Hola! Gracias por la lectura y sus comentarios! Me alegran muchísisimo :D Espero les agrade este nuevo capítulo. Es un poco más cortito, los próximos serán más largos.
Harry Potter no me pertenece.
Capítulo III
Los oídos no pueden escuchar ni la lengua puede escribir las torturas de ese infierno interior.
Lord Byron
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Solo una vez, Hermione Granger se había atrevido a salir de la pequeña sala de espera de la Oficina de Ingreso a la Sección Femenina. Bastaron seis minutos para que un supuesto mortífago la atacara y la mandara a San Mungo.
Aquel día, Hermione Granger tenía hambre, y desobedeció su orden de no salir de la pequeña sala de espera. Terminó con dolor de estómago y atragantándose en su propio vómito antes de poder llegar a un baño. Por supuesto que le echarían algo a su comida.
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Narcissa Malfoy se mostró huraña con su abogada. La había dejado plantada.
Ella no soportaba que la dejaran plantada. Durante seis años, se despertaba anhelando sentir las manos frías de su hijo entre las suyas y los labios fríos de su hijo besándole la frente. Desde hacía dos meses, se despertaba anhelando la compañía de la castaña.
Narcissa Malfoy dejó muy claro que no toleraría un desplante más de la castaña. Los labios de la mujer no se abrieron durante la reunión. Hermione resopló cansada. No supo por qué pero terminó por contarle su incidente con la comida el día anterior.
―Increíble―repuso la rubia girando los ojos―No creí que fueras tan tonta―.
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Hermione hacía una disertación sobre los juicios a mujeres a lo largo de la historia. Primero, mencionó como las mujeres habían sido apartadas del ejercicio del derecho, tanto que sus opiniones ni siquiera eran tomadas en cuenta, aunque hubiesen presenciado los hechos. Habló, muy por encima, sobre la Inquisición, cualquier bruja con un mínimo de educación, conocía la persecución que se le hizo a las mujeres en aquella época. Luego retomó el tema de la falta de educación, de ideas mezquinas y de las luchas de las brujas.
Narcissa escuchó en silencio, sin observar directamente a la joven bruja. Quizá recordaba su época de estudiante. Ahora, la castaña mencionaba las ordalías, el secretismo y la tortura.
―Poco ha cambiado―dijo Narcissa Malfoy cuando la muchacha terminó de hablar.
Hermione asintió. Su corazón latía despacio, pesado. Como si con un lento y fuerte latido de su propio corazón pudiera devolverle la vida a la mujer que tenía al frente.
―¿Hay… hay algo que debería saber? ―preguntó temerosa.
La mujer negó con la cabeza. La sonrisa lastimera del rostro de la rubia la heló. Hermione asintió y se despidió.
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Andrómeda Malfoy terminó de servir el té, tomó su tasa y se la llevó a la boca. La casa era acogedora y se respiraba un aire de tranquilidad. A diferencia de muchas de las casas que conocía, la magia no era la principal característica de la sobria casa. Su decoración era escueta, no habían cortinas ni telas de más, ni adornos extraños, ni chucherías; solo los muebles necesarios y todo impecablemente limpio.
―Delicioso―murmuró la anfitriona. Hermione notó con agrado como el pequeño Teddy le había devuelto la vida a la mujer que perdió todo por una idea que la marcó desde que nació con un destino triste y solitario… una idea de la que trató de huir.
Hermione se acercó la tasa a su boca con delicadeza.
–Harry acaba de marcharse―murmuró Andrómeda―Le ha traído una escoba nueva a Teddy, creo que no se da cuenta que tan solo tiene siete años―.
Hermione sonrió. Harry era el culpable de las cuatro escobas que tenía en su casa, el muchacho se deleitaba escogiendo escobas para obsequiar. Del patio le llegaban los gritos emocionados del niño que jugaba con su nueva escoba.
―Hermione―dijo la mujer después de un rato, ya habían hablado sobre la salud de sus amigos y conocidos, y no quedaban bocadillos en la mesa―Quería hablar contigo sobre mi familia―.
La castaña asintió. Inconscientemente había estado evitando a Andrómeda Tonks desde su regreso al Reino Unido. Se sentía un poco cohibida ante Andrómeda, quizá porque remotamente le recordaba a Bellatrix Lestrange. Quizá porque temía que le recriminara su trabajo con Narcissa.
―¿Quiero saber que estás haciendo en Azkaban, con mi hermana? ―la voz sonó contundente, Hermione juró que las exclamaciones alegres del niño cesaron.
