Desperté con una manta encima de mí, observe en la ventana que estaba detrás mío como el sol comenzaba a alzarse. Me dolía el cuello, había dormido en la silla de una manera bastante incómoda.

Me estire y busque a Candy con la mirada, me levante preocupado, no estaba en el baño, y en la mesa de la cocina se veía un desayuno servido pero a ella no la vi, tome mi chaqueta y Salí corriendo.

La divise entonces sentada en una de las colinas y me acerque:

-Te enfermaras otra vez- Le dije y coloque mi chaqueta sobre sus hombros.

-¿tu mano esta mejor?-Pregunto sin mirarme

-Ah…si, gracias- Me senté junto a ella.- ¿Te convertiste en una grandiosa enfermera no?-

-Ojala hubiera sido así-

-¿A qué te refieres?-

-Deje de trabajar porque la tía abuela me lo prohibió -

-Candy ¿Qué es lo que ha pasado? Albert te apoyaba siempre, no me digas que es esa prometida suya la que lo hace cambiar de opinión-

Ella tardo en responder…

-Ella no le permite pasar mucho tiempo conmigo, Albert no se entera de lo que me sucede, y cuando lo sabe es muy tarde-

-¿Quién es?-

-¿Quién es quién?- Pregunto como si no me escuchase con atención

-¿Con quién está comprometido Albert?-

-Su nombre es Valery Port-

-No tengo la menor idea de quien sea, pero me pregunto porque Albert se enamoro de ella-

-Yo me pregunto lo mismo- Suspiro, esto parecía un melodrama.

-¿Ya has desayunado?-

-No, te estaba esperado…gracias por cuidar de mí en la noche…-

-No te preocupes, vamos, ven- Me levante ofreciéndole la mano, me sonrió y caminamos juntos de regreso.

-¿Tú te convertiste en un gran actor no?-

-Si…todo gracias a ti-

-Yo no tengo nada que ver con tu talento-

-Pero si con lo que me hizo explotarlo- Me miro un poco sorprendida y guardo silencio como si agradeciera mi agradecimiento por más tonto que sonase eso.

Comimos en silencio, estaba delicioso, hacia mucho no desayunaba en casa, hace mucho no desayunaba. Y esta vez, dejando a un lado el hecho de comer algo delicioso en casa por primera vez, me magnifico el tenerla frente a mí, sonriéndome durante cada bocado.

Se puso su vestido roto y subimos al auto, seguro la reprenderían por mi culpa.

-Toma- Le dije dándole mi abrigo.

-¿Para qué?-

-Estoy seguro que tendrás problemas por no llegar a dormir y por llegar con tu vestido en pedazos- Comencé a reír ella me siguió y tomo el abrigo.

Llegamos al hotel y la acompañe hasta su habitación, la puerta estaba abierta, y dentro se escuchaba un pequeño alboroto. Entro lentamente y pude ver a Albert abrazado a alguien, seguro era la tal Valery, chica pelirroja de ojos negros, la tía abuela sentada con su cara de perro y otro tipo rubio que estaba frente a la ventana, se giro al escuchar la puerta abrirse y en cuanto él la vio corrió hacia ella y le abrazo.

Celos, enojo…jamás en mi vida había sentido tanto celo dentro de mí. Desesperación, impotencia al no poder ir y arrebatarla de sus brazos.

Ella no se alejaba ni tampoco decía nada, solo miraba hacia la alfombra como si jamás la hubiera visto, la alejo de él y la tomo de los hombros, entonces vi el porqué sus esmeraldas se encontraban tan muertas. Todos me miraban con reproche…

-Buenos días- Entonces ella busco mis ojos.

-Buenos días Terrence, mucho tiempo sin verte- Saludo Albert acercándose a mí, estreche mi mano con él, pero aun sintiendo la felicidad de ver a mi viejo amigo la furia no me abandono. –Déjame presentarte, Tía abuela, Valery, Patrick el es Terrence Grandchester-

-Un placer- Me dijo su prometida sonriéndome descaradamente

-Un honor señor Grandchester- Pronuncio Patrick sin soltar a Candy

-Supe que te casarías, felicidades- Le dije a Albert ignorando el hecho de que la tía abuela Elroy me había hecho menos, claro…solo era un simple actor…

-Gracias- murmuro.

-Candice ¿Dónde habías estado?- Le pregunto la vieja, candy la miro con temor y nuevamente busco mi mirada…

-Estuvo conmigo señora, ayer paseábamos por una de mis propiedades y comenzó la lluvia, lo que no nos permitió regresar a tiempo-

-¡Esto es una vergüenza! ¿Y tu vestido? ¿Por qué esta en tan malas condiciones?-

-Se atoro en una rama abuela- Mintió, entonces escondí mi mano…

-Se supone que eres una dama Candice- Exclamo levantándose y saliendo del lugar… ¿Por qué su prometido no la había defendido? Yo debía hacer algo. Silencio, incomodo silencio, las ganas de tomarla de la mano y correr con ella me inundaban pero no podía, no debía, no era correcto hacerlo…

-William, ya ha regresado tu protegida ¿Podemos irnos de una buena vez?- Maldita mujer, ahora comprendía, a medias, pero comprendía.

-Valery, por favor- Mire a Albert y rodé los ojos, vi como me miraba sorprendido, me acerque al tal Patrick como lo había presentado Albert y como si me perteneciera tome la mano de candy y la atraje hacia a mí. El me miro incomodo…

-Vámonos- le susurre, los tres presentes observaban la escena pero no decía nada…

-Terry- Me miro abriendo sus esmeraldas de par en par.

