Corazón muerto

Capitulo Tres

Shaoran bebió un poco de champaña. Hace aproximadamente media hora habían llegado a la dichosa fiesta, la cual —al parecer— se encontraba en pleno apogeo.

—Li —le llamo alguien detrás suyo, dándole suaves golpecitos en su hombro.

El castaño se giro y se topo con una chica de largo cabello negro y ojos amatistas. Sus rasgos faciales le resultaban muy familiares. "¿La conozco?".

Ella, que seguía siendo tan perceptiva como cuando era una niña, pudo interpretar la confusión en sus ojos.

—Creo que no te acuerdas de mí. Soy Tomoyo Daidouji, me alegro de verte después de tanto tiempo —le tendió la mano y Shaoran se la estrecho, aún tratando de hacer memoria. "Daidouji… Daidouji…" El recuerdo de una chiquilla que siempre andaba con una filmadora emergió en su mente.¡Claro! Era la hija de Sonomi, dueña de las empresas de juguetes "Daidouji S.A", y la amiga de la cardcaptor.

—Daidouji… Si, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.

Tomoyo sonrío, pero luego su atención se desvió hacia algo detrás de Li.Él notó como su ceño se fruncía ligeramente, quizás en molestia o confusión. Siguiendo la dirección de su mirada vio en uno de los lujosos sofás, sentados y charlando, a Ren Yoshida y una joven de larga cabellera castaña y vestido verde.

"¿Sakura?"

Ambos se quedaron observándolos. Cuando Ren se puso de pie y se fue con actitud abatida, Tomoyo continúo la conversación, ignorando (por el momento) lo que acababa de ver.

—¿Y qué te trae por Japón, Li?

—Negocios —respondió escuetamente y bebió de su copa—. Disculpa Daidouji, pero ¿has visto a mi prima o Hiraguizawa por aquí? Los he perdido de vista al llegar.

—Puedes llamarme por mi nombre de pila, no me molesta —le dijo con una pequeña sonrisa. Después negó con la cabeza—; y no, creo que no los he visto. ¿No cambiaron mucho desde niños, verdad?

—No. Meiling sigue siendo… hiperactiva, y a Hiraguizawa aún le gusta sacar de quicio a la gente, o al menos a Meiling y a mí.

Tomoyo rio entre dientes e iba a decir algo cuando una tercera voz irrumpió su conversación.

—Discúlpenme. ¿Tú eres Shaoran Li?

El castaño miro a la desconocida durante medio segundo antes que sus ojos se fijaron en el colgante que llevaba puesto. Ese pentagrama con una luna menguante en el centro correspondía al clan "líder" —o de mayor poderío— de Japón.

—Sí, soy yo.

La muchacha le sonrío ampliamente y le extendió la mano, la cual Li estrecho para soltar casi de inmediato. Ella se sintió un poco decepcionado por tan breve toque, pero su sonrisa no flaqueo.

—Mucho gusto, mi nombre es Aiko, pertenezco al clan Yoshida —se presento y luego le hablo a la de ojos amatistas —. Hola Tomoyo.

—Hola Aiko —le saludo con cortesía.

—¿Se conocen? —indago Shaoran, con genuina curiosidad.

—Sí, nos conocimos por accidente gracias a Sakura.

—¿Por accidente?

—Oh, no fue nada. Es solo que un día, mientras dábamos un paseo, Sakura sintió varias presencias poderosas y desconocidas, y decidió ir a investigar. Yo la acompañe y llegamos a un aeropuerto. Lo que ocurrió fue que la familia Yoshida había venido a pasar un tiempo en Tomoeda. Sakura los interrogo, no sin antes revelar su presencia mágica e identidad, y ahí nos conocimos.

—Nosotros sabíamos que la maestra de las cartas Clow…

—Ahora cartas Sakura —acoto Tomoyo.

—… ahora cartas Sakura —concordó Aiko— vivía en Tomoeda, por lo que decidimos no ocultarnos desde el inicio para que ella fuera a nuestro encuentro y pudiéramos conocerla —la sonrisa amable que tenía hasta ese momento se torno picara—; y mi hermano quedo fascinado con ella.

La expresión de Tomoyo también se volvió pícara.

—Lo sospechaba, pero no sé si Sakura se percato de ello.

—Pues si no lo ha hecho ahora ya lo sabe —comento con un encogimiento de hombros.

—¿Por qué lo dices?

