Ya en el comedor teniéndola frente a mí comenzaron a servir platillos realmente exquisitos

-Esto es un manjar ¿Debería felicitar directamente al cocinero?-

-Lo tiene frente a usted Terry-

-¿En serio? Cocina maravillosamente Candy- Sentí que la miel surgía en mi boca al haber pronunciado su nombre.

-Gracias, para serle sincera, lo hago muy poco-

-¿A qué se debe el poco uso de sus cualidades?-

-Bueno, por lo general Albert, perdón, William no está y no tengo para quien cocinar, pensé que esta noche seria una realmente especial, pero me he equivocado-

-Me ofende- Me fingí resentido

-¡Oh! Perdóneme- Se avergonzó

-No se preocupe, solo bromeaba, sé a lo que se refiere. ¿Albert pasa tanto tiempo fuera de casa?-

-Por lo general así es… pero me alegra que ahora usted se encuentre aquí, me hará compañía ¿No es cierto?- Toda la que quisiera, dije para mí.

-Por supuesto, aunque me sorprende que después de los años que han pasado no haya usted concebido hijos, perdóneme si me entrometo o le ofendo de alguna manera con mis palabras-

-Claro que no, la verdad es que es precisamente por la misma razón de que William no está- Sonrió avergonzada, esto era… ¿Perfecto?

Después de la cena salimos a dar un pequeño paseo nocturno, me mostro el jardín que cuidaba ella con tanta devoción, parecía haberle pertenecido a algún familiar.

-Parece ser que esa persona fue muy especial-

-Lo fue, incluso me regalo una estirpe de rosa en mi cumpleaños- Sus ojos se iluminaron cuando el recuerdo pareció llegar a su mente.

-¿En serio? No me diga más por favor, me hará sentirme celoso- Volteo a verme sorprendida y le sonreí, me sentí un sinvergüenza, entonces se sonrojo. Nos sentamos en una pequeña banca, podía sentir su calor y oler su perfume, la luna estaba llena y el cielo sorprendentemente estrellado.

-Es una preciosa noche ¿No cree?-

-Quizás no tanto como… -Volteo a verme- como en Inglaterra- Concluí sin atreverme a decir el "usted" Quizás no tan bella como usted…

-Es cierto, William me había dicho que usted había permanecido en su ciudad natal-

-Albert es un trotamundos, yo me quede en casa y él simplemente salió a recorrerlo, viéndolo ahora puedo atreverme a decir que le va de maravilla, sobre todo con una esposa tan hermosa- Diablos, ahora las palabras simplemente salían de mi boca sin un control que pudiese detenerlas

-Gracias Terry, me halaga- Desvió su mirada al cielo nuevamente, Dios mío… iba a volverme loco. –William me había mencionado que acaba usted de comprometerse- Menciono sin mirarme, la sonrisa que había yo permanecido acababa de esfumarse

-Bueno… la verdad es que es un matrimonio arreglado, a mi por lo general me gustaba permanecer soltero, antes ni pareja, ni pretendiente, ni novia, ni mucho menos amante, por si le interesaba saber- Creo que comenzaba a exagerar, pero es que la luz de la luna pegando de lleno sobre una piel que parecía de nácar era tan… tan… glorioso. Rio ante mi comentario.

-Creo que me divertiré mucho con usted ¿Y por qué no tenía ningún tipo de compromiso? Espero no le moleste mi curiosidad, después de todo es usted apuesto y sobre todo halagador- No planeaba decirle que mi único compromiso era con las prostitutas que rara vez llegaba a frecuentar puesto que no las necesitaba, no había mujer con o sin compromiso que no deseara lanzarse a mis brazos y yo con gusto las recibía, pero nunca ninguna había causado algún sentimiento en mí, no como esta mujer, esta diosa que tenia a un lado.

-Bueno yo… no lo sé- Reí, comenzaba a sentirme extrañamente… nervioso –Creo que la persona indicada no había llegado, creo simplemente que un día aparecería frente a mí y sabría que esa mujer es para mí- Vi su sonrojo y escuche una leve risita, supe que di en el clavo, una mujer empedernidamente romántica ¿No? –Para decirle la verdad venia aquí con el propósito de casarme pero ahora eh comenzado a dudarlo-

-No le creo mucho de lo que dice, pero intentare confiar en sus palabras Terry- Me sorprendió, no me lo esperaba, comencé a toser de una manera precipitada, mi mentira me había dado picor en la garganta. –Parece ser que la noche es algo fría y no le viene muy bien, tal vez debería retirarse a descansar-

-Tal vez tiene razón- Sonreí y entonces me di cuenta que tal vez mi mentira era verdad, ahí estaba esa mujer, mi corazón y mi cuerpo decían y aclamaban por ella. –Parece ser que Albert no volvió-

-Ni lo hará hasta mañana o tal vez dentro de unos… dos días-

-No entiendo cómo ha podido descuidar tanto a su esposa, Albert soñaba con una familia-

-Lo sé perfectamente, como también sé que muere por volver a viajar y dentro de esos deseos no hay espacio para los niños- Parecía desilusionada, una mujer sola ¿Podría darle yo compañía? ¿Podría yo darle ese amor que seguramente tanto le faltaba? Porque yo estaría gustoso de hacerlo