-¿A dónde se supone que la llevara?- Exclamo Patrick colocándose delante de ella, haciendo que yo soltara su mano…

-Planeo llevarla conmigo- Conteste sin más.

-Yo soy su prometido y ella es una dama, no puede permitirse salir con cualquiera-

-¿Cómo que su prometido?- Pregunto Albert exaltado

-¿Acaso no lo sabías? Tú el gran defensor de la pecosa ¿No lo sabías? Maldición Albert ¿Qué te ha metido esa mujer en la cabeza?-

-Terrence por favor- Me miro con seriedad y Valery fingió indignación

-Y tu- Dije mirando al tal Patrick- No soy cualquiera, seré un simple actor, pero soy Terrence Grandchester y ahora que lo pienso yo nunca hago lo correcto- La tome de la mano y la jale hacia mí, ella no opuso resistencia, entonces comencé a caminar hacia la puerta.

-¡Terrence detente!- Escuche a gritar a Albert detrás de mí. Entonces, justo cuando estaba entrando al pasillo sentí como alguien sujetaba mi hombro y me hacia girar para regalarme un doloroso puño en la barbilla. Vi al tipo que apenas hacia unos minutos se había ganado todo mi desprecio y soltando a Candy me puse en guardia.

-Ven aquí imbécil-

-¡Patrick!- Se escucho el ladrido de la vieja detrás de mí

-Señora disculpe la situación pero esto es inaudito no puedo quedarme de brazos cruzados-

-Inaudito es el hecho de que yo no sepa que estos dos están comprometidos abuela ¿Puede explicarme que otras decisiones ha tomado sin mi consentimiento?-

-William, vámonos, perderemos la reservación- Dijo la pelirroja retocándose el maquillaje. Todos hablaban menos una… ¿Dónde estaba? La busque con la mirada y la vi sumisa. Quizá no la protegía como ella esperaba que la protegiese… Mire a Patrick y de un solo golpe provoque que cayese al suelo.

-Esperaba más de ti- Le dije sincero, todos me miraron.

-Contigo quiero hablar- Exclamo Albert empujándome hacia la habitación. De reojo vi como un botones llegaba para recoger al imbécil y vi a la tía abuela acercarse a Candice.

-Albert no la dejes sola, por favor, Albert-

-No es la primera vez que se enfrenta a ella Terry- Dijo cerrando la puerta- Ella es valiente… ¿Quieres algo de beber?- Pregunto "cortes"

-No gracias, mejor dime de una vez ¿De qué quieres hablar?- Me tumbe en el sillón y me dispuse a escuchar ya que no había de otra.

-De porque después de tantos años en los que Candy tomo valor para buscarte, buscar tu ayuda, tu lo haces de este modo.-

-¿De qué modo?-

-Trayéndola a casa después de un día y una noche sin saber nada de ella, estábamos preocupados- contesto Albert apretando su tabique y cerrando los ojos con fuerza, se veía mal, se veía estresado…

Me levante molesto, la quería a un lado mío. Quien sabe que le estaban diciendo esas viejas venenosas.

-¿En serio no sabías que Candy estaba comprometida?-

-No-

-¿Cómo es eso posible?-

-Últimamente hablo poco con ella-

-Por Valery ¿Cierto?-

-No es solo Valery, tengo trabajo y muchas cosas encima mío Terry-

-¡Esa no es excusa Albert! Ella te ha necesitado-

-¡Ella también te ha necesitado a ti! Y dime ¿Dónde estuviste?-

Cerré la boca y los ojos con fuerza ¡maldita sea la situación! ¿Cómo es que había pasado de un momento tan como el día de ayer a otro tan desesperante como el actual?

-Dejemos eso a un lado por el momento, concentrémonos en que reconozco que quiso venir a esta ciudad para buscarte y casarse contigo-

-¿A qué diablos te refieres?-

-Venimos a parar a Nueva York porque Candy me lo pidió, Valery quería ir a Paris pero la convencí de que no, y fue un trabajo muy duro-

Guarde silencio, esperaba una explicación concreta, completa…

-Yo sabía que candy te quería ver pero no que quería que la ayudaras a librarse de Patrick, creí que solo era un amigo, Maldita sea-

-Creo que ya no hay más que hablar, me iré con Candy. Hare lo que ella quiera, con tal de que sea feliz, sin más represión de parte de tu afamada abuela-

-Me parece correcto, pero será difícil-

-¿Qué es difícil?-

-El que Patrick Socransky la quiera dejar ir-

-Me importa muy poco lo que el tal Patrick Socransky quiera-

-Esto es tan difícil. Terry dejemos esto para otro día, estoy a dos semanas de casarme, esa mujer me está volviendo loco, que el vestido, que los invitados, que el pastel, que la luna de miel. La abuela me presiona cada vez más y estoy perdiendo a mi Candice-

-¿Entonces no te casa por amor?- Me miro y comenzó reír

-Deje de creer en eso hace mucho, si algún día me casaba sabia que sería por negocios, creo que me gusta solo sentir amor por la vida y la naturaleza, mataría por estar en un bosque en lugar de estar dentro de esa aburrida oficina, pero es mi deber-

-Me alegra ser actor-

-Me alegra que seas actor- Le sonreí, al menos lo tenia de mi lado ¿sería de ayuda no?-