrima se deslizó por su húmeda mejilla llena de besos.

La luz de la mañana se colaba por la ventana del hospital. Ichigo se removió entre las sábanas, intranquilo. Una pequeña mano le tocó cariñosamente la frente.

– Buenos días -dijo una voz en tono dulce.

– Hin...Hinamori...-murmuró Ichigo mientras ladeaba trabajosamente la cabeza.

Momo sonrió mientras acercaba su silla. - Te has desmayado por estrés...

– Ah, pensé que...pensé que había sido la paliza.

Ella sonrió.- Tienes la cabeza dura. Y un buen entrenamiento. Es difícil que te hagan daño. Eres fuerte.

– ¿Al-alguien vino a verme?- levantó la cabeza mirando en derredor.

– Sí...- dijo ella apartando la vista.

– ¿Qui-quién?¿qui-quién?- dijo mirando con los ojos abiertos a Momo, mientras intentaba mover el resto del cuerpo- no puedo moverme.

– Es por la medicación que te han dado, no te preocupes.

– ¿Quién? - insistió Ichigo.

– Ukitake-sama...

– Ah...- dijo Ichigo dejando caer su cabeza con pesadez sobre la almohada- me molestan los rayos de sol, ¿te-te importa?

– Oh no, - Momo se apresutó a bajar los estores.

– ¿No vino nadie más?

– Ha llamado tu padre, preguntando como estás. Aún no regresa de su viaje de trabajo.

Ichigo se removió en la cama.- Dame algo para leer, por favor...

– Ishida también ha quedado preocupado...

– Hinamori, por favor, diles que ya estoy despierto, que estoy bien, ya se me están pasando los efectos de los medicamentos.

La chica morena sonrió sumisamente. -Sí, pronto estarás de nuevo en el instituto, trabajando en el club de ciencias...como siempre...sólo queda que te den el alta.

– Ayúdame Himanori – dijo Ichigo señalando el baño- necesito...

– Oh, sí, claro...- la chica se colocó al lado del pelinaranja y lo ayudó a llegar a la puerta. Cerró tras él.- Me llamas cuando estés listo.

A los pocos minutos, Momo ayudó a Ichigo a sentarse en la cama del hospital. Se dio cuenta de su situación, en un instante. El cuerpo que transpiraba a su lado, su bien formado torso, sus labios carnosos, la respiración masculina que esparcía sus cabellos. Momo sintió un escalofrío, y se acercó a aquella imagen tan apetecible. Poco a poco, lentamente fue saboreando aquella boca, sonriendo mientras devoraba aquel dulce entre sus propios labios, llenos de ansiedad.

Ichigo interrumpió el beso.- ¿Qué haces, Hinamori? - dijo mirándola perplejo, mientras se apoyaba con una mano en la cama.

– ¡Oh!- dijo Momo, avergonzada,- lo siento, tú-tú no querías...- la chica tomó su bolso y salió de la habitación rápidamente, mientras intentaba reprimir el llanto.

– ¡Momo! ¡Espera! - gritó Ichigo cayéndose encima de la almohada- ¿qué ha pasado?

Afuera del hospital una chica morena se deshacía en llanto.- ¡Estúpida! ¡estúpida! ¿Cómo has podido pensar que él se iba a fijar en tí? ¡sólo eres una estúpida a la que todo el mundo humilla! Le prometí a Ishida y a su padre que lo iba a cuidar, ¡estúpida! ¿Cómo soportar más tiempo con él después de haberme lanzado a sus brazos?¡estúpida!

La mansión Kuchiki era una residencia de cuatrocientos metros cuadrados, amplio jardín y terraza.

Ni siquiera Urahara sabía cuándo había sido construida, sólo sabía que era la más antigua posesión de la familia. El rubio era la oveja negra de la familia, lo cual no dejaba de ser una paradoja. Ser padre soltero en una familia que consideraba que el celibato no era un buen ejemplo, le eximía de las muchas reuniones tediosas que mantenían los integrantes. Urahara pensaba que esto era una suerte para él.

Cada miembro representaba un papel, y en la perfección a la hora de desempeñarlo estribaba el hecho de que la familia ascendiese o descendiese en la escala social de la alta sociedad de Karakura. Urahara no podía desempeñar ninguno. Era un artista frustrado y no sólo eso, estaba orgulloso de su frustración, no se molestaba en ocultarlo, no se sentía avergonzado. Todo esto irritaba al gran patriarca y claro está, al resto de miembros Kuchiki.

El timbre sonó dos veces.

– Rukia, ¿eres tú? - preguntó Urahara, saliendo del invernadero.

– ¿Qué tal, tesoro?- le preguntó, haciéndola entrar.

– ¿Dónde está la doncella? - dijo Rukia abandonando su bolso en el recibidor.

– Hoy es su noche de salir..- dijo él, , alzando su brazo por encima de su cabeza.- ¿Qué tal ?¿Qué tal, con Ashido?

– Ya no salgo con Ashido, papá – le recordó Rukia.

– ¡Ah! ¡ya sé! Es ese chico jugador, ¿Grimmjow no?- dijo limpiándose un poco de tierra de las manos.

Rukia suspiró con fuerza. El día que su padre se enterase de algo le daría un premio.


N/A: sí ya sé que es un fic muy cortito, pero espero que me dejen sus reviews, a ver si les gustó o no, me gustan las distintas opiniones. Para críticas destructivas, constructivas, lo que se les pase por la mente, pulsar public. Sé que en ocasiones los personajes son muy OC, por ejemplo Hinamori siempre está llorando pero tenía que ser así, tengo ideas para los próximos capítulos pero es cuestión de tiempo llevarlas al negro sobre blanco...