Los personajes son de la gran Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos...
Hola!
Antes que nada me gustaria aclarar unas cuantas cosas. Primero que nada reiterar algo que comente en un principio, en la introduccion de la historia.
Es 100% Bella/Edward y tengan por seguro que tiene un final feliz. Yo se que a estas alturas piensan que no por la trama y el seguimiento que lleva pero mas adelante sabrán que mis palabras son ciertas. No se estresen ami no me gustan las historias tristes, como ya lo había dicho antes la vida tiene demasiado sufrimiento como para añadirle el leer un fic que nos amargue mas. Esta trama es romance/drama, así que tendrá sus malos ratos pero tengan en cuenta que termina bien, lo prometo.
2. Consecuencias
Durante la noche, sin embargo, comenzó a sentir miedo. Una cosa era la acción rápida de las pastillas y otra quedarse aguardando la muerte cinco días, una semana y quien sabe cuánto tiempo más… después de haber vivido todo lo que era posible.
Ya no tenía la misma determinación de antes, cuando decidió tomar esas pastillas lo hizo con la seguridad de que moriría y ahora, a pesar de que sus ideales continuaban siendo los mismos ya no estaba tan segura.
"Las personas terminan conformándose siempre a la vida que han elegido, ¿Por qué yo no debo hacer lo mismo?" pensó.
Pero ya era tarde, como digo el joven enfermero, Jasper, las cosas habían sucedido por que ella era quien se lo había provocado. Ahora tenía que esperar lo que Dios quisiera. O el destino, quien sabe quien se encargaba de estas cosas.
Miro en torno suyo. Todas las camas estaban ocupadas; todos dormían y algunos roncaban fuerte. Las ventanas tenían rejas. Al extremo del dormitorio se veía una lucecita que llenaba el ambiente de extrañas sombras y que permitían que el lugar estuviese constantemente vigilado. Cerca de la luz, la enfermera de ayer leía un libro.
"¿Es que ella siempre está aquí? ¿No va a su casa a dormir? Tal vez estoy demasiado desorientada y no sé bien en que horario trabaja…"
"También debe ser muy culta… siempre está leyendo libros…"
La cama de Bella era la más alejada de la puerta (entre ella y la enfermera Esme habían aproximadamente veinte camas). Se levanto con dificultad porque, por lo que había dicho el doctor Cullen, llevaba ya casi tres semanas sin caminar. La enfermera levanto la vista y vio a la joven, que se aproximaba sosteniendo la botella de suero.
-Quiero ir al baño- susurro, con miedo de despertar a las demás locas.
Esme, con ademan descuidado, le señalo una puerta y le sonrió en el proceso.
La mente de Bella trabajaba con rapidez, buscando por todas las esquinas una salida, una brecha, un modo de dejar aquel lugar. Ella pensaba que si se le habían concebido unos días más con vida debería de disfrutarlos de alguna manera, es decir, hacer cosas que nunca había considerado.
Le frustraba estar en Villete. Ella sabía que no estaba loca. Simplemente tenía una forma de ver el mundo de manera diferente.
Sabía que la gente "Dios hasta los locos" que había en el manicomio la estaba observando con cara de circunstancias, con miradas tristes porque sabían que le quedaba poco o quien sabe cuánto tiempo. Todos, extrañamente el único que la veía como a todos los pacientes era el doctor Carlisle Cullen.
"Tal vez el hombre este tan acostumbrado a estas cosas que ni si quiera le interesa en lo mas mínimo". Esa era la conclusión a la que había llegado.
Pero no estaba tan segura porque un hombre como él, que a pesar de estar trabajando en un manicomio, tuviera ese amor y respeto al mirar a los locos no debe ser una persona tan fría.
Bella miro con cuidado su entorno. El baño era un cubículo sin puerta.
-¿Esto es una cárcel?- le pregunto a Esme, que había abandonado la lectura y ahora seguía todos los movimientos de Bella.
-No; es un manicomio.
-Yo no estoy loca.
La mujer rio.
-Bueno, no me lo tomes a mal, pero es lo que todos dicen aquí.
-Está bien. Entonces estoy loca. ¿Qué es un loco?
-Eso debes preguntarle al médico mañana, creo que cualquier respuesta que te de yo no quedaras satisfecha hija, eres demasiado inteligente-. Y con una sonrisa le dijo que no debería estar tanto tiempo de pie.
-Y aunque no lo creas, esto para ti puede parecer una cárcel, pero en realidad ayuda a las demás personas a no hacerse daño.
Bella volvió a su cama y se recostó, pero escucho a alguien susurrarle:
-¿Tú no sabes lo que es un loco?
-¿Quién eres tú?
-Me llamo Alice. Trata de hablar un poco más bajito, Esme puede ser muy buena, pero ella es muy estricta en eso de seguir el protocolo y te puede poner un calmante. Por algo es la esposa del doctor Cullen-. La chica le sonrió y por un momento se pregunto qué estaría haciendo ella aquí. No parecía en lo absoluto una loca.
¿Qué era un loco? No tenía ni la menor idea, porque esta palabra era empleada de una manera por completo anárquica. Decían, por ejemplo, que ciertos deportistas eran unos locos porque deseaban batir records; o que alguien que idolatraba a un artista estaba loco, simplemente porque otras personas no tenían esa misma pasión.
No tenia sueño. Según el doctor Cullen, había dormido casi una semana, demasiado tiempo para alguien que estaba acostumbrada a un horario estricto. Es decir, ella solo dormía 7 u 8 horas diarias.
-No sé que es un loco- susurro Bella-, pero yo no lo soy. Solo soy una suicida frustrada.
Lo dijo de una manera tan graciosa que Alice no pudo evitar reír.
-Loco es quien vive en su mundo. Como los esquizofrénicos, los psicópatas, los maniáticos. O sea, personas que son diferentes a los demás.
-¿Cómo tu?
-Seguramente- continuo Alice, fingiendo que le ofendía el comentario- ¿has oído hablar de Einstein, el cual dijo que no había tiempo ni espacio, sino una unión de ambos? ¿O Colon, insistiendo en que el otro lado del mar no había un abismo y si un continente? ¿O que tal Los Beatles, que hicieron una música diferente y se vestían como personas totalmente fuera de época? Todas esas personas, y miles más, también vivían en su mundo.
"Tal vez no esta tan loca si dice cosas que tienen tanto sentido" se cuestiono Bella.
-He visto a una mujer con un vestido rojo escotado, andando por las calles de Forks cuando el termómetro marcaba 5° bajo cero. Quise darle mi abrigo y me dijo que no lo necesitaba.
-Tal vez en su mundo era verano.- respondió Alice –tal vez su cuerpo estaba caliente porque su deseo así lo esperaba. Todas las personas tienen derecho de vivir o hacer las cosas de la manera que lo esperan ¿no crees? Siempre y cuando no molestes a nadie claro está.
Bella no sabía que decir, las palabras de Alice definitivamente tenían sentido. Quién sabe si ella también estaba loca y por eso le parecía lógico lo que le estaba diciendo.
-Te voy a contar una historia- dijo Alice-. Un poderoso hechicero, queriendo destruir un reino, arrojo una poción mágica al pozo donde todo el pueblo iba a beber. Quien tomara de aquella agua se volvería loco.
"A la mañana siguiente, la población entera bebió y todos enloquecieron, menos el rey, el cual tenía un pozo para él y su familia y donde el brujo no había conseguido entrar. Alarmado, el rey trato de controlar a la población imponiendo una serie de reglas y medidas de seguridad pública, pero los policías e inspectores habían bebido del agua envenenada y encontraban absurdos los mandatos del rey y resolvieron no respetarlos de ningún modo.
Cuando los habitantes de aquel reino se enteraron de los decretos, se convencieron de que el soberano había enloquecido y escribía cosas sin sentido. A gritos llegaron hasta el castillo y exigieron que abdicara.
Desesperado, el rey concedió a dejar el tono, pero la reina se lo impidió, diciéndole: "Ahora vamos hasta la fuente y también beberemos. Así seremos iguales a ellos".
Y así lo hicieron: rey y reina bebieron del agua de la locura y enseguida comenzaron a decir cosas sin sentido. De inmediato, sus súbditos se retractaron al darse cuenta de que el rey y la reina estaban mostrando tanta sabiduría.
El país continuo en calma, aunque sus habitantes se comportaban de modo muy diferente a como lo hacían sus vecinos. Y el rey pudo gobernar hasta el fin de sus días".
Bella se echo a reír.
-Tú no pareces loca en lo absoluto.
-Pero los demás dicen que lo estoy, aunque también dicen que me estoy curando, basta con cambiar la actitud, ¿me entiendes?
-¿Qué es lo que tienes?-. Pregunto Bella
-Padezco de delirios, es decir, yo digo que tengo visiones, pero los demás no me creen. Quiero continuar loca, viviendo mi vida como la sueño y no como los demás desean, solo tengo veinte años. ¿Sabes que existe allá afuera, del otro lado de las paredes de Villete?
-¿La gente que bebió del mismo pozo?-. Respondió Bella.
Exactamente- repuso Alice con una sonrisa-. Creen que son normales, porque todos hacen lo mismo. Yo fingiré que he bebido también de esa agua.
-Pues yo bebí y este es justo mi problema. Nunca tuve depresiones, ni grandes alegrías ni tristezas que durasen mucho. Mis problemas son iguales a los de todo el mundo.
Alice se quedo mirando un momento en silencio.
-Dicen que vas a morir.
Bella titubeo un instante.
-De aquí a cinco o seis días. Tome una decisión completamente consiente. Ahora me estoy preguntando si realmente fue lo correcto. No me mal entiendas, simplemente creo que tal vez puedo hacer las cosas de manera diferente, pero ahora solo el destino sabe lo que me espera.
Después de ese pensamiento que Bella no sabía ni de donde había salido, comenzó a quedarse dormida y ya no supo que mas paso.
Cuando Bella despertó tan solo una hora después, volteo hacia la ventana, y se dio cuenta que aun era de noche. Alcanzo a ver la luna nueva, era su favorita, simplemente sentía una pasión al contemplarla que no sabía cómo explicar.
Sintió una sensación de bienestar. Se levanto y vio a Alice a su lado, era una chica pequeña (bastante menuda a decir verdad) que irradiaba mucha calma al dormir.
-Regresa a tu cama cariño- Dijo Esme con una sonrisa-. Las chicas buenas están soñando con angelitos en este momento. O con sus novios tal vez.
-Lo siento enfermera per…
-Esme querida.
-Lo siento Esme, pero aunque soy una chica buena no estaba soñando con nada de eso. Simplemente me desperté y vi la luna, me dieron ganas de conversar con alguien.
La enfermera la miro sorprendida, pero de manera sospechosa le dijo:
-¿Por qué no vas a dar un paseo? ¿Tocas algún instrumento? Hay una hermosa sala pasando este pasillo…
-Está bien, ¿me permites las llaves para abrir la puerta?
-¿Llaves?- pregunto Esme con una sonrisa-. La puerta siempre está abierta. No temo por que alguno de ellos me llegue a hacer algo, pero sería un poco difícil tener la puerta cerrada si surge una emergencia, ¿no crees?
"¿Cómo que la puerta está abierta? Pensó. "Hace un rato estaba pensando la forma de escapar de aquí y resulta que la puerta siempre está abierta, que irónico".
-Entonces, ¿iras a dar ese paseo?
-En realidad, lo que me gustaría hacer ahora es tocar el piano.
-La sala está aislada Bella, no te preocupes por el ruido que no molestaras a nadie.
De la nada Bella comenzó a sollozar n voz baja, de manera tímida, contenida. Esme corrió a donde estaba ella y la abrazo, diciéndole cosas tiernas al oído. Acaricio sus cabellos, dejando que la onda de tristeza y llanto corriera sin trabas. Así se quedaron las dos casi media hora: una lloraba sin decir por qué y la otra consolaba sin saber en concreto el motivo, aunque se lo imaginaba.
Los sollozos por fin terminaron. La enfermera se levanto, la tomo del brazo y la llevo hasta la puerta.
-Cuando llegaste aquí, llena de tubos y sueros, me quede pensando por que una chica joven, hermosa y con toda una vida por delante decide suicidarse.
"Luego comenzaron a correr chismes: la carta que dejaste –y nunca crei que ese fuera el motivo- y los días contados por causa de un problema del corazón que me comento mi esposo".
-Por eso estaba llorando –dijo Bella-. Al tomar las pastillas yo quería matar a alguien a quien detestaba. No sabía que existían dentro de mi otras Bellas a las que podía amar.
-¿Qué hace que una persona se deteste a si misma?
-Tal vez la cobardía o el eterno miedo a estar equivocada, a no hacer lo que los demás esperan. Hace unos minutos estaba alegre, pensando que el universo o Dios me habían dado una segunda oportunidad: olvide mi sentencia de muerte. Cuando volví a entender la situación en que me encuentro me asuste.
Esme simplemente abrió la puerta y Bella salió.
Después de escuchar esto Esme llamo a una enfermera, para que le cuidara unos momentos, y fue al despacho de su esposo. Esta semana les tocaba a los dos el turno que terminaba hasta las 12, era uno bastante tranquilo. Toco la puerta, y su esposo le abrió con una sonrisa y abrazándola.
Ella se dedico a contarle todo lo que había conversado con Bella y el simplemente la escuchaba absorto, con una mirada extraña, asintiendo con la cabeza. Cuando Esme termino de decirle el simplemente susurro:
-Después de todo ella lo está entendiendo.
-0-
"Esme no tenia porque haberme preguntado eso. ¿Quería saber porqué estaba llorando? ¿Sera que no sabe que soy una persona absolutamente normal, con deseos y miedos como los de todo el mundo y que ese tipo de pregunta –ahora que ya es tarde- puede hacer que sienta pánico?".
Llego a la sala de música, le parecía un poco ilógico que en un manicomio hubiera una, pero después pensó que tal vez el hecho de que haya gente que tiene problemas no es sinónimo de gente inculta, que no le guste la música. Como ejemplo tenia a Alice, una chica completamente normal.
Se acerco al piano y se sentó en el banquillo, comenzó a tocar una tierna balada, pero después de unos segundos simplemente estaba enojada. Aporreaba las teclas del piano con mucho odio. "¿Es que el destino o Dios no le pudieron haber advertido que si fallaba en su intento de suicidio se iba a arrepentir?".
Después de su pequeño momento de furia volvió a tocar melodías suaves, Claro de Luna, ya todo el enojo había salido de su sistema. Y al terminar la melodía volteo hacia atrás, al sentirse observada.
En medio de la música se presento otro loco, Edward, ella no sabía lo que tenia pero estaba segura de que ahora al ver todas las perspectivas y personas que había en Villete, el simplemente no le provoco sentimiento de miedo alguno, lo miro a los ojos y le pareció bastante familiar, solo que en ese momento no recordaba de que.
Ella al no estar asustada simplemente lo vio, y sonrió; contrario a lo que pensaba se llevo la sorpresa de que el al momento le devolvió la sonrisa. Bella se sintió segura después de esa sonrisa y pensó que en ese mundo distante donde se encontraba, la música era capaz de penetrar y hacer milagros.
Ok Bella ya esta dudando y Edward por fin aparecio! Espero que haya quedado aclarada la duda con lo que comente haya arriba. Muchas gracias por comentar la historia, eso me ayuda a aclarar dudas y tambien mejorarla con sus consejos. Tambien muchas gracias por ponerla en sus favoritos.
Ѽ Darcy ѽ