Hermione respondió con tranquilidad:
―Yo planeo llevar a juicio el caso de Narcissa Malfoy―.
―¿Por qué? ¿Harry te lo pidió? ―.
―No, no―respondió ella―Sé que Harry ha tratado de ayudarla, pero no. Mi interés es crear un precedente―.
―Y rebajar la pena de mi hermana―concluyó Andrómeda. Hermione asintió despacio. La mirada profunda de la mujer la hizo sentirse incómoda.
―Cissy ha estado mucho mejor desde que la visitas―ante la mirada sorpresiva de la castaña, agregó―¿No creerás que dejaría a mi hermana menor soportar esa asquerosa prisión sola? La visito una vez por semana, le encanta que le hable de Teddy―.
Hermione se sintió apenada. Creía que Andrómeda no mantenía ningún tipo de relación con Narcissa. Sus mejillas se colorearon cuando Andrómeda la tomó de las manos y le dio las gracias.
OoOoO
Hermione se ruborizó cuando la señora Malfoy la miró con fuerza y le dedicó una amplia sonrisa, como pocas veces había sonreído en los últimos años. Hermione se perdió en los ojos azules, casi añil, de la mujer, surcados por arrugas.
―No cabe duda que me has comprado―dijo la mujer, con una alegría inusual. Con elegancia chupó sus dedos, aquel postre era su favorito y estaba muy bien preparado. Adoraba las tartaletas de kiwi. Llevaba tanto tiempo sin probar un bocado como aquel que un escalofrío recorría su cuerpo, exhaló aquel fino olor como si de ello dependiera su vida. Cerró los ojos y degustó el sabor, recordando mejores tiempos…
―No lo he preparado yo―murmuró Hermione, admirada por la belleza de la señora Malfoy.
―Lo sé, ¿Dromeda te lo dijo? ―.
La castaña asintió. Nunca se le había ocurrido llevarle algo de comida a la mujer, nunca había pensado en la asquerosa dieta que debía seguir en prisión. Se movió incómoda en su asiento. Al parecer, no pensaba en todo, como creía.
―Pero ella no sabe prepararlo―recordó la rubia.
―Fue la señora Weasley―dijo muy suave Hermione, deseando que Narcissa no la escuchara.
―Molly Weasley―aclaró Narcissa como para sí misma. ―Recuerdo a su hijo―saboreó de nuevo uno de los deliciosos bocadillos―Se encargó de la seguridad de una de las bóvedas de la familia en Egipto, su talento es increíble―.
Hermione comprendió que hablaba de Bill, por un momento pensó que le comentaría algo sobre los dos Weasley que estuvieron en Hogwarts con su hijo. Volvió a respirar, sus ojillos claros estaban expectantes clavados en el radiante rostro de Narcissa.
Para sorpresa de Hermione, la señora Malfoy continuó hablando. Le explicó cómo el muchacho les había demostrado su habilidad, recordó que su esposo estaba maravillado y Draco había insistido tanto en pasar más tiempo en las bóvedas, con el Weasley, que al final terminaron ampliando sus vacaciones de negocios (como las llamaban ella y Draco, a escondidas de Lucius) para disfrutar del conocimiento mágico del Weasley.
―Muy apuesto―dijo la señora Malfoy como recordando algo, hizo un gesto pensativo―Y habilidoso, nunca había visto a alguien que tuviera tanta maña para entender maldiciones; le regaló un par de libros a Draco, no quiso salir de su habitación hasta que terminó de leerlos―.
La señora Malfoy le ofreció la última tartaleta a Hermione, la muchacha en un primer momento se negó, pero la mirada reprobatoria que le lanzó Narcissa lo hizo aceptarlo.
―No sé si estaré obrando bien al contarte esto―dijo la señora Malfoy cuando Hermione terminó de masticar. No le quitaba los ojos de encima, parecía cavilar sus posibilidades.
Hermione tragó despacio. ―Me gusta que me cuente cosas―.
Ella sonrió. Y su sonrisa le recordó a Draco Malfoy. Altanera, arrogante, como si supiera algo que Hermione desconocía.
―Sé que te gusta saber cosas―dijo la mujer misteriosa. Hermione no pudo evitar sonreír, se sentía víctima de aquel cambio tan repentino en la actitud de Narcissa. Pocas veces se había mostrado tan comunicativa.
―Hizo tratos con Lucius―explicó la mujer con calma―Al inicio se mostró un poco reacio para trabajar con nosotros, pero poco a poco le resultamos interesantes… hay un Weasley que trabaja con dragones―Hermione asintió sin saber si le estaba haciendo una pregunta―Lucius tenía cierto objeto que le sería útil, eso terminó de convencerlo―.
―¿Aceptó sellar la bóveda por ese objeto? ―.
―No―respondió Narcissa parsimoniosa, mientras tomaba con delicadeza la pluma que Hermione había dejado en la esquina de la mesa―Cuando selló otra bóveda vio el objeto y se lo pidió a Lucius; hicieron otros tratos, ya sabes, trabajar con duendes no es nada fácil y nosotros teníamos muchos objetos que podrían agradarles―la castaña observó como Narcissa escribía, al final de las anotaciones que había tomado, el nombre de una de las mujeres que la acompañaron en sus primeros años en Azkaban y que murió en un difícil parto.
Hermione observó con atención a Narcissa. Bill Weasley había tenido tratos con los Malfoy, estuvo en contacto con los objetos, posiblemente de artes oscuras, de los que Arthur Weasley siempre hablaba. Inclusive ayudó a esconderlos, a protegerlos en bóvedas construidas hacía miles de años y protegidas por maldiciones que solo un experto como él podría resolver. Arrugó un poco el ceño.
―Tiene una hija―murmuró Hermione sin saber qué decir.
―Victoire―musitó Narcissa. Hermione se sorprendió por un momento, pero recordó que Andrómeda pudo comentarle el nombre de la niña.
―Conozco a la señora Delacour―continuó hablando la Señora Malfoy con un poco de amargura en su voz―Una de las tantas amistades de las vacas gordas―.
Ante la mirada de Hermione, Narcissa, que aún podía saborear el sabor ácido del exótico Kiwi en su paladar, continuó:
―William me contó de su matrimonio y de su hija―.
―¿Él… Bill…?―empezó Hermione, sin saber qué decir. Podía aceptar que Bill Weasley hiciera tratos o negocios con los Malfoy, pero que los visitara en la cárcel era diferente, realmente era saco de otro costal… Bill Weasley dándole tratos personales a los Malfoy…
―Sí, venía más cuando Lucius estaba―comentó Narcissa, sus delgadas cejas se fruncieron―La verdad, ha venido varias veces, no recuerdo bien―el brillo de sus ojos, desapareció.
Hermione por primera vez, cayó en cuenta de un dato importante: Lucius Malfoy estaba muerto.
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Hermione observó a su lechuza Medea alzar vuelo junto con la pequeña Pig. Había rechazado en forma escueta la invitación que Ron le hacía a almorzar en la Madriguera. Se tumbó sobre el único sillón que había en su sala, observando la ventana abierta. Crookshanks se acomodó en su estómago, la muchacha hundió sus manos en el suave pelaje. Cerró los ojos.
Un sonido proveniente de la chimenea la hizo voltearse. Crookshanks con un ronroneo lento saltó y se acercó a la chimenea. El cuerpo de Percy Wealey comenzaba a materializarse.
―Hermione―saludó el muchacho limpiando su túnica en vano. Los dos mantenían sus chimeneas muy limpias, realmente no había hollín que limpiar.
―Pasa, por favor―respondió la muchacha señalando la pequeña cocina.
―¿Cómo te han tratado en Azkaban? ―preguntó el pelirrojo.
Hermione ladeó el rostro―Bien―murmuró dudosa, como burlándose. Sabía que Percy era un funcionario muy ocupado, así que no perdió más tiempo y preguntó―¿Cómo murió Lucius Malfoy?―.
―La verdad oficial no te dejara satisfecha―dijo Percy―Murió en Azkaban, de alguna gripe o de hambre, que sé yo―.
―¿Hace cuánto?―.
El Weasley limpió sus lentes antes de responder―Las noticias de Azkaban nunca nos llegan frescas, pudo haber sido en el invierno del 2002; apenas estaban arreglándose las cosas, creo que solo lamentamos el dinero que el Ministerio dejó de recibir con su muerte―dijo Percy, Hermione sintió un poco de indignación ante el comentario―Su hijo nunca se ha mostrado cooperativo con los muchos gastos del Ministerio―había una especie de lamento en la voz de Percy.
―¿Sabes qué pasó con él, con Draco Malfoy? ―preguntó la bruja en un arrebato de curiosidad.
―Debió quedar exhausto―dijo quedo, mientras limpiaba de nuevo sus lentes―Entre el Ministerio y los acreedores debieron sacarle canas verdes―rió ante su propio chiste.
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―Narcissa―aclaró la rubia―Ya basta con eso de Señora Malfoy―.
Hermione asintió e inició la lectura de la resolución de un jurado norteamericano donde indultaban a un joven mago del crimen que cometió porque su juicio no siguió el debido proceso y no pudo contar con una defensa ni con el patrocinio de un abogado. Con la voz apagada, Narcissa repasó con Hermione los datos importantes de la sentencia.
–Me recuerda el caso de Mirimerto el Herrero―repuso Narcissa Malfoy recordando, Hermione asintió animada y rápidamente las dos se enfrascaron en una discusión sobre si la prueba recabada era espuria, si debía ser juzgado como alguien con mayoría de edad o no –para los humanos ya había alcanzado la mayoría de edad, pero para los enanos era un crío apenas―, entre otros detalles.
Hermione recordó sus en la Academia de Leyes cuando discutía: apasionada, cualquier nimio detalle de cualquier asunto. Los ojos de ambas brillaban y al final entre las dos aclararon puntos fundamentales y ejercitaron un rato sus mentes.
Al finalizar, ambas respiraron aliviadas. Hermione se veía más despeinada de lo normal y la señora Malfoy tenía una mirada seria y una sonrisa satisfecha. Parecía haber rejuvenecido.
Sin embargo, las siguientes reuniones no lograron tener el brillo de las dos anteriores. Narcissa volvió a mostrarse taciturna, a penas la alzaba a ver y su rostro palideció. Hermione supo que se acercaba el cumpleaños de Draco gracias a un comentario de Andrómeda, el pequeño Teddy visitaría a su primo el próximo fin de semana.
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Un día, Hermione se encontró preguntando por Draco. Narcissa montaba escenas cada vez que Hermione le proponía que dijera tal cosa en su juicio, o que tal persona estaría presente. La sola mención del eventual juicio de Narcissa Malfoy, dígase de paso, la razón por la cual se reunían, ponía de mal humor a la mujer.
Primero, entornaba sus ojos y Hermione podía escuchar como hacía un esfuerzo sobrehumano para tragarse las palabras. Apretaba los labios con fuerza y tragaba fuerte. Después volteaba el rostro y respiraba hondamente. Como si Hermione le hubiera dicho una mala broma…
Arrugaba la nariz y levantaba la barbilla. Volvía a tragar y contraía todos los músculos de su cuerpo. Su rostro parecía desquiciado, envuelto en una desesperación e impotencia que conmovían a Hermione.
Narcissa se cruzaba de brazos, se removía en su asiento y le lanzaba miradas molestas de reojo. No decía ni una palabra, pero Hermione sabía que tan solo era por educación, para no faltarle el respeto.
―Otra rabieta―pensó la castaña mirándola con atención. Tenían que vencer ese comportamiento, esa aprensión por el juicio. Hermione no podía permitir que Narcissa Malfoy pusiera un pie en la sala de juicios si tendría ese comportamiento… Todos los esfuerzos serían en vano. Aquella actitud negativa hacia el juicio debe cambiar, Hermione necesitaba encontrar una solución…
―¿Draco alguna vez necesitó una recordadora? ―preguntó Hermione cambiando el tema por uno que le gustara a Narcissa.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en la expresión torcida de la mujer devolviendo poco a poco su apariencia normal. Le empezaban a gustar los intentos de Hermione por tranquilizarla:
―Por supuesto que no―dijo―Eso sería un insulto, desde pequeño se le enseñó a recordar y cumplir con todas sus obligaciones―.
Hola!
Este capítulo es un poco más corto y al final creo que lo forcé para hacerlo más largo. Mi intención era terminarlo cuando Hermione se enterara de la muerte de Lucius, porque me parecía una noticia importante, un buen suspenso, sin embargo lo fui alargando. En fin, creo que ha terminado de alguna forma algo graciosa :p
He aquí la primera mención concreta sobre nuestro rubio platinado, que, según Percy, debe tener otro color de pelo (perdón, realmente es un mal chiste XD).
El próximo capítulo es uno de mis favoritos, porque el tema favorito de Narcissa es hablar de su hijo…
Muchas gracias por su lectura y por sus comentarios, me hacen muy feliz y me agrada contestarles y verlas por acá... hehe, gracias también a las chicas que me han incluido en favoritos o en alertas. Se les quiere! :D
Ojalá me puedan comentar sus opiniones al respecto... porque los reviews nos harán libres *:P XD
¡Saludos!