—Mi familia quiere que Sakura se una al clan. Es una maga poderosa, y no quieren desaprovechar la oportunidad de incrementar el poder mágico de la familia—un ligero sonrojo adorno sus mejillas por la vergüenza que le provocaron sus propias palabras. Hacia quedar a sus familiares como unos interesados, hambrientos de poder—. Son ambiciosos, pero no piensen que es por lo único que quieren que ella se una. Además de ser atractiva por su magia a mi hermano realmente le gusta. A él no le importaría estar con Sakura, e incluso formar una familia con ella. Mejor dicho, él quiere que Sakura sea su pareja, no se lo dijo hasta ahora porque, como él es el futuro jefe del clan, debía comprometerse con alguien que tuviera la aprobación de la familia. Sakura ahora ya la tiene, y Ren no va a desaprovechar la oportunidad.

Shaoran quedo sorprendido y con una sensación extraña ante la repentina información de un posible romance entre Kinomoto y Yoshida, pero lo atribuyo al hecho de que Sakura fue la primer chica de quien se enamoro; y aunque fue un amor infantil el primer amor nunca se olvida ¿o no?.

Mientras, Tomoyo quedo estática por el instante que le tomo salir de su asombro. ¿A su mejor amiga le iban a proponer matrimonio? Miro al sillón donde había visto por última vez a la castaña, pero ya no estaba allí. La busco, frenética, con la mirada por todo el salón, pero no la encontraba. ¿Dónde se había metido?

—¿Me estás diciendo que ahora, en esta reunión, le va a pedir que se casen?

—No, no —negó fervientemente Aiko y se apresuro a aclarar—. Le va a pedir que salga con él. Pedirle matrimonio, así de la nada, sería… —se detuvo, buscando la palabra—… estúpido. Ella se negaría de inmediato, y además Ren quedaría como un presuntuoso que piensa que cualquier mujer se arrojaría a sus brazos a la primera proposición sin siquiera conocerlo realmente.

—Eso es verdad. Pero… —¿Pero qué? "Pero debes saber que Saku no aceptara salir con tu hermano porque, bueno, no sé porque, pero ella no quiere una relación estable". No. Tomoyo no podía decir aquello.

Shaoran se percato de que la pelinegra tenía cierta duda sobre algo, pero antes de poder preguntar que era sintió una conocida presencia y otra ligeramente familiar.

Se volteo para ver aproximarse a ellos a la reencarnación de Clow y a la maestra de las cartas.


Suspiro por cuarta vez antes de sentirse observada. Levanto la mirada y, al no hallar a nadie que estuviera pendiente de ella, se echo hacia atrás, apoyando su espalda contra los suaves y cómodos respaldos del sofá. Pero de nuevo tuvo esa sensación y esta vez frunció el ceño. Se concentro y ladeo la cabeza, como si estuviera escuchando algo. Unos segundos después sonrió ladinamente, se levanto y camino hacia una de las esquinas del salón, cerca de la mesa de los bocadillos.

El hombre, que hasta hacia unos instantes estuvo mirándola, ahora le daba la espalda tratando de disimular y no ser reconocido, sin éxito.

—Nos vemos otra vez, Eriol —dijo Kinomoto.

—Las gratas coincidencias de la vida —comento, volteándose y regalándole una sonrisa amistosa—. Hace años que no sabía nada de ti, Sakura.

—Lo mismo puedo decir de ti. ¿Dónde has estado?

—Estuve en Inglaterra unos dos años, ahora vivo en Hong Kong con Shaoran y Meiling. Ieran Li quería que me fuera con ellos, me pidió que le ayude con el entrenamiento mágico de Shaoran y también de otros integrantes del clan Li.

—Guau, debe ser un honor para ellos ser entrenados por la poderosa reencarnación del mago Clow Reed —dice, bromeando.

—Por supuesto —indico Hiraguizawa, sonriendo divertido—. ¿Y tú? ¿Qué haces ahora que todo está tranquilo?

—Voy a la universidad. Estudio para ser asistente social.

Eriol se sorprendió ante la elección de profesión.

—¿Asistente social? —repitió.

—Siendo honesta yo misma me sorprendí con la carrera que elegí —admitió la castaña—, pero algo relacionado con números no podía estudiar (ya sabes que odio las matemáticas). Me gustan los deportes, pero no me veía como deportista profesional. Como no me llama la atención la fama tampoco quise ser modelo (aunque Tomoyo me lo sugirió). Medicina no, no soportaría ver tanta sangre y demás cosas. Y así descarte muchas cosas hasta que decidí que quería ayudar a las familias.

—Pero a veces ese trabajo puede ser… peligroso, por ciertas familias, ciertas personas que integren la familia—apunto Eriol.

Sakura asintió, dándole la razón.

—Ya pensé en eso, pero no importa. Si alguien se vuelve agresivo puedo defenderme. Aprendí defensa personal y artes marciales; además de que puedo utilizar mi magia. En casos extremos, obviamente —agrego con rapidez—. ¿Y tú estudias algo?

—Administración, y practico con mi magia. Tú también ¿no es así? Lo digo por lo rápido que hallaste mi presencia.

Una sonrisa de autosatisfacción adorno el rostro de Sakura.

—Practico todos los días. Mi magia es más poderosa ahora —anuncio con un poco de soberbia.

—¿Por eso el próximo jefe del clan Yoshida parece interesado en ti, o es por algo más? —interrogo moviendo las cejas sugestivamente.

—¿Viste eso? —Eriol solo la miro con su mirada patentada. Esa sabionda que dice: "Yo noto muchas cosas". Sakura suspiro, irritada al comprobar que su amigo no había cambiado—. Un poco de ambas. En realidad, creo que más de la cosa que no dices pero estas insinuando.

Hiraguizawa la miro de forma inocente, pero luego sonrió, galante.

—No le culpo. Te has puesto hermosa, flor de cerezo.

—Gracias por el halago, Eriol.

Y con esa contestación la reencarnación de Clow confirmo que la castaña si había cambiado con el paso de los años. No se había puesto roja con el piropo que le lanzo, ya no era despistada con las cosas que ocurrían a su alrededor. En definitiva había perdido la inocencia característica de ella, o al menos que la caracterizaba de niña. Y algo más. Sakura ya no tenía algo, pero no podía adivinar que era.

Inconscientemente, mientras pensaba en ello, paseo la mirada por el salón y vio a Shaoran acompañado de dos muchachas.

—¿Quiénes son ellas? —le pregunto a Sakura.

—¿Quiénes? —indago a su vez ésta, y siguió su mirada.

—Las que están junto a Shaoran (es él de cabello castaño, alto), la chica de cabello negro y la de cabello cobrizo.

—Oh —musito la de ojos esmeralda, localizando y reconociendo a las personas que Eliot indicaba—. Una es Tomoyo Daidouji. Supongo que la recuerdas ¿verdad? —el peliazul asintió, confirmando. Sakura prosiguió—. La otra es Aiko Yoshida, hermana de Ren.

—Así que ella es —murmuro para sí.

—¿Ella es qué? —indago al no comprender.

Eriol titubeo, pero luego decidió que no haría ningún mal a nadie si le decía a Sakura el motivo de su viaje.

—Shaoran vino aquí para formar una alianza con el clan Yoshida —le informo—. Además su madre cree que Aiko sería una buena candidata para ser su esposa.

Ante semejante noticia Hiraguizawa esperaba alguna reacción por parte de Sakura, aunque sea sorpresa, pero ella ni se inmuto. Frunciendo un poco el ceño, pregunto:

—¿No te sorprende?

—Un poco —dijo Sakura—. Aunque era de esperarse; después de todo, luego de los Li, los Yoshida son los más fuerte mágica y económicamente en Oriente.

—Tú también serías una buena candidata —comento como al pasar.

La castaña, quien se había mantenido observando al grupo de tres donde estaba su amiga, enfoco su atención en Eriol. Por un momento su rostro se mantuvo en blanco, luego soltó una carcajada como si la reencarnación de Clow hubiese dicho algo tremendamente gracioso. Unas pocas personas que estaban cerca de ellos miraron de reojo a Sakura, pero ella no les prestó atención. En cambio, riendo, dijo algo que Eriol jamás espero oír.

—Aún si me lo pidiera, yo no me casaría con Li.

Un silencio profundo se instalo entre ellos luego de esa frase. Al final, quien lo rompió, fue Eriol, sugiriendo ir junto a Tomoyo, Aiko y Shaoran. La castaña acepto y ambos se encaminaron hacia ellos.

—¡Saku! —exclamo alegre su mejor amiga al verla aparecer—. Justo iba a buscarte —antes de seguir hablando se percato de que Sakura iba acompañada —. Oh, buenas noches…

—Hiraguizawa, Eriol Hiraguizawa —se presento, tomando la mano de Tomoyo con delicadeza y besándosela. Como su educación de caballero ingles le imponía. Y siendo honestos también un poco de su galantería natural.

—Ah, sí. Me acuerdo de ti. Hace años que no te veía. ¿Tú te acuerdas de mí?

—Claro que sí, Tomoyo.

La menor de los Kinomoto miro con reproche a Eriol, pues él ni siquiera había reconocido a Tomoyo hasta que ella le dijo quien era, pero no dijo nada al respecto. Decidió que era mejor saludar a los otros dos.

—Buenas noches, Aiko —dijo, sonriendo.

—Buenas noches, Sakura. Perdón si soy muy directa pero ¿ya has hablado con mi hermano?

Si había algo que le gustaba a Sakura de Aiko era su frontalidad para decir las cosas, pero no en ese preciso tiempo. La sonrisa de la castaña vacilo un instante y se compuso.

—Sí, pero si quieres saber los detalles será mejor que lo interrogues a él. No sé qué cosas él querrá decirte y cuáles no —cuando vio que Aiko asintió se dirigió en el castaño—. Tanto tiempo Shaoran. ¿Cómo has estado?

El heredero del clan Li, quien se había quedado absorto observándola, salió de sus pensamientos al oír que se dirigía a él.

—Bien.

—Me alegro. Me he enterado de que vas asumir como jefe de tu clan a finales de este año.

Él parpadeo, sorprendido de que lo supiera, y se fijo aún más en ella. Era obvio que su nivel de magia había aumentado, pues sabía ocultar perfectamente su presencia, pero también notaba que había algo distinto en ella. ¿Su cabello era más largo? "OH, eres tan listo al notarlo… Idiota", su propia mente lo insulto. Está bien, eso no era. Entonces era… era… Cuando Sakura lo miro directamente a los ojos se dio cuenta. ¡Sus ojos! Sus ojos verdes habían perdido cierto brillo, como si algo les faltara. "¡Eureka!¡Muy bien hecho Einstein!"

—¿Shaoran?

—Perdón, me quede pensando en algo —se disculpo, avergonzado y temiendo haber sido muy obvio en su escrutinio. Por como lo miraba Eliot podía apostar que sí—. ¿Cómo te has enterado lo de mi asunción?

—Oh, es que cada cierto tiempo le envió cartas a tu mamá y ella me las contesta.

—¿Te escribes con mi madre?

—¿Te escribes con su madre?

Tanto Shaoran como Tomoyo, Aiko y Eriol no pudieron ocultar la sorpresa que se denotaba en sus voces. Sakura elevo sus cejas y parpadeo, confundida por sus reacciones.

—Sí ¿acaso tiene algo de malo?

—No, es solo que es… raro —admitió—. No sabía que tenían alguna clase de amistad.

—Pues sí, la formamos cuando fui de visita a Hong Kong con mi hermano, Yukito y Tomoyo.

—Y Kero —agrego en un susurro Tomoyo, taciturna. Aunque los otros tres la escucharon Sakura al parecer no, o prefirió ignorar su comentario.

—Ella me ayudo. Intercambiamos correspondencia desde entonces. Ella me informa de cosas importantes que estén pasando o van a pasar en los distintos clanes, y yo mantengo que todo esté en orden por aquí.

—Cuando dices aquí ¿te refieres a Tomoeda?

—Me refiero a Japón —una vez más todos se sorprendieron—. He bajado un poco la vigilancia que hago porque ahora están los Yoshida cerca, y además últimamente tengo que rendir muchos parciales para mi carrera. Se lo dije a la señora Ieran y ella lo comprende, por lo que ahora tengo unas especies de "mini vacaciones" —explico haciendo comillas con los dedos, y al finalizar encogiéndose de hombros, como restándole importancia al asunto.

Tomoyo se sintió traicionada y un poco herida. Todos esos años Sakura nunca le conto de que mantenía el contacto con la madre de Li, ni que era algo parecido a una "guardiana". Siempre creyó que ella seguía haciendo magia porque le gustaba y también para lograr que Kero y Yue volvieran. En ese momento, Tomoyo se dio cuenta que ya no podía leer a Sakura como cuando eran niñas, ya no era un libro abierto. Cada vez que ella quisiera ocultarle algo podría hacerlo con facilidad. Ella no podría saber si algo anda mal si la castaña no se lo decía y, por lo tanto, no podría ayudarla. ¿Por qué su mejor amiga se había encerrado en sí misma? ¿Por qué la excluía de sus cosas? ¿Por qué le guardaba secretos si antes se contaban todo?

Notando lo que sus palabras habían provocado en su mejor amiga Sakura hizo algo que jamás pensó que emplearía. Sí, ella lo práctico, pero con gente desconocida. Les hacía creer que era "su voz interna". Pero ahora quería decirle algo a Tomoyo, algo solo a ella, no a los demás.

Respiro hondo y bajo su escudo, permitiendo que su presencia se sintiera por toda la estancia. Shaoran, Eriol, Aiko, Ren, y los cabecilla de la familia Yoshida (es decir, los padres de Ren y Aiko), la sintieron con claridad. Cada uno de ellos contemplo a la castaña, sin entender porque hacia aquello. Ella no les prestó atención (algo que sabía hacer muy bien: ignorar a la gente), y se concentro únicamente a Tomoyo.

Lo siento mucho, Tommy.

Daidouji pego un pequeño salto, sobresaltada. Esa voz que escucho era la de Sakura, pero ella no había hablado; lo sabía porque la estaba mirando. ¿Qué fue lo qué…?

Te estoy hablando telepáticamente —le explico la voz en su cabeza—. Es la primera vez que lo hago con alguien, que sabe quién soy. Antes solo lo practique con desconocidos.

Tomoyo estaba cada vez más desconcertada, pero supo guardar la compostura y fingir que nada fuera de lo normal pasaba.

"¿Me oyes a mí?", pensó.

—le respondió a ella, pero también se fijo que le contestaba algo a Eriol. ¿Cómo conversaba con los dos al mismo tiempo?

Ni yo lo sé muy bien, pero eso no importa ahora. Solo me comunico contigo así para decirte que lo siento, y mucho Tommy —frente a ella Sakura le sonreía de forma algo triste a Shaoran, pero Tomoyo sentía que en realidad le sonreía a ella.

"¿Por qué lo sientes?"

No te oculte lo de Ieran Li apropósito, solo no me di cuenta que fuera importante para ti saberlo. No me gusta herirte Tommy, que te pongas mal por mi culpa. Somos como hermanas. ERES mi hermana.

Sus ojos le ardieron un poco antes esas palabras, pero parpadeo rápido para alejar las lágrimas.

Aiko te está hablando —le aviso Sakura—. Pregunta si estás bien.

Rápidamente la pelinegra le respondió, con una sonrisa sincera.

—Sí, estoy perfecta. No te preocupes.

—¿Segura? Hace un momento parecía que ibas a llorar.

—No; solo me entro algo en el ojo.

Antes de que Aiko pudiera decir algo más un grito se escucho detrás de ellos. Como si estuvieran sincronizados todos giraron y vieron caminar hacia ellos (con bastante velocidad para andar usando tacos) a una pelinegra con un despampanante vestido rojizo.

—¿Meiling? —dijeron a dúo Sakura y Tomoyo.

Meiling se arrojo sobre Sakura para darle un fuerte abrazo. Unos segundos después se separo y a la siguiente a quien dejo sin aire fue a Tomoyo. Mientras la abrazaba soltaba frases como "¡Las extrañe!","¿Por qué no me llamaron?" y "¡Están guapísimas!".

La energética personalidad de Meiling distendió el ambiente un poco tenso, el cual se había formado por el interrogatorio que le hacían a Sakura tras haber bajado su escudo.

—¿Y que tienen para contarme chicas? —indago la de ojos rubí una vez que le presentaron a Aiko y peleara un poco con Eriol y su primo.

Tomoyo sonrío, ahora feliz al "hablar" con Sakura y reencontrarse con Meiling.

—¿Por qué mejor no nos cuentas algo tú, Mei?

Shaoran hizo una mueca a la vez que la sonrisa de su prima se agrandaba. Cuando a Meiling le ofrecían hablar con libertad… uf… iban a estar un buen rato allí parados.


NOTAS de la AUTORA

Hola! Otro nuevo capitulo... esta historia se escribe sola! Ya llevo escrito la mitad del cuarto capitulo, asi que el domingo o lunes a mas tardar lo publico.

Feliz Navidad atrasada y cualquier comentario, sugerencia, etc., dejen un review. Gracias a las que dejaron su comentario ^^

XOXOX