EL BESO

Los novios firmaron el acta de matrimonio y el juez de paz los declaró marido y mujer.

Kyoko sentía los nervios recorrerle la columna. A Ren le quemaban las manos por abrazarla.

Él la tomó de la cintura y ella alzó el rostro a su encuentro. Y ahí mismo, ante las cámaras y delante de todo el personal técnico, unieron sus labios en un beso perfecto. Ren pegó a Kyoko contra su pecho, y ella enredó las manos en su nuca. El ramo de flores cayó al suelo, olvidado.

Debía ser un beso sencillo. La presión justa para expresar la felicidad de los recién casados. Pero cuando los labios de Kyoko respondieron a los suyos, Ren mandó el guión a tomar viento, y se centró en disfrutar de su beso de mentira con la mujer que amaba.

Porque una cosa estaba clara…

¿Cuándo iba a tener otra oportunidad como esta?