Capitulo nuevo, lamento la espera a quien lo lee por acá


El padre de Akashi bufó indignado, se sentía algo estafado por ese pequeño adolescente que había temblado como si fuese una gelatina por la mirada de su hijo.

Tenia que hacer algo, llamo al canal y con los contactos que tenia fácilmente logro que despidieran a ese pequeño estafador, aquel pequeño chihuahua que se creía un brujito. Después de todo al parecer era solo una treta para emparejar a su hijo con él.

Mejor haría las cosas tal como las había planeado, emparejar a su hijo con alguno de los Midorima, así dos familias poderosas quedarían unidas.

Los Capricornio, suelen dar la apariencia personas muy cerradas y algo calculadoras con tal de conseguir su objetivo, puesto que con los desconocidos suelen mantener desconfianza. En lo sentimental no suelen hablar abiertamente de lo que sienten y suelen guardar sus sentimientos hasta el fondo de un abismo, dándoles la apariencia de fríos y distantes. Sin embargo ellos pueden hacer mucho por la felicidad de su familia que es el principal pilar que los sostiene.

Apenas se firmo el trato del compromiso de los Akashi y los Midorima las cosas empezaron a declinar e ir de mal en peor. Sin embargo a pesar de todo lo que pasaba solo las cosas le afectaban a la familia del joven pelirrojo y no a la familia Midorima.

Primero un incendio en la central principal de Akashi corp, luego un boicot y hasta lo peor que se podía esperar, un mal negocio que los llevo a la bancarrota, además de rumores que desprestigiaban el apellido de los Akashi, recibiendo incluso ataques de personas enfurecidas, si no fuera por los guardias los habrían parado les habrían hecho daño a él y a su hijo, aunque como no pudo recordar las contraseñas de sus cuentas bancarias debido a la conmoción los sirvientes de la casa y los guardias se fueron en busca de otro trabajo.

-Papá, debes intentar relajarte, yo trataré de arreglar esto-Dijo intentando calmar al mayor, había que tener la cabeza fría aunque los dos sabían que era difícil en esa situación.

-Ya lo sé, esto no debería afectarnos, pero Seijūrō...en serio me estoy preocupando, tengo deudas y si no las pagamos pronto nos embargaran la casa.

El pelirrojo hizo un gesto incomodo, pero ya vería el modo de limpiar el apellido Akashi y recuperar las cosas, extrañamente si estuviera normal ya habría encontrado una solución, pero no le quería contar a su padre que había sufrido un ataque sorpresa por la espalda y al ser sujetado había recibido un golpe en la cabeza que como consecuencias le dejó algo torpe en la toma de decisiones.

El padre del pelirrojo hablo de pronto.

- Seijūrō, quizás sea absurdo lo que diré, pero ¿No crees que tiene esto que ver con aquel joven castaño y lo que nos dijo?

El más joven parpadeo, no era muy creyente en esas cosas, pero con las cosas que el castaño había dicho y las cosas que habían pasado empezó a pensar que quizás, solo quizás puede que fuese cierto, aunque otra teoría llego más rápido a su cabeza.

-Padre, incluso más que eso que te dijo yo creo más en la teoría de que es un gitano y nos hecho una maldición o algo así para que aceptemos sus condiciones.

-Un gitano, puede ser. –Ahora que lo piensa quizás busco venganza al ser despedido de las oficinas de Oha Asa.-Hay que encontrarlo, tenemos que detenerlo.

-De eso me encargaré yo…-Dijo Seijūrō de manera decidida.

Aunque su parte más racional le decía al Akashi mayor que solo podía ser una enorme coincidencia, no podía arriesgarse, como buen Capricornio debía tener las riendas volver a tener el control, algo que estaba perdiendo.


Kōki tomo un baño y suspiró, al menos tenía más horas libres desde que fue despedido, sin embargo tenía que buscarse otro trabajo, tenía que ayudar a su familia, pues estos se resistían a buscar otro trabajo que no fuese en la magia y ya poca gente en la actualidad pedía ese tipo de servicios.

Hace días Midorima Shintarō le pidió que le mandase las predicciones de su signo y del de peor posición, le dijo que le pagaría, pero Kōki dijo que se las daría gratis por ser un fiel seguidor a él, al parecer había estado con Akashi ese día y también había descubierto su identidad.

Subió al tren que lo llevaba al instituto, acordándose cuando simplemente veía las auras de las personas por diversión y vio una cosa negra envolviendo a un hombre, lo peor es que sintió que esa cosa, que no tenia forma alguna ni ojos, lo estaba mirando a él, sintió unos terribles escalofríos y se bajo en la primera parada.

Hay cosas que ni la lógica puede explicar, por eso y por esas cosas es que solía sobresaltarse de la "nada" como decían sus amigos, pero siempre había motivos, sabe intuir la bondad y la maldad.

Llego al instituto y al parecer seria un día normal como cualquier otro, sin embargo al salir cierto pelirrojo le estaba esperando con ese semblante arrogante, autosuficiente, con ese gesto un poco despreciativo hacia el chihuahua.

Algo estaba mal en Akashi y lo sabía, se veía opaco y un aura negativa le rodeaba, síntoma de que nada bueno sucedería. Retrocedió exageradamente cuando el pelirrojo se acerco a pasos imponentes.

-Huyes porque sabes qué hiciste algo malo. –Fue lo primero que dijo este al ver la reacción del chico.

-¿De qué habla? Yo me aleje de usted porque tiene un aura agresiva y parece un león a punto de atacar. ¡Asustaría a cualquiera!-

El de ojos rojos bufó y concedió que el castaño tenía mucha razón se había dejado llevar por lo que sentía en aquel momento.

-¿Cual es su problema Akashi-san?-Dijo de la manera más amable que pudo el castaño en aquella situación.

-Tu sabes muy bien cuál es mi problema-Furihata alzó una ceja, no estaba pendiente de la vida del otro así que no tenía ni idea.

-¿Tu pequeño brujo gitano nos has maldecido? No me extrañaría para nada, si quieres dinero te puedo pagar hasta para que tus hijos vivan como reyes. Pero déjanos en paz y quita esa ridícula maldición o me veré a tomar medidas extremas.

-Me ofende mucho que diga algo así. A mí no me interesa su dinero-Dijo el chihuahua serio.

-Muchos me han dicho algo similar y confié, pero ya no soy tan ingenuo.-

-Permítame corregirlo, ahora es el DOBLE de ingenuo-Le contestó molesto por el lenguaje directo e incomodo que hablaba el otro.

-¿Por eso te aprovechas de la situación? Entiende: No puedes forzarme a casarme contigo, tú no me robarás la libertad de hacer lo que yo quiera en la vida ¿Crees que mandándome un par de maldiciones lograras hacer lo que te venga en gana?

Furihata no se pudo contener, ya se estaba pasando del límite, odiaba que lo viese como una especie de caza fortunas cualquiera ¿Qué se cree? ¿Acaso piensa que todos los que tienen condición económica más pobre se quieren aprovechar? ¿Por qué se había enamorado de una persona así? Lo golpeo en el rostro cuando Seijūrō pensó que le había cerrado la boca y sonreía triunfal de manera adelantada a los acontecimientos.

-No, lo maldije, pero bien que se lo merecería-Hizo un gesto molesto con la boca mirando con odio a esa persona-Se los advertí cuando les dije que si desobedecían una predicción exacta algo malo pasaría. Y no me interesa casarme con alguien que me viera como un interesado. Hay muchas personas nacidas en noviembre, busque a cualquiera de ellas y déjeme en paz. –Hizo un puchero-Tenia una impresión distinta de usted Akashi-san, pensé que era buena persona, que equivocado estaba.-

-Basta con ese teatro de fingirte la víctima-Se sobo el lado lastimado mirando con desprecio al chico.

-No, basta usted, no me haga odiarlo más de lo que estoy odiando en este momento- Le dirigió una mirada cristalina con aquellos ojos castaños donde la laguna que había visto Akashi en ellos se volvía acuosa y hermosa a pesar de todo.

-Pues escúchame Furihata Kōki, no creo en esas cosas que dijiste y no las seguiré creyendo, quizás todo ha sido una enorme coincidencia y estoy aquí pensando en que estas cosas existen.

-Si existen, pero si usted sigue empeñado en no ver lo que está frente a sus ojos por mi está bien, haga lo que le parezca conveniente-Furi hablo con frialdad, ya estaba cansado- Y no vuelva a buscarme.

-¿Estás seguro de que no quieres volver a verme? Como te dije incluso las cosas podrías arreglarlas si aceptaras mi oferta.

-Tengo dignidad, prefiero trabajar de cualquier cosa antes de aceptar eso.

-Bien, pero si cosas inexplicables siguen ocurriendo pensaré que aún tienes algo en contra mía.

Miraba con los brazos cruzados con arrogancia al castaño quien hizo una mueca incomoda.

-Yo no tengo nada en contra de usted, me acerque a conquistarle porque sinceramente estaba enamorado…-Agacha la mirada-Lo peor es que siento que estaba tan equivocado al fijarme en usted.

-Equivocación fue hacernos creer en esa tontería de tus predicciones. –Le dedico una mirada que hizo estremecer un poco asustado pero enojado al de cabellos color chocolate.

-Si usted no cree es su problema, pero la magia existe.-El chihuahua ya hasta tenia dolor de cabeza con esta discusión donde se ponía en debate todo por lo cual el abogaba-Pero ya que habla tanto de maldiciones gitanas le diré algo: Para ser maldecido por gitanos ellos hablan en voz alta cuando maldicen mirando a la victima a la cual harán recaer esta, es como se dice, no es algo de uno solo. Es casi como un hijo; Se necesitan del que lo da y el que recibe estén en mismo lugar para que se forme uno en el momento-Hizo un gesto de indiferencia como si hablara de cualquier cosa-De hecho me sé unas maldiciones muy buenas para que sufra tantas veces como pelos tenga en su cabeza, pero no lo hago, no soy de esas personas.

Akashi se dio cuenta que se estaba comportando fuera de lugar ¿Desde cuándo el mismo se comportaba de esa manera? Eso no correspondía a él mismo. Se estaba asustando de algún modo sin poderlo evitar

-¿Se encuentra bien Akashi-san?-Pregunto el castaño, sinceramente preocupado al ver como él otro se agarraba la cabeza.

El pelirrojo simplemente se sobo la cabeza, realmente estaba actuando fuera de sí mismo, el no era así, al menos que recordase.

-Creo que el golpe que me dieron hace unos días me afecto.

-Lo siento mucho-

-Solo quiero que las cosas en mi casa se arreglen ¿Es mucho pedir?

Furihata suspiró, en parte piensa que quizás debería haber hecho una predicción falsa, pero ¿Qué sacaría con mentir? ¿Qué lo trataran de charlatán como a la mayoría de los adivinos? No señor, eso sí que no.

-Sé que no confía en mí y lo he comprobado desde hace bastante tiempo hasta ahora -El cachorro se acerco al ex capitán de Teiko- pero, por una vez intente creer en la magia y en las predicciones, como dije, no tiene que meterse conmigo, usted mismo se dará cuenta quien es la persona elegida, si usted no quiere renunciar a su libertad no tiene porque hacerlo, cuando uno encuentra a su pareja indicada lo sabe enseguida, seguro que usted también lo sabrá en su debido momento.

Quien le oía, no dejaba de mirarlo, el castaño tenía una cosa que lo calmaba y le hacía sentir más tranquilo, en su voz, en su manera de mirar, quedo impresionado.

-Me cuesta pensar que ese tipo de cosas existan.

-Lo sé, su pensamiento es más racional y lógico que sentimental- Particularidad que compartía Sagitario con Géminis. -Aunque claro obviamente hay fuego en sus venas y a veces se deja llevar por la pasión.-

-Solo contéstame una cosa Furihata.-Dijo recobrando un poco su habitual carácter de siempre un poco llevado por la curiosidad- ¿Es en serio que no te interesa ya salir conmigo?

El castaño se sonrojo hasta las orejas ¿Por qué tenía que salirle con ese tipo de preguntas ahora? Era obvio que aun sentía algo por el pelirrojo pero no se lo diría así de fácil.

-Pues me he sentido un poco decepcionado de usted, no pensé que tratara tan mal a la gente de menos recursos que usted. –Confesó.

-¿Te he dado esa impresión?-Parpadeo sintiéndose un poco culpable, pero le han decepcionado tanto, la mayoría de las conquistas que últimamente hacia eran solo para tener un momento de diversión para no involucrarse y que no le ilusionaran. La decepción le ha llevado a tomar todas las relaciones de una manera superficial y abandonándolas a la primera oportunidad, por eso pronto acabó esa relación que tenia con Reo, su dependencia aunque fuera leve le molesto y a la primera lo dejó porque le dio la gana, no le gustaba atarse. No quería sentirse limitado solo porque tenía una pareja. –Lo siento.

-No tiene que disculparse conmigo, después de todo, supongo que es su manera de ver las cosas que lo han vuelto tan desconfiado de la gente.-Parpadeo el castaño mirando al más alto. Nunca espero tener una conversación tan larga con el otro jamás en la vida, pero allí estaban, hablando o mejor dicho discutiendo.

-Yo no era de esta forma, la verdad que no-Menciono el pelirrojo.

Kōki solo se limito a mirarle, no quería hablar de más pues sentía que si hablaba iban a volver a pelear y de alguna forma no quería discutir con esa persona.

Seijūrō miro al joven que tenía la misma edad que él de casi la misma estatura de Tetsuya si no un poco más alto, analizándolo. No le parecía feo ni nada de eso, de hecho tenía un no sé qué que se le hacia un poco simpático y agradable de este ¿Y si de algún modo este tenía razón? Pero de algún modo lo veía como culpable igualmente.

-Bien, Furihata Kōki, me gustaría que me ayudaras a encontrar a esa persona ¿Al menos puedes hacerme ese favor no lo crees? Tú eres el experto en las cosas de signos ¿No?

-¿AAAAH?-

Continuara